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A la tercera, va la vencida… III Edición del Programa Superior de Coaching y Mentoring en Asturias

Si te contase que participo por tercera vez como docente en el Programa Superior de Coaching y Mentoring de la Cámara de Comercio de Gijón y Linkinpeople, después de leer lo que opino sobre el ejercicio del coaching y la psicología, podrías pensar que no estoy en mis cabales, como poco. Pero no puedo estar más cuerda al hacerlo y te explico a continuación el motivo.

Como ya sabrás (y si no es así, insisto) para mí el coaching es una herramienta: potente, transversal y transformadora. Una herramienta con una tremenda base filosófica, psicológica y humanística que necesita de formación técnica, práctica y supervisión continua para poder llegar a conseguir los resultados que pretende. Estos resultados suponen la toma de consciencia de la persona que la «recibe» para poder llegar a realizar los cambios vitales que busca con la mayor eficiencia y rentabilidad posible. Dentro y fuera de las organizaciones.

El motivo de seguir formando parte de este equipo es la calidad profesional y humana del mismo, donde todos estamos alineados y compartimos los valores de la excelencia en la formación y transmisión de conocimientos basados en la práctica y la experiencia con las personas.

 

Creo que no hay mejor forma posible de hacerte llegar nuestro sentir y es a través de la opinión todos los integrantes al respecto.

 

 

 

 

 

Y aquí la tienes:

 

Aplicar herramientas de coaching requiere identificar una serie de competencias personales que hay que conocer y desarrollar. Este programa te ayudará a realizar un profundo ejercicio de autoconocimiento que, unido a un plan de desarrollo personal, te ayudará a poner en práctica el coaching con las mayores garantías de éxito.

 

Un parte crucial del programa es dar información de base a los psicólogo y no psicólogos, sobre las aportaciones de la Psicología a los fundamentos y prácticas del Coaching y del Mentoring. El 90 % del fondo deriva de la Psicología y es necesario acercarse a esos enfoques y entender cómo se aplican, para poder adquirir el fundamento, sentido y rigor que el conocimiento psicológico aporta a los procesos de Coaching.

 

Me siento orgullosa de poder participar en este proyecto formativo, de la mano de una organización coherente y con las ideas claras, y acompañada de esa perfecta conjunción de profesionales y personas, que son mis compañeros.

A través de la PNL (Programación Neurolinguistica) conseguiremos ajustar nuestro enfoque a nuestros intereses, y generar nuevos hábitos, tomando como base que interpretamos nuestro mundo a través del lenguaje. Y lo haremos entrenando nuestro cerebro con el mejor entrenador que tenemos, el que está cada día a nuestro lado, desde que nos despertamos…: NOSOTROS.

 

El propósito es mejorar la confianza de los futuros coachs a la hora de abordar procesos y dotar de herramientas que les permitan poder acompañar a los coachees en su proceso de cambio a través de una metodología centrada en soluciones y donde se tome conciencia de que los clientes tienen recursos y fuerzas para resolver sus propias quejas, donde se asume que el cambio es constante y donde el cometido del coach es identificar y ampliar el cambio. Como coaches, tenemos un deber muy claro, primero conseguir claridad en nosotros mismos y buscar luego señales de claridad en los demás

 

Entiendo el Coaching como un conjunto de herramientas poderosas en el día a día de una organización. Intentaré transmitirte cómo usamos dichas herramientas en las organizaciones, enfocadas hacia múltiples fines: solución de conflictos (previa a que se desaten o una vez que ya han explotado reconducirlos), mejora continua (no deja de ser preguntarse una y otra vez cómo mejorar los métodos, la eficiencia y la productividad) o el compromiso de los miembros de la organización (“no te preocupes, ocúpate”), entre otras muchas facetas organizativas. Y todo ello partiendo de la necesaria identificación de pérdidas organizativas, lo cual nos ayuda a objetivar, cuantificar y poner en valor las aportaciones de los departamentos de Recursos Humanos.

