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Personas con alma: Joan Vergara. 5 bocados para degustar la filosofía de cartón de leche

Hace unas semanas que Joan Vergara me envío este lujo de post, y lo es a pesar de destripar algunos de mis #SeNosHaIdoLaPinza, pero eso es parte de su encanto y la base de nuestra conexión.

Es inteligente, con un sentido del humor excepcional y ácido (como el mío), y además es un arquitecto con un gran interés por las personas y el talento que lleva a su sector con muchísima elegancia y saber hacer.

Cómo comprenderás fue muy difícil resistirme a él cuando allá hace un par de años comenzó a incluirme en su listado de posts interesantes y le propuse un café virtual para agradecerle que creyese en mí (vive en Valencia y se nos complicaba eso de vernos en directo por aquello de los horarios del tren).  La conexión, al menos por mi parte, fue inmediata… y desde entonces nos vemos lo que podemos, porque hablar con él es aprender y reírte a partes iguales, cosa que le cuesta creer: eres muy divertido, Joan!.

Y lo mejor de todo es que mientras nos reímos muchísimo sin criticar ni ultrajar a nadie (salvo a Mrs, Wonderful, e incluso esto lo hacemos con mimo), le veo crecer profesionalmente y acercarse cada vez más a lo que para mí ya es un hecho: ser un referente en el desarrollo profesional de la arquitectura.

Degusta estos 5 (ácidos) bocados y síguele a través de su web y sus RRSS.

 

5 BOCADOS PARA DEGUSTAR LA FILOSOFÍA DE CARTÓN DE LECHE

Venir al blog de Jéssica es un honor pero también una responsabilidad. Mantener alto su listón no será fácil, y encima en un blog de psicología que no es lo mío.

Pero el único error sería no intentarlo.

Me ha dicho Jéssica que quiere que sea yo y voy a serlo (espero que no demasiado), así que me lanzo con un tema que últimamente me marea.

 

Te voy a hablar de la filosofía de cartón de leche. O del desarrollo personal de cartón de leche. O de la psicología de cartón de leche. O no sé cómo llamarlo.

Bajo esa láctea denominación conviven todas las frases e ideas bienintencionadas con las que se nos bombardea día tras día desde los briks de leche, las redes sociales o los sobres de azúcar (incluso empiezo a oírlas en la pelu).

Y el caso es que muchas de ellas están muy bien; fueron dichas con toda la intención del mundo por personas sabias y transmiten ideas muy meditadas y beneficiosas.

El problema es no entenderlas del todo. Quedarnos simplemente con la anécdota sin llegar a captar lo que hay detrás de cada reflexión.

Peor aún, aplicarlas de manera opuesta como dogmas. O utilizarlas como coartadas para justificar lo que no se puede justificar.

Claro, así es más fácil. Cuesta menos esfuerzo que tratar de analizar un poco (un poco) lo que transmiten y tener pensamiento crítico para desmenuzarlas. Pero no tenemos tiempo ni ganas.

Repasemos cinco de estas ideas de cartón de leche, por supuesto bajo mi punto de vista sesgado, sin ningún rigor científico y basándome sólo en mis observaciones y las de mi equipo de investigación formado por un caracol sin caparazón y un gato con reuma.

(Frases en verde cortesía de Mr. Wonderful)

 

1 Un trabajo de 8 a 17 te esclaviza; emprende y vive de tu pasión

Ésta es de mis favoritas.

Intención original:

Supongo que cuando esta idea empezó a aparecer en ciertos foros era un aliento, una motivación para perder el miedo al emprendimiento, abrir la mente y dar cabida a otras formas de ganarse la vida. Para pensar más allá de algunas rigideces tradicionales.

Interpretación cartón de leche:

Si trabajas por cuenta ajena eres un perdedor.

Tienes que vivir la vida, encontrar tu “pasión” y desarrollarla (a ser posible con un MacBook en lugares exóticos). Da lo mismo si no sabes qué significa emprender y lo que conlleva o que tu “pasión” no le interese a nadie. Hacer lo que te gusta es tener cara de viernes todos los días.

Mi opinión:

Yo creo que se puede ser muy feliz trabajando por cuenta ajena y muy infeliz emprendiendo, que no todos nos podemos dedicar a tener un negocio propio y que detrás de ello hay cosas maravillosas pero también otras menos glamurosas.

