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#PersonasConAlma: Mi reino por un retuit por Alfredo Díaz

Fue una lástima. Sí, lo fue…

Porque hablamos de esto en enero y lo dejé reposar en la nevera hasta mayo, ¿te imaginas? ¿Dejar esta maravilla de reflexión 4 meses, ahí, esperando a ver la luz?

Pero esto tiene remedio y rápido, porque aquí te traigo esta joya de Fredo (Alfredo Díaz para quienes no tienen el gusto de tenerle cerca como yo). Con lo bien que se expresa, prefiero emplear mi espacio en hablarte de él, porque de su post, ya tendrás el gusto de disfrutar en unas líneas.

Fredo es todo menos convencional, y eso ya tiene un valor extra. Lo de la diferenciación que otros llevan por modas o por pura necesidad de destacar, emana de él de manera natural, y se ve intensificado cuando conversas y sobre todo, cuando debates. Si además añado el cultivado criterio musical que tiene (no digo que sea bueno ni el mejor, pero es tan amplio…), ya es para ponerle una estatua. Aunque creo que a él le gustaría más una glorieta en Oviedo, no sé porqué tengo esa sensación ;).

Para que puedas tener una opinión propia y formada sobre él, te invito a que leas esta con calma esta reflexión suya y puedas apreciar la belleza que yo veo en él, al completo…

 

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Dime sólo lo que sientes, con palabras o sin ellas,

en toda su intensidad, y con toda su crudeza.

Mas no quiebres el silencio, no violentes su presencia

Si lo que vas a expresar no supera su belleza.

 

Pido disculpas de antemano (o no), porque a estas alturas de la película, mi alma exige a gritos vomitar su realidad, esta percepción absolutamente subjetiva construida por mis imperfectos sentidos, aún a costa de renunciar, puede que deliberadamente, a lo políticamente correcto….

Pido perdón (o no), porque mucho de lo que viene a continuación no será, a buen seguro, lo que la mayoría de las personas desearían leer…. (o tal vez sí, quien sabe).

 

Vivimos inmersos hasta la médula en la sociedad 2.0, la del buenismo, la de la expresión naif y la posverdad, en la que la valía, éxito y aceptación social de cada individuo parecen venir, cada día, más y más determinados por el número de “me gusta” que obtienen las correspondientes publicaciones en las Redes Sociales.

Por cierto, si tengo la ocasión, en otro momento os contaré las tribulaciones que sufrí tras perpetrar la infame tropelía de abandonar un grupo de WhatsApp, esas neosectas del siglo XXI, en las que una vez entras, es prácticamente imposible salir. Al paso que vamos, un ciberataque o un simple apagón acabarán por dejarnos sin amigos. Definitivamente, la comunicación 1.0 no está de moda: mi reino por un retuit.

Aún me sorprendo cuando personas a las que apenas tengo el placer de conocer, se dedican a regalarme los oídos, con frases como: “Qué grande eres”. En esos momentos pienso, parafraseando en cierto sentido la célebre canción de Raphael, compuesta por Manuel Alejandro, pero ¿qué sabe nadie?. Qué sabe nadie de mis miedos, mis incapacidades y mis creencias limitantes. Qué sabe nadie de mi maldad, de mis segundas intenciones, de ese lado egoísta, perverso y profundamente cabrón, de ese demonio interno que todos llevamos dentro, alimentándose de la ira y el odio, y que tratamos de ocultar a los demás, como parte de nuestra colección de inconfesables secretos.

 

“No me levanto ni me acuesto día que malvado cien veces no haya sido, ni que caiga más vil y más profundo”

(Miguel Hernández)

 

Tengo la sensación de que nos pasamos el tiempo “corriendo” de un lado a otro, persiguiendo obsesivamente algo que ni tan siquiera sabemos muy bien en qué consiste. Estamos, quizá, demasiado absortos en captar el ruido vacío de todo cuanto nos rodea, en vez de tomarnos aunque sea un momento para escucharnos a nosotros mismos, para conocernos, para aprender a querernos, a valorarnos, como seres únicos e irrepetibles que somos.

 

Por otra parte, la casi siempre nefasta gestión del ego que los humanos llevamos a cabo, ya sea por defecto (“no valgo pa ná”) o por exceso (“soy la de Dios”), representa un viaje sin retorno hacia la frustración y la más absoluta de las infelicidades. Y esta es, a mi parecer, una de las luchas más titánicas que cada cuál ha de afrontar, antes o después, consigo mismo.

 

“Lucha de gigantes convierte el aire en gas natural, un duelo salvaje advierte lo cerca que ando de entrar. En un mundo descomunal, siento mi fragilidad….”

(Antonio Vega)

 

A fin de cuentas, a lo largo de nuestra existencia tan sólo hay dos momentos realmente relevantes: nacimiento y muerte. Todo el tiempo, mayor o menor, que media entre ambos no deja de ser una mera circunstancia, un capricho del destino al que cada persona se afana en buscar un sentido.

 

¿Y cuál es la respuesta? Confieso que no la conozco, ni tampoco creo que exista una que sirva de modo “universal”. Pienso que todos hemos de recorrer individualmente ese camino y, además, sin tener garantía alguna de éxito.

 

“Subí al árbol más alto que tiene la alameda y vi miles de ojos dentro de mis tinieblas”

(Federico García Lorca)

 

Personalmente, trato de consumir el tiempo que pueda quedarme hasta el límite de la cuenta atrás en que estoy irremisiblemente sumido en rodearme de aquéllos que me quieren y me aprecian (pese a mis escasas virtudes y a mis múltiples defectos), me abrazan cuando estoy triste, me apoyan cuando lo necesito (aunque sea en la distancia, porque el afecto sincero no entiende de kilometrajes), aceptan y respetan mis decisiones, aún cuando ellos harían las cosas de otra manera, enriquecen mi vida con su alegría, su entusiasmo y sus benditas locuras, me ayudan a recoger los pedazos de alma desprendidos como resultando de mis fracasos, y se congratulan de mis éxitos, al sentirlos como propios.

 

Porque prefiero compartir la mayor de las amarguras rodeado de un silencio cómplice, antes que “disfrutar” de alegrías prefabricadas y banales, acompañado por vacías sonrisas de conveniencia. Porque pocas experiencias me parecen tan desoladoras como la de sentirse sólo en medio de una multitud. A solas conmigo, o a solas sin mí….

