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Revisión del sistema de publicaciones científicas: bajo presión (T 5-6)

Ya teníamos poco con la «irrupción» de Internet y llegó el COVID-19 a crear presión al sistema de publicaciones científicas.

Las publicaciones científicas no cumplen una función clave en la divulgación de conocimiento (científico, obviamente) y en el devolver a la sociedad parte de la deuda de la inversión pública que supone, sino que también son un punto de inflexión a la hora de tomar determinadas decisiones.

A mayor peso y relevancia de la decisión, mayor calidad se le exige a la publicación y más presión existe respecto a los resultados que desprende. Si bien es cierto, quienes toman como referencia los datos y conclusiones derivados de una publicación científica, a veces, tan sólo tienen en cuenta que avale su decisión (tomada previa al estudio en cuestión).

En estos últimos meses, hemos vivido situaciones de máxima urgencia donde cientos de miles de vidas (a nivel mundial) dependían de decisiones políticas, que a su vez dependían de estudios científicos validados y sobre todo, publicados, para poder acceder a ellos y a sus resultados. En muchas ocasiones, los expertos que forman parte de determinados comités, desconocen el sistema de publicaciones científicas y se dejan llevar por lo importante: rankings de apariciones (citas) y los resultados o las conclusiones, estén alineados con su decisión.

Uno de los principales objetivos de retomar mi tesis doctoral, es validar científicamente las diferentes metodologías que aplico desde hace años en mi profesión, huyendo de los humos fantasmagóricos que desprenden las redes sociales y los rankings estratégicamente orquestados. Al profundizar en este tema, y tras las lecturas referente al sistema de publicaciones científicas y su lado oscuro, presiento, tristemente, que el tipo de ambiente tóxico del que pretendía alejarme, también existe en el contexto científico.

La métricas falsas, las acciones fraudulentas y la relación entre el número de citas y el impacto real de la investigación, ha sido mi mayor sorpresa al respecto. Y muy desagradable, por cierto.

Quizás mis expectativas respecto al mundo de la investigación eran demasiado altas o quizás tan sólo sea una ilusa y maniática del sentido del deber.

Quizás…

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A vueltas con la ciencia (T1)

A estas alturas me imagino que sabrás que he retomado mi tesis doctoral (la dejé parada allá por 2006) y si no es así, ya lo sabes.

Además de meterme de lleno en los calendarios y vida estudiantil de nuevo y poder acoplarla a mi vida familiar / laboral como puedo, me he embarcado en un par de cursos online sobre investigación y ciencia. Son formaciones obligatorias y necesarias, me explico.

Son obligatorias, pues debo cubrir una serie de créditos formativos a lo largo del doctorado y cuanto antes empiece una, pues mejor, que luego se nos echa el tiempo encima. Pero por otro lado, también son necesarios, sobre todo en mi caso, dado mi perfil humanista.

Por mucho que me duela reconocer, mi perfil investigador está bajo mínimos. Soy Licenciada en Psicología en 2004, con lo que no tuve que presentar trabajo de investigación final y la Psicología, aún siendo una profesión sanitaria y en búsqueda constante de validación científica, no promovía en su momento el desarrollo de competencias investigadoras.

Y he aquí, que una de estas formaciones, además de favorecer que me ponga al día con dichas competencias necesarias para llevar a cabo con éxito mi tesis doctoral, lo hace de manera digital y a través de la creación de un blog, donde tenemos que crear entradas sobre temas como este.

En esta entrada tengo que reflexionar sobre lo que es la CIENCIA, así con palabras mayúsculas y explicar la temática que aborda mi tesis doctoral.

Vamos a por la primera, que precisamente no es nada sencilla. Después de leer los textos recomendados y haciendo memoria de lo estudiado estos últimos meses, la ciencia es el intento humano de demostrar la VERDAD de manera irrefutable (hasta el próximo descubrimiento o investigación). Quizás suene brusco, pero en mi cabeza es lo que resuena.

Al iniciar de nuevo este camino, tenía mis reticencias hacia el mundo científico tan (supuestamente) alejado de las humanidades, la filosofía y la argumentación. Pero cuanto más estudio y leo sobre ello, más relación me parece tener. Quizás esté cayendo en mi propio sesgo confirmatorio al ver solamente aquello que reafirma mi posición, pero así lo veo.

La Ciencia, es el intento de demostrar de la manera más objetiva posible la verdad en la que que cada uno de nosotros, como científicos, creemos. Y eso me lleva a pensar en la parte egocéntrica de la ciencia, de las luchas internas con las que me encontraré, de la base filosófica del método científico donde se abordan temas como verdad, conocimiento, razonamiento, argumentación, lógica, creatividad, constancia, aspectos tan humanos que a veces pienso que no hablo de ciencia cuando lo estoy haciendo.

Finalizando con la petición de este ejercicio, mi tesis doctoral pretende responder a esta pregunta:

¿Pueden ser la competencias emocionales un factor de predicción fiable en los procesos de selección de personal?

¿Puede ser el entrenamiento y desarrollo de competencias emocionales un factor de predicción en el éxito dentro del ámbito laboral?

¿Pueden ser la evaluación de las competencias emocionales un  factor de predicción de éxito a la hora de seleccionar al candidato idóneo para vacantes laborales?

Pretende demostrar, como buena científica, que las competencias emocionales, tienen un papel determinante tanto el desarrollo profesional estratégico como en la selección de candidatos en la gestión de talento dentro de las organizaciones.