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Se nos ha ido la pinza: desarrollo personal

Se nos ha ido la pinza con el desarrollo personal, y mucho.

 

Que si zona de confort, que si tu mejor versión, que si beta permanente, que si desapego

 

Ya, ya, ya lo sé que las reglas del juego han cambiado y que todo es volátil, incierto, ambiguo y … nunca me acuerdo de la otra sigla. En fin. Que todo esto es muy complicado, pero también se me hace cansado estar todo el día en constante crecimiento.

 

No sé tú, pero yo, necesito elementos estables en mi vida. Pocos, pequeños, materiales y personales, pero los necesito. Y vale que me adapto a este ritmo infernal de transformación constante, incluso, hasta me gusta, pero también necesito un respiro.

 

Necesito no ser productiva todo el tiempo, al menos a ojos de los demás.

Necesito vaguear, fluir como me apetezca, no como me digan otros.

Necesito cambiar a ratos y a otras estar inmóvil, acomodarme y disfrutar de la sensación de que todo está bajo control.

Aunque sea momentánea, aunque sea un susprio. Déjame que es mi momento, es mi suspiro.

 

Y por si fuera poco, me invaden los consejos por todos lados sobre cómo hacerlo, de profesionales, no profesionales, advenedizos, charlatanes y buenos oradores, que todo hay en la viña de Zuckerberg.

 

Me lanzan mensajes de “haz” , “sé”, “quítate”, “ponte”… Hasta yo misma los he usado y sigo usando en mis publicaciones, en mis conversaciones, fíjate si han calado hondo en mí. Estos mensajes, que no son más consejos y recomendaciones hechos desde el corazón y con la mejor de las intenciones, luego se transforman en otra cosa en conversaciones de cafetería, donde abundan las risas, las ironías y las bromas.

 

Con lo que, inspirada en una auténtica #influencer para mí como es Celeste Barber o el post de Joan Vergara en mi blog, te comparto mi primera infografía sobre las expectativas vs realidad respecto a lo que nos dicen (yo incluida alguna vez, lo siento!!) que tenemos que hacer para estar en el top ten del desarrollo personal y luego…la imagen que puedes llegar a generar en realidad cuando lo haces.

 

Con tanto lío, entre lo que debes hacer, lo que quieres ser, lo que te apetece de verdad y el impacto que vas a tener en los demás, me reitero en mi postura habitual: haz lo que te parezca oportuno en cada momento y sé consciente de las consecuencias de ello.

 

Nunca llueve a gusto de todos, y en esto del desarrollo personal, no iba a ser menos.

 

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Personas con alma. Oscar Martínez: Expatriados del confort

Oscar Martínez, tiene la capacidad de hacer fácil lo difícil a la hora expresarse. Y además no es consciente de ello, incluso le sorprende que alguien lo vea así. Te aseguro que no es falsa humildad, esa…se nota.

Lo que comenzó con un intercambio de inteligentes y acertados comentarios en mis posts en LinkedIn, acabó con una invitación a participar en la sección de invitados de mi blog. No puedo (ni quiero) resistirme a rodearme de personas ágiles en el discurso, con elaboradas reflexiones y con diálogos más que interesantes en público y en privado.

Lo de los requisitos de Ks y SEO para formar parte de mi vida, ya si eso para otro momento, para otra vida…

 


 

Cuando Jéssica me propuso participar en su sección #PersonasConAlma creo que ambos éramos conscientes del predecible final de la película que acabábamos de sintonizar. Abrumado y halagado a partes iguales, tenía la ligera sospecha de que me había lanzado el anzuelo con una escalera de color en su haber. Y yo, que soy de no amilanarme, un tipo de sobrealimentada curiosidad, rubriqué con un “Sí, claro”.

Y aquí estoy… Frente a la pantalla de mi ordenador, editor de texto en ristre. Una hoja blanca de papel virtual arrojando tanta luz a mi cuarto que pienso va a borrar mi silueta de la pared a mi espalda. Calcularía que estoy ahora mismo a 179.4 km de distancia del borde exterior de mi zona de confort. Aún con la inquietud de explorar terreno desconocido, la sensación de familiaridad parecía materializar un déjà vu en mi cabeza. Ya había comenzado a escribir…

Hay casos en que las revelaciones o momentos de reflexión más singulares germinan, al menos en mi caso, a partir de un hecho o comentario controvertido. Un clickbait que me deja un picor molesto en el coco que solo me consigo rascar discutiendo con mi almohada.

Uno de esos momentos (vete a saber por qué me acuerdo) tuvo como protagonista a mi profesor de estructuras de la universidad, que cierto día al inicio de su clase nos espetó: “La naturaleza no es sabia, es una mierda”.

Sorprendido y curioso por indagar en el desarrollo de aquel polémico titular, no reparé en las evidentes señales y pistas. Caían chuzos de punta en el exterior, y una conjunción perfecta de astros había dejado el único hueco libre del aparcamiento lo suficientemente lejos para poner a prueba la inoportunamente elegida indumentaria de aquel hombre.

“La naturaleza no es sabia, es una mierda… Si tuviera un ápice de inteligencia, llovería cuando y donde debe. Y ese es precisamente nuestro trabajo como ingenieros: cambiar y retorcer la naturaleza para solucionar esa falta de eficacia y eficiencia”.

No discutí la sentencia entonces y no la voy a cuestionar hoy. Si bien el mensaje era fruto del cabreo por una ineficaz planificación mañanera, me reté a buscarle cierto sentido. Obviando el ungimiento de los ingenieros como Guardianes de la Galaxia.

El universo lleva toda su existencia conspirando en nuestra contra, aumentando a cada transformación su entropía de forma inexorable. Teniendo tan claro que su destino final es su propio agotamiento tras haber alcanzado el caos extremo, parece una broma de mal gusto aupar al ser humano al otro lado de la balanza para equilibrar, con esfuerzo y trabajo, la fórmula matemática más despiadada conocida.

La adaptación al medio parece así más una cuestión de supervivencia evolutiva que de crecimiento personal y profesional. Elegir la sumisión al Status Quo establecido ofrece, hoy más que nunca, una esperanza de vida más corta que una boda en Juego de Tronos. La sociedad, el mundo, el universo cambia y avanza de forma inexorable. Entre tanto ¿tú qué decides hacer con tu libre albedrío?