 

Hay pocas actividades menos sexis que tener que estar desatascando el fregadero aunque seas el CEO de la República Independiente de tu Negocio.

 

Detrás de todo esto está la necesidad de generar clientes para los innumerables cursos de emprendimiento que pueblan la esfera digital. Ya sabes, en la fiebre del oro los que realmente ganaron dinero no fueron los que encontraron oro, sino quienes les vendían los picos y las palas.

 

Se puede hacer el Camino de Santiago saltando de la cabeza de un emprendedor a otro sin tocar el suelo (pero hazlo a la hora en que están meditando, que si no los pillas a traición no te dejan).

¿No será mejor conocernos bien, saber qué comporta emprender o trabajar por cuenta ajena y elegir con conciencia?

 

2 Vende a toda costa. Si no lo haces eres víctima de tus creencias limitantes o sufres el síndrome del impostor

Intención original:

Está bien impulsar a quien tiene algo que ofrecer para que lo ofrezca a gente a la que pueda ayudar.

El síndrome del impostor existe, y algunas personas muy preparadas y con buenas propuestas no salen al mercado con convicción porque creen que nunca serán suficientemente buenas.

Interpretación cartón de leche:

Da igual lo que tengas que ofrecer, da igual si es una chorrada lo que vendes, la cuestión es autoconvencerte de que eres un experto porque has leído un par de posts en un par de blogs y puedes repetírselos a alguien. Tu idea mola, porque si quieres puedes.

Y si no logras autoconvencerte no te preocupes. Habrá mucha gente que te animará a que vendas cualquier cosa, te darán palmas, jalearán todos tus triunfos, incluso que te levantes a las 5:00 para preparar tu página de ventas (a esas horas las calles están llenas de emprendedores).

Tildarán de envidioso y casposo a quien te diga que lo que vendes no merece la pena o es incluso deshonesto.

Mi opinión:

Nos hemos pasado de rosca con esto. El sol no se pone en el imperio de los autodenominados expertos.

Creo que vender cosas absurdas a la gente no es honesto, y que necesitas un nivel de expertise en lo tuyo para ayudar a los demás. Formación, experiencia. Mejor ambas cosas.

Muchas veces el “yo he pasado por lo mismo” o “he leído sobre ello” no son suficientes.

Si testeas bien tu producto o servicio y no te atreves a lanzarlo, puede que no sea cuestión de creencias limitantes o síndromes del impostor. Tal vez sea cuestión de valores.

De que quieras ser honesto y no ofrecer cosas que no puedes ofrecer o que no le sirven a nadie.

 

3 Mejor hecho que perfecto

Intención original:

Esta idea lucha contra el exceso de perfeccionismo, la parálisis por el análisis y el no pasar a la acción por querer pulir demasiado las cosas. Incita a actuar, aprender de la experiencia e ir mejorando.

Interpretación cartón de leche:

Haré cualquier cosa y me lanzaré al mercado. Lo importante es llegar el primero, aunque lo que venda no tenga demasiado valor. Además, eso de ir mejorando después se me olvidará porque si me están comprando y voy facturando, ¿qué mas da?

Mi opinión:

Entre el exceso de perfeccionismo o falacia del Nirvana y el pasotismo hay toda una gama de grises en la que nos podemos situar. Es más, encontrar ese punto no es sencillo y es una decisión estratégica crucial.

Pero vale la pena hacerlo. Si no, el mundo se llena de creaciones insulsas, refritos y ruido. Eso sí, todo con un bonito tipo de letra Roboto 10p.

(Por cierto, ¿quién le pone esos nombres a las tipografías? Siempre me imagino al señor de la oficina de patentes de tipografías, que está en Zurich o La Haya o en un lugar así como muy neutral, recibiendo a la gente que llega a registrar Nunito, Monchito, Roboto o Filochette. Esa forma de vida con bata blanca y gafas de montura metálica se ha ganado el cielo, o al menos que el universo conspire para que consiga sus deseos.)

 

4 Sé diferente, es el único modo de que reparen en ti

Intención original:

Diferenciarte es importante en muchos ámbitos, por ejemplo si buscas empleo (respecto a otros candidatos) o si vendes algo (respecto a la competencia).

