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Personas con alma: Joan Vergara. 5 bocados para degustar la filosofía de cartón de leche

Hace unas semanas que Joan Vergara me envío este lujo de post, y lo es a pesar de destripar algunos de mis #SeNosHaIdoLaPinza, pero eso es parte de su encanto y la base de nuestra conexión.

Es inteligente, con un sentido del humor excepcional y ácido (como el mío), y además es un arquitecto con un gran interés por las personas y el talento que lleva a su sector con muchísima elegancia y saber hacer.

Cómo comprenderás fue muy difícil resistirme a él cuando allá hace un par de años comenzó a incluirme en su listado de posts interesantes y le propuse un café virtual para agradecerle que creyese en mí (vive en Valencia y se nos complicaba eso de vernos en directo por aquello de los horarios del tren).  La conexión, al menos por mi parte, fue inmediata… y desde entonces nos vemos lo que podemos, porque hablar con él es aprender y reírte a partes iguales, cosa que le cuesta creer: eres muy divertido, Joan!.

Y lo mejor de todo es que mientras nos reímos muchísimo sin criticar ni ultrajar a nadie (salvo a Mrs, Wonderful, e incluso esto lo hacemos con mimo), le veo crecer profesionalmente y acercarse cada vez más a lo que para mí ya es un hecho: ser un referente en el desarrollo profesional de la arquitectura.

Degusta estos 5 (ácidos) bocados y síguele a través de su web y sus RRSS.

 

5 BOCADOS PARA DEGUSTAR LA FILOSOFÍA DE CARTÓN DE LECHE

Venir al blog de Jéssica es un honor pero también una responsabilidad. Mantener alto su listón no será fácil, y encima en un blog de psicología que no es lo mío.

Pero el único error sería no intentarlo.

Me ha dicho Jéssica que quiere que sea yo y voy a serlo (espero que no demasiado), así que me lanzo con un tema que últimamente me marea.

 

Te voy a hablar de la filosofía de cartón de leche. O del desarrollo personal de cartón de leche. O de la psicología de cartón de leche. O no sé cómo llamarlo.

Bajo esa láctea denominación conviven todas las frases e ideas bienintencionadas con las que se nos bombardea día tras día desde los briks de leche, las redes sociales o los sobres de azúcar (incluso empiezo a oírlas en la pelu).

Y el caso es que muchas de ellas están muy bien; fueron dichas con toda la intención del mundo por personas sabias y transmiten ideas muy meditadas y beneficiosas.

El problema es no entenderlas del todo. Quedarnos simplemente con la anécdota sin llegar a captar lo que hay detrás de cada reflexión.

Peor aún, aplicarlas de manera opuesta como dogmas. O utilizarlas como coartadas para justificar lo que no se puede justificar.

Claro, así es más fácil. Cuesta menos esfuerzo que tratar de analizar un poco (un poco) lo que transmiten y tener pensamiento crítico para desmenuzarlas. Pero no tenemos tiempo ni ganas.

Repasemos cinco de estas ideas de cartón de leche, por supuesto bajo mi punto de vista sesgado, sin ningún rigor científico y basándome sólo en mis observaciones y las de mi equipo de investigación formado por un caracol sin caparazón y un gato con reuma.

(Frases en verde cortesía de Mr. Wonderful)

 

1 Un trabajo de 8 a 17 te esclaviza; emprende y vive de tu pasión

Ésta es de mis favoritas.

Intención original:

Supongo que cuando esta idea empezó a aparecer en ciertos foros era un aliento, una motivación para perder el miedo al emprendimiento, abrir la mente y dar cabida a otras formas de ganarse la vida. Para pensar más allá de algunas rigideces tradicionales.

Interpretación cartón de leche:

Si trabajas por cuenta ajena eres un perdedor.