 

Los retos en las organizaciones del siglo XXI se perfilan con tecnología y los “soft skills” necesarios para trabajar en equipos multiculturales y “crossfuncionales” del siguiente nivel. Compartiré contigo los conocimientos necesarios para diseñar, mantener, reparar, desarrollar y obtener lo mejor de sus equipos, aplicando técnicas de coaching, ampliamente avaladas con muchas experiencias trabajando con equipos tanto nacionales como internacionales.

Por otra lado, el coaching ejecutivo ayuda a los líderes a conectarse con sus desafíos y a desarrollar las personas de su entorno. Te transmitiré mi experiencia en este campo, respaldada por más de 15.000 horas de trabajo en la práctica como coach ejecutivo de grandes empresas.

 

El coaching deportivo es el conglomerado que aúna las técnicas más eficaces de comunicación interpersonal con la psicología deportiva. Es el complemento que optimiza las principales profesiones dentro del mundo del deporte: entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos directivos, nutricionistas, representantes, periodistas o árbitros.

El valor de estas herramientas de coaching, junto con el conocimiento y técnicas de la psicología del alto rendimiento, tienen un valor práctico en el resto de ámbitos no deportivos, donde la persona está sometida a la presión de los resultados. De ahí, que este módulo de coaching deportivo sea fácilmente extrapolable a cualquier área del rendimiento: deportivo, empresarial, académico y personal.

 

El Mentoring es un método de trabajo con personas muy extendido y eficaz, que se complementa y comparte algunos aspectos y técnicas con el Coaching. Es por esto por lo que para  alguien que se forme en Coaching sería muy recomendable complementar su formación y recursos con el Mentoring.

No obstante el Mentoring por si mismo es un método de trabajo en RRHH suficientemente eficaz y potente como para poder utilizarlo por sí solo. Su metodología aporta innumerables recursos a quienes lo estudian y ejercen, permitiendo al mentor acompañar al mentee a alcanzar sus objetivos, desarrollar habilidades y ganar en eficacia. Cada vez más organizaciones incorporan procesos de Mentoring en su desarrollo y crecimiento, o mentores para procesos individuales, debido los constatados buenos resultados.

 

Espero ver tu cara y tus ojos llenos de ilusión el próximo 8 de marzo cuando arranque esta tercera edición, y mientras tanto, podemos hablar de lo humano, de lo divino y de coaching… si lo necesitas.

 

Imagen: google.com

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Personas con alma. Mario López: Dime con qué tiempo andas y te diré quién…

Mario López Guerrero ha venido a visitar mi blog y lo hace con esa energía calmada que transmite con un cuasi manual sobre la gestión del tiempo.

A veces tengo mis dudas sobre su forma de llevar a cabo la última de las decisiones de las que nos habla hoy, pues su cabeza siempre esta gestando algo interesante. Lo que sí tengo muy claro es que lo lleva a la acción y a la realidad de la que te habla en este post, pues es un hecho que se gestiona a las mil maravillas y que consigue grandes resultados.

Espero que disfrutes tanto como yo de esta visita y de la invitación que tienes al final del post, dos regalos a los que no deberías decir que no.

 


 

No tengo tiempo, tengo que gestionar el tiempo, no tengo tiempo, tengo gestionar el tiempo, no tengo tiempo, tengo que gestionar el tiempo… Y así se pasan los días como se le pasaban al Conejo Blanco en el clásico de Lewis Carroll, “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”. Corriendo con el tiempo en los talones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y es que, a veces, nos creemos que estamos en ese mundo de las maravillas y en lugar de hacer listas de tareas, escribimos listas de deseos: Hoy me gustaría hacer esto, lo otro, lo de más allá y seguro que tengo tiempo para hacer algo más y si alguien me pregunta si tengo un minuto, le diré que “sí, claro, ¿qué quieres?”…. O lo que es peor, la lista de los tengo que: hoy tengo que hacer 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… Pues ¡no! No lo vas a hacer y lo sabes.

No tengo tiempo es una mentira. Sí, tienes tiempo. De hecho lo único que tenemos es tiempo. 24 horas al día a 60 minutos por hora. ¿Qué hacer en ese tiempo es lo que nos toca decidir? Por tanto, no gestionamos el tiempo, gestionamos lo que hacemos con el tiempo. Gestionamos decisiones. ¿Qué decisiones? Cuatro decisiones: objetivo, pensamiento, acción y descanso. ¿Qué quiero hacer? ¿Cómo lo voy a hacer? Lo hago y descanso.