La búsqueda de paz interior, la felicidad o el éxito, son para mí eufemismos a la eterna batalla por mantener un equilibrio que el universo se empeña en descomponer. No me vestiré hoy con chistera a lo Mr. Wonderful para hacer apología de lo maravilloso que es trabajar por la felicidad, el éxito o los beneficios de la emancipación esporádica de la zona de confort. Porque una vez alcanzados, se producirán nuevos y diferentes desequilibrios que nos arrastren de nuevo al trabajo y la búsqueda de satisfacción personal. Tomo conciencia del porqué muchas veces vivimos más en el futuro que en el presente. En soñar con ese esquivo y fugaz instante de equilibrio que parece ir siempre un paso por delante.

Aprende, asimila y racionaliza la frustración cuando parece que esa felicidad o éxito nunca llega. No hay atajos a cualquier lugar al que merezca la pena llegar. Porque cuando el universo te gana la partida y necesitas aportar el doble de trabajo para equilibrar la balanza, la vida se empina más que el Tourmalet con una pájara. Porque es fácil venderte la fórmula de la felicidad pero nadie te explica que la constante de trabajo eres tú.

Salir de nuestra zona de confort, como hago yo hoy en mi primera publicación, es solo una forma más de aportar energía y trabajo a mi entorno. Ni la mejor ni la peor, pero en mi caso una de las más gratificantes. Cada cual viaja a su estilo. Independientemente de si pasas tus vacaciones en tu habitual residencia de verano o eres de los que elige destino por las calvas de su mapamundi sin un alfiler… Tu maleta siempre regresa con más peso. Por eso, conviene ir ligero de equipaje, con la mente abierta y así dejar sitio a todo lo que puedas traerte del viaje.

Gracias Jéssica por haberme brindado la oportunidad de saquear esta experiencia. De haberme dado la oportunidad de transformar la energía que irradias en este trabajo de reflexión contra la desidia. Que no resulte vacío a tus lectores. Hoy mi mundo se acerca algo más al equilibrio buscado.

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First Dates, selección por valores y autoconocimiento

A estas alturas me imagino que conoces el programa “First Dates”.

 

Parece ser que nadie lo ve, pero tiene una tasa de audiencia de las más fieles de la cadena en la que se emite y ya lleva unas cuantas temporadas. He de decir que yo no la veo, pero sí he visto fragmentos en algún programa que me han hecho reir, sorprenderme y reflexionar a partes iguales.

 

De ahí, este post…

 

Varias personas a las que considero muy interesantes y a las que quiero muchísimo, siguen este programa e insistieron durante meses en lo que se aprende de relaciones al verlo. Y tanta insistencia me hizo ver un programa entero (o casi).

 

Y más allá de la vergüenza ajena que he sentido siempre de tener que buscar al “amor” en la televisión también llegué a la conclusión de que puedes aprender mucho de las relaciones. De un tipo determinado de relaciones.

 

Y de repente lo ví claro: más first date y menos caretas.

 

Y con esto me refiero a algo que me gustó especialmente: la claridad con la que las partes exponen sus intereses y ofrecimientos para llegar a establecer una relación a futuro. Me encanta desmenuzar el comportamiento humano y extraer pautas que se repiten en ellas. Y aquí lo vi claramente.

 

En una primera cita (con o sin tv de por medio), deberíamos explorar los intereses de la otra parte y comprobar lo alineados que están con los nuestros, qué grado de discrepancia existe entre ambos y las expectativas de la duración de la relación. Al igual que un proceso de selección…

 

¿Sueles hacerlo?

¿Has vivido alguna entrevista de esta forma?

Pues ya empezamos mal si no es así, estés en la parte en la que estés.

 

El ver como dos personas que no se conocen de nada se preguntan a saco qué esperan de ellos, de la vida, de la conexión que van a establecer y exponen lo que están dispuestos a ofrecer, me hizo pensar que ojalá tuviésemos más first dates sinceros y menos opacidad a la hora de iniciar una relación con otra parte.

 

Cierto que es un programa y tendrá un guión, que no sea más que un puñado de personas corrientes cumpliendo un papel, pero la idea de base para empezar una relación…Me encanta! La admiro, en el fondo, es envidiable.

 

Y si me lo llevo al campo de la selección, me recuerda al motivo de que la selección por valores, sea tan complicada de implementar pero sea de las más interesantes y efectivas.

 

¿Cuál es el vínculo por el que nuestras relaciones y la selección por valores se encuentran con tanto impedimentos?

 

– Valores alineados: ambas situaciones requieren de confluir en una serie de valores vitales básicos, deben estar alineados para que la existencia de su unión tenga sentido. Esta es la parte más sencilla de identificar en este vínculo: te relacionas y encuentras cómodo con quienes sienten la vida como tú o tú como ellos. Punto.

La dificultad está en identificar estos valores en cada uno de estas partes, pues los valores son los principios que rigen tu vida, que dan sentido a tus actos. Pero su construcción y existencia no ha dependido solamente de ti, sino de tu educación, cultura, entorno y el cómo has ido integrando todo eso en tu existencia.

Qué complicado ¿verdad?

Ahora llévate eso a una organización compuesta por personas que aportan cada uno de sus valores con el crisol de matices que ello implica…

Sudores en frío me entran a mí.

 

– Autoconocimiento: falta de claridad propia. Cómo vamos a intentar conocer los valores del otro y ver si están alineados con los nuestros…si desconocemos los nuestros! Tanto a nivel personal como organizacional, el identificar los valores en los que se sustentan nuestras acciones y articulan nuestra misión, es sumamente complicado, laborioso y doloroso. Mi experiencia con personas y organizaciones en proceso de cambio profundo, me dice que la ruptura con la situación actual se produce por variaciones internas de esos valores respecto al entorno/relación en la que se encuentra. Y ocurre aún sin identificar, simplemente “la cosa deja de funcionar”.

Para que todo se desarrolle de la mejor forma posible, es necesario un proceso y trabajo de autoconocimiento profundo y continuo. Y para eso, no siempre estamos preparados.

 

Te hablo de personas.

Te hablo de organizaciones.

Te hablo de valores.

 

– Miedo al rechazo, postureo, mejor versión, falta de sinceridad. Poniéndote en el mejor de los casos, de tener claramente definidos tus valores, cuando empiezas una relación personal o profesional ¿tienes la capacidad suficiente para exponerlos con sinceridad, transparencia y asertividad? Pues la verdad es que no…

Empezar algo nuevo siempre implica miedos, inseguridades, dudas que son parcheados con medias verdades, complacencias o rigideces al darnos de bruces con los valores de la otra parte.

Querer gustar y encajar a toda costa, supone falsear, mentir, maquillar ¿estás dispuesto a ello? No pasa nada si eres consciente de que ello va a implicar una serie de consecuencias como ser coherente a futuro con lo que has expuesto o de que la otra parte se pueda sentir engañada al descubrir que no es tal y como lo contaste en esa primera cita.

