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Se nos ha ido la pinza: la pasión

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con la pasión.

 

Vive con pasión.

 

Ama con pasión.

 

Trabaja con pasión.

 

Come con pasión. Uy, eso no que tiene que ser consciente ;).

 

Y así, todo el tiempo. Y así, nos lo hemos creído, y andamos por la vida apasionados, pero también descontrolados y agotados.

 

Lo de la pasión, nos tenían que haber explicado que es a ratos, en momentos clave o puntuales, porque ser un apasionado todo el día,  llega a ser extenuante. Para ti y para los demás, no lo olvides.

 

Nos dicen que si no emprendemos con pasión, nuestro proyecto fracasará. Que si no elegimos un empleo donde abunde la pasión, moriremos de aburrimiento porque son muchas horas al día que invertimos en él. Las mismas, casualmente, que si lo desarrollamos apasionadamente y consumirá todas nuestras energías.

 

Elegir tus objetivos vitales, ya sean personales o profesionales, con pasión es fundamental. Siempre que entendamos por pasión, algo así como preferencia, predilección, inclinación, no sé muy bien qué palabra poner. Pero si maltratamos el uso de la pasión y lo llevamos solamente al extremo de la fuerza desmedida que se pone en algo o alguien, a mí, sinceramente, me da mucho miedo.

 

No quiero dejar de comentarte que el origen de pasión viene de la acción de padecer, y padecer no tiene nada de bonito. Más bien conlleva sufrimiento, carga o desazón. Y ojo que lo dice la RAE, no lo digo yo. Habrá que preguntarle a @lavecinarubia qué opina al respecto.

 

Cuando vives con pasión, todo es intenso, pura emoción. Y qué bonito, ¿verdad?

Pues no! La emoción sin razón no es más que impulso, descontrol y falta de foco. Ya lo dijo Pirelli en los 90 con aquellos anuncios que aún resuenan en mi cabeza: “La potencia sin control, no tiene sentido”. Pues mira, con la (dichosa) pasión, me ocurre lo mismo.

 

 

Por experiencia propia y cercana de lo ocurre en mi trabajo, te diré que cuando algo te apasiona, lo vives de manera tan entusiasta y vehemente, que puedes llegar a perder el control de esa emoción que inicialmente fue la que te movió a hacer cosas. Y cuando se pierde el control, se pierde la dirección y la posibilidad de medir las consecuencias de nuestros actos.

 

Cuando trabajas en lo que gusta y te apasionas, no eres consciente de las horas que empleas en crear, avanzar, crecer, sumar y se te olvida un poquito tu lado personal. La pasión por tu trabajo te hace perder el equilibrio y depositar (muy gustosamente) toda tu energía en ese lado de la balanza y dejar para más tarde tu descanso, tu familia, tus amigos, tu ocio. Tú….

 

Cuando te sumerges apasionadamente en una relación, la fase de enamoramiento, de mariposas en el estómago hace que se desvanezca el resto del mundo. Y es tan bonito, querer pasar todo tu tiempo con esa otra persona, dedicar todos tus pensamientos y todo tu empeño en ese amor… Pero también es tan cansado, tan agotador que todo esto afortunadamente sólo dura aproximadamente 6 meses y luego se estabiliza (te hablo de los niveles de dopamina que segrega nuestro cerebro y nos “nublan la conciencia”) para dar paso a otro tipo de inversión emocional.

 

Cuando te involucras al 100% con esa pasión tan de moda y exigida en uno de tus roles, como el madre o amiga, dejas a un lado el resto de roles que también tienes derecho a ejercer y que incluso es sano que no olvides para conseguir el deseado bienestar que todo buscamos con tanta ansia. O ¿era pasión?

 

En conclusión, que la pasión es necesaria para vivir en plenitud en todas las facetas de la vida. Pero como no le pongas límites, control o la gestiones, quizás mi próximo post se titule “Y se murió de pasión”.

Con lo que, vive con la pasión que quieras y puedas, no siempre hace falta estar apasionado con todo, con todos ni todo el tiempo. Ser una persona intensa, apasionada, no siempre mola, ni a los demás (todos tenemos un ritmo y los apasionados llegan a ser agotadores en ocasiones) ni a uno mismo (uno también se cansa de la energía que requiere la pasión).