Es fundamental hacerse responsable del tiempo que tenemos y saber decidir qué hacer y qué no hacer. No vale con decir seguro que lo haré o quiero hacer. No. La decisión es fundamental. Qué sí, qué no. Que sí ahora, que sí después, qué no. Pero más vale que empezamos a pensar en que hay cosas que no vamos a hacer y no sentirnos culpables por ello. El tiempo es una cuestión de oportunidad. O hago una actividad o hago la otra. O voy a una reunión o me queda en la oficina trabajando, o voy en coche o voy andando. O estoy con mi familia o no estoy con ella. Decidir conlleva un coste de oportunidad. En el mundo de las maravillas, puede que tengamos tiempo para todo; en el mundo de las realidades, no es así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo decidir qué hacer o qué no hacer? Hace décadas David Allen ya investigó este tema y dejó establecidos los principios del método GTD (Getting Things Done) que hoy, muchos siguen desarrollando. Básicamente, se trata de tener tu propio sistema desde que sabes que tienes que hacer algo hasta que lo haces. Y por dónde empezamos, por abandonar la memoria y apuntar. ¡Sácatelo de la cabeza! No utilices la memoria para guardar acciones. Utilízala para ser más productivo. Si lo puedes apuntar, no lo tienes que recordar. Apunta en un bloc de notas, en una libreta, en una aplicación del móvil, haz una foto, grábate un mensaje, mándate un mensaje al e-mail… la forma la decides tú, pero anota. Anota todo lo que tienes que hacer o algo se quedará sin hacer por el camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez anotado, busca tu momento “PLAN”: Piensa Las Acciones Nuevas. El momento PLAN es en el que revisas lo que se supone que tienes que hacer y tu decisión de lo que vas a hacer. ¿Cuándo? Las dos próximas horas. De nada sirve organizarse la agenda de todo el día si a las dos horas, ya sabemos que las urgencias y los imprevistos han destrozado la agenda que teníamos. Si planificamos dos horas somos realistas; si planificamos todo el día… ¡suerte! Puedo decidir hacer algo más tarde, en otro momento de la semana o algún día de mi vida, pero lo real es lo que vas a hacer en las dos próximas horas.

 

Ya sé lo que voy a hacer las próximas dos horas y sobre todo, sé lo que no voy a hacer. Primera decisión. Ahora toca hacerlo. Por pensar en hacerlo, no se hace solo. Es el momento de la acción y ahí jugamos con nuestro robot interno. ¿Qué es el robot interno? La forma en que hemos aprendido a actuar. Nuestros hábitos: decimos que sí a todo, hacemos una llamada, discutimos con alguien (porque tenemos razón), mantenemos un orden propio que nadie diría que es orden, enviamos un correo, empezamos varias actividades y no cerramos ninguna, hacemos otra llamada, discutimos por segunda vez (claro que tenemos razón), hacemos varias cosas a la vez porque podemos y evidentemente, demostramos que somos capaces de hacer varias cosas a la vez y mal, enviamos otro mensaje, discutimos por tercera vez (ahora está claro que tenemos razón) y entramos en una reunión (esto merece un post aparte), salimos de la reunión y el teléfono nos dice que tenemos veinte correos sin leer y cuatro llamadas (un día flojo), discutimos por cuarta vez (a lo mejor no importa quién tiene la razón)… Somos los hábitos que nos hemos creado. La mala noticia es que para tener tiempo tenemos que desaprender muchos de ellos y eso cuesta. La buena noticia es que se pueden crear hábitos productivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y finalmente, llega el turno de descansar. Muchas veces no descansamos bien porque tenemos muchas cosas que hacer, pero para hacerlas necesitamos energía y solo la tendremos si descansamos. Hay un enanito en la cabeza que te dice: aguanta un poco más, no duermas, no seas vago que tienes mucho que hacer… y ese mismo enanito, al cabo de un tiempo, te dice: claro que te duele la espalda, no descansas… Descansar es necesario. Punto. ¿Cómo descansas? ¿Qué haces para descansar?