 

«Alguien me ama, alguien me destruye. Ventanas o espejos, quebrados o abiertos»

 

«Bujías para el dolor», Bunbury (2008)

 

Imagen: Alfredo Díaz.

Si quieres saber más de él:

Twitter: @Fredodoc73

LinkedIn: Alfredo Díaz Campo

Facebook: Alfredo Diaz

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#PersonasConAlmaAnónimas: «Sol , mariposa , arcoíris”

Con este título, quizás te parezca que el contenido que viene a continuación es blandengue o sensiblero, pero nada más lejos de la realidad.

Mi #PersonaConAlmaAnónima de hoy me ha regalado esta maravilla de experiencia transformada en relato, que no nada más y nada menos que una realidad que está ahí latente, hace mucho daño y nos gusta muy poco enfrentar. Pero cuando llega, lo hace sin piedad y arrasa.

No ha podido con ella, incluso la ha hecho más fuerte, pero no estaba preparada y costado ver la parte de la historia que tiene que ver con el título, porque como todo en la vida, tiene luces y sombras.

Yo, veo en ella lo que ella cree ver a su alrededor: siempre hay luz si saber mirar. Quizás pronto, algún día, consiga ver y aprovechar la que tiene ella…

 

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Conseguir mi primer embarazo fue rápido y sencillo, pudo ser la suerte del principiante… pero estaba a rebosar de fertilidad, fue tan sencillo que creí que que todo saliese bien era “lo normal”.

Nadie me había dicho nunca lo contrario.

Tras 42 semanas llegó al mundo mi regalo, mi hija, aterrizó directamente en medio de la burbuja de expectativas que yo me había creado… ¡y la explotó!.

Entonces  asomó lo que unos llaman baby blues y otros depresión postparto. De repente me vi en medio de un cóctel de hormonas en el que no entendía muy bien lo que ella necesitaba pero tardé más tiempo en entender lo que necesitaba yo.

Tras varios meses vuelvo a quedarme embarazada, esta vez con más dificultad(parece que llegados los 30 las posibilidades de quedarse embarazada rápidamente empiezan a ser inversamente proporcionales a las ganas que se tienen) y con este bebé un regalo diferente: el aprendizaje.

Durante la ecografía de las 20 semanas el médico se queda con una parte de mi corazón…A partir de ese momento se suceden un montón de pruebas y diagnósticos para acabar perdiendo a mi hija (he aquí la mariposa) a los 6 meses de embarazo.

Nadie debería vivir esto. Nunca.

Un oscuro abismo se planta de forma abrupta ante mi, esos deseos , anhelos e ilusiones se desvanecen ante la realidad que de repente me ha tocado vivir, pero sorprendentemente la madre naturaleza me carga de la adrenalina que necesita un animal salvaje para sobrevivir y me convierto en la versión de mi misma más fuerte que nunca haya imaginado.

No es olvido, es costumbre , aceptación y porque no decirlo es un poquito de resignación.

Llega el aprendizaje.

Las distintas etapas del duelo fueron sucediéndose de una forma salvaje pero natural y el destino pone en mi vida al bebé arcoíris.

Este embarazo es el más duro y tan agridulce…, se mezclan todas las pruebas médicas con los sentimientos de incertidumbre hasta que lo tengo en brazos, a él.

La vida es caprichosa.

Cada gota de lluvia, cada lágrima, ha merecido la pena para poder disfrutar hoy plenamente de mi sol y mi pequeño arcoíris.

Si estás pasando o has pasado por alguna de estas etapas no rechaces nunca a una mano que te ayude o un hombro que te consuele. Nunca te sientas sol@.

Pongámosle nombre: infertilidad , aborto, muerte perinatal, depresión postparto, fracaso en la lactancia materna… acabemos con los tabúes de la maternidad.

 

Imagen: pinterest.com

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#PersonasConAlmaAnónimas: ¡Maldita cafetera!

No, no es el título de ninguna canción de emisora Millenial ni lo que piensas cuando se te atasca la cápsula de la Nespresso. Es lo que pensó la protagonista de esta historia cuando su horizonte laboral empezó a volverse oscuro.
Y obviamente, el problema no era el café ni la cafetera…

Te cuento a través de mis ojos esta historia que ha tardado más de un año en ver la luz y ha tenido que ser a través de los míos, porque los de la protagonista aún se nublan al hablar de ello.

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Me veo caminando como cada día, paso a paso voy cruzando aceras y calles que me llevan a mi trabajo. No canto ni bailo porque soy de carácter reservado, pero si pudieras verme “por dentro”… lo estaría haciendo. ¿Sabes esa sensación de sentirte bien y plena con tu vida, con tu trabajo? Pues esa, soy yo. Sólo que por fuera, no se ve.

Llegar a la oficina y sentirte una más del equipo, estar alineada con los objetivos de la empresa (con lo difícil que es eso!) , saberte valorada… Eso es lo que hace que cada día vaya con una sonrisa a trabajar, a pesar de los imprevistos y dificultades que surgen. Como en cualquier contexto donde conviven personas, porque las organizaciones están hechas de eso, personas.

 

Y me veo allí tan feliz, en mi puesto de trabajo: llamadas, clientes, informes, papeles, visitas… Todo fluyendo, con pequeños tropiezos que se solventan con esfuerzo y colaboración de todos, y con ganas de ir a más, siempre de ir a más.

Así me veo hasta que un día, después de muchas sutiles señales de el cambio estaba por venir, se hacen evidentes mis sospechas: soy un estorbo. Cuando alguien llega nuevo a un equipo siempre hay una fase de reajuste, con recelos y desconfianzas por ambas partes, que con el tiempo desaparecen si hay buena intención y ganas de colaborar. Pero cuando el fin de esa incorporación es otro, obviamente los resultados también.

 

La aparición de una nueva persona en escena, precipita una serie de acontecimientos tan desagradables como despidos, ceses fulminantes, cambios drásticos en funciones. Todo ello acompañado de la peor parte de esta historia: desprecios, insultos, mentiras, menosprecios, bloqueos, presiones, faltas de respeto… que se expanden como el lodo en toda la organización. Tardan en llegar a mí, por la posición que ocupo, pero me afecta igualmente el hecho de ver como aquello avanza como la peste y no puedo hacer nada. Es más, sé que tarde o temprano llegará mi hora.