Tienes que vivir la vida, encontrar tu “pasión” y desarrollarla (a ser posible con un MacBook en lugares exóticos). Da lo mismo si no sabes qué significa emprender y lo que conlleva o que tu “pasión” no le interese a nadie. Hacer lo que te gusta es tener cara de viernes todos los días.

Mi opinión:

Yo creo que se puede ser muy feliz trabajando por cuenta ajena y muy infeliz emprendiendo, que no todos nos podemos dedicar a tener un negocio propio y que detrás de ello hay cosas maravillosas pero también otras menos glamurosas.

 

Hay pocas actividades menos sexis que tener que estar desatascando el fregadero aunque seas el CEO de la República Independiente de tu Negocio.

 

Detrás de todo esto está la necesidad de generar clientes para los innumerables cursos de emprendimiento que pueblan la esfera digital. Ya sabes, en la fiebre del oro los que realmente ganaron dinero no fueron los que encontraron oro, sino quienes les vendían los picos y las palas.

 

Se puede hacer el Camino de Santiago saltando de la cabeza de un emprendedor a otro sin tocar el suelo (pero hazlo a la hora en que están meditando, que si no los pillas a traición no te dejan).

¿No será mejor conocernos bien, saber qué comporta emprender o trabajar por cuenta ajena y elegir con conciencia?

 

2 Vende a toda costa. Si no lo haces eres víctima de tus creencias limitantes o sufres el síndrome del impostor

Intención original:

Está bien impulsar a quien tiene algo que ofrecer para que lo ofrezca a gente a la que pueda ayudar.

El síndrome del impostor existe, y algunas personas muy preparadas y con buenas propuestas no salen al mercado con convicción porque creen que nunca serán suficientemente buenas.

Interpretación cartón de leche:

Da igual lo que tengas que ofrecer, da igual si es una chorrada lo que vendes, la cuestión es autoconvencerte de que eres un experto porque has leído un par de posts en un par de blogs y puedes repetírselos a alguien. Tu idea mola, porque si quieres puedes.

Y si no logras autoconvencerte no te preocupes. Habrá mucha gente que te animará a que vendas cualquier cosa, te darán palmas, jalearán todos tus triunfos, incluso que te levantes a las 5:00 para preparar tu página de ventas (a esas horas las calles están llenas de emprendedores).

Tildarán de envidioso y casposo a quien te diga que lo que vendes no merece la pena o es incluso deshonesto.

Mi opinión:

Nos hemos pasado de rosca con esto. El sol no se pone en el imperio de los autodenominados expertos.

Creo que vender cosas absurdas a la gente no es honesto, y que necesitas un nivel de expertise en lo tuyo para ayudar a los demás. Formación, experiencia. Mejor ambas cosas.

Muchas veces el “yo he pasado por lo mismo” o “he leído sobre ello” no son suficientes.

Si testeas bien tu producto o servicio y no te atreves a lanzarlo, puede que no sea cuestión de creencias limitantes o síndromes del impostor. Tal vez sea cuestión de valores.

De que quieras ser honesto y no ofrecer cosas que no puedes ofrecer o que no le sirven a nadie.

 

3 Mejor hecho que perfecto

Intención original:

Esta idea lucha contra el exceso de perfeccionismo, la parálisis por el análisis y el no pasar a la acción por querer pulir demasiado las cosas. Incita a actuar, aprender de la experiencia e ir mejorando.

Interpretación cartón de leche:

Haré cualquier cosa y me lanzaré al mercado. Lo importante es llegar el primero, aunque lo que venda no tenga demasiado valor. Además, eso de ir mejorando después se me olvidará porque si me están comprando y voy facturando, ¿qué mas da?

Mi opinión:

Entre el exceso de perfeccionismo o falacia del Nirvana y el pasotismo hay toda una gama de grises en la que nos podemos situar. Es más, encontrar ese punto no es sencillo y es una decisión estratégica crucial.

Pero vale la pena hacerlo. Si no, el mundo se llena de creaciones insulsas, refritos y ruido. Eso sí, todo con un bonito tipo de letra Roboto 10p.