 

Sí tengo tiempo, gestiono las decisiones que tomo con el tiempo que tengo, decido qué hago y qué no hago, lo hago y descanso. Dime con qué tiempo andas y te diré quién eres: si el Conejo Blanco del país de las maravillas o la persona responsable del país de las realidades. ¡Que el tiempo te acompañe!

 

Dibujos: Mario López Guerrero

 

Aprovecho la ocasión para invitarte el próximo 23 de febrero al primer aniversario de la Revista VEINTE que se celebrará en Madrid. Es una oportunidad única de compartir tiempo de ocio y crecimiento con profesionales de la gestión del talento y las personas en un marco incomparable.

¿Quieres asistir? Aún estás a tiempo!

Entra en https://www.revistaveinte.com/aniversario/ e inscríbete para ser parte de este todo que ha creado Mario con tanto mimo y detalle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cómo ser el PM que todos buscan: habilidades técnicas, competencias emocionales

Si gestionas talento en una organización del sector tecnológico, es muy probable que todo lo que te cuente, ya lo sepas… Y si formas parte de este apasionante y cambiante mundo, quizás también suene todo lo que aparece en este texto.

 

Y si es así ¿qué hacemos entonces hablando de algo que ambos ya sabemos?

 

Pues porque nos gusta mucho más hablar (ya sea en forma de queja o de reflexión) que hacer. Me explico…

 

Desde hace 3 años, trabajo con varias empresas TIC y es una tónica constante la que se repite con determinados perfiles profesionales como son los PM (Project Manager). Me encuentro, y como yo las organizaciones, con profesionales altamente cualificados a nivel técnico pero con un potencial a desarrollar en competencias emocionales. Lástima que se quede solamente en potencial en muchas ocasiones.

 

La experiencia y conocimiento técnico, no sólo se presupone por titulación, sino que es demostrable y observable en un proceso de selección, siendo el principal motivo por el que son seleccionados los candidatos. A través de una entrevista por competencias, si eres un profesional de los RRHH, te resultará “fácil” dar con ello.

Otra historia, son las competencias emocionales. Esas grandes olvidadas en el proceso de selección y que deberíamos incluir para poder predecir con mayor exactitud el comportamiento del candidato en la organización.

Yo, que las tengo muy presentes porque sé de su valor, implanto en cada proceso mi modelo de entrevista emocional donde se trabajan los componentes emocionales del candidato desde antes de su entrada en la organización como factor clave de éxito.

 

Si un técnico, necesita aprender un nuevo lenguaje de programación para cumplir con la excelencia en los servicios que ofrece la empresa, es más que posible que tanto organización como empleado estén de acuerdo en ello. Incluso que ambos se anticipen a las necesidades de los clientes y propongan nuevas técnicas si están pendientes de las tendencias del sector. Esto ocurre, es así y además es uno de los factores de éxito que se repiten en las empresas que veo desde dentro y que están en plena fase de expansión.

 

Pero cuando un perfil técnico no encaja con el resto del equipo o no transmite como se esperaba la información a sus colaboradores. Cuando es tan bueno a nivel técnico que decides que sea PM, pero luego te das cuenta de que no conecta con el cliente o no sabe delegar… ¿lo tienes tan claro? ¿sabes que eso también se entrena? ¿lo tuviste en cuenta a la hora de que seleccionar a esa persona para formar parte de tu equipo?

 

Como aprendizaje en este tiempo, me he ido encontrando con una serie de competencias que se esperan de los mejores PM y que se presupone que tienen, pero que son más potenciales que reales y dejamos pasar la ocasión de entrenar el verdadero talento en nuestras organizaciones.