No olvides las efectos de mentirte a ti mismo, aunque eso me da para otro post completo…

 

– Dificultades de comunicación y transmisión de ideas. En el supuesto de que te conozcas a la perfección y de que no tengas temor alguno a ser rechazado cuando te encuentras en relaciones personales / profesionales con valores dispares ¿sabes transmitir tus ideas con claridad?

Gran parte de los problemas de las relaciones interpersonales son por la dificultad de expresar con claridad aquello que quieres, sientes, necesitas. Y también por la falta de escucha activa de lo que los demás te quieren transmitir.

 

¿Has identificado cómo es tu nivel de comunicación?

¿Has evaluado cómo te expresas, escuchas, observas y analizas la información que comunicas y recibes?

¿Eres consiciente del impacto de tu comunicación?

 

Ahora súmale todo esto a transmitir algo tan complicado como son los valores, esos pilares que sustentan tu vida y que, aún con la misma denominación, suponen diferentes significados para cada unos de nosotros.

 

Viendo todo esto, lo sorprendente es que tengamos relaciones personales duraderas y que en los procesos de selección consigamos predecir con éxito el ajuste entre candidato y organización o un equipo ya formado.

 

Por eso te invito a que tengas más first dates de las buenas y menos máscaras.

 

Imagen: google.com

 

 

 

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A la tercera, va la vencida… III Edición del Programa Superior de Coaching y Mentoring en Asturias

Si te contase que participo por tercera vez como docente en el Programa Superior de Coaching y Mentoring de la Cámara de Comercio de Gijón y Linkinpeople, después de leer lo que opino sobre el ejercicio del coaching y la psicología, podrías pensar que no estoy en mis cabales, como poco. Pero no puedo estar más cuerda al hacerlo y te explico a continuación el motivo.

Como ya sabrás (y si no es así, insisto) para mí el coaching es una herramienta: potente, transversal y transformadora. Una herramienta con una tremenda base filosófica, psicológica y humanística que necesita de formación técnica, práctica y supervisión continua para poder llegar a conseguir los resultados que pretende. Estos resultados suponen la toma de consciencia de la persona que la «recibe» para poder llegar a realizar los cambios vitales que busca con la mayor eficiencia y rentabilidad posible. Dentro y fuera de las organizaciones.

El motivo de seguir formando parte de este equipo es la calidad profesional y humana del mismo, donde todos estamos alineados y compartimos los valores de la excelencia en la formación y transmisión de conocimientos basados en la práctica y la experiencia con las personas.

 

Creo que no hay mejor forma posible de hacerte llegar nuestro sentir y es a través de la opinión todos los integrantes al respecto.

 

 

 

 

 

Y aquí la tienes:

 

Aplicar herramientas de coaching requiere identificar una serie de competencias personales que hay que conocer y desarrollar. Este programa te ayudará a realizar un profundo ejercicio de autoconocimiento que, unido a un plan de desarrollo personal, te ayudará a poner en práctica el coaching con las mayores garantías de éxito.

 

Un parte crucial del programa es dar información de base a los psicólogo y no psicólogos, sobre las aportaciones de la Psicología a los fundamentos y prácticas del Coaching y del Mentoring. El 90 % del fondo deriva de la Psicología y es necesario acercarse a esos enfoques y entender cómo se aplican, para poder adquirir el fundamento, sentido y rigor que el conocimiento psicológico aporta a los procesos de Coaching.

 

Me siento orgullosa de poder participar en este proyecto formativo, de la mano de una organización coherente y con las ideas claras, y acompañada de esa perfecta conjunción de profesionales y personas, que son mis compañeros.

A través de la PNL (Programación Neurolinguistica) conseguiremos ajustar nuestro enfoque a nuestros intereses, y generar nuevos hábitos, tomando como base que interpretamos nuestro mundo a través del lenguaje. Y lo haremos entrenando nuestro cerebro con el mejor entrenador que tenemos, el que está cada día a nuestro lado, desde que nos despertamos…: NOSOTROS.

 

El propósito es mejorar la confianza de los futuros coachs a la hora de abordar procesos y dotar de herramientas que les permitan poder acompañar a los coachees en su proceso de cambio a través de una metodología centrada en soluciones y donde se tome conciencia de que los clientes tienen recursos y fuerzas para resolver sus propias quejas, donde se asume que el cambio es constante y donde el cometido del coach es identificar y ampliar el cambio. Como coaches, tenemos un deber muy claro, primero conseguir claridad en nosotros mismos y buscar luego señales de claridad en los demás

 

Entiendo el Coaching como un conjunto de herramientas poderosas en el día a día de una organización. Intentaré transmitirte cómo usamos dichas herramientas en las organizaciones, enfocadas hacia múltiples fines: solución de conflictos (previa a que se desaten o una vez que ya han explotado reconducirlos), mejora continua (no deja de ser preguntarse una y otra vez cómo mejorar los métodos, la eficiencia y la productividad) o el compromiso de los miembros de la organización (“no te preocupes, ocúpate”), entre otras muchas facetas organizativas. Y todo ello partiendo de la necesaria identificación de pérdidas organizativas, lo cual nos ayuda a objetivar, cuantificar y poner en valor las aportaciones de los departamentos de Recursos Humanos.

 

Los retos en las organizaciones del siglo XXI se perfilan con tecnología y los “soft skills” necesarios para trabajar en equipos multiculturales y “crossfuncionales” del siguiente nivel. Compartiré contigo los conocimientos necesarios para diseñar, mantener, reparar, desarrollar y obtener lo mejor de sus equipos, aplicando técnicas de coaching, ampliamente avaladas con muchas experiencias trabajando con equipos tanto nacionales como internacionales.

Por otra lado, el coaching ejecutivo ayuda a los líderes a conectarse con sus desafíos y a desarrollar las personas de su entorno. Te transmitiré mi experiencia en este campo, respaldada por más de 15.000 horas de trabajo en la práctica como coach ejecutivo de grandes empresas.

 

El coaching deportivo es el conglomerado que aúna las técnicas más eficaces de comunicación interpersonal con la psicología deportiva. Es el complemento que optimiza las principales profesiones dentro del mundo del deporte: entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos directivos, nutricionistas, representantes, periodistas o árbitros.

El valor de estas herramientas de coaching, junto con el conocimiento y técnicas de la psicología del alto rendimiento, tienen un valor práctico en el resto de ámbitos no deportivos, donde la persona está sometida a la presión de los resultados. De ahí, que este módulo de coaching deportivo sea fácilmente extrapolable a cualquier área del rendimiento: deportivo, empresarial, académico y personal.

