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De frases, hashtags y aplausos: los (perversos) lemas del COVID-19

Aplausos a las 20,00 h.

Dibujos con arcoíris en la ventanas.

Vermouts, picoteos y bingos virtuales o entre balcones.

Salir a tirar la basura disfrazado de dinosaurio.

Todo esto y mucho más, nos ha hecho “entretenido” el confinamiento y la desescalada (esto existe realmente (?), pero también nos han alejado del origen del propio confinamiento: una pandemia, una crisis sanitaria sin precedentes y miles de fallecidos, de historias rotas por el COVID-19.

Siento ser tan agorera, tan gris, tan ceniza, hasta tóxica me puedes llamar si quieres, pero el sentido del humor a veces se aleja del sentido común y no siempre hace bien. El optimismo almibarado sin contacto alguno con la realidad, nos ha anestesiado entre canciones guatequeras, karaokes virtuales y frases simbólicas que poco han aportado a un afrontamiento maduro de la situación.

La sobredosis de información de las redes sociales y demás medios de comunicación durante el confinamiento, me ha dado mucho qué pensar y como resultado, surge este post donde analizo y doy una vuelta a estos “inocentes” #hashtags que yo veo tremendamente perversos.

Las he divido por categorías (me encanta agrupar cosas, no lo puedo evitar):

Frases buenrollistas que fomentan la fortaleza y la resiliencia, cuando lo que de verdad puedes necesitar es llorar a moco tendido ya que tienes un familiar enfermo, te has contagiado, estás en ERTE y hace 2 meses que no cobras o eres autónomo con dos niños en casa y mil tareas del cole por hacer…

#todosaldrábien

#resistiré

#estotambiénpasará

#aquinoserindenadie

#venceremos

A veces necesitamos saber que no somos invencibles, y que podemos tocar fondo. Estar bien todo el tiempo es agotador, tan exigente.

 

Frases optimistas que apelan a la colaboración ciudadana, a la unión, a la cooperación, cuando en realidad sabes que en cuanto se pueda, cada uno volverá a mirar a su ombligo…

#deestosalimosjuntos

#juntossomosmejores

#deestosalimosmejores

Y sin llegar a la desescalada, mientras nos revolcábamos en estas fases molonas, se daban cientos de comportamientos incívicos y egoístas.

 

Frases oportunistas, que lejos de ser oportunas acompañan (casualmente) a servicios y productos que ayudan a superar la crisis y además, rapidito que no hay tiempo para lloros…

#abrazaelcambio

#graciascovid

#noesunacrisisesunaoportunidad            

#aprendiendodelCOVID

#heroessanitarios

 

Frases sin categoría y también sin sentido, sin respeto, sin base. No sé cómo definirlas, no debería ni denominarlas frases, no se lo merecen. No…

#quelamascarillanoborretusonrisa

#quetodofluyaquenadainfluya

#lafelicidadesunaeleccion

 

– Frase que se lleva la guinda del confinamiento…

#eramosfelicesynolosabiamos

Esta merece una especial mención. Resulta que ahora hasta que no te mueres, no temes a la muertes. Si no has enfermado nunca, no temes al dolor o la enfermedad. Si nunca has trabajado ni por asomo imaginas lo que puede llegar a ser. Por lo tanto, para valorar lo que tienes y ser feliz, tienes que tocar fondo y sufrir, porque de antemano se te presupone que no tienes capacidad para ello. Toma empatía!!
Desde el mismo Mr. Wonderfulismo nos lanzan mensajes incoherentes sobre la empatía que tanto (nos) venden.

 

La verdad es que ha resistido quien ha podido, muchos se han quedado por el camino y otros, con tantos daños que tardarán meses o años en recuperarse. O quizás nunca. Hay pérdidas irreparables y otras, que costará mucho superar.

Lo cierto es que juntos somos mejores, pero solo nos acordamos de eso cuando las cosas nos van mal a nosotros y como “Mal de muchos, consuelo de tontos”, pues todos unidos mejor. Pero en cuanto me vaya bien, me piro.

Hemos puesto alas a los sanitarios cuando lo que deberíamos haber puesto son protecciones adecuadas. Les hemos dado de capas de héroes, cuando lo que necesitaban eran respiradores, mascarillas, UCIs y descanso.