 

Y llega. Llega el momento: ¡maldita cafetera! Me resulta más fácil culparla a ella y que sea foco de mi ira, sobre todo, de mi frustración. Porque unas cápsulas de café (sí, como lo lees, unas cápsulas!) son la gota que colma el vaso en esta situación de mi anulación en la empresa se instala de manera permanente, y contra la que lucho todo lo que puedo. No es mucho, porque no en realidad no sé ni contra qué ni contra quién lucho, pero lo intento.

Durante meses, incluso años, la sensación de impotencia e indefensión se apodera de mí, llegando a generarme enfermedades como consecuencia de resistir en este ambiente tan hostil. Pero no es fácil dejar un trabajo que te gusta, en el que llevas media vida y para el que sabes que estás hecha, y sobre todo, sin saber el motivo por el cual todo ha cambiado y ya no es lo mismo.

 

¡Maldita cafetera! Me vuelvo a repetir una y otra vez. ¿Es por usarla más de lo debido, por dejar atascada la cápsula o por terminar el Ristretto y no reponerlo? No acabo de encontrar el motivo real de la decisión de mi despido un día de verano, previo a mis vacaciones. Y la culpo a ella, a la maldita cafetera. A sabiendas de que esto no tiene que ver ni con el café ni mucho menos con la cafetera, pero sí tiene su poso amargo cuando lo calientas más de la cuenta.

 

Después de montar y desmontar mil hipótesis sobre la cafetera y su influencia en mi futuro laboral, y a punto de tomar rumbo al sur como destino de vacaciones, soy despedida. Así, sin más. “No vuelvas más” tan sólo eso. Y ya no lucho, porque ¿contra qué? ¿contra quién?

 

Cruzo el país de punta a punta, esperando que el aire cálido del sur secase las lágrimas que he derramado durante el combate que había empezado por la maldita cafetera y de la cual no había podido tomar parte en realidad. Esas lágrimas que me acompañan a lo largo del viaje y que en parte, también son un indicador del alivio que siento porque todo ha acabado. Yo, nunca habría tomado la decisión por mí misma, no habría sido tan valiente. O quizás mi valentía fue la de quedarme y defender mi postura y aquello en lo que creo de la mejor forma que pude.

 

Aún hoy no tengo la respuesta, sólo sé que el sur, como siempre alivia mi dolor y me ayuda a ver de forma más clara la liberación que supuso para mí. Pero también aún hoy, se me nublan los ojos al pensar en todo lo que influyó en mi carrera, para mi acceso de nuevo al mundo laboral, en mi vida…y para no soportar ver una Nespresso a menos de 10 metros nunca más.

 

Imagen: Daria Grad-Berdak (pinterest.com)

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Personas con alma: Noelí Fernández. Resurrección I

Podría decirte que es rara, pero no, ella es especial. Quizás se defina como diferente, pero yo la percibo como única, y es que ella es única.

De apariencia frágil esconde (pero solo a ratos) una fortaleza inmensa en su interior, con unos valores tan arraigados como firmes, tan bien razonados como defendidos. Esos, sí que no los esconde.

Con pocas personas he compartido conversaciones con la intensidad y profundidad como con ella. No deja de sorprenderme su cultura musical, de la cual aprendo continuamente: siempre tiene una canción, una estrofa, un estribillo para cada circunstancia, persona o contexto.

Sé que no soy imparcial con ella, demasiadas cosas buenas me atraen (sí, sí, como lees, me atraen, me atrapan) de ella. Pero desde mi absoluta imparcialidad y pasión te digo que tienes que conocerla, porque no sé en qué momento, llegará muy lejos. Y ¿sabes? yo, tendré la suerte de presenciarlo desde la retaguardia, pero muy cerca.

Mi #PersonaConAlma es Noelí  Fernández Ordiz (tela con los Ordiz, tiene una madre y una prima, que acabarán pasando por aquí, lo sé, lo veo).

No tiene ni una sola fotografía que le haga justicia porque es guapa a rabiar, y su humildad le ha impedido hacerse una «decente» para este regalo que me ha hecho. Así que yo, le hago otro con esta imagen, que sé de sobra que le va a encantar. Un regalo por otro regalo.

Disfrútala! Yo, lo hago muy a menudo…

 

Era yo la chica de la Puerta de Atrás. O, al menos, eso creía ver. El hecho de ser miope alta de nacimiento “nivel topo” supongo que no ayuda mucho, la verdad. Mis limpiaparabrisas eran defectuosos, no hubieran pasado una sola ITV, ahora lo sé.

Atisbaba paraísos y “esperaba en vano, otra ocasión”.

Observándolos desde la Puerta de Atrás.

Me pregunté si sería una Lilith de aquellos Edenes sin dueño y me contesté: Sí bonita, va a ser que sí…, tienes un cuerpo en precario, una coraza agrietada, un envoltorio que no te hace ni puto caso…

Cuando un cuerpo está preso, sin libertad condicional ni posibilidad de solicitar un tercer grado se le empiezan a acumular gritos en “modo espera”. Yo continuaba espiando desde la Puerta de Atrás, el paraíso que se escapaba de mi purgatorio de infierno incierto. La incertidumbre es un jodido infierno, para mí lo es. Prefiero un tiro certero que la agonía lenta y casina de la maldita incertidumbre.

¿Dónde diablos se mete el gran Houdini cuando una necesita un escapismo urgente? Silencio.

Fue el tiempo en que “perseguí la justicia, que se me negó”. Una y otra vez, esquivándome, haciéndome regates cortos…sin detenerme, en aquella carrera desenfrenada y difusa, a darme cuenta que la justicia tiene sus tiempos, a veces puede parecernos la Eternidad con balanza y venda en los ojos, y nos desespera con esa cachaza. Pero, en el mismo momento que dejamos de correr tras ella, la tenemos en la chepa. Ya no es necesario movernos más. Y así ocurrió.

En cuanto me detuve y respiré a Iustitia se le cayó la venda y empezó a funcionar.

Yo, mientras tanto, fisgándolo todo desde la Puerta de Atrás. Y el paraíso a su aire, desplegando ante mi su plumaje de pavo real, de vedette con sobredosis de ego.

Y mi mente como vaca sin cencerro (siempre Almodóvar), intentando robarle el reposo a la cama de un faquir.

Se sucedieron días que doblaban horas, horas que inflaban minutos, en una dejadez lenta…Tan lento todo.

Hasta que…mi pie izquierdo dio un paso, un pasito minúsculo, ridículo, un paso tortuguil de casi dar la risa. Y el derecho, aunque fuese por un “culo veo, culo quiero”, le siguió.