Vas a conseguir alinearte con necesidades muy concretas de personas y empleadores. Mostrarás argumentos para que apuesten por ti.

Interpretación cartón de leche:

Voy a salir a la calle con una mofeta verde en la cabeza. Total, es mejor que hablen de ti, aunque sea mal. Algo sacaré. Muchos likes, muchos seguidores, notoriedad, viralización… La fama.

Mi opinión:

Ésta casi se comenta sola; parece de sentido común.

Sin embargo seguimos viendo a personas que tiran por el camino del histrionismo y el sensacionalismo en varios grados buscando atención inmediatapero sin conseguir reconocimiento duradero por su aporte de valor.

Porque ahí está la clave, en el valor que aportas. Eso es lo que realmente te diferencia.

 

5 No necesitas a nadie para ser feliz. Para estar con alguien primero debes aprender a estar solo

Intención original:

Si no estás bien contigo mismo no encontrarás en los demás lo que necesitas para estarlo (y nunca podrás huir de ti). Trabájate a ti mismo, y de ahí saldrá la fuerza que necesitas para vivir. Lo demás ya llegará (es más probable que llegue si tú estás bien).

Interpretación cartón de leche:

Como no necesito a nadie, no voy a estar con nadie. No quiero pareja porque no la necesito. Prefiero saltar de una relación superficial a otra arriesgando muy poco. Total, yo solo estoy muy bien, ¿no?

No quiero profundizar demasiado en ninguna relación de ningún tipo. A la mierda el príncipe azul, el mío que sea gris y que tenga 50 sombras.

Mi opinión:

Es una lástima. El ser humano es gregario, social, gran parte de su ventaja evolutiva proviene de este hecho, y se puede estar perfectamente sano y bien con uno mismo y además querer formar una pareja, una familia, una comunidad o un grupo de amigos del jamón 5J.

¿Acaso por desear una pareja eres una especie de analfabeto emocional que no sabe estar solo? ¿Vale la pena perderse todo lo que te aporta una relación profunda de cualquier tipo con otros seres humanos por no arriesgar?

 

Podría seguir, pero ¿para qué?

Podría, hay muchas más. Salir de la zona de confort, sonreír siempre, vibrar en una frecuencia alta, titulitis, hacer lo mismo que ese gurú que ha tenido éxito…

Frases y conceptos bienintencionados y valiosos que no se pueden explicar en un tuit o en una imagen de Instagram, así que se malinterpretan. Maltratamos todas esas buenas ideas.

Quizá ahí está el problema. No recelo de esas consignas ni de quien las dijo, al contrario. No es que nos falten frases acertadas, sino pensamiento crítico.

Y que conste que yo soy el primero que a veces caigo en ello, porque además el entorno lo pone fácil y exige estar con la guardia alta.

 

De hecho, siento que si me descuido mañana me levantaré a las 4:30 para emprender mucho (porque todo el mundo sabe que la productividad consiste en trabajar más horas); tendré una brillante idea porque molo; buscaré un post sobre ello y lo leeré (en diagonal, claro); pasaré a la acción sin pensar creando mi página de ventas sobre coaching para perros con flores de Bach; comeré mucha quinoa para ser inmortal; me diferenciaré haciendo mis videoposts vestido de lagarterana; y al final del día no veré películas de John Ford porque no era buena persona (ni de Woody Allen, ni óperas de Wagner, ni canciones de Bob Dylan, todos unos bichos).

 

Pero no. Se puede resistir. Pararse a pensar y no trivializar es posible. Sólo hace falta proponérselo.

 

Porque todo parece imposible hasta que se hace.

 

Imagen: Unsplash.com

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Personas con alma: Luis de Sá “Las hojas y los pájaros”

Luis consigue sacar lo peor de mí: me crispa, me enerva, saca mi lado oscuro… Pero también me hace reír muchísimo y comparte una serie de valores que hace que nuestras conversaciones pasen del lado más frívolo al más profundo en cuestión de segundos.