En realidad, una crisis como esta, como cualquier otra, implica una pérdida: humana, económica, de libertad, de bienestar. Y como toda pérdida, necesita un tiempo para ser asimilada y en ese proceso hay rabia, llanto, enfado, bloqueo, silencio… Mucha emoción y sensación desagradable, que luego con el paso del tiempo, con un correcto y maduro afrontamiento, dará paso a una elaboración adecuada de lo vivido.
Y entonces sí, entonces hablaremos de aprendizajes, de oportunidades, y hasta de agradecimientos si quieres (esto ya me cuesta un poco más). Pero además de todas estas fases, se necesita TIEMPO. Con lo que esto del buenrollismo exacerbado y la anulación de las emociones con connotaciones negativas, también va acompañado de la maldita inmediatez. Hasta esto queremos que sea para ya…

Este tipo de mensajes, aparentemente bonachones, amables y positivos, son perversos. Ocultan una intención de infantilizar al ser humano, de depositar sobre sus espaldas la responsabilidad y elección voluntaria de todo lo que ocurra, de anular por completo la visión crítica y el razonamiento.

Dime, si todo esto, no es mucho más que perverso…

Y mientras iba tachando días del confinamiento en mi calendario mental e iba anotando todas las frases insulsas pero al mismo tiempo dañinas, me iban viniendo las que hubiesen sido frases TT para mí:

#poconospasa

#pocabroma

#somoselvirusynolosabemos

#deestasacamostajada

#deestanosextinguimos

#noaprendemos

#todosaldrábienparaquiensalga

#sisobrevivimosyaseraunlogro

 

¿Tienes la misma sensación que yo o puedo seguir sintiéndome como pez fuera del agua ante tanta sonrisa forzada?

¿Crees que me he dejado algún hashtag interesante? Comparte el tuyo y ayúdame a sumar en la lista de estas frases que quedarán en nuestra memoria para siempre. Lo que no tengo claro es lo harán para bien o para mal.

 

Imagen: propia.

7 comentarios
  1. Paloma
    Paloma Dice:

    Hola Jessisa,
    Desde el minuto uno del confinamiento compartí en las redes mi sentimiento de una realidad que tuve la sensación de no ser compartida por el resto. De hecho he podido comprobar que muchas de las personas que antes siempre me comentaban dejaban de hacerlo. Siento que es el castigo por no ser, para ellos, la más optimista de la red pero, para mí, he sido realista y he ido mostrando una información que me preocupaba y que no era la más bonita pero si creo que era necesaria para no distorsionar lo que realmente significaba «perder» por todo lo que estaba sucediendo.
    He publicado que no podía enterneder la fiesta y la algarabía cuando tantas personas lloraban a sus familiares fallecidos y que cómo, por esta mierda de sociedad en la que vivimos, mientras que unos se marcan un paso doble de balcón, el de abajo, tu vecino de abajo, puede llevar horas al teléfono buscando las cenizas de su padre y ni nos hemos parado a pensarlo.
    He publicado cifras de personas fallecidas y he apelado a la responsabilidad individual infinitas veces porque creo que los fallecidos son de todos y en todas las ventanas debería de colgar una bandera de España con un crespón negro pero muchos han preferido que era mejor poner farolillos de la feria de abril o banderolas de su equipo de fútbol.
    He publicado como una amiga perdida a su padre y como su dolor era mi dolor porque estamos a menos de 10 km y no pude abrazarla mientras ella lloraba por un padre al que no pudo despedir, ni enterrar y del que aún no tiene ni las cenizas porque vivía en una provincia limítrofe y no tenemos movilidad en Madrid todavía para eso.
    Publiqué sobre el dolor de los sanitarios porque mis hijos trabajaron al pie de cañón, mi hija sigue, y todos me felicitaron por ser su madre y por lo orgullosa que tenía que estar de ellos… Nada más lejos de la realidad porque lo que tenía era un miedo tremendo a que pudiese pasarles algo, que se contagia sen y que se fuesen como ya lo habían hecho miles de personas. Han sufrido muchísimo y yo con ellos y es que que tu hija te llame llorando al final de un turno y que no puedas más que intentar buscar un consuelo imposible de hallar para quien solo ve lo que se ha visto en un hospital… ¡Ha sido un puto infierno para ellos! pero nosotros solo vemos un 1% porque nos lo han edulcorado u ocultado para mantenernos adormilados y que no sepamos/sibtamos que hemos sufrido una crisis sanitaria dentro de un puñetera pandemia y que todos, absolutamente todos, hemos estado mirando de cerca a la muerte.
    Ya poco digo porque me he cansado. No cambiamos. Éramos unos egoístas y lo seguimos siendo y cuando empezó todo esto recuerdo que publiqué algo sobre que este confinamiento y lo que él iba a suponer a la sociedad haría que saliese lo mejor y lo peor de cada uno, en plan extremo, y así lo sigo creyendo. Me criticaron algunos ingenuos diciéndome que esto solo haría que nos uniesemos más como sociedad y como personas y ya hemos visto que seguimos siendo los mismos ignorantes de siempre que se dejan manejar por los hilos de la política y la fiesta y que además, si el virus no te mata ya lo hará un vecino o amigo contrario a tus ideas o propuestas políticas o sociales ante esta situación de deslealtad personal donde nos vamos cambiando de barco según navegue por unas u otras aguas.
    No me rindo porque no soy de tirar la toalla pero de verdad que me aburre este buen rollismo y me alejo porque YO sí he pasado miedo, de verdad, del que paraliza y aún lo tengo.