Lo que vino después fue un no parar. Me subí a una bici en la que, aún con lluvia en los ojos, sentía llegar cada meta volante como un milagro, cada repecho, puerto, escalada (siempre al borde de la pájara) lo celebraba el día entero con el alma despegando de aquel suelo opresivo.

Ahí supe que comenzaba una estrategia de “tierra quemada”, que “nunca más me haría volver atrás”.

Mi mente mutó en un par de ovarios tozudos y aprendí a coser. Como la Sally de Tim Burton remendé los trozos de cuerpo que se me iban cayendo mientras avanzaba, llegué a sentir que la vida se escapaba intentando tapar 17.000 fugas de agua a dos manos.

A medida que el avance me hacía salir de la trinchera para luchar en vanguardia, me fui dando cuenta de que el “odio se transformaba en valor”, en asombrosa metamorfosis. Porque hubo odio, lo vi de frente. Y me enseñó que “no hay demonio mejor ni demonio peor”. Todos son la misma presencia.

Y de la rebelión a la revelación.

Toda yo estaba repleta de paraísos. Pero no eran exactamente los que la mayoría anhelante me intentaba vender. Eran otros, los míos, los que había llevado en vena desde antes de antes. Estaban allí, en la Puerta de Atrás, sacando punta con su divina lengua bífida a los espejismos que mis luces cortas habían creado. Y se reían, se partían el alma de risa mientras yo me puse tibia a rajar con ellos.

Pusimos como los trapos a aquellas mamarrachas que yo había creído Paraísos Oficiales.

Y me quedó clarito, pa los restos, que quien nunca ha visto a Dios, se arrodilla ante cualquier santo.

Empezaba mi primera resurrección.

 

Imagen: martina spoljaric photography

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Personas con alma: Almudena Lobato. Me gusta, me gustas.

Almudena Lobato… ¿cómo te explico yo lo significa esta psicóloga sevillana para mí? Empezaré por el principio, por esa conversación de teléfono en la que nos pusimos voz y que fue la primera de muchas (siempre nos quedamos con ganas de más, sobre todo cuando la cobertura nos deja a mitad, jajaja). Es ahí donde me cuenta con detalle su trayectoria profesional, su proyecto de Personas en Positivo, su familia, su vida…y donde rápidamente percibo la calidad humana que hay detrás de ese perfil en la red.

Esta mujer guapa a rabiar y lista como el hambre, te llega con una dulzura y una suavidad que hace que quieras que se quede en tu vida para siempre. Y lo hace porque siempre tiene una buena palabra, una sonrisa, un gesto amable. Siempre sabe qué decirte, en el momento adecuado y de la mejor forma para que lo entiendas, para que te comprendas (sí, a ti mismo, a ti…). Y además, tiene la cabeza tan bien amueblada como capacidad para hacer que lo desagradable no te haga daño, pero te llegue y aprendas. Y lo hace así, sin despeinarse, porque sabe de lo habla y cómo hacerlo.

Hace tiempo que le abrí las puertas de mi vida y de mi casa, ahora tocaba la del blog y ni siquiera me ha dado tiempo planificarlo. Fue decirle que la quería ver dándose un paseo por aquí, y enviarme este regalo en forma de post. Vaya por delante, que el regalo ya lo había recibido al tenerla presente en mi día a día, pero esto…esto es para enmarcar.

Que la disfrutes, yo lo hago a diario (lo mejor de todo, sus audios de WhatsApp que se quedan a mitad 😉 por «fallos técnicos»).

 

Jessica es una persona Bonita, así con mayúsculas. De esas personas bonitas de las que trato de rodearme cada día y siempre que puedo, porque me hace mejor, porque me hace bien. Porque lo suyo es tuyo, sin más, porque sí, porque te lo quiere dar. Es un regalo y yo tengo mucha suerte.

Gracias Jéssica por compartir conmigo tu casa, una vez más, ahora también por aquí. Feliz contigo cerquita.

 

Me gusta, me gustas.

Si fuese un ave, sería nocturna. Me gusta la noche, su silencio, su calma. Me gusta alargarla, sentirla, sentirme, sentirte, como parte de ella.

Me gusta la noche, su cielo, su luz entre tanto oscuro. Porque da igual cuanta oscuridad me rodee, cuando alzo la vista siempre encuentro luz, mi luz, tu luz, siempre está allí, esperando a ser contemplada. Como tú, como yo.

Me gusta la noche por que nunca es igual, por más inmóvil que permanezcas contemplándola, ella simplemente pasa, sucede, cambia. No hay un único mapa escrito entre tantas estrellas. Así, como la vida.

Me gusta la noche, porque cuando trato de escucharla, escucho el sonido de la vida respirar. Y entonces, al contemplar, al escuchar, me doy cuenta de que todo lo que me importa respira, ahora, junto a mí, muy cerca, y el resto puede esperar.

Me gusta el cielo azul del día, limpio, sin horizonte, con el único límite que el que pone la mirada. A veces se pierde junto al mar, tocándose ambos con disimulo, tan juntos y tan distintos a la vez. Cada uno en su lugar y en perfecto equilibrio.

Me gustan los días con nubes porque al mirarlas soy más consciente del tiempo que pasa, que marcha y se va. Soy más consciente de la imposibilidad de agarrarlo, de agarrarte, de retenerte pero sí de vivirte, de vivirme.

Me gustan los días con niebla. Esa que sólo te deja ver cuando te acercas, esa que te susurra en la cara su aire fresco, como quien comparte un secreto. Como tu vida, más clara cuanto más dentro, cuanto menos miedo.

Me gustan los días oscuros, esos que calan hasta los huesos, de agua y de viento, esos que parece que nunca terminan, pero que siempre pasan. Esos que dan vida tras la tormenta, que llenan de color cada momento. Esos que son necesarios en este ciclo de idas y venidas. Esos que te llenan las manos cuando antes sólo las veías vacías.

Me gusta la vida, porque es cuanto tengo. Me gustan sus días con cada una de sus noches, porque esa es mi vida. Y sólo cuando me gusta acepto, agradezco y doy permiso para que me alumbre en esos momentos no tan buenos.

Me gusta, sin más, sin menos. Me gusta sin preguntar por qué sí o por qué no, me gusta tener un para qué, un para mí, un para ti, un para vivir. Me gusta sin luchar, me gusta dejar llegar, lo bueno, lo malo, tal cual. Porque cuando no puedo elegir acojo, abrazo, me encojo, me agrando. Me gusta porque cuando puedo elegir, me escojo, te escojo.