 

Quiero compartir contigo las principales áreas de mejora y potencial que las empresas demandan y que en muchas ocasiones, encuentran que ya tienen dentro de sus organizaciones:

 

  • Comunicación: saber escuchar, saber hablar en público, presentar proyectos a pequeños/grandes grupos. Definitivamente no puede ser un perfil donde predomine la competencia técnica por encima de las demás. Un buen PM es un excelente gestor de comunicación, canal de información y transmisión de ideas. Y para eso, es vital entrenar la comunicación y saber hacer preguntas poderosas, todo un arte.
  • Delegación eficaz: Es muy frecuente encontrarse con PM que disfrutan tanto de las funciones técnicas de su puesto (o que suponen tal carga de trabajo) que asumen con mayor o menor gusto las mismas. Y no las sueltan… Y si no las sueltan, no hay tiempo para invertir en supervisión, formación, mentorización o tutorización de su equipo y dar vía libre a un liderazgo más eficaz. Si quieres saber más sobre los Síndromes que impiden una delegación eficaz, ya sabes.
  • Liderar desde la emoción: un buen PM es un buen líder, a pesar de tener funciones de director o coordinador, en el fondo no deja de tener que convencer, guiar, negociar a su equipo e intentar ordenar todas las piezas del puzzle de manera armoniosa. Yo lo llamo así: saber liderar desde la emoción. Con lo que con la gestión emocional propia y ajena, que también se entrena, se convierte en parte fundamental de mejora y hace a los equipos más eficaces. También en el sector tecnológico, también…
  • Gestión de equipos: en realidad, un buen PM sabe gestionar talento, personas. Las cohesiona y mueve según su potencial, observa comportamientos y roles, los dinamiza y obtiene el máximo partido de las sinergias que surgen en las relaciones interpersonales.
  • Innovación: un buen PM gestiona, cataliza e impulsa el cambio constante y permanente y lo dirige haciéndolo apasionante, disminuyendo el desgaste que supone porque lo guía hacia la mejora continua que supone para el proyecto, el equipo, la organización. El cambio es inherente a su función y lo acepta y disfruta a partes iguales.
  • Visión empresarial: este es uno de los principales escollos, el carecer de visión empresarial y estratégica. Quizás este sea el más complejo por la costumbre de alejar a los perfiles técnicos de la estrategia empresarial, no incluirlos en reuniones de comités directivos, aunque sea de manera ocasional o trabajar la misión de la organización con ello. Si unimos a esto, el poco gusto de manera natural que puede presentar cualquier persona por los entresijos empresariales, quizás sea la más dificultosa de obtener resultados evidentes tras su entrenamiento. Pero si una vez detectado, no lo potenciamos, entonces no lo sabremos nunca.

 

 

Si las habilidades técnicas son mejorables más allá de lo que tu equipo (o tú mismo) trae de serie y del motivo por el que forma parte tu organización, ¿no crees que ya es hora de tener en cuenta las competencias emocionales que determinan el éxito y la excelencia de tu proyecto?

Si ya sabes o estás a punto de descubrir que tú o tu equipo podéis ser mejores PM, dime en qué puedo ayudarte. Quizás ya exista algo aquí en formato online o presencial para ti o quizás sea  cuestión de que nos sentemos y diseñemos a medida lo que necesitas.

 

No olvides, que soy #TuPsicóloga.

Imagen: google.com

 

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Nuevos entornos laborales, nuevas competencias: casos reales.

– La “abuela” que ha contratado Disney

Concha García es una señora de 88 años a la que le gusta  pintar con el programa Paint. Y sobre todo estar con su familia y con mis amigas. Eso dice de sí misma en su perfil de Instagram @conchagzaera.

Todos la conocemos a raíz de ser invitada por Disney a participar en el estreno de la película de “El regreso de Mary Poppins” con motivo de su dibujos prácticamente perfectos en todo sobre la famosa niñera londinense. Lo que empezó como una afición, ha desembocado en una oportunidad de colaboración con el gigante de la animación infantil gracias a las competencias digitales, la determinación y el talento (senior?) que ha mostrado Concha en la red social de la imagen por excelencia.

Puedes seguir la historia de Concha en este enlace:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/td1-abuela-disney-201218/4903885/

 

– La estudiante aventajada

Manuela está a punto de finalizar sus estudios de ingeniería, se encuentra realizando su TFG y estudiando las últimas asignaturas pendientes para poder llegar a desempeñar la profesión para la que tanto tiempo lleva preparándose. Mientras, ocupa su tiempo libre (poco, en realidad) a trabajar los fines de semana en una cadena de comida rápida y así poder ser independiente económicamente.