    No se qué hashtag definiría mejor todo lo que hemos y estamos viviviendo pero #hipocresiasocial y #yomimeconmigo podrían ser tan válidos como cualquier otro.
    Un abrazo y gracias por hacerme escribir después de unos días de desconexión obligada😘

    Responder
    • jessica
      jessica Dice:

      Muchísimas gracias por tu comentario, Paloma. Poco puedo añadir, que ya sabes que comparto. Ni saldremos mejores, ni nos hemos unido más ni hemos aprendido. Al menos, todos. O nos durará un suspiro… Pero esto, tan sólo es una reflexión personal. Un abrazo enorme y gracias de nuevo por tu tiempo y por tus palabras.

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  2. Carlos Penalva
    Carlos Penalva Dice:

    Siguiendo con los hashtags voy a poner uno a esta publicación
    #pildoraderealidad
    Son y somos muchos que con esta crisis vamos a tener cicatrices, físicas o emocionales que nos van a recordar que el pensamiento mágico «pendejo» sólo son terrones de azúcar que se disuelven y nos alegran la vida unos segundos, pero al ver las cicatrices nos vemos en la cruda realidad de lo que ha sido, es y será.
    Felicidades por tu coraje en hablar tan claro

    Responder
    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Carlos, muchas gracias por darte un paseo por aquí. Me gusta tu hashtag ;). No es cuestión de dramatizar, ni vocalizar en lo malo, pero una muerte… es un una muerte y 27.000, son 27.000, más todas las consecuencias y pérdidas que conlleva esta crisis sanitaria. Habrá quien aprenda, quien la aproveche, quien salga reforzado, pero hacer lemas de todo esto me resulta entre perverso, macabro e irresponsable. Insisto: no quiero dramatizar. Me alegro de lo valores como un hecho con coraje, pero tan sólo en una opinión más. Gracias a ti, de nuevo por sumar tu visión aquí sobre algo que no genera aplausos…ni falta que le hace.

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  3. xomaloga
    xomaloga Dice:

    Pues yo no salí a aplaudir (mis razones tenía y tengo) ni utilicé hastags rimbombantes, ni bailé el ritmo del barrio, porque tenía claro que a los «héroes» de carne y hueso se les olvida rápido y se les lincha aún más velozmente (ayer mismo lo ví en la cola del centro de salud).

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    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Xomaloga! Pues no hacerlo no ha hecho ni más molón ni mejor que quien lo hiciese a todas horas, y esa es otra crítica a estas modas. Hacerlo está bien (o no), pero no hacerlo no implica lo contrario. Una de las cosas más molestas de esta crisis para mí, fue el tema de los «héroes sanitarios»: aplausos desde el balcón cuando se necesita un sistema público sanitario de calidad SIEMPRE. Ojalá nos unamos tanto cuando sigan con los recortes en Sanidad, Educación o Investigación. Un fuerte abrazo y gracias por comentar!

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  4. Esther
    Esther Dice:

    Enhorabuena, un artículo escrito con valentía.
    Hemos y estamos viviendo una situación trágica a muchos niveles.
    En momentos así , es cuando queda de manifiesto la poca capacidad crítica de una gran parte de la población, acompañado de falta de madurez , dejándose arrastrar por el cachondeo en el que derivó los aplausos de las ocho de la tarde .
    Comenzó siendo un acto de agradecimiento a los sanitarios que se jugaban la vida para salvar la vida de otros y derivó en una fiesta vergonzosa ante el drama que se vivía.
    Algo falla en una sociedad , cuando no se fomenta la reflexión, la capacidad crítica y la oportunidad de madurar.

    Responder

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