Y te escojo a ti, sin más, con tus días buenos y tus días malos, porque no quiero que seas distinto, sino tú, sino yo. Y te escojo a ti para que te escojas, para que elijas, para que te elijas, para que vivas, para que te vivas, para que te guste tu vida, mi vida, sin más, sin menos, aquí, así, ahora.

Me gusta. Me gustas. No hace falta más, ni menos. Haces falta tú, hago falta yo, y que andemos. Hace falta acompañar la vida, acogerla, sentirla, abrigarla, crearla, compartirla, mejorarla. Sí, así, con todo tu miedo. Sí, así, con cada paso andado. Sí, así.

Me gusta, me gustas. ¿Andamos?.

Un saludo y buen camino.

 

Almudena Lobato.

P.D. Estas palabras las escribo como personita pequeña que forma parte del mundo, de la enorme naturaleza, las escribo al amor, a la aceptación y al agradecimiento, como partes del camino para andar una vida positiva y saludable, con uno mismo, con otro.

Gracias Jessica, por darme la posibilidad de compartirlas.

 

Si no la conocías, ahora ya no tienes excusas para no perderla de vista, y podrás hacerlo a través de:

@lobatopsicologa

Facebook: Almudena Lobato Montero

www.personasenpositivo.com

 

 

 

 

 

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Personas con Alma: Pedro Gallo. ¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Mirada chispeante, diálogo interesante y montones de historias por escuchar de sus viajes en furgoneta. Detrás de esa cuidadísima barba (con aceite de Argán, nada más y nada menos), se encuentra Pedro Gallo, director de Recursos Humanos de Atiun después de haber estado en puestos de responsabilidad de Alsa durante años y de haberse sacado el doctorado en Psicología y Psicometría.

Como de costumbre, no son los cargos ni títulos lo que me hacen querer que esté en #PersonasConAlma, sino su capacidad crítica teñida de un sentido del humor que me hace querer quedar a comer con él (comida sana, eso sí) cada vez que voy a Gijón. Le encanta preparar con tiempo el menú semanal y compartir risas con su hija, y además, dibuja muy muy bien (la foto es suya, al igual que el dibujo).

Como comprenderás, tengo motivos suficiente para querer que sepas de él a través de mi blog y lo hago con esta crítica a las nuevas formas de selección de personal que parecen estar poniéndose de moda, facilitadas por las nuevas tecnologías y la falta de profesionalización del sector. Sobra decir, que coincido plenamente con él ;).

Que lo disfrutes, tanto como lo hecho yo ( y haré). Aprovecho para adelantarte que formará parte de la mesa redonda sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo del S. XXI que podrás disfrutar este 22 y 23 en #Focoviedo, el Foro de Empleo del Ayuntamiento de Oviedo de este año.

¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Pasado, presente y futuro de la selección de personal

Imaginad: Sicilia 1920…

Reconozco que a estas alturas, con unos años de experiencia en el ámbito de la Gestión de Personas, cuando miro a mi alrededor no puedo evitar sentirme en cierto modo como Sophia Petrillo en Las Chicas de Oro, los procesos, el trabajo en Recursos Humanos y la forma de entender las relaciones dentro de la organización han sufrido una transformación, diría que radical, en los últimos veinte años. En ocasiones, eso me hace sentir algo desubicado.

No mayor (no me siento viejo aunque el hecho de que muchas de las personas de las que están leyendo esto no hayan pillado la referencia inicial indica lo contrario), pero sí desubicado.

Desde el hoy veo con otra perspectiva aquellas discusiones con mi padre sobre lo que era y debía ser la función de Recursos Humanos en la empresa. Él vivió un época donde la conciliación, la flexibilidad horaria, la humanización de la vida en el trabajo quedaban relegadas a un segundo plano por detrás de lo que entonces se consideraba importante, la negociación y la administración de personal; mi visión era (y es) otra, digamos diferente. Vivíamos épocas diferentes, vivíamos realidades diferentes. Ahora soy yo el que, en muchas ocasiones, dice chachi piruli queriendo quedar de moderno. Cosas veredes, Sancho…

Sin embargo, reconociendo mi desubicación y el hecho de que los cambios son inherentes al crecimiento y al desarrollo de cualquier actividad y, por supuesto, al paso del tiempo, hay cosas que desde una perspectiva profesional y, hasta cierto punto psicológica, me tienen inquieto. Una de ellas tiene que ver con las actuales tendencias de reclutamiento y selección.

Quienes me conocen o han leído alguno de mis post saben que huyo del adoctrinamiento como de la peste. Líbreme Dios de querer sentar cátedra ni aleccionar sobre nada, pero no puedo dejar pasar esta fantástica oportunidad para expresar en alto un pensamiento que hace tiempo me acompaña y me preocupa.

Se impone el concepto de Marca Personal. La Red nos ha hecho más visibles que nunca, nos ha expuesto más que nunca. Los que no usamos Twitter somos la resistencia, pero implícitamente reconocemos que ya no entendemos su uso. Mientras en nuestro entorno personal y profesional el cuidado y la exposición correcta de la imagen en redes ha cobrado una fuerza tal, que ya se ha convertido en un elemento clave en el reclutamiento y selección de personas.

Probablemente mi inquietud provenga directamente de esa toma de conciencia. Cuando los perfiles sociales y los profesionales de una persona se confunden en una amalgama en la Red; cuando la descripción que haces de ti mismo está plagada de palabras clave, de tags, de enlaces; cuando lo que dices sobre ti rezuma posicionamiento, ¿en qué se convierte el trabajo del profesional de Selección?

Resulta que hoy orientamos nuestros perfiles profesionales a El Algoritmo. Antes hacíamos el curriculum con todo el cuidado del mundo para que el profesional de recursos humanos, avezado en la lectura e interpretación de perfiles, viera en nosotros aquellas competencias y capacidades que nuestra experiencia nos aporta, ahora existe un filtro previo en el que una compleja ecuación matemática es la que decide si aparecemos o no en la bandeja de entrada de un reclutador. Hemos reducido a estrategia de marketing un proceso tan delicado y tan profundamente imbricado en el concepto de Persona.

Quien haya tenido el interés y la paciencia de llegar hasta aquí puede estar pensando que tengo una opinión contraria a las redes o a la marca personal. Es un pensamiento lícito, pero no del todo acertado. Mi inquietud proviene del grave riesgo de reduccionismo al que se enfrenta el proceso de reclutamiento y selección. Me explico.

