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Mi vientre…

Mi vientre…

Este podría ser mi vientre, un vientre que ha sentido mariposas cuando se enamoró por primera vez hace más de 20 años y que todavía las siguen sintiendo a día de hoy. Un vientre que ha sido rodeado por brazos amorosos y ha sido sujetado por fuertes manos cuando lo he necesitado. Un vientre que ha crecido albergando un maravilloso ser que da (más si cabe) sentido a mi vida día a día. Un vientre que se ha llenado de las deliciosas comidas que prepara mi madre y que ha disfrutado de manjares en diferentes continentes. Un vientre cuya piel se ha deleitado con el tacto del sol en verano y la calidez de una manta en el frío invierno.

Sí, este podría ser mi vientre, pero yo soy mucho más que un vientre. Ya sea plano, redondeado, tonificado, flácido, con o sin estrías, soy mucho más que vientre. Soy la persona que se ha enriquecido de todo lo que le ha permitido vivir ese vientre, por eso me pregunto ¿me vas a juzgar por mi vientre o vas a ver más allá?

Mi cuerpo es una maravillosa máquina perfectamente imperfecta que me permite ver, caminar, respirar, digerir, aprender… Mi cuerpo es el envoltorio que me posibilita llegar a donde quiero llegar, que me avisa de un sobreesfuerzo y me indica hasta donde puedo resistir, es un medio de transporte hacia mis metas vitales. Y por ello debo cuidarlo, mimarlo, y sobre todo respetarlo.

Este reflexión no es fruto de un día ni de una conversación de cafetería, esta reflexión viene de años en los que he ido abrazando con fuerza, pero sin saberlo, la tiranía de la estética actual. En mi niñez y adolescencia parecía que nunca daría la talla (mido 1,55 cm), y siempre me rondaban adjetivos calificativos como “bajita”, “poca cosa”, “menudita” que posteriormente venían acompañados de un “disculpa, espero que no te lo tomes a mal”. Siempre he pensado que uno no puede ofenderse por un hecho objetivo como es en mi caso la estatura, pero ¿por qué me valoraban y, además me calificaban, en base a mis centímetros? A medida que fue pasando el tiempo, se fue quedado en un cajón guardado, superé mis complejos y viví feliz con mis “poco más de metro y medio”. Puedo contarte que viajo muy cómoda en todo tipo de transportes públicos y me sobra espacio para estirar las piernas, compro mucha de mi ropa en la sección de niños con el consiguiente ahorro económico y además, nunca me piden que sea yo la que coja las cajas de las estanterías más altas. Es decir, vivo muy feliz en estos centímetros y además, me veo estupenda.

Pero hace 4 años por estas fechas, me quedé embarazada y sentí tanta presión de todos lados, que ese cajón que estaba cerrado, se volvió abrir. Y volví de nuevo a abrazar la dictadura que me acompañó durante tantos años en mi vida, con la diferencia de que ahora ya soy una persona adulta y madura, con otro tipo de prioridades, pero aún así, me afectó. Me dejé llevar por los “cuídate y no engordes”, por las amenazas de las matronas de no engordar más de un kilo por mes (cuando cada mujer es un mundo y por ello su embarazo), por los “a ver si tienes suerte y vuelves pronto a como estabas”. En ese camino, los medios de comunicación me ayudaron poco, dando visibilidad a personajes famosos que salen del paritorio mejor que antes de su embarazo y felicitando a las mujeres cuya asombrosa recuperación en 3 semanas le permite entrar en los pantalones del año anterior.

Y esta vez, no sólo por mí, sino por mi hija y por todas aquellas personas que hayan sentido esa presión y tiranía a la que me refería antes, me niego a que me valoren sólo por mi vientre. Soy mucho más que eso: soy hija, soy madre, soy psicóloga, soy amiga, soy esposa, soy vecina… soy una persona y no quiero que me evalúen únicamente por este embalaje que me hace estar y sentirme viva. No quiero me que nadie me dicte las medidas perfectas que debo tener, ni los peinados que tengo que lucir; no quiero que me avasallen con dietas milagro para adelgazar 5 kilos en una semana o cómo conseguir un vientre plano. Porque esas medidas perfectas, lo son ¿para qué y para quién?. Esas dietas milagro ¿sirven para tener una vida saludable y a todos por igual?.

Voy hacer todo lo posible porque mi cuerpo esté sano, y por ello tenga una imagen saludable. Haré todo lo posible por mantenerme vital y disfrutar de todos los atardeceres posibles y todas las risas de mi hija, de recibir todos los besos y abrazos que sean para mí, de seguir aprendiendo y ser mejor persona. Pero por favor, no me juzgues sólo por si tengo el vientre plano y firme, si no llego al 1,60 o mi pelo sigue sus propias reglas. Recuerda que soy mucho más que eso, recuerda que tú también eres mucho más que eso.