 

El Mentoring es un método de trabajo con personas muy extendido y eficaz, que se complementa y comparte algunos aspectos y técnicas con el Coaching. Es por esto por lo que para  alguien que se forme en Coaching sería muy recomendable complementar su formación y recursos con el Mentoring.

No obstante el Mentoring por si mismo es un método de trabajo en RRHH suficientemente eficaz y potente como para poder utilizarlo por sí solo. Su metodología aporta innumerables recursos a quienes lo estudian y ejercen, permitiendo al mentor acompañar al mentee a alcanzar sus objetivos, desarrollar habilidades y ganar en eficacia. Cada vez más organizaciones incorporan procesos de Mentoring en su desarrollo y crecimiento, o mentores para procesos individuales, debido los constatados buenos resultados.

 

Espero ver tu cara y tus ojos llenos de ilusión el próximo 8 de marzo cuando arranque esta tercera edición, y mientras tanto, podemos hablar de lo humano, de lo divino y de coaching… si lo necesitas.

 

Imagen: google.com

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Personas con alma. Mario López: Dime con qué tiempo andas y te diré quién…

Mario López Guerrero ha venido a visitar mi blog y lo hace con esa energía calmada que transmite con un cuasi manual sobre la gestión del tiempo.

A veces tengo mis dudas sobre su forma de llevar a cabo la última de las decisiones de las que nos habla hoy, pues su cabeza siempre esta gestando algo interesante. Lo que sí tengo muy claro es que lo lleva a la acción y a la realidad de la que te habla en este post, pues es un hecho que se gestiona a las mil maravillas y que consigue grandes resultados.

Espero que disfrutes tanto como yo de esta visita y de la invitación que tienes al final del post, dos regalos a los que no deberías decir que no.

 


 

No tengo tiempo, tengo que gestionar el tiempo, no tengo tiempo, tengo gestionar el tiempo, no tengo tiempo, tengo que gestionar el tiempo… Y así se pasan los días como se le pasaban al Conejo Blanco en el clásico de Lewis Carroll, “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”. Corriendo con el tiempo en los talones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y es que, a veces, nos creemos que estamos en ese mundo de las maravillas y en lugar de hacer listas de tareas, escribimos listas de deseos: Hoy me gustaría hacer esto, lo otro, lo de más allá y seguro que tengo tiempo para hacer algo más y si alguien me pregunta si tengo un minuto, le diré que “sí, claro, ¿qué quieres?”…. O lo que es peor, la lista de los tengo que: hoy tengo que hacer 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… Pues ¡no! No lo vas a hacer y lo sabes.

No tengo tiempo es una mentira. Sí, tienes tiempo. De hecho lo único que tenemos es tiempo. 24 horas al día a 60 minutos por hora. ¿Qué hacer en ese tiempo es lo que nos toca decidir? Por tanto, no gestionamos el tiempo, gestionamos lo que hacemos con el tiempo. Gestionamos decisiones. ¿Qué decisiones? Cuatro decisiones: objetivo, pensamiento, acción y descanso. ¿Qué quiero hacer? ¿Cómo lo voy a hacer? Lo hago y descanso.

Es fundamental hacerse responsable del tiempo que tenemos y saber decidir qué hacer y qué no hacer. No vale con decir seguro que lo haré o quiero hacer. No. La decisión es fundamental. Qué sí, qué no. Que sí ahora, que sí después, qué no. Pero más vale que empezamos a pensar en que hay cosas que no vamos a hacer y no sentirnos culpables por ello. El tiempo es una cuestión de oportunidad. O hago una actividad o hago la otra. O voy a una reunión o me queda en la oficina trabajando, o voy en coche o voy andando. O estoy con mi familia o no estoy con ella. Decidir conlleva un coste de oportunidad. En el mundo de las maravillas, puede que tengamos tiempo para todo; en el mundo de las realidades, no es así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo decidir qué hacer o qué no hacer? Hace décadas David Allen ya investigó este tema y dejó establecidos los principios del método GTD (Getting Things Done) que hoy, muchos siguen desarrollando. Básicamente, se trata de tener tu propio sistema desde que sabes que tienes que hacer algo hasta que lo haces. Y por dónde empezamos, por abandonar la memoria y apuntar. ¡Sácatelo de la cabeza! No utilices la memoria para guardar acciones. Utilízala para ser más productivo. Si lo puedes apuntar, no lo tienes que recordar. Apunta en un bloc de notas, en una libreta, en una aplicación del móvil, haz una foto, grábate un mensaje, mándate un mensaje al e-mail… la forma la decides tú, pero anota. Anota todo lo que tienes que hacer o algo se quedará sin hacer por el camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez anotado, busca tu momento “PLAN”: Piensa Las Acciones Nuevas. El momento PLAN es en el que revisas lo que se supone que tienes que hacer y tu decisión de lo que vas a hacer. ¿Cuándo? Las dos próximas horas. De nada sirve organizarse la agenda de todo el día si a las dos horas, ya sabemos que las urgencias y los imprevistos han destrozado la agenda que teníamos. Si planificamos dos horas somos realistas; si planificamos todo el día… ¡suerte! Puedo decidir hacer algo más tarde, en otro momento de la semana o algún día de mi vida, pero lo real es lo que vas a hacer en las dos próximas horas.

 

Ya sé lo que voy a hacer las próximas dos horas y sobre todo, sé lo que no voy a hacer. Primera decisión. Ahora toca hacerlo. Por pensar en hacerlo, no se hace solo. Es el momento de la acción y ahí jugamos con nuestro robot interno. ¿Qué es el robot interno? La forma en que hemos aprendido a actuar. Nuestros hábitos: decimos que sí a todo, hacemos una llamada, discutimos con alguien (porque tenemos razón), mantenemos un orden propio que nadie diría que es orden, enviamos un correo, empezamos varias actividades y no cerramos ninguna, hacemos otra llamada, discutimos por segunda vez (claro que tenemos razón), hacemos varias cosas a la vez porque podemos y evidentemente, demostramos que somos capaces de hacer varias cosas a la vez y mal, enviamos otro mensaje, discutimos por tercera vez (ahora está claro que tenemos razón) y entramos en una reunión (esto merece un post aparte), salimos de la reunión y el teléfono nos dice que tenemos veinte correos sin leer y cuatro llamadas (un día flojo), discutimos por cuarta vez (a lo mejor no importa quién tiene la razón)… Somos los hábitos que nos hemos creado. La mala noticia es que para tener tiempo tenemos que desaprender muchos de ellos y eso cuesta. La buena noticia es que se pueden crear hábitos productivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y finalmente, llega el turno de descansar. Muchas veces no descansamos bien porque tenemos muchas cosas que hacer, pero para hacerlas necesitamos energía y solo la tendremos si descansamos. Hay un enanito en la cabeza que te dice: aguanta un poco más, no duermas, no seas vago que tienes mucho que hacer… y ese mismo enanito, al cabo de un tiempo, te dice: claro que te duele la espalda, no descansas… Descansar es necesario. Punto. ¿Cómo descansas? ¿Qué haces para descansar?