Una de las actividades en las que invierto tiempo cuando reviso mi perfil de LinkedIn es en recorrer mi feed viendo entradas de mis contactos y, sobre todo, los comentarios que suscitan. He podido comprobar que, sistemáticamente, son las críticas a los procesos de reclutamiento y selección las que mayor número de comentarios tienen y, sin lugar a dudas, las que generan más conflicto. Una parte importante de las personas que participan en procesos de selección tienen, y así lo manifiestan, la sensación de que se les juzga por cuestiones arbitrarias, alejadas del perfil profesional real y con poca o nula participación de la persona responsable del proceso.

En mi opinión, esto sucede en gran parte por la ausencia de lo que en Psicometría se denomina Validez aparente. Toda vez que El Algoritmo ya está presente, ya está actuando, y ya está dejando fuera y metiendo dentro del proceso a personas sin la participación activa de quien recluta, desde fuera el proceso no aporta la sensación de que se esté haciendo una evaluación real.

Si reducimos el proceso de reclutamiento a lo que resulte de aplicar El Algoritmo desprofesionalizamos una parte fundamental del proceso y lo que es peor, en mi opinión deshumanizamos un proceso que es fundamental y básicamente algo entre personas.

Se habla y se discute, cada vez más, sobre la posibilidad de que una inteligencia artificial basada en El Algoritmo pueda, en un futuro no tan lejano, realizar procesos de selección completos. Reconozco que no tengo una opinión formada a ese respecto, pero lo que sí sé es que la Inteligencia Artificial que venga se ocupará de aquellas tareas en las que la persona no aporte valor añadido, de aquellas tareas en las que El Algoritmo se baste y se sobre para realizar el trabajo.

Creo que nos toca pararnos a pensar. A los que nos dedicamos a esto con y por pasión por las personas nos toca reflexionar profundamente sobre lo que estamos haciendo y sobre cómo estamos integrando los cambios vertiginosos que nos trae la tecnología en nuestros procesos de trabajo.

Estamos en un punto en el que tenemos la oportunidad de decidir en qué convertirnos y qué hacer con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, pero sobre todo, en un punto en el que reflexionar sobre cómo nos ven las personas para las trabajamos y a las que servimos de nexo entre su realidad personal y su desarrollo profesional.

Imagen: Pedro Gallo

Puedes seguirle en https://www.linkedin.com/in/pedrogalloalvaro/

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Personas con alma: Alma Aguilar

No me preguntes porqué forma parte de mi red casi desde mis inicios, ni el motivo de que espere sus posts como agua de mayo. Tan sólo sé que se ha convertido en una imprescindible de mi día a día virtual haciéndome partícipe de su vida y sus reflexiones. No puedo describirla en pocas palabras pero sí decirte lo que me transmite: paz, serenidad e inteligencia a partes iguales. Imposible resistirme a ella, a todo lo que la rodea y me hace llegar.

Podría contarte que mi hija se llama Alba por no llamarse Alma, que estuve a punto de casarme con uno de sus vestidos, que le gusta la nieve y le encanta Formentera al igual que a mí. También podría contarte que me (nos) ha hecho esperar por las Allegradas de su hija y hecho entender que es mucho más que una diseñadora de moda. De hecho, desde que «conectamos» he olvidado su parte mediática para disfrutar de su parte humana y dejarme inspirar por sus reflexiones. Alguna de ellas, incluso ha conseguido dar un vuelco a mi estómago…

Esta sólo es una pequeña parte de la conexión que me une a ella y la considere un ser tan especial, alguien que genera tanto y tan bueno en mí. En una sección donde quiero hablar de personas con alma, sentí la necesidad de que fuese ella, Alma Aguilar, la que inaugurase mi pequeño homenaje a todas esas personas. Y lo hago de la manera en la que ella ha decidido y se siente más cómoda, conversando sin dobleces…

  • Más allá de tu imagen pública que todos conocemos ¿Cómo te definirías como persona? Es coherente con cómo ves la vida?

Me parece curioso que mucha gente ve en mi trabajo, en mis prendas, cualidades que consideran que yo tengo, cuando si te paras a pensarlo, las prendas son “solo” prendas, no?.

Yo me defino como una persona a la que le mueve la ilusión, bastante testaruda, pero al mismo tiempo flexible, me gusta empatizar, me gusta mirar el mundo de una forma mas complicada de lo habitual. Soy cariñosa, necesito sentirme querida, me apasiona querer. Me gusta mucho escuchar, pensar, soñar, observar, y sobre todo entender.

En la vida no siempre siento que me muevo como pez en el agua… pero me esfuerzo por sentir lo bueno que me ofrece y aprender de lo malo.

 

  • Transmites muchísima paz con tu imagen (tipo de comunicación, estética, fotos) ¿Te consideras una personas reflexiva y tranquila?

Si, profundamente reflexiva y quizá profundamente tranquila… necesito mi tiempo, aunque me considero bastante eficaz, pero necesito mi tiempo J

 

  • La Alma que eres hoy día ¿es producto de un cúmulo de circunstancias y acontecimientos? ¿O tiene más que ver con cómo lo has ido asimilando y aceptando? ¿podría decirse que incluso has sacado provecho de todas esas experiencias?

La Alma que hoy soy esta forjada claramente por mi vida, por mis vivencias, las buenas y las menos buenas, tal vez especialmente por estas últimas. Tengo la teoría que de lo bueno se suele aprender poco, por eso lo malo es tan relativo… si lo piensas es la forma de aprender a enfrentarse a eso mismo o a otra cosa parecida en el futuro.

Y creo, que como tú bien preguntas, si miro hacia atrás, la Alma de hoy, todavía tiene mas que ver con como he ido asimilando, aceptando, en resumen aprendiendo, de todas las vivencias pasadas, que por las vivencias en sí mismas.

 

  • ¿Cómo y para qué usas la red (web, redes sociales, perfiles, blog)? ¿Para qué te sirven? ¿Eres consciente de su alcance?

Cuando empecé a utilizarlas, (hace unos 10 años?), no tenia ni la menor idea de lo que hacia… hoy creo que estoy mas cerca de entenderlo, pero respecto al alcance real?, seguramente no. Empezó como una forma de comunicarme, quizá mas como persona que como profesional, siempre entendía mi trabajo en sí mismo como una forma de comunicación , por eso en las redes era mas YO… con cierto pudor, por no saber a quien interesarían mis historias pero mas YO… y en algún momento, creo que lo empecé a utilizar como una especie de desahogo, una ventana para mostrar reflexiones que me gustaba obligarme a hacer. Eso se junta con que me apasiona escribir, y es una forma fácil de hacerlo, sin cuestionártelo a ti mismo demasiado.