Fuente de la foto: www.jessicabuelga.com

12 comentarios
  1. Ellen
    Ellen Dice:

    Cuanta verdad Jessica ! Ojalá mucha gente albergara tantas cosas maravillosas como tú. Ojalá pudiera tener el privilegio de cruzar por el camino con mas personas » pequeñas» como tú,que con tu sabiduria,conocimiento y eta manera estusiasta de ser, me hiciste grande . Un besi enorme de tu alumna y eterna admiradora

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    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Ellen! Qué ilusión me hace leer tus palabras, y qué ilusión saber que me recuerdas de esta forma. Tú ya eras grande, pero no lo sabías, y nos encontramos en el momento adecuado. De eso se trata la vida, de saber encontrar y aprovechar las oportunidades que se nos brindan. Un abrazo enorme y muchísimas gracias por comentar.

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  2. Susana (Antoñita la fantástica)
    Susana (Antoñita la fantástica) Dice:

    Hola Jessica, encantada de poder leer tu post y más aún de poder manifestar todo lo que siento, sinceramente. El tema de la belleza física no es tema baladí; si me dan a elegir entre ser fea o ser guapa, prefiero ser guapa. De laisma manera que si me dan a elegir entre ser lista o ser tonta, prefiero ser lista. Y si puedo tenerlo todo, es decir ser guapa y lista, mejor. Pero la naturaleza es como es, y en mis manos está aceptarme y respetarme tal y como doy, y en la medida de mis posibilidades mejorar aquello que yo condidere más oportuno. El problema está en o bien no aceptarnos, o bien querer que valoren en nosotros cualidades que no tenemos. Además no soporto los tópicos; es decir si eres guapa eres tonta, y si eres fea, eres simpática. Te aseguro que he conocido a muchas guapas inteligentísimas y a otras tantas que tenían lo mismo de feas que de antipáticas. Hay de todo y para todos. Suelo decir que la belleza está en los ojos del que mira, la verdad y si siento interés por la persona, voy a valorar además otras cosas que no se perciben a simple vista; sus valores, su actitud, su conversación, su grado de consciencia, sobre todo esto último, su libertad de pensamiento, su actitud crítica. Hay una película que me encantó cuando la ví, » el amor tiene dos caras» de Barbra Streisand;. Me hizo reflexionar sobre el asunto cuando la vi hace más de veinte años. La recomiendo.
    Por último decirte que las » metro y medio» tenemos un algo especial..como el perfume que viene en frasquinos pequeños…o como diría el otro, …»y el veneno» 😉

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    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Susana!! Muchísimas gracias por compartir tu reflexión en mi blog. Yo lo llamo la relatividad de la belleza: no sé si existe una teoría al respecto o no, pero lo que sí presencio cada día es que esa relatividad es perjudicial para muchas personas. Claro que depende de los ojos que la vean, y del azar de la genética. Pero hay variables que podemos controlar como los hábitos saludables, y dentro de éstos incluyo los hábitos de educación en valores de respeto hacia uno mismo. Como tú, he vivido situaciones en las que los tópicos cobran todo el sentido de su significado: se quedan en tópicos y, además, típicos. Por último, en mis bien repartidos y aprovechados centímetros, hay un veneno con muy perfume, o un buen perfume venenoso. No sé… lo dejo a criterio de los demás, pues yo, lo tengo muy claro ;). Un abrazo enorme!!!

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  3. Lesly Barrientos
    Lesly Barrientos Dice:

    Asombroso, es importante hacerle ver al mundo que no es la apariencia física la que nos hace más o menos mujeres. Todas somos especiales y bellas por lo que somos y no por como estamos. El cuerpo envejese más nuestra personalidad y lo que llevamos en el corazón prevalecerá siempre.
    Gracias Jessica por abrirnos los ojos y así poder disfrutar nuestra vida tal y como somos.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Mil gracias por tu comentario, Lesley! Es algo que sabemos, pero se nos olvida, incluida yo misma… Escribirlo, compartirlo, me hace tenerlo más presente, espero que también te sirva a tí. Un abrazo enorme!

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  4. Sandra
    Sandra Dice:

    Coincido contigo, hoy se juzga en función de los estereotipo y muchas veces caemos en eso.
    Gracias por recordarnos que somos mucho más que la apariencia, nuestro cuerpo y la experiencias que vivimos a lo largo de los años nos hace únicos.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Mil gracias por comentar y valorar que mis reflexiones te hagan tener este tipo de actitudes que tanto daño nos hacen. Pero creo que solo todos los juzgamos, en algún que otro momento, en base a esos cánones dañinos de los que hablo. Y además, nos juzgamos y dañamos, principalmente a nosotros mismos. Si todos formamos parte de la sociedad, seguro que algo podremos hacer por cambiarlos. Un fortísimo abrazo, Sandra!!

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    • jessica
      jessica Dice:

      Muchísimas gracias por comentar y valorar mi blog de manera tan generosa. Espero poder ayudarte a llegar a los rincones que pensabas inaccesibles, y sino al menos, lo intentamos. Un abrazo y gracias de nuevo.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Mario, muchísimas gracias por comentar y por tu valoración. Te sorprenderías la cantidad de chicos que me han escrito de manera privada contado sus experiencias respecto a la tiranía de la perfección y de la esclavitud de la belleza. Es un paso hacia la ruptura de otro tabú, por lo cual pienso que vamos avanzando aunque sea poco a poco. Un abrazo enorme y mil gracias de nuevo.

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