(Por cierto, ¿quién le pone esos nombres a las tipografías? Siempre me imagino al señor de la oficina de patentes de tipografías, que está en Zurich o La Haya o en un lugar así como muy neutral, recibiendo a la gente que llega a registrar Nunito, Monchito, Roboto o Filochette. Esa forma de vida con bata blanca y gafas de montura metálica se ha ganado el cielo, o al menos que el universo conspire para que consiga sus deseos.)

 

4 Sé diferente, es el único modo de que reparen en ti

Intención original:

Diferenciarte es importante en muchos ámbitos, por ejemplo si buscas empleo (respecto a otros candidatos) o si vendes algo (respecto a la competencia).

Vas a conseguir alinearte con necesidades muy concretas de personas y empleadores. Mostrarás argumentos para que apuesten por ti.

Interpretación cartón de leche:

Voy a salir a la calle con una mofeta verde en la cabeza. Total, es mejor que hablen de ti, aunque sea mal. Algo sacaré. Muchos likes, muchos seguidores, notoriedad, viralización… La fama.

Mi opinión:

Ésta casi se comenta sola; parece de sentido común.

Sin embargo seguimos viendo a personas que tiran por el camino del histrionismo y el sensacionalismo en varios grados buscando atención inmediatapero sin conseguir reconocimiento duradero por su aporte de valor.

Porque ahí está la clave, en el valor que aportas. Eso es lo que realmente te diferencia.

 

5 No necesitas a nadie para ser feliz. Para estar con alguien primero debes aprender a estar solo

Intención original:

Si no estás bien contigo mismo no encontrarás en los demás lo que necesitas para estarlo (y nunca podrás huir de ti). Trabájate a ti mismo, y de ahí saldrá la fuerza que necesitas para vivir. Lo demás ya llegará (es más probable que llegue si tú estás bien).

Interpretación cartón de leche:

Como no necesito a nadie, no voy a estar con nadie. No quiero pareja porque no la necesito. Prefiero saltar de una relación superficial a otra arriesgando muy poco. Total, yo solo estoy muy bien, ¿no?

No quiero profundizar demasiado en ninguna relación de ningún tipo. A la mierda el príncipe azul, el mío que sea gris y que tenga 50 sombras.

Mi opinión:

Es una lástima. El ser humano es gregario, social, gran parte de su ventaja evolutiva proviene de este hecho, y se puede estar perfectamente sano y bien con uno mismo y además querer formar una pareja, una familia, una comunidad o un grupo de amigos del jamón 5J.

¿Acaso por desear una pareja eres una especie de analfabeto emocional que no sabe estar solo? ¿Vale la pena perderse todo lo que te aporta una relación profunda de cualquier tipo con otros seres humanos por no arriesgar?

 

Podría seguir, pero ¿para qué?

Podría, hay muchas más. Salir de la zona de confort, sonreír siempre, vibrar en una frecuencia alta, titulitis, hacer lo mismo que ese gurú que ha tenido éxito…

Frases y conceptos bienintencionados y valiosos que no se pueden explicar en un tuit o en una imagen de Instagram, así que se malinterpretan. Maltratamos todas esas buenas ideas.

Quizá ahí está el problema. No recelo de esas consignas ni de quien las dijo, al contrario. No es que nos falten frases acertadas, sino pensamiento crítico.

Y que conste que yo soy el primero que a veces caigo en ello, porque además el entorno lo pone fácil y exige estar con la guardia alta.

 

De hecho, siento que si me descuido mañana me levantaré a las 4:30 para emprender mucho (porque todo el mundo sabe que la productividad consiste en trabajar más horas); tendré una brillante idea porque molo; buscaré un post sobre ello y lo leeré (en diagonal, claro); pasaré a la acción sin pensar creando mi página de ventas sobre coaching para perros con flores de Bach; comeré mucha quinoa para ser inmortal; me diferenciaré haciendo mis videoposts vestido de lagarterana; y al final del día no veré películas de John Ford porque no era buena persona (ni de Woody Allen, ni óperas de Wagner, ni canciones de Bob Dylan, todos unos bichos).