Nos conocimos hace unos 4 años en un curso sobre comunicación y te prometo que me dio el curso. Es el típico alumno preguntón, que (sobre?)participa, cuestiona… En fin, que te das cuenta que está ahí. Y desde entonces, forma parte de mi vida y yo, encantada de ello. No puedo extenderme mucho en sus lindezas porque luego usará esta introducción en nuestra conversaciones y no tendré argumentos para defenderme.

Le encanta presumir de que le aprecio y de lo imprescindible que es para mí en muchas ocasiones…y muy a mi pesar, tengo que dar ella razón. Y es que Luis, puede parecer de entrada una persona que siempre está de broma, algo que a menudo confundimos con tener sentido del humor. Pero es de las personas más entregadas y generosas que conozco, en el más amplio sentido de la palabra: su hija, su familia, su trabajo, sus aficiones.

Nunca me lo ha confirmado pero intuyo que le gusta, le encanta, mi nombre. Y es que él y yo sabemos que tengo un sexto sentido según para qué cosas ;).

Posee un gran sentido de la belleza literaria y le encanta la Historia (con mayúscula, sí, sí) y todo lo que tenga que ver con Italia. Sabe mucho de personas, organizaciones y talento, cuando leas este texto que me ha regalado, lo comprenderás. Y entonces, no querrás perderle de vista, como me pasa a mí (a veces para mi desgracia 😉 ).

 

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A los dos días fue el funeral de Manuel. Como ya se encontraba bastante mejor de su mal, le dieron permiso en el hospital para asistir al funeral de su amigo. De hecho, fue en el coche con la doctora que había atendido a Manuel y que también se ocupaba de él. Ella era una chica morena, alta, muy fina y con un pelo largo y liso que, sobre todo cuando lo llevaba recogido, hacía que sus enormes ojos color miel resaltaran aún más. Se llamaba Lucía y había sido la primera de su promoción. Era una chica muy especial, ya que (quizás por su juventud) mantenía la humanidad a flor de piel, esa que muchas veces se echa de menos en algunos médicos más veteranos que se convierten en meros técnicos, sin ninguna dosis de empatía y asertividad. Además, tenía una capacidad sorprendente para captar hasta el último matiz de una conversación a pesar de que a veces parecía despistarse.

Ese día era el típico de un otoño asturiano, ovetense, era de esos días con una temperatura agradable y el juguetón viento de las castañas. Las hojas caídas dibujaban vórtices al paso de los coches de la comitiva fúnebre; ese efecto siempre le había gustado a Cayo observarlo por el espejo retrovisor del coche. Siempre había creído que mirar el vuelo de las hojas por el retrovisor al paso del coche era un placer que sólo él disfrutaba, pero de repente intuyó que Lucía estaba haciendo lo mismo, podía ver en sus enormes ojos reflejadas las hojas que parecían querer atrapar el coche.

– “Lucía, ¿puedo llamarte Lucía? – le preguntó.

– “Por supuesto” – contestó ella.

– “Perdona, pero ¿es posible que estés observando cómo las hojas dibujan remolinos en el aire al paso del coche?

Ella se quedó unos segundos sorprendida y un poco ruborizada. Cuando consiguió recuperar la compostura, respondió:

– “Pues la verdad es que sí. Lo llevo haciendo desde que era niña. Un día iba en el coche con mi padre y un pájaro se estrelló contra el parabrisas, deslizándose hacia el techo y después cayendo al asfalto por la parte de atrás del coche, obviamente muerto. Como empecé a llorar, mi padre paró el coche, pasó al asiento trasero conmigo y me contó esta historia:

– “Lucía, verás, cuando un pajarín choca contra un coche, no se muere, sino que se convierte en hoja y cada vez que pasa un coche, sale volando detrás haciendo dibujos en el aire. Verás, vamos a ver cómo juegan”.

– “Entonces, mi padre volvió al puesto del conductor, puso el coche en marcha y condujo hacia una zona de la carretera en que había un montón de hojas de castaño. Cuando íbamos a pasar por encima de las hojas me dijo:

– “Amor, ¡mira cómo las hojas que antes eran pájaros juegan cuando pasemos!”

– “Yo miré y lo que vi fueron millones de pájaros que ahora eran hojas jugando felices a nuestro paso. Y la tristeza se me tornó en alegría. Así era mi padre. Y desde entonces, siempre que paso con el coche sobre hojas miro por el retrovisor, y veo los pájaros…y veo a papá”.