 

Sí tengo tiempo, gestiono las decisiones que tomo con el tiempo que tengo, decido qué hago y qué no hago, lo hago y descanso. Dime con qué tiempo andas y te diré quién eres: si el Conejo Blanco del país de las maravillas o la persona responsable del país de las realidades. ¡Que el tiempo te acompañe!

 

Dibujos: Mario López Guerrero

 

Aprovecho la ocasión para invitarte el próximo 23 de febrero al primer aniversario de la Revista VEINTE que se celebrará en Madrid. Es una oportunidad única de compartir tiempo de ocio y crecimiento con profesionales de la gestión del talento y las personas en un marco incomparable.

¿Quieres asistir? Aún estás a tiempo!

Entra en https://www.revistaveinte.com/aniversario/ e inscríbete para ser parte de este todo que ha creado Mario con tanto mimo y detalle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cómo ser el PM que todos buscan: habilidades técnicas, competencias emocionales

Si gestionas talento en una organización del sector tecnológico, es muy probable que todo lo que te cuente, ya lo sepas… Y si formas parte de este apasionante y cambiante mundo, quizás también suene todo lo que aparece en este texto.

 

Y si es así ¿qué hacemos entonces hablando de algo que ambos ya sabemos?

 

Pues porque nos gusta mucho más hablar (ya sea en forma de queja o de reflexión) que hacer. Me explico…

 

Desde hace 3 años, trabajo con varias empresas TIC y es una tónica constante la que se repite con determinados perfiles profesionales como son los PM (Project Manager). Me encuentro, y como yo las organizaciones, con profesionales altamente cualificados a nivel técnico pero con un potencial a desarrollar en competencias emocionales. Lástima que se quede solamente en potencial en muchas ocasiones.

 

La experiencia y conocimiento técnico, no sólo se presupone por titulación, sino que es demostrable y observable en un proceso de selección, siendo el principal motivo por el que son seleccionados los candidatos. A través de una entrevista por competencias, si eres un profesional de los RRHH, te resultará “fácil” dar con ello.

Otra historia, son las competencias emocionales. Esas grandes olvidadas en el proceso de selección y que deberíamos incluir para poder predecir con mayor exactitud el comportamiento del candidato en la organización.

Yo, que las tengo muy presentes porque sé de su valor, implanto en cada proceso mi modelo de entrevista emocional donde se trabajan los componentes emocionales del candidato desde antes de su entrada en la organización como factor clave de éxito.

 

Si un técnico, necesita aprender un nuevo lenguaje de programación para cumplir con la excelencia en los servicios que ofrece la empresa, es más que posible que tanto organización como empleado estén de acuerdo en ello. Incluso que ambos se anticipen a las necesidades de los clientes y propongan nuevas técnicas si están pendientes de las tendencias del sector. Esto ocurre, es así y además es uno de los factores de éxito que se repiten en las empresas que veo desde dentro y que están en plena fase de expansión.

 

Pero cuando un perfil técnico no encaja con el resto del equipo o no transmite como se esperaba la información a sus colaboradores. Cuando es tan bueno a nivel técnico que decides que sea PM, pero luego te das cuenta de que no conecta con el cliente o no sabe delegar… ¿lo tienes tan claro? ¿sabes que eso también se entrena? ¿lo tuviste en cuenta a la hora de que seleccionar a esa persona para formar parte de tu equipo?

 

Como aprendizaje en este tiempo, me he ido encontrando con una serie de competencias que se esperan de los mejores PM y que se presupone que tienen, pero que son más potenciales que reales y dejamos pasar la ocasión de entrenar el verdadero talento en nuestras organizaciones.

 

Quiero compartir contigo las principales áreas de mejora y potencial que las empresas demandan y que en muchas ocasiones, encuentran que ya tienen dentro de sus organizaciones:

 

  • Comunicación: saber escuchar, saber hablar en público, presentar proyectos a pequeños/grandes grupos. Definitivamente no puede ser un perfil donde predomine la competencia técnica por encima de las demás. Un buen PM es un excelente gestor de comunicación, canal de información y transmisión de ideas. Y para eso, es vital entrenar la comunicación y saber hacer preguntas poderosas, todo un arte.
  • Delegación eficaz: Es muy frecuente encontrarse con PM que disfrutan tanto de las funciones técnicas de su puesto (o que suponen tal carga de trabajo) que asumen con mayor o menor gusto las mismas. Y no las sueltan… Y si no las sueltan, no hay tiempo para invertir en supervisión, formación, mentorización o tutorización de su equipo y dar vía libre a un liderazgo más eficaz. Si quieres saber más sobre los Síndromes que impiden una delegación eficaz, ya sabes.
  • Liderar desde la emoción: un buen PM es un buen líder, a pesar de tener funciones de director o coordinador, en el fondo no deja de tener que convencer, guiar, negociar a su equipo e intentar ordenar todas las piezas del puzzle de manera armoniosa. Yo lo llamo así: saber liderar desde la emoción. Con lo que con la gestión emocional propia y ajena, que también se entrena, se convierte en parte fundamental de mejora y hace a los equipos más eficaces. También en el sector tecnológico, también…
  • Gestión de equipos: en realidad, un buen PM sabe gestionar talento, personas. Las cohesiona y mueve según su potencial, observa comportamientos y roles, los dinamiza y obtiene el máximo partido de las sinergias que surgen en las relaciones interpersonales.
  • Innovación: un buen PM gestiona, cataliza e impulsa el cambio constante y permanente y lo dirige haciéndolo apasionante, disminuyendo el desgaste que supone porque lo guía hacia la mejora continua que supone para el proyecto, el equipo, la organización. El cambio es inherente a su función y lo acepta y disfruta a partes iguales.
  • Visión empresarial: este es uno de los principales escollos, el carecer de visión empresarial y estratégica. Quizás este sea el más complejo por la costumbre de alejar a los perfiles técnicos de la estrategia empresarial, no incluirlos en reuniones de comités directivos, aunque sea de manera ocasional o trabajar la misión de la organización con ello. Si unimos a esto, el poco gusto de manera natural que puede presentar cualquier persona por los entresijos empresariales, quizás sea la más dificultosa de obtener resultados evidentes tras su entrenamiento. Pero si una vez detectado, no lo potenciamos, entonces no lo sabremos nunca.

