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Lágrimas del desempleo II: luz en la oscuridad

Hace un año publicaba este post, uno de los más sentidos y viscerales que tengo. Lo hice desde la rabia contenida y como forma de impulsar el verdadero valor de las personas, que no es otro que ellas en sí mismas. Lo he traído de nuevo muchas veces a mi muro, porque me ha dado muchas alegrías, muchos mensajes de agradecimientos e historias de superación, mucho aprendizaje posterior…
Hoy te lo traigo de nuevo, pero no escrito por mí, sino por el auténtico protagonista de esta historia. Te quiere contar en primera persona su evolución en este último año, y lo hace desde el anonimato (por más que lo he intentado, prefiere permanecer así) pero con una sensibilidad y generosidad maravillosas.

Disfrútalo, yo sólo puedo decir GRACIAS!

 

AUTOR INVITADO

Es curioso como la vida te cambia de un momento para otro, de un día para otro y de un año para otro.

El día 5 de octubre de 2015 mi vida dio un vuelco vertiginoso, me vi abocado al mayor de los abismos al que me había enfrentado nunca, EL DESEMPLEO.

Mucha gente pensará que hay cosas más importantes como la salud, la familia, y un sinfín de cosas. Y claro que lo son, ahora lo he aprendido, pero cuando un problema sin solución cercano te amenaza, sólo ves la oscuridad del túnel y pierdes la perspectiva.

Hoy reconozco que yo la perdí aquel 5 de octubre, me sentí desolado, asustado y sobre todo desorientado…. “que voy a hacer ahora, si solo sé trabajar, es lo único que he hecho durante los últimos 20 años”…

Casi un año duró esa incertidumbre…, un año de miedos, de lágrimas, de no saber qué hacer, de dar palos de ciego, de pasar horas y horas frente al ordenador buscando un empleo que me devolviese a la actividad, un empleo que me devolviese la autoestima, un empleo que me hiciese verme útil.

Todos los que hemos pasado por esta circunstancia, sabemos lo que es y lo que significa esa autoestima, porque cuando pierdes el empleo, pierdes muchas más cosas que un sustento económico o una trayectoria profesional.

Pero eso ya lo sabemos todos los que hemos pasado por ello  y no quiero ahondar más en la llaga.

Son curiosos los caprichos del destino, ya que justo un año después, un 5 de octubre de 2016 acudí a un evento por la empleabilidad en Oviedo, promovido por el Ayuntamiento de Oviedo Y La Nueva Ruta Del Empleo.

Aquel evento volvió a marcar un punto de inflexión, en él aprendí algo que no había aprendido antes, algo tan sencillo pero a la vez tan difícil,…. aprendí  a ABRIR LOS OJOS.

Tengo 2 Carreras Universitarias, un Máster y no sé cuántos cursos de formación además de 20 años de continuo aprendizaje profesional, pero lo que nunca nadie me enseñó, ni yo mismo fui capaz de aprender, fue a ABRIR LOS OJOS y ver más allá, a ponerme las gafas de ver otras perspectivas

A partir de aquel día (en realidad tardé algún tiempo en darme cuenta que de todo lo que aprendí aquel día) empecé a pensar de manera positiva, a darme cuenta que todo lo que había hecho durante ese año maldito era “sembrar”, sembrar para una nueva carrera profesional, sembrar para un cambio de forma de vida , sembrar para mejorar. Aprendí a ver aquella terrible situación como una oportunidad de demostrar mi valía.

Aprendí a decir una palabra desconocida para mí y de la cual hoy me siento orgulloso… “me reinventé” a mí mismo.

Después de aquel evento, empecé a ver las cosas de manera más positiva y empecé a tener esperanzas en las oportunidades.

Y las oportunidades llegaron. Poco tiempo después “milagrosamente” el teléfono empezó a sonar, las ofertas empezaron a salir. Empecé a creer en el “milagro” pero analizando todo aquello, me di cuenta que los milagros no existen, que ese  “milagro” no era  otro que el resultado de la “siembra” que había hecho durante ese año maldito.

He tenido la suerte de cambiar por completo, tanto profesional como personalmente.  Trabajo en algo que me llena, que me hace feliz, que hace que llegue a casa todos los días con cara de cansancio pero con una sonrisa, que los míos me vean diferente, con ganas de seguir haciendo cosas nuevas. Esa es una sensación que tenía muy olvidada.

Y por qué cuento todo esto… pues muy fácil, después de un año de que Jessica Buelga escribiera su artículo “Lágrimas del desempleo”, después de haberlo leído y releído cientos de veces, (y sigo emocionándome en cada lectura) quiero aportar mi granito de arena a todas esas personas que han respondido a dicho artículo en las diferentes redes sociales.

Quiero darles las gracias a todos aquellos  que se han visto reflejados en esa situación, a todos los que hicieron un comentario y a los que lo pensaron pero no lo plasmaron, pero en especial quiero enviar un mensaje a todos aquellos que aún viven la realidad del desempleo. No dejéis de luchar, no dejéis de reinventaros, no dejéis de demostraros a vosotros mismos lo mucho que valéis, y sobre todo no penséis ni por un momento que ya no tenéis valía, porque la tenéis,… la tenemos.

Hay que mostrar una actitud positiva y, aunque no es un camino fácil, con actitud y positivismo, las cosas llegan.

No creo que la vida nos de segundas oportunidades, las oportunidades no caen del cielo, las oportunidades se trabajan, se consiguen (o no) y en eso es en lo que hay que esforzarse día a día para que esa oportunidad llegue.

Por último quiero dar las gracias a los míos, a los que han estado y estarán siempre ahí, a los que de una u otra manera, me han ayudado, muchas veces sin saberlo, muchas veces con unas palabras o con un silencio, con una llamada o con un pensamiento. Nunca dejéis de lado a todas esas personas que sufren por nosotros viendo nuestro propio sufrimiento

Y os aseguro que cuando mis sentimientos flaquean siempre intento recordar lo aprendido en aquella terraza del Calatrava.

Mucho ánimo a todos!

Imagen: pinterest.com

4 comentarios
  1. L
    L Dice:

    No habría sido capaz ni yo misma de describir con tanto detalle y tan buen criterio lo mismo que yo estoy viviendo desde hace 15 meses.

    Gracias, ayuda mucho leer tu post

    Responder
    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Luz, este tipo de post ayudan a ver esa luz que tanto cuesta en momentos de flaqueza. Desde su propia experiencia, el protagonista de esta historia nos da fuerzas para seguir en esta búsqueda que resulta a veces, tan dura. Un fuerte abrazo y gracias por comentar, me reconforta saber que te ayuda (y estoy segura de que su autor también está atento a los comentarios que le hacéis llegar a través del blog).

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  2. Eva M Mielgo
    Eva M Mielgo Dice:

    Testimonio sincero e impresionante. Lo suscribo y lo comparto. Un gran abrazo, para él, por su valiente exposición (doble, hace un año, y ahora de nuevo) y también para Jessica, por su gran sensibilidad, de sobra demostrada.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Muchas gracias por comentar, Eva. Me pareció tan importante hacer llegar el cambio del protagonista y cómo su toma de consciencia de su cambio de actitud le ha ido llevando a su objetivo laboral. Es un ejemplo de lo que se intenta explicar en formaciones, orientaciones o conversaciones y que a veces se queda corto al no tener un apoyo en casos reales, tan necesarios para motivar a quién se encuentra en esa situación. Gracias por verme así, Eva, un fortísimo abrazo!.

      Responder

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