Ambos quedaron un rato en silencio, que fue roto por el chirriar de los frenos del coche en que iban y la parada un tanto brusca que hizo al llegar al aparcamiento del cementerio.

 

Yo, no sé a vosotros, pero a mí, cada vez me parece más y más importante saber observar el comportamiento humano, en sus más nimios detalles, así como Cayo observó a Lucía mirando las hojas por el retrovisor. A partir de esa capacidad de observación fue capaz de conectar con ella en el plano afectivo. Esto desencadenó una serie de recuerdos muy íntimos en ella que la hicieron a su vez abrirse a su compañero de viaje. A partir de ahí, tuvieron una conexión mucho más clara y profunda.

Si fuéramos capaces de observar así a nuestros interlocutores, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros equipos, ¿no obtendríamos mejores resultados?, ¿ambientes de trabajo más humanos?, ¿no mejoraríamos mucho la experiencia del empleado? Y, además, ¿no conseguiríamos que todos y cada uno de los miembros de nuestras organizaciones fueran los mejores embajadores de marca? Porque, seamos conscientes, todos y cada uno de los miembros de una organización son embajadores de la misma (queramos o no); por eso debemos intentar que sean buenos embajadores.

 

Por otro lado, ¡qué bonita la forma en que el padre de Lucía le cuenta la historia de las hojas y los pájaros!, ¿no?

¿Qué fue lo que hizo el padre de Lucía?:

  • Paró el coche y pasó al asiento trasero. Es decir, se tomó con la máxima importancia lo que en aquel preciso momento preocupaba a su hija. Priorizó lo que era en ese momento más importante, y lo hizo en el momento, no lo pospuso para cuando fuera para él más cómodo. Lo importante era la tristeza que invadía en ese momento a su hija. ¿Qué pasaría si no obviáramos las emociones de quienes nos rodean y además las atendiéramos en el momento en que son más intensas? Quizás estemos perdiendo a diario muchas oportunidades de conectar en un plano muy íntimo con quiénes nos rodean (organizaciones incluidas).
  • Se inventó la historia de las hojas. Con ello adaptó su mensaje a su interlocutora, su hija, una niña de unos cinco años. Ya sé que es una cosa obvia y muy manida, pero ¿en realidad adaptamos siempre nuestros mensajes al interlocutor? ¿No nos dejamos a veces llevar por un afán egoísta de parecer más que el otro y usamos términos que sabemos que el otro no maneja para parecer superiores? Y ¿qué efecto produce eso en el otro? ¡Cuántos conflictos se generan en una organización o en nuestra vida personal, por una mala comunicación, por no hablar en la misma onda! Y muchas veces diciendo lo mismo, pero sin entendernos.
  • El padre de Lucía, después de tomarse su tiempo, con cariño (y por qué no decirlo, con amor), de inventarse la historia, de hablar en el mismo plano que su hija, hizo una tercera cosa que es imprescindible para cerrar el círculo de la confianza: volvió a su puesto, condujo el coche hacia una zona de hojas de castaño y pasó por encima haciendo volar las hojas. Y ahí se hizo el milagro: ¡Lucía vio millones de pájaros jugueteando detrás del coche! Es decir, demostró en la práctica lo que había dicho. Si somos capaces de comprometernos en algo con nuestros compañeros, colaboradores, amigos, familiares… y cumplirlo, estaremos generando uno de los elementos más importantes (al menos para mí) de los que podemos gozar como personas: seremos confiables. Y la persona que es confiable habrá generado la mejor marca personal posible. Aquella persona de la que te fías será siempre alguien a quien sigas, ayudes, con la que colabores, la aceptarás como tu líder. Y si eres una persona confiable, tu huella será mucho más indeleble que la de cualquier jefe formal por muy investido de autoridad que esté por la organización o por la sociedad. Y esta será una marca personal inmortal, pervivirá en todos aquellos que te hayan conocido.

Lucía siempre se acuerda de su padre al pasar sobre las hojas secas, y lo hace con alegría, no con emociones “negativas”, porque su padre dio la máxima importancia a su preocupación, le dedicó el tiempo necesario, lo hizo en el preciso momento y le demostró con acción lo que decía.