Pero no quiero hablarte de su gestión del tiempo, su polivalencia o capacidad de adaptación, sino de una colaboración que le propusieron hacer en el canal de Youtube de un amigo. Su aportación consistía en profundizar en un área concreta de la temática central del vídeo, con lo que superó su miedo a la cámara, a la exposición y a las críticas (sobre todo, a la suya propia) y se animó a participar.

Meses después, en el examen de una de esas asignaturas pendientes, donde su nota no había sido sobresaliente pero sí suficiente, el profesor le felicitó por la capacidad de concretar y transmitir el conocimiento en dicha materia a través de la red. La había visto en aquel modesto canal de Youtube!!!! Y consideró que no todas las competencias necesarias para obtener buena nota, se podían apoyar en el formato del papel escrito.

 

– Cv vacío, blog lleno.

Hace unos meses realicé un proceso de selección para una empresa de moda. Buscaban un perfil determinado que no acababan de encontrar, a pesar de estar abiertos a muchas condiciones impuestas en sector (edad, experiencia, aspecto físico).

De entre los cv recibidos, destacó una persona: joven (recién cumplida la mayoría de edad), sin experiencia, ni formación reglada pero con un blog y unas redes sociales impecables en lo que a estilo y moda se refería. Un cv donde primaban sus competencias profesionales adquiridas de manera autodidacta frente a la ausencia de formación y experiencia  contrastada con otras entidades, fue el motivo por el que se decidió convocar para la entrevista. Un cv lleno de creatividad, donde los mismos detalles gráficos que aparecían en él, estaban muy alineados con los valores de la empresa (ojo, era un anuncio ciego, donde la entidad prefirió aparecer identificar).

Su juventud e inexperiencia no ayudaron mucho a que fuese una entrevista fluida, pero también su frescura y cercanía hicieron que encajase a la perfección con la esencia de la marca. Y obviamente, todas las propuestas de creatividad a nivel digital y de espacios, hicieron que fuese el candidato elegido casi desde el principio.

Y lo fue. Y continúa en la empresa demostrando todo su potencial y con una importante proyección dentro de la entidad. Creo, que la (s)elección fue acertada.

 

 

En resumen, ¿qué extraigo de estas situaciones reales y el nuevo contexto laboral? Pues que como te decía al principio, un nuevo mercado laboral necesita de nuevas competencias profesionales, entre las cuales destacaría:

 

– Competencias digitales: no sólo supone tener un blog o un canal de Youtube. En líneas generales consiste en saber qué herramientas necesitas desarrollar o aquellas en las que destacas en un entorno digital, desde una excelente forma de redactar emails con información delicada hasta hablar a la cámara con soltura. Es cuestión de que seas consciente de que los nuevos canales de comunicación requieren de nuevas competencias y quizás ya posean algunas que tengas que adaptar y otras que tienes que sudar la camiseta para conseguirlas.

 

– Adaptación: no sé si más innovación, si más gestión del cambio o más resiliencia. A nivel conceptual está muy bien la discusión etimológica y los matices lingüísticos pero lo realmente importante es que aprendas de una vez por todas, que las reglas del juego han cambiado. La estabilidad, permanencia y estancamiento en un puesto de trabajo ya no existe, incluso ya ni es algo valorado positivamente. El propio mercado laboral no es un caldo de cultivo favorecedor para ello. Por eso, cuanto antes empieces a potenciar las competencias que te hagan destacar en esta volatilidad, mejor. Estoy más que segura de ya que tienes algunas, tan sólo necesitas moldearlas en otro entorno distinto al que las ponías en práctica hasta ahora.

 

– Estrategia y verdad: imprescindibles que vayan de la mano para conseguir tus objetivos, para pasar de la situación A a la B. Inseparables para que tengan sentido y llegues a quien tengas que tengas. Aquí añadiría de pasada la persistencia en el sentido de no tirar la toalla a la primera de cambio que alguien no valore tu perfil y tus competencias como las adecuadas para el puesto. Muchas veces nos empeñamos en insistir en que nos acepten donde no encajamos, en donde no es nuestro lugar. Antes de desistir, intenta hacer llegar a tu verdad al lugar y las personas adecuadas con un cambio de estrategia.