 

 

Si las habilidades técnicas son mejorables más allá de lo que tu equipo (o tú mismo) trae de serie y del motivo por el que forma parte tu organización, ¿no crees que ya es hora de tener en cuenta las competencias emocionales que determinan el éxito y la excelencia de tu proyecto?

Si ya sabes o estás a punto de descubrir que tú o tu equipo podéis ser mejores PM, dime en qué puedo ayudarte. Quizás ya exista algo aquí en formato online o presencial para ti o quizás sea  cuestión de que nos sentemos y diseñemos a medida lo que necesitas.

 

No olvides, que soy #TuPsicóloga.

Imagen: google.com

 

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Nuevos entornos laborales, nuevas competencias: casos reales.

– La “abuela” que ha contratado Disney

Concha García es una señora de 88 años a la que le gusta  pintar con el programa Paint. Y sobre todo estar con su familia y con mis amigas. Eso dice de sí misma en su perfil de Instagram @conchagzaera.

Todos la conocemos a raíz de ser invitada por Disney a participar en el estreno de la película de “El regreso de Mary Poppins” con motivo de su dibujos prácticamente perfectos en todo sobre la famosa niñera londinense. Lo que empezó como una afición, ha desembocado en una oportunidad de colaboración con el gigante de la animación infantil gracias a las competencias digitales, la determinación y el talento (senior?) que ha mostrado Concha en la red social de la imagen por excelencia.

Puedes seguir la historia de Concha en este enlace:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/td1-abuela-disney-201218/4903885/

 

– La estudiante aventajada

Manuela está a punto de finalizar sus estudios de ingeniería, se encuentra realizando su TFG y estudiando las últimas asignaturas pendientes para poder llegar a desempeñar la profesión para la que tanto tiempo lleva preparándose. Mientras, ocupa su tiempo libre (poco, en realidad) a trabajar los fines de semana en una cadena de comida rápida y así poder ser independiente económicamente.

Pero no quiero hablarte de su gestión del tiempo, su polivalencia o capacidad de adaptación, sino de una colaboración que le propusieron hacer en el canal de Youtube de un amigo. Su aportación consistía en profundizar en un área concreta de la temática central del vídeo, con lo que superó su miedo a la cámara, a la exposición y a las críticas (sobre todo, a la suya propia) y se animó a participar.

Meses después, en el examen de una de esas asignaturas pendientes, donde su nota no había sido sobresaliente pero sí suficiente, el profesor le felicitó por la capacidad de concretar y transmitir el conocimiento en dicha materia a través de la red. La había visto en aquel modesto canal de Youtube!!!! Y consideró que no todas las competencias necesarias para obtener buena nota, se podían apoyar en el formato del papel escrito.

 

– Cv vacío, blog lleno.

Hace unos meses realicé un proceso de selección para una empresa de moda. Buscaban un perfil determinado que no acababan de encontrar, a pesar de estar abiertos a muchas condiciones impuestas en sector (edad, experiencia, aspecto físico).

De entre los cv recibidos, destacó una persona: joven (recién cumplida la mayoría de edad), sin experiencia, ni formación reglada pero con un blog y unas redes sociales impecables en lo que a estilo y moda se refería. Un cv donde primaban sus competencias profesionales adquiridas de manera autodidacta frente a la ausencia de formación y experiencia  contrastada con otras entidades, fue el motivo por el que se decidió convocar para la entrevista. Un cv lleno de creatividad, donde los mismos detalles gráficos que aparecían en él, estaban muy alineados con los valores de la empresa (ojo, era un anuncio ciego, donde la entidad prefirió aparecer identificar).

Su juventud e inexperiencia no ayudaron mucho a que fuese una entrevista fluida, pero también su frescura y cercanía hicieron que encajase a la perfección con la esencia de la marca. Y obviamente, todas las propuestas de creatividad a nivel digital y de espacios, hicieron que fuese el candidato elegido casi desde el principio.

Y lo fue. Y continúa en la empresa demostrando todo su potencial y con una importante proyección dentro de la entidad. Creo, que la (s)elección fue acertada.

 

 

En resumen, ¿qué extraigo de estas situaciones reales y el nuevo contexto laboral? Pues que como te decía al principio, un nuevo mercado laboral necesita de nuevas competencias profesionales, entre las cuales destacaría:

 

– Competencias digitales: no sólo supone tener un blog o un canal de Youtube. En líneas generales consiste en saber qué herramientas necesitas desarrollar o aquellas en las que destacas en un entorno digital, desde una excelente forma de redactar emails con información delicada hasta hablar a la cámara con soltura. Es cuestión de que seas consciente de que los nuevos canales de comunicación requieren de nuevas competencias y quizás ya posean algunas que tengas que adaptar y otras que tienes que sudar la camiseta para conseguirlas.

 

– Adaptación: no sé si más innovación, si más gestión del cambio o más resiliencia. A nivel conceptual está muy bien la discusión etimológica y los matices lingüísticos pero lo realmente importante es que aprendas de una vez por todas, que las reglas del juego han cambiado. La estabilidad, permanencia y estancamiento en un puesto de trabajo ya no existe, incluso ya ni es algo valorado positivamente. El propio mercado laboral no es un caldo de cultivo favorecedor para ello. Por eso, cuanto antes empieces a potenciar las competencias que te hagan destacar en esta volatilidad, mejor. Estoy más que segura de ya que tienes algunas, tan sólo necesitas moldearlas en otro entorno distinto al que las ponías en práctica hasta ahora.

 

– Estrategia y verdad: imprescindibles que vayan de la mano para conseguir tus objetivos, para pasar de la situación A a la B. Inseparables para que tengan sentido y llegues a quien tengas que tengas. Aquí añadiría de pasada la persistencia en el sentido de no tirar la toalla a la primera de cambio que alguien no valore tu perfil y tus competencias como las adecuadas para el puesto. Muchas veces nos empeñamos en insistir en que nos acepten donde no encajamos, en donde no es nuestro lugar. Antes de desistir, intenta hacer llegar a tu verdad al lugar y las personas adecuadas con un cambio de estrategia.

 

Imagen: interpretación del cartel de la película ‘El regreso de Mary Poppins’ del perfil de Concha García en Instagram @conchagzaera.

 

 

 

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Se nos ha ido la pinza: la autoayuda

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con la autoayuda.