 

Pero no. Se puede resistir. Pararse a pensar y no trivializar es posible. Sólo hace falta proponérselo.

 

Porque todo parece imposible hasta que se hace.

 

Imagen: Unsplash.com

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Para qué (me) sirve un blog

El verano sirve para muchas cosas,  además de descansar, viajar o hacer algo diferente a lo que haces el resto del año.

 

Como cada verano, aprovecho el cambio de ritmo para hacer reajustes que voy aplazando durante el “curso”: la estrategia en redes sociales, los diferentes perfiles  en la red, la web, la gestión de la red de contactos…y el blog.

 

En estas semanas me pondré a fondo con el mío, pero el resultado ya lo verás a partir de septiembre. Ahora, prefiero contarte lo que me ha aportado en estos 2 años publicando quincenalmente (más o menos…) y todo el ensayo previo en los diferentes perfiles o en colaboraciones periódicas 9 años atrás.

 

Lo que te voy a contar no tiene nada de didáctico, para eso ya tienes otros perfiles en la red especializados en posicionamiento, marketing online o marca personal. Esto es, sencillamente, mi historia amor con el blog…

 

1.- Me ayuda a estar en forma: no soy especialmente deportista, en lo que a nivel físico se refiere, pero lo de darle al coco, es otra historia. El blog, me obliga a estar al día, a no acomodarme, a leer mucho, estudiar, investigar, indagar y conocer nuevas temáticas, profundizar en unos aspectos y descartar otros. Mi cerebro a veces echa humo y necesita tomar distancia, pero es un ejercicio constante a muchos niveles.

 

2.- Me proporciona un espacio para crear:y no cualquier espacio, MI espacio. Donde soy la dueña y señora de todo lo que se cuece, y donde me arriesgo a que te encante, lo compartas, me acompañes y crezcamos juntos…pero también a que me ignores, me critiques, me odies o incluso te burles. Es blog acaba siendo una seña de identidad, una parta imprescindible de tu estrategia de marca. Esa es la cuota que se paga por la exposición, pero la pago gustosamente porque implica la siguiente…

 

3.- Me hace más fuerte:tras cada post, cada publicación y repercusión en la red, siempre toca analizar lo ocurrido. No soy muy cuidadosa con las analíticas (debería serlo ya lo sé, pero no lo soy), pero además de los números valoro otros aspectos del efecto del post en la red. Y a veces, me ha sorprendido para bien y ha llegado lejísimos, más de lo que podía imaginar, pero otras, no he conseguido conectar a pesar de que me encantaba el contenido, lo había preparado a conciencia y estaba hecho con todo el cuidado. Incluso, en otras ocasiones, se ha malinterpretado y usado en mi contra. Y todo esto, que ensancha el ego y escuece a partes iguales, lo que consigue es forjar carácter y asentar pilares, si te lo curras y sudas, claro.

 

4.- Me permite desarrollar mi forma de expresarme: con todo el trajín de lecturas, aprendizajes y asimilaciones, conseguir resumir todo lo que quiero contar en un texto con una estructura lingüística adecuada y dotarla de estilo propio, supone todo un reto. Y hacerlo, cada 15 días y conseguir que sea entretenido, pero profesional y que refleje mi estilo, hacerlo de manera coherente con el resto de redes sociales y que se pueda ver mi esencia fácilmente a través de unos cuantos posts. Buf… parece más complicado de lo que es al leerlo así de golpe, pero sí que supone un ejercicio de autoconocimiento y cambio constante que va más allá del “hoy tengo que publicar”.