Imagen: google.com

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Personas con alma: Alma Aguilar

No me preguntes porqué forma parte de mi red casi desde mis inicios, ni el motivo de que espere sus posts como agua de mayo. Tan sólo sé que se ha convertido en una imprescindible de mi día a día virtual haciéndome partícipe de su vida y sus reflexiones. No puedo describirla en pocas palabras pero sí decirte lo que me transmite: paz, serenidad e inteligencia a partes iguales. Imposible resistirme a ella, a todo lo que la rodea y me hace llegar.

Podría contarte que mi hija se llama Alba por no llamarse Alma, que estuve a punto de casarme con uno de sus vestidos, que le gusta la nieve y le encanta Formentera al igual que a mí. También podría contarte que me (nos) ha hecho esperar por las Allegradas de su hija y hecho entender que es mucho más que una diseñadora de moda. De hecho, desde que “conectamos” he olvidado su parte mediática para disfrutar de su parte humana y dejarme inspirar por sus reflexiones. Alguna de ellas, incluso ha conseguido dar un vuelco a mi estómago…

Esta sólo es una pequeña parte de la conexión que me une a ella y la considere un ser tan especial, alguien que genera tanto y tan bueno en mí. En una sección donde quiero hablar de personas con alma, sentí la necesidad de que fuese ella, Alma Aguilar, la que inaugurase mi pequeño homenaje a todas esas personas. Y lo hago de la manera en la que ella ha decidido y se siente más cómoda, conversando sin dobleces…

  • Más allá de tu imagen pública que todos conocemos ¿Cómo te definirías como persona? Es coherente con cómo ves la vida?

Me parece curioso que mucha gente ve en mi trabajo, en mis prendas, cualidades que consideran que yo tengo, cuando si te paras a pensarlo, las prendas son “solo” prendas, no?.

Yo me defino como una persona a la que le mueve la ilusión, bastante testaruda, pero al mismo tiempo flexible, me gusta empatizar, me gusta mirar el mundo de una forma mas complicada de lo habitual. Soy cariñosa, necesito sentirme querida, me apasiona querer. Me gusta mucho escuchar, pensar, soñar, observar, y sobre todo entender.

En la vida no siempre siento que me muevo como pez en el agua… pero me esfuerzo por sentir lo bueno que me ofrece y aprender de lo malo.

 

  • Transmites muchísima paz con tu imagen (tipo de comunicación, estética, fotos) ¿Te consideras una personas reflexiva y tranquila?

Si, profundamente reflexiva y quizá profundamente tranquila… necesito mi tiempo, aunque me considero bastante eficaz, pero necesito mi tiempo J

 

  • La Alma que eres hoy día ¿es producto de un cúmulo de circunstancias y acontecimientos? ¿O tiene más que ver con cómo lo has ido asimilando y aceptando? ¿podría decirse que incluso has sacado provecho de todas esas experiencias?

La Alma que hoy soy esta forjada claramente por mi vida, por mis vivencias, las buenas y las menos buenas, tal vez especialmente por estas últimas. Tengo la teoría que de lo bueno se suele aprender poco, por eso lo malo es tan relativo… si lo piensas es la forma de aprender a enfrentarse a eso mismo o a otra cosa parecida en el futuro.

Y creo, que como tú bien preguntas, si miro hacia atrás, la Alma de hoy, todavía tiene mas que ver con como he ido asimilando, aceptando, en resumen aprendiendo, de todas las vivencias pasadas, que por las vivencias en sí mismas.

 

  • ¿Cómo y para qué usas la red (web, redes sociales, perfiles, blog)? ¿Para qué te sirven? ¿Eres consciente de su alcance?

Cuando empecé a utilizarlas, (hace unos 10 años?), no tenia ni la menor idea de lo que hacia… hoy creo que estoy mas cerca de entenderlo, pero respecto al alcance real?, seguramente no. Empezó como una forma de comunicarme, quizá mas como persona que como profesional, siempre entendía mi trabajo en sí mismo como una forma de comunicación , por eso en las redes era mas YO… con cierto pudor, por no saber a quien interesarían mis historias pero mas YO… y en algún momento, creo que lo empecé a utilizar como una especie de desahogo, una ventana para mostrar reflexiones que me gustaba obligarme a hacer. Eso se junta con que me apasiona escribir, y es una forma fácil de hacerlo, sin cuestionártelo a ti mismo demasiado.