 

Podría desdoblar este post y marcarme otro por la cara sobre la ida de pinza de las charlas motivacionales, pero no. A veces me da la sensación de que va tan relacionados que (para mí) son indisolubles.

 

Creo que se nos ha ido de las manos las charlas, libros, conferencias y demás historias con tinte de superación. Lo digo desde el más absoluto de los respetos y me llena de satisfacción (de orgullo no, porque no es cosa mía) que las personas superen situaciones vitales complicadas, esa no es la ida de pinza ni mucho menos. Incluso que nos lo quieran transmitir de todas las formas posibles a través de libros, auditorios llenos o stories tiene su punto de bondad, altruista (¿).

 

Lo que no me gusta tanto es que, se convierta en la base y se haga de ello una forma de vida, que la consecuencia se vuelva causa y con ello nos intenten meter en vena aquello de «Si yo lo he superado, tú también lo podrás superar». Que si no lo consigues, es porque no te lo propones lo suficiente. Que si ellos han salido del fango, tú saldrás, si eres un auténtico guerrero, luchador, valiente… Que sus trucos son infalibles y extrapolables a todo lo que te pueda pasar en la vida.

 

El problema no está en que se quiera hacer con esa intención desde el principio, nunca llegaremos a saberlo con seguridad. El problema está en que el público al que se dirigen estas temáticas y formatos, es un público frágil que recibirá a manos abiertas cualquier recurso que les pueda sacar de donde están. Cualquier lugar es mejor que una depresión, una enfermedad incurable o una adicción.

 

Si nos echamos las manos a la cabeza con los curanderos y pitonisas de tres al cuarto que dan recursos facilones de horóscopo de periódico ¿no deberíamos hacerlo también con esto?

 

Y no me vengas con el cuento de la libertad de expresión y que cada uno haga lo que le apetezca y le haga sentir bien, que eso cuento me lo sé yo también. Cada uno puedo hacer lo que le plazca siempre que en el camino no estafe ni dañe a la otra parte, siempre y cuando escribir un libro y dar un charla sobre cómo superó una enfermedad o situación compleja, sea una manera de aportar a la sociedad o compartir conocimiento. Lo que ya no me gusta tanto, es hacer de esa experiencia un manual de vida para otros, vendido por fascículos en forma de libro, vídeos o conferencias multitudinarias pagadas a precio de oro.

 

¿En qué quedamos? ¿Quieres ayudar a las personas con tu historia o quieres lucrarte de ello? Porque si somos claros desde el principio, creo que me gustaría mucho más la historia, tu historia. Ya puestos, te voy a contar la mía.

No tenía muy claro qué estudiar con 18 años, pero sí tenía claro que quería ser universitaria y de todo lo que podía, me quedé con la psicología. Esa ciencia de la salud (sí, que buen trabajo nos ha costado que lo aprobasen legalmente) en la que te formas para conocer el comportamiento humano a través del estudio de la mente desde todas sus perspectivas: biológica, cognitiva, evolutiva y social.

Y sí, yo también quiero vivir dignamente de ayudar a las personas, pero no por contar mi experiencia como una superación personal, como una lucha individual que deseo replicar. Yo, quiero ganarme la vida mientras ayudo a personas a que se encuentren mejor, más sanas, más libres y hacerlo basándome en evidencias científicas, en estudios contrastados, en la trayectoria de casi 150 años, sin contar con la parte filosófica, de la psicología. No me baso en intuiciones ni pensamientos mágicos.

 

Y si lo haces de esa forma, a pesar de que tenga efectos terapéuticos, los mismos que viajar o bailar, hazme un favor y no lo llames terapia ni psicología. Llámalo de otra forma, pero no psicología

 

Puedes llamarme sectaria, inflexible, corporativista o soberbia… Pero mientras me lo llamas, dime ¿en qué te basas tú para ganarte la vida?

 

Imagen: pinterest.com

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Todo el mundo necesita…ser escuchado

 

«Todo el mundo necesita amor»

Decían los Beatles a mediados de los 60 del siglo pasado (uf, qué lejano suena…) y yo no soy quién para llevarles la contraria. Pero sí para matizar.

Sin caer en posturas blandengues, yo también lo creo: todo el mundo necesita amor, todos necesitamos amor.

El amor se puede dar de muchas y variadas formas (cuidado mentes sucias, que no voy por ahí…solamente). No te limites a pensar en el amor romántico o de pareja, recuerda el amor maternal, el fraternal, en la amistad. Piensa en la cantidad de relaciones en las que amas y eres amado, eso que dicen los Beatles que todos necesitamos.

Y ahora, piensa en la forma en la que entregas ese amor. Y también en la que te gusta recibirlo.

Hay quien necesita abrazos, contacto físico.

Hay quien se alimenta de palabras, sobre todo de las palabras adecuadas en el momento adecuado, qué difícil ¿verdad?

Hay quien recurre al apoyo para confirmar que recibe amor de la otra parte.

Hay quien se siente amado cuando se siente en libertad, cuando le dan espacio.

Hay mil y un formas de sentirse amado, tantas como personas, relaciones y contextos.

 

Pero se nos olvida una que quiero hacerte llegar en forma de post y en forma de nuevo proyecto para que lleves a tu organización: escuchar, prestar atención, estar presente en las conversaciones.

Yo creo, que todo el mundo necesita ser escuchado. Porque la escucha, la buena, la de verdad, esa que llaman activa, es una de las mayores muestras de amor hacia la otra persona. Hacerlo desde una posición limpia, vacío de prejuicios y con el único objetivo de ayudar a la otra parte a encontrarse mejor, es uno de los mayores actos de amor y entrega que conozco.

Lo hacemos muchas veces sin ser conscientes de ello, aunque no lo logramos siempre que nos lo proponemos. Cuando esto ocurre en nuestro entorno más cercano, tanto laboral como profesional, todo se vuelve más complejo ya que formamos parte de ese ecosistema y nos “contaminamos” de emociones, juicios, conflictos internos. Y aún a pesar de ello, nuestra escucha en muchos contextos informales ha sido clave para la otra persona, ha sido terapéutica.

 

De estas reflexiones y de mi experiencia de 10 años como consultora en múltiples sectores y empresas y otros 5 gestionando a personas, nace TU PSICÓLOGA.

En la mayoría de acciones formativas y procesos de consultoría en gestión de talento y personas que he desarrollado en estos últimos años, encuentro una enorme carencia en las organizaciones: no hay tiempo para escucharse. No hay tiempo para conversar. Y lo entiendo, todo va tan deprisa que dejamos las conversaciones, ese lugar donde se encuentran el talento, las emociones, el potencial, la solución de raíz de los problemas… en último lugar. Pero de verdad, que lo entiendo.