 

Imagen: interpretación del cartel de la película ‘El regreso de Mary Poppins’ del perfil de Concha García en Instagram @conchagzaera.

 

 

 

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Se nos ha ido la pinza: la autoayuda

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con la autoayuda.

 

Podría desdoblar este post y marcarme otro por la cara sobre la ida de pinza de las charlas motivacionales, pero no. A veces me da la sensación de que va tan relacionados que (para mí) son indisolubles.

 

Creo que se nos ha ido de las manos las charlas, libros, conferencias y demás historias con tinte de superación. Lo digo desde el más absoluto de los respetos y me llena de satisfacción (de orgullo no, porque no es cosa mía) que las personas superen situaciones vitales complicadas, esa no es la ida de pinza ni mucho menos. Incluso que nos lo quieran transmitir de todas las formas posibles a través de libros, auditorios llenos o stories tiene su punto de bondad, altruista (¿).

 

Lo que no me gusta tanto es que, se convierta en la base y se haga de ello una forma de vida, que la consecuencia se vuelva causa y con ello nos intenten meter en vena aquello de «Si yo lo he superado, tú también lo podrás superar». Que si no lo consigues, es porque no te lo propones lo suficiente. Que si ellos han salido del fango, tú saldrás, si eres un auténtico guerrero, luchador, valiente… Que sus trucos son infalibles y extrapolables a todo lo que te pueda pasar en la vida.

 

El problema no está en que se quiera hacer con esa intención desde el principio, nunca llegaremos a saberlo con seguridad. El problema está en que el público al que se dirigen estas temáticas y formatos, es un público frágil que recibirá a manos abiertas cualquier recurso que les pueda sacar de donde están. Cualquier lugar es mejor que una depresión, una enfermedad incurable o una adicción.

 

Si nos echamos las manos a la cabeza con los curanderos y pitonisas de tres al cuarto que dan recursos facilones de horóscopo de periódico ¿no deberíamos hacerlo también con esto?

 

Y no me vengas con el cuento de la libertad de expresión y que cada uno haga lo que le apetezca y le haga sentir bien, que eso cuento me lo sé yo también. Cada uno puedo hacer lo que le plazca siempre que en el camino no estafe ni dañe a la otra parte, siempre y cuando escribir un libro y dar un charla sobre cómo superó una enfermedad o situación compleja, sea una manera de aportar a la sociedad o compartir conocimiento. Lo que ya no me gusta tanto, es hacer de esa experiencia un manual de vida para otros, vendido por fascículos en forma de libro, vídeos o conferencias multitudinarias pagadas a precio de oro.

 

¿En qué quedamos? ¿Quieres ayudar a las personas con tu historia o quieres lucrarte de ello? Porque si somos claros desde el principio, creo que me gustaría mucho más la historia, tu historia. Ya puestos, te voy a contar la mía.

No tenía muy claro qué estudiar con 18 años, pero sí tenía claro que quería ser universitaria y de todo lo que podía, me quedé con la psicología. Esa ciencia de la salud (sí, que buen trabajo nos ha costado que lo aprobasen legalmente) en la que te formas para conocer el comportamiento humano a través del estudio de la mente desde todas sus perspectivas: biológica, cognitiva, evolutiva y social.

Y sí, yo también quiero vivir dignamente de ayudar a las personas, pero no por contar mi experiencia como una superación personal, como una lucha individual que deseo replicar. Yo, quiero ganarme la vida mientras ayudo a personas a que se encuentren mejor, más sanas, más libres y hacerlo basándome en evidencias científicas, en estudios contrastados, en la trayectoria de casi 150 años, sin contar con la parte filosófica, de la psicología. No me baso en intuiciones ni pensamientos mágicos.

 

Y si lo haces de esa forma, a pesar de que tenga efectos terapéuticos, los mismos que viajar o bailar, hazme un favor y no lo llames terapia ni psicología. Llámalo de otra forma, pero no psicología

 

Puedes llamarme sectaria, inflexible, corporativista o soberbia… Pero mientras me lo llamas, dime ¿en qué te basas tú para ganarte la vida?