 

  • Te has dedicado durante un tiempo a formar a otras personas ¿Crees en el desarrollo del talento humano? Ya puestos, ¿cuáles son tus talentos? ¿Qué talento destacas en ti? ¿Cuál te gustaría tener, cuál estás cultivando y cuál es un reto?

He disfrutado de formar a otras personas, he descubierto que ese es uno de mis talentos podríamos decir… Tengo capacidad de transmitir conocimientos con emoción, y es una sensación genial!… mirar a los ojos de las personas mientras escuchan, desarrollar su confianza en sí mismo, despertar interés…

Creo en el talento humano por encima de casi todo…

Ufff, no sabría decirte mas talentos míos….

Quizá, la calma que la gente percibe en mí, la transmito sin dificultad… tengo normalmente puntos de vista sobre las situaciones o conflictos bastante imparciales de forma natural, y “entiendo” a las personas sin esforzarme en hacerlo… es un talento? Jaja… También creo que tengo una parte creativa muy desarrollada, que me hace entender la vida de una forma artística, y ver fácilmente lo bonito que tiene.

 

  • Desprendes una gran sensibilidad a través de la red, eres muy generosa con lo que compartes ¿cómo crees que puede ser interpretado? ¿te has planteado cómo impacta en tus “contactos virtuales”? ¿Y en tus clientes?

Mis reflexiones me definen bastante bien, pero a ellas en concreto no las sé definir. Me gusta ser respetuosa, me gusta hacer que la gente se plantee cosas… y no sé si soy generosa pero sí me gustaría serlo.

No sé bien como se interpreta, solo me llega lo bueno jajaja, supongo que me hace evidentemente humana y eso a la gente le gusta…

El impacto en mis contactos virtuales me encantaría saberlo!, pero no lo se… (es lo malo de lo virtual). En mis clientes supongo que les muestra como es la persona que está detrás de la marca, con lo bueno y malo que eso tiene porque no todo el mundo se identificará conmigo… pero la verdad, no me lo planteo.

 

  • Hablas sobre conceptos como la aceptación, la ilusión o la frustración en tus publicaciones habituales y lo haces de una manera muy natural. ¿Cómo consideras que te manejas bien en el mundo de las emociones? ¿Crees que hablamos lo suficientes de aquello que nos ocupa, nos duele, molesta o hace mejores?

Son conceptos con los que creo que convivimos todo el tiempo… me gusta hablar con naturalidad sobre ellos, me gusta trabajarlos. Creo que hay ocasiones en las que no verlos nos complica muchiiiiiiisimo la vida, y verlos nos ayuda a podernos desarrollar para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Con mis hijas por ejemplo, me encanta hablar de lo imperfecta que es la vida, creo que sin querer, la sociedad nos lleva a creer que la felicidad es la ausencia de dificultades, y creo que nada mas lejos de la realidad, y que entender desde pequeño que la felicidad es saber mas o menos como enfrentarte a ellas, es muy importante.

La parte emocional es vital para mi, tengo las emociones bastante a flor de piel, adoro reírme sin pudor y sin medida, suelo llorar fácilmente, me enfado, me desenfado, me frustro, paso por muchas emociones en poco tiempo y eso me hace sentir viva. Para mi cada emoción es como una estación del año, encuentro lo bueno que todas tienen…

No creo que hablemos de cómo nos sentimos lo suficiente… la vida parece otra cosa, cuando creo que es justo eso.

 

  • ¿Crees que el equilibrio (algo tan complejo de conseguir) personal y profesional suele ir a la par?

En teoría te diría que si… pero en la practica no lo se. Estoy en la búsqueda del equilibrio desde que tengo uso de razón, jajajaj, pero no desisto, y lo he llegado a rozar con la punta de los dedos!, hasta creo que mas de una vez!!.

 

  • ¿En qué te inspiras cuando diseñas, cuando creas?

En todo, soy muy observadora, me encanta rascar en lo que veo, dejarme llevar por lo que me hace sentir, mirar donde nadie mira y ver lo que pocos ven…

Te inspiras normalmente en la naturaleza, en emociones, en momentos, en épocas, en situaciones, en lugares, en personas…. TODO es fuente de inspiración… por eso siempre ando con los ojos muy abiertos.

Creo, si soy honesta, que soy diseñadora de moda de forma casual… y que tal vez (me gusta pensar) que podría haber sido muchas cosas (todas necesitan fuentes de inspiración), porque me gusta escribir, pintar, cantar… y sobre todo aprender de todo aquel que desarrolla su trabajo con pasión… eso me emociona como pocas cosas!.

 

Imagen: Alma Aguilar

 

 

 

 

 

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Personas con alma. Jaqueline Madeira: P.A.S. (Personas Altamente Sensibles): mucho más que tres iniciales.

Jaqueline Madeira, es Doctora en Psicología, Especialista en Inteligencia Emocional y una de las profesionales de referencia a nivel nacional en P.A.S. (Personas Altamente Sensibles), un rasgo de personalidad caracterizado por una mayor actividad de procesamiento sensorial. Quienes poseen este rasgo, perciben y procesan las información sensorial de manera diferente.

Ella fue la primera #PersonaConAlma invitada a mi blog, y ni siquiera ambas sabíamos lo que suponía, tanto para ella como para mí. Han pasado tantas cosas en estos últimos 3 años que siento con la obligación de ponerle el nombre adecuado a este post y hacer visible de una vez por todas y para siempre, que su autora es Jaqueline Madeira.

Ella se centra tanto en los demás, que se olvida un poquito de sí misma (ya sabes que no me gusta nada eso, pero aún así, formas parte mi vida).

Ella ha dedicado horas de estudio e investigación a conocer este rasgo para ayudar a sacarle partido a quienes los poseen y aprender a vivir con él. Y lo hace a través de la psicología más rigurosa, con técnicas basadas en la inteligencia emocional y dirigido a la persona que quiere gestionar su cambio, pero también a todo su entorno.

Ella es una de las profesionales con mayor sensibilidad a la hora de trabajar la gestión emocional con niños, familias y adultos, para implantar programas de gestión emocional en una de los pilares del desarrollo: la educación. 