Por eso me he propuesto llevar a tu organización este proyecto, donde en formato de bonos de 5, 10 o 20 horas me dedicaré a eso: a escuchar (te). Pero desde el punto de vista de la psicología, con una visión objetiva como agente externo a tu empresa, para poner al alcance de las personas que consideremos (ambos, tú y yo juntos) que necesitan ser escuchados y sobre todo, el para qué de esa escucha.

No se trata de formación, ni de consultoría ni de terapia (soy tu psicóloga, pero no tu terapeuta 😉 ) eso va por otras vías. En esta ocasión quiero llevar a tu organización la psicología como herramienta de mejora transversal, aplicando uno de los principios básicos de esta disciplina: la escucha, las preguntas, las conversaciones poderosas. Y si tú me dejas o me ayudas a llegar a la persona que crees que lo puede necesitar, seré yo quién tenga tiempo para eso que todo el mundo necesita, pero que parece no tener espacio en la empresas.

Una persona escuchada, se siente valorada, respetada, apoyada, reconfortada, aliviada. Esto no hace que el problema desaparezca, pero si reduce su tamaño, su dimensión y favorece los desbloqueos y la aparición de la solución. Muchos de los “problemas” que creemos tener o sufrir son circunstanciales, y el propio paso del tiempo hace que remitan espontánemente. Pero ¿por qué no ayudar a que esa remisión sea má fácil y llevadera? ¿Por qué no allanar ese tránsito a las personas que forman parte de tu organización?

Por tiempo.

Como te dije antes: te entiendo, lo entiendo. Si no tú no tienes tiempo, yo lo tengo por ti. Por y para ti, para la mejora de tu organización a través de la escucha.

Yo, tu psicóloga, te escucho.

Imagen: www.sergioabevilla.com  /   @sergioabevilla

 

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A partir del 4 de febrero, tendrás más información en la web junto una serie de cambios muy necesarios que llevaban un tiempo esperando a su momento. Y ha llegado.

 

 

 

 

 

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Personas con alma. Mariol Fierro: Empacho de felicidad

Mariol Fierro es de lo bueno, lo mejor.

Como profesional de la psicología es de las mejores tanto a nivel de terapia como en el desarrollo de talento en las organizaciones. Es uno de mis pilares y referentes en la psicología, desde su saber hacer, su ética e integridad que infunde en todo lo que hace, hasta su visión de la psicología en la que vamos muy de la mano.

En mis 10 años como profesional independiente, he colaborado con gran cantidad de profesionales, tanto colegas de profesión como de otras disciplinas, pero sin lugar a dudas, me quedo con ella, con Mariol. Hemos compartido confidencias, prisas, risas, llantos, enfados (esto mucho más yo que ella…), avances, bloqueos… pero sobre todo hemos compartido momentos y esperanza de seguir caminando juntas durante mucho tiempo y sabiendo que la amistad está por encima de un proyecto, un cliente o un ego con ansia.

Si te encuentras con una persona así en tu vida, dime si no es como para hacerle homenajes diarios y decirle de todas las formas posibles los que significa para ti?. Porque yo, al menos con ella, lo hago…

 

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¡Socorro! Había conseguido salir del empacho de las cenas navideñas y con la entrada de año estoy empachada de algo más complejo de digerir: la FELICIDAD.

 

Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad…

¿verdad que cansa?

 

Se ha instaurado la moda de la felicidad en todo lo que nos rodea: en las organizaciones, en nuestra vida, en nuestra familia…

La felicidad se ha convertido en una MODA, que se ha crecido hasta una OBLIGACIÓN: nuestro objetivo debe ser que siempre se nos vea felices.

 

Se nos muestran escaparates y escaparates, se nos ofertan opciones… para ser felices, y nos saturamos. Nos volvemos felicistas compulsivos. Y al final, cuando vemos que los recursos nunca son los suficientes para lograr la cantidad de felicidad que se nos expone debemos conseguir, suplantamos la verdadera FELICIDAD, por el sucedáneo, y nos disfrazamos de PERSONAS FELICES. Pero que se nos vea felices no es lo mismo que serlo.

Y somos ya muchos profesionales los que observamos que disfrazarse con una mala imitación de la felicidad, produce desgastes antes de tiempo, destiñe las emociones, arruga nuestro futuro y se quema con facilidad. Y eso nos hace más infelices. Justo lo contrario de lo que perseguíamos.

 

Nos proponen que seamos felices a todas horas, todo el día, todos los días…siempre. Y SIEMPRE, es una expresión que supone demasiadas exigencias, y que no cuenta con aquellas cosas que no dependen de nosotros, que las hay, ni con nuestra capacidad y necesidad de tener excepciones que confirmen las reglas.

Y somos ya muchos los profesionales que trabajamos con personas y entidades donde el SIEMPRE FELICES se ha convertido en una marca, que no ayuda sino que imprime a fuego en nuestra piel una exigencia que nos hace más infelices. Justo lo contrario de lo que perseguíamos.

 

Porque mantenerte en la moda de la felicidad es tan cansado como estar vestido de fiesta todo el día, todos los días, a todas las horas, en todas la situaciones…. Porque consumir felicidad todo el día es tan malo para nuestras emociones como los excesos navideños todo el año lo son para nuestro estómago.

¿Y entonces?

Pues en tu vida tendrás turrones y verduras. Vestirás unas veces de gala y otras con el trapo más viejo mientras estás en tu casa. Y nada será bueno ni malo, tú lo decidirás.

Tu vida tendrá momentos felices y momentos duros. Tendrá momentos que quieras conservar en el tiempo y momentos que querrías que no hubieran ocurrido. Pero es tu vida y tus momentos, y tú deberás interpretarlos y gestionarlos, dándoles una medida que te permita después de algunas sumas y restas, tener un saldo positivo.

Ser feliz no es lo mismo para todas las personas, con lo cual nadie más que tú podrá reconocerlo ni medirlo. No hay recetas mágicas, ni el regalo del roscón está en todos los roscones en el mismo sitio.

Tu felicidad, como tu motivación, es TUYA. Sale de ti, la defines tú, se adapta a tus circunstancias, y lo que es más importante, la vives tú. LA VIVES.

Así que me niego a definirte lo que debe ser la felicidad.

Tan solo te diré que no dejes de vivirla por buscarla, que no dejes de reconocerla por maquillarla, que no dejes de disfrutarla por grabarla, que no dejes de saborearla por buscar empacharte de ella.

Tan solo eso.

Imagen: google.com