 

  • Te has dedicado durante un tiempo a formar a otras personas ¿Crees en el desarrollo del talento humano? Ya puestos, ¿cuáles son tus talentos? ¿Qué talento destacas en ti? ¿Cuál te gustaría tener, cuál estás cultivando y cuál es un reto?

He disfrutado de formar a otras personas, he descubierto que ese es uno de mis talentos podríamos decir… Tengo capacidad de transmitir conocimientos con emoción, y es una sensación genial!… mirar a los ojos de las personas mientras escuchan, desarrollar su confianza en sí mismo, despertar interés…

Creo en el talento humano por encima de casi todo…

Ufff, no sabría decirte mas talentos míos….

Quizá, la calma que la gente percibe en mí, la transmito sin dificultad… tengo normalmente puntos de vista sobre las situaciones o conflictos bastante imparciales de forma natural, y “entiendo” a las personas sin esforzarme en hacerlo… es un talento? Jaja… También creo que tengo una parte creativa muy desarrollada, que me hace entender la vida de una forma artística, y ver fácilmente lo bonito que tiene.

 

  • Desprendes una gran sensibilidad a través de la red, eres muy generosa con lo que compartes ¿cómo crees que puede ser interpretado? ¿te has planteado cómo impacta en tus “contactos virtuales”? ¿Y en tus clientes?

Mis reflexiones me definen bastante bien, pero a ellas en concreto no las sé definir. Me gusta ser respetuosa, me gusta hacer que la gente se plantee cosas… y no sé si soy generosa pero sí me gustaría serlo.

No sé bien como se interpreta, solo me llega lo bueno jajaja, supongo que me hace evidentemente humana y eso a la gente le gusta…

El impacto en mis contactos virtuales me encantaría saberlo!, pero no lo se… (es lo malo de lo virtual). En mis clientes supongo que les muestra como es la persona que está detrás de la marca, con lo bueno y malo que eso tiene porque no todo el mundo se identificará conmigo… pero la verdad, no me lo planteo.

 

  • Hablas sobre conceptos como la aceptación, la ilusión o la frustración en tus publicaciones habituales y lo haces de una manera muy natural. ¿Cómo consideras que te manejas bien en el mundo de las emociones? ¿Crees que hablamos lo suficientes de aquello que nos ocupa, nos duele, molesta o hace mejores?

Son conceptos con los que creo que convivimos todo el tiempo… me gusta hablar con naturalidad sobre ellos, me gusta trabajarlos. Creo que hay ocasiones en las que no verlos nos complica muchiiiiiiisimo la vida, y verlos nos ayuda a podernos desarrollar para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Con mis hijas por ejemplo, me encanta hablar de lo imperfecta que es la vida, creo que sin querer, la sociedad nos lleva a creer que la felicidad es la ausencia de dificultades, y creo que nada mas lejos de la realidad, y que entender desde pequeño que la felicidad es saber mas o menos como enfrentarte a ellas, es muy importante.

La parte emocional es vital para mi, tengo las emociones bastante a flor de piel, adoro reírme sin pudor y sin medida, suelo llorar fácilmente, me enfado, me desenfado, me frustro, paso por muchas emociones en poco tiempo y eso me hace sentir viva. Para mi cada emoción es como una estación del año, encuentro lo bueno que todas tienen…

No creo que hablemos de cómo nos sentimos lo suficiente… la vida parece otra cosa, cuando creo que es justo eso.

 

  • ¿Crees que el equilibrio (algo tan complejo de conseguir) personal y profesional suele ir a la par?

En teoría te diría que si… pero en la practica no lo se. Estoy en la búsqueda del equilibrio desde que tengo uso de razón, jajajaj, pero no desisto, y lo he llegado a rozar con la punta de los dedos!, hasta creo que mas de una vez!!.

 

  • ¿En qué te inspiras cuando diseñas, cuando creas?