 

Y que no se te vaya la pinza con la pasión, más que lo justito pa vivir bien.

 

Imagen: Carl Lewis para Pirelli.

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Se nos ha ido la pinza: Networking

Se nos ha ido y mucho, y para no andarme por los tendales voy a ir al grano y contarte brevemente (o al menos intentarlo) a través de unos puntos sin ningún criterio organizativo más que la visión crítica de este concepto:

 

– que yo sepa esto del networking tiene poco de nuevo, es hacer contactos de toda la vida, pero ahora en todo tipo de entornos. Lo que ocurre que si lo vistes de anglicismo, queda mucho más cool, of course.

 

– lo de hacer contactos es algo fácil: cualquiera saber presentarse (igual en lo que fallamos es en hacerlo bien, claro…) y decir a qué se dedica y qué busca. Lo complicado de los contactos es cuidarlos, gestionarlos y hacer algo útil “con” ellos.

 

– lo de hacer algo útil tiene enjundia. Hacer para ti sólo o para ambas partes?. Sé sincero: buscas ganancia propia frente a la otra, aunque quede mucho mejor en un post decir que te inmolas por el otro. Si consigues un beneficio mutuo o un beneficio propio sin perjucio propio del otro, a mí ya me parece bastante loable por tu parte, pero como te digo arriba, no queda tan bonito para llenar tu perfil.

 

– lo de tener referentes claros y acercarte a ellos para aprender y solamente aprender… creo que se nos queda algo grande. Te acercas a alguien porque te interesa y el interés puede ser muy variado, pero creo que debería ser un interés sincero ante todo y compartido por ambas partes.

 

– lo de generar una relación profesional basada en el sentimiento y las emociones, no tiene nada ni net ni de working. Tiene mucho más que ver con las estrategia (de la dañina) y la manipulación, algo que deja de ser así cuando ambas partes conocen las reglas del juego y todos tan contentos.

 

– lo del  “te doy sin esperar recibir nada cambio”, no te lo crees ni tú, ni de paso yo. En la vida personal, con los amigos, con la familia, tiene un pase, y ni aún así. Pero en los negocios (y el networking, son negocios), esperas recibir a cambio, al menos, respeto y que se acuerden bien de ti ¿O eres de los que juega a “Voy a hacer esto para que tenga la sensación de que deba un favor?” No te lo tomes a mal, cada día hay evidencias claras de este tipo de acciones, siento ser yo quien te las descubra (¿).

 

– lo de ser una persona interesante, atractiva y generar interés para que aquellas personas que has seleccionado previamente en una lista, como si de la compra se tratase, nada tiene que ver con ser una persona interesada. No confundas los términos, porque las relaciones sinceras que surgen en el mundo de los negocios, son así, surgen… No se fuerzan, ni se crean, si son resultado de una estrategia previa.

 

– lo de ser sincero en los eventos de networking para no hacer perder el tiempo a ninguna de las partes, también necesita un término medio. No dejes a nadie con la palabra en la boca cuando le preguntes en qué empresa trabaja y te responda que es consultor independiente, freelance o autónomo (vivido en primera persona) A parte de falta educación, dejas una huella imborrable que es extrapolable al resto de áreas profesionales que pretendes vender.

 

– lo de decir que tienes 18.000 contactos en cualquier red (vamos, fardar), de los cuales desconoces el origen y los tienes ahí criando telas de araña, es más bien el resultado de una pésima gestión o una mala insinuación de que eres un influencer (por favor no lo pongas en tu nombre o extracto de ninguna red, me genera un rechazo tremendo).

 

 

Y no sigo, porque la idea era ser breve y sin estructura alguna.

 

Creo sinceramente, que se nos ha ido la pinza con esto del networking. Y mira que hay libros interesantes sobre ello, y mira que se habla de ello, pero lo que creo es que se nos ha quedo grande algo tan sencillo y cotidiano como socializar y hacer contactos con un fin profesional que pueden llegar a ser auténticos amigos y pilares en tu vida (vivido también en primera persona, no iba a ser todo malo).

 

Imagen: pinterest.com