 

5.- Me sirve para hacer llegar lo que hago (y lo que puedo llegar a hacer):puedes enfocarlo desde el punto de vista de emprendimiento, de búsqueda de empleo, desarrollo profesional o gestión de tu marca personal, pero un blog es una especie de cv vivo y tarjeta de presentación virtual mucho más completa que les dice a quienes te leen a lo que te dedicas. Y según tu capacidad redactora y productiva, también de contar historias, hacer tutoriales o guías didácticas o lanzarte al mundo del videoblog como yo en este 2018. De cualquier forma, es una vía de comunicación más para hacerte llegar mis conocimientos, mi experiencia, mis capacidades y competencias pasadas, actuales y las futuras: todo lo que puedo hacer por ti, contigo, te lo cuento a través de mi blog.

 

6.- Me ofrece la posibilidad de hacerte llegar quien soy:esta parte es un poco más dolosa. Aunque personalmente es la que más me gusta, también soy consciente de que es una de las más temidas. Esa exposición a la crítica, al rechazo, pero también a gustar y a conectar con personas que hablamos antes, es mucho más arriesgada si va ligada a los que eres, y no tanto a lo que haces. Inevitablemente…ocurrirá, cuando tu posts lleguen y gusten, creerás que gustas tú. Y en el caso contrario, pues también tiene que ver contigo.

Incluso, más allá de esto de los likes, en tu forma de redactar, opinar, las temáticas te tocas, tus enfados o diplomacias, se dejará entrever tu forma de ser y eso es tremendamente bonito pero atrevido. Porque hará que llegues a muchas más personas y lo harás de verdad, de corazón pero al mismo tiempo, también hará que te rechacen de forma más clara al abrirte. Y por si fuera poco, esto conlleva….

 

7.- Me da visibilidad:aquí no me extiendo mucho, porque se basa en algoritmos, posicionamientos, SEO y demás temas que parece que domino pero sólo tengo localizados. En resumen: es una secuencia lógica después de probar con perfiles más profesionales (LinkedIn), serios (Twitter) o informales (Facebook o Instagram), supone el siguiente nivel de interacción con tu comunidad para llegar más lejos. El dónde y el para qué, ya lo pones tú, como te decía al principio, a mí me toca revisar de nuevo los míos este verano.

 

8.- Me hace llegar a más personas:y si eres más visible, llegas a más personas, y si llegas a más personas, pues conectas más, venden más, creces más, eso ya es a gusto del consumidor. Porque digo yo que a estas alturas del post, ya sabrás que el blog tiene que tener un objetivo, una estrategia, vamos! Tiene que ver con el punto 5, pero exponencialmente a cuantas más personas llegues, a más les llegará tu mensaje

 

9.- Me proporciona un estructura profesional en la red:en mi caso es un blog dentro de una web profesional, pero no tienes porqué tener una web como tal. Puede ser un espacio virtual que te sirva para expresar ideas, generar debate, ofrecer soluciones, profundizar en aficiones…pero no lo olvides que lo haces dentro de una estructura que, además de dejar una huella digital, lo haces en un formato que implica (supuesta) profesionalidad. En este punto, menos es más: si vas hacerlo, hazlo bien. Cuida los detalles, elabora los contenidos, revisa su impacto, estudia los resultados, sírvete de sus beneficios…..

 

10.- Me ocupa mucho tiempo: y no lo digo como algo negativo, pues es una inversión más en mi campo de trabajo. Pero no te equivoques: el blog, no nace, crece y se reproduce por sí mismo, hay que cuidarlo muchísimo y dedicarle horas de trabajo y de análisis para que no se muera. Pensar en hacerte un blog como forma de monetizar tu existencia en la red a corto plazo es una especie de chiste, y además malo. Un blog es otra cosa, sobre todo es un espacio propio donde expresarte, comunicar y disfrutar de contar cosas, con el objetivo que sea, pero como todo en la vida, no es gratuito y sus resultados siempre son a medio-largo plazo. El tamaño de esos plazos, dependerá única y exclusivamente de tu esfuerzo, inversión y capacidad de trabajo.

 

Imagen: google.com