En todo, soy muy observadora, me encanta rascar en lo que veo, dejarme llevar por lo que me hace sentir, mirar donde nadie mira y ver lo que pocos ven…

Te inspiras normalmente en la naturaleza, en emociones, en momentos, en épocas, en situaciones, en lugares, en personas…. TODO es fuente de inspiración… por eso siempre ando con los ojos muy abiertos.

Creo, si soy honesta, que soy diseñadora de moda de forma casual… y que tal vez (me gusta pensar) que podría haber sido muchas cosas (todas necesitan fuentes de inspiración), porque me gusta escribir, pintar, cantar… y sobre todo aprender de todo aquel que desarrolla su trabajo con pasión… eso me emociona como pocas cosas!.

 

Imagen: Alma Aguilar

 

 

 

 

 

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Personas con alma

¿Sabes esas personas que destacan entre la multitud y ni siquiera son conscientes? En algunos casos puede que sí lo sean, pero lo hacen de una forma tan especial, con una elegancia tan improvisada que incluso roza a veces la inocencia, lo hacen de una manera tan sutil y gradual que no he tenido más remedio que crear una sección especial para ellas en mi blog.

A partir de hoy, pero sin fecha, ni programación, ni planificación alguna, nace PERSONAS CON ALMA. Y lo hace con la idea de poder traerte de la mano a esas personas ante las cuales he caído rendida, sin conocer el motivo en la mayoría de las ocasiones.

Estas personas, poseen un atractivo tan delicado, a veces ingenioso, otras inteligente, pero siempre interesante. Son personas que desprenden un halo de serenidad de muchos casos, de inquietud de pensamiento y belleza profunda, pero no de la externa (que de esa también hay), sino de la que aumenta con el paso del tiempo y la experiencia.

Son personas que se han vuelto cotidianas en mi calendario y en mi cita diaria con las redes, personas con las que interactúo, intercambio y aprendo. Personas que me inspiran, ayudan y aportan de una manera tan inesperada, que todo esto me ha llevado un tiempo de digestión, pues no es fácil admitir que personas a las que no conoces absolutamente de nada, que llegan a ti (o tú a ellas) de manera casual (causal?), comienzan a tener un papel tan importante en tu vida. Eso, cuesta digerirlo y admitirlo…. Pero una vez hecho, lo menos que puedo hacer por todo lo que han supuesto y suponen a día de hoy, es este pequeño homenaje en forma de espacio en mi blog.

Son personas muy dispares en edad, formación, intereses y procedencia, pero poseen todos esos rasgos comunes que te acabo de contar y que son los que han conseguido que te esté contando esto hoy.

Te las haré llegar cualquier día, a cualquier hora y en cualquier formato, eso dependerá de ellas y no de mí, que para eso es su espacio. Y llegarán como ellas deseen, a través de sus reflexiones, de conversaciones, de sus imágenes, de entrevistas, de sus proyectos y en el formato que ellas decidan. Y te aseguro que muchas de ellas….te sorprenderán (porque a mí me han sorprendido y mira que pensé que ya las tenía “estudiadas”).

Puede que al leer este post sonrías porque eres una de esas personas y ya he picado a tu “puerta digital” para pedirte que te muestres al mundo a través de este nuevo espacio o lo hagas de una forma diferente, de la forma en la que yo te veo. O quizás sonrías sin saber que serás tú la próxima persona a la que pediré que comparta con el mundo lo que yo veo en ti.

Como te dije el viernes, este no es post cualquiera, ni siquiera es un post, sino el inicio de una sección especial como regalo particular para esas almas de las que te hablo y que me hacen mejor persona. Esas almas que consiguen sacar lo mejor de mí o que lo intente sacar, guiada por ellas y su forma de comprender la vida. Esas personas que han llegado para quedarse y para las que no se me ocurre mejor forma de hacerles llegar mi admiración y agradecimiento hacia ellas.

Y tú ¿conoces a personas que generen eso en ti? ¿Las tienes cerca, en tu día a día y te impulsan a crecer? ¿Se lo has dicho o les has hecho llegar lo que producen en ti, el impacto que tienen en tu vida? Yo, ya me las he ingeniado para que lo sepan y que además, tú también las conozcas y puedas disfrutar de estas PERSONAS CON ALMA…

Imagen: Steve Ringman / The Chronicle for Bay to Breakers, San Francisco,1986 .