Ella, es una referente en muchas más cosas que todo esto que te cuento a nivel profesional, pero esa parte…me la reservo para mi propio disfrute. Te comparto tu faceta más visible, la privada es sólo decisión suya.

 


 

La imagen que representa el post me sugiere belleza, fragilidad, color y transparencia frente a un mundo rápido, confuso, borroso, y hasta caótico por detrás…, pero también dentro, ya que la condición de transparencia borra la distinción entre el exterior y el interior.

Y de esto precisamente vengo a hablar. Jessica, me brinda hoy la oportunidad de dar visibilidad a un rasgo de personalidad innato y recién descubierto. En la década de los 90, Elaine Aron, una Psicóloga americana, a través de la descripción de su experiencia personal y terapéutica descubrió que un porcentaje de personas son como ella, ALTAMENTE SENSIBLES (se calcula que en torno a un 20 % de la población). Este grupo de personas son conocidas desde la publicación de su libro como PAS, personas altamente sensibles. Desde entonces centra su trabajo en investigar y describir que es este rasgo, y que implicaciones tiene pertenecer a este grupo.

Cuatro son las características que inicialmente sirvieron para definir a las PAS, aunque conviene recordar que no todas las PAS son iguales y que cada una tiene un perfil propio de PAS entretanto sobre la misma base biológica común:

  1. Una alta capacidad de percepción sensorial, pueden percibir más olores y más sonidos de lo habitual, más intensidad en los sabores, darse cuenta de minúsculos gestos y contradicciones de las personas y sus emociones. Todo ello al mismo tiempo, lo que puede llevarles a una saturación, malestar o cansancio antes que los demás.
  2. Alta capacidad empática. De forma natural empatizan y vivencian el sufrimiento o la alegría de los demás como propios. La intensidad con que viven y sufren la crueldad y la injusticia puede llegar a sorprender. Ver y vivenciar la crueldad o la injusticia para las PAS es a menudo casi lo mismo, les paraliza, y les hace sufrir.
  3. Gran capacidad de reflexión. Las PAS son personas reflexivas, que constantemente están pensando, cuestionando y haciendo preguntas sobre el funcionamiento del mundo. Muchas de ellas, incluso de carácter existencial o hasta espiritual.
  4. Necesidad de momentos de soledad. Las PAS necesitan tener momentos de tranquilidad, refugiándose en el arte, la música o la lectura. Aunque también les gusta y disfrutan de la compañía de otras personas, buscan estar solas por momentos.

Además, pueden ser introvertidas o extrovertidas, son muy observadores pero nos les gusta ser observados lo que incluso puede afectar su rendimiento, les puede costar más tomar decisiones, se sienten molestos con situaciones violentas, son más sensibles a las críticas e intensas emocionalmente.

Da la impresión que las PAS nacen con un código moral y de valores ya aprendidos, como si supieran de antemano que es lo correcto, y sufren, por no entender que pasa en el mundo, con las contradicciones y mal hacer que son capaces de percibir desde muy pequeños.

Estudios e investigaciones neurológicas han demostrado que estas personas nacen con la parte derecha del cerebro más activa, y con un sistema nervioso capaz de captar un mayor número de estímulos y procesarlos con más detalles. Esto explica que perciban más olores, ruidos, y capten con más frecuencia detalles del ambiente, de las expresiones y gestos de los demás que a la mayoría de las personas pasen desapercibido. Estas características están presentes desde el nacimiento. Suelen ser bebés que lloran con más frecuencia, lloran por molestias a pequeños cambios de luz, temperatura, olor o ruido e incluso manifiestan más necesidad de contacto físico o de protección. A medida que van creciendo y pudiendo manifestar sus pensamientos sorprenden a su círculo familiar con preguntas y comentarios curiosos, considerados a menudo superiores a los que correspondería por edad. Incluso demuestran tener un conocimiento prematuro sobre sí mismos, o sus necesidades, nada común en niños pequeños. Las emociones las viven con tal intensidad que a veces abruma, sobre todo cuando se trata de emociones ajenas captadas y no comprendidas.

Volviendo a nuestra imagen…Pueden ser como una hermosa y frágil pompa de jabón. Grandes, con la belleza del color, y a la vez transparentes. Tan permeables que a veces se confunden con lo que esta fuera. Pero a diferencia de nuestra imagen, nada efímeros. Tienen dentro la ruta de un crecimiento personal que les empuja siempre hacia adelante. Aunque el intento de adaptarse al mundo puede desembocar en dificultades en forma de trastornos psicológicos, depresión, ansiedad o incluso somatizaciones. Esto es comúnmente una reacción al esfuerzo de intentar ver y sentir como los demás.

Y la pregunta es… ¿Por qué tener características tan, positivas y necesarias en el mundo actual, casi siempre genera tanto sufrimiento? En primer lugar, porque al ver y sentir de una forma diferente y minoritaria, los mensajes que se reciben desde pequeños es que esa forma de sentir es incorrecta, o demasiado compleja, e incluso, poco útil. En segundo lugar, por la intensidad de las vivencias: el mundo va demasiado rápido cuando necesitamos tranquilidad, demasiado egoísmo cuando necesitamos unión. El sufrimiento está casi siempre dado por el contraste con los valores trasmitidos por la sociedad, la educación y la propia vivencia interna. Es necesaria una reconciliación con el mundo que nos ha tocado vivir.

¿Qué hacer o qué es importante aprender?

Lo primero auto aceptación. Saber que es un rasgo con características que son en realidad regalos. Desarrollar el autoconocimiento es fundamental para sacar partido a las ventajas del rasgo y aprender a gestionar el estrés de las situaciones que no podemos cambiar o controlar. Es necesario equilibrar el exceso de estímulos, aprender que las diferencias se complementan, que podemos aprender unos de los otros y que cada visión aporta. Y que podemos desarrollar la necesaria RESILIENCIA. Pero sobre todo disfrutar, disfrutar mucho del silencio, de la naturaleza, del arte, de la música y de la capacidad que tenemos de vivir desde el corazón…

¿Quieres saber más? Pues acompáñanos en esta bonita aventura que empieza, un proyecto de PAS para Asturias. Os invitamos en los días 16, 17 y 18 de febrero en Oviedo, en la Facultad de Psicología a descubrir más de la mano de Karina Zegers de Beijl, presidenta de la Asociación PAS de España y máxima representante de este rasgo en nuestro país. También será emitido el documental SENSITIVE realizado por la doctora Aron, a partir del cual empezaremos un grupo de estudio. ¡Os esperamos!

Imagen: Pixabay.com