 

Imagen: pinterest.com

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Todo el mundo necesita…ser escuchado

 

«Todo el mundo necesita amor»

Decían los Beatles a mediados de los 60 del siglo pasado (uf, qué lejano suena…) y yo no soy quién para llevarles la contraria. Pero sí para matizar.

Sin caer en posturas blandengues, yo también lo creo: todo el mundo necesita amor, todos necesitamos amor.

El amor se puede dar de muchas y variadas formas (cuidado mentes sucias, que no voy por ahí…solamente). No te limites a pensar en el amor romántico o de pareja, recuerda el amor maternal, el fraternal, en la amistad. Piensa en la cantidad de relaciones en las que amas y eres amado, eso que dicen los Beatles que todos necesitamos.

Y ahora, piensa en la forma en la que entregas ese amor. Y también en la que te gusta recibirlo.

Hay quien necesita abrazos, contacto físico.

Hay quien se alimenta de palabras, sobre todo de las palabras adecuadas en el momento adecuado, qué difícil ¿verdad?

Hay quien recurre al apoyo para confirmar que recibe amor de la otra parte.

Hay quien se siente amado cuando se siente en libertad, cuando le dan espacio.

Hay mil y un formas de sentirse amado, tantas como personas, relaciones y contextos.

 

Pero se nos olvida una que quiero hacerte llegar en forma de post y en forma de nuevo proyecto para que lleves a tu organización: escuchar, prestar atención, estar presente en las conversaciones.

Yo creo, que todo el mundo necesita ser escuchado. Porque la escucha, la buena, la de verdad, esa que llaman activa, es una de las mayores muestras de amor hacia la otra persona. Hacerlo desde una posición limpia, vacío de prejuicios y con el único objetivo de ayudar a la otra parte a encontrarse mejor, es uno de los mayores actos de amor y entrega que conozco.

Lo hacemos muchas veces sin ser conscientes de ello, aunque no lo logramos siempre que nos lo proponemos. Cuando esto ocurre en nuestro entorno más cercano, tanto laboral como profesional, todo se vuelve más complejo ya que formamos parte de ese ecosistema y nos “contaminamos” de emociones, juicios, conflictos internos. Y aún a pesar de ello, nuestra escucha en muchos contextos informales ha sido clave para la otra persona, ha sido terapéutica.

 

De estas reflexiones y de mi experiencia de 10 años como consultora en múltiples sectores y empresas y otros 5 gestionando a personas, nace TU PSICÓLOGA.

En la mayoría de acciones formativas y procesos de consultoría en gestión de talento y personas que he desarrollado en estos últimos años, encuentro una enorme carencia en las organizaciones: no hay tiempo para escucharse. No hay tiempo para conversar. Y lo entiendo, todo va tan deprisa que dejamos las conversaciones, ese lugar donde se encuentran el talento, las emociones, el potencial, la solución de raíz de los problemas… en último lugar. Pero de verdad, que lo entiendo.

Por eso me he propuesto llevar a tu organización este proyecto, donde en formato de bonos de 5, 10 o 20 horas me dedicaré a eso: a escuchar (te). Pero desde el punto de vista de la psicología, con una visión objetiva como agente externo a tu empresa, para poner al alcance de las personas que consideremos (ambos, tú y yo juntos) que necesitan ser escuchados y sobre todo, el para qué de esa escucha.

No se trata de formación, ni de consultoría ni de terapia (soy tu psicóloga, pero no tu terapeuta 😉 ) eso va por otras vías. En esta ocasión quiero llevar a tu organización la psicología como herramienta de mejora transversal, aplicando uno de los principios básicos de esta disciplina: la escucha, las preguntas, las conversaciones poderosas. Y si tú me dejas o me ayudas a llegar a la persona que crees que lo puede necesitar, seré yo quién tenga tiempo para eso que todo el mundo necesita, pero que parece no tener espacio en la empresas.

Una persona escuchada, se siente valorada, respetada, apoyada, reconfortada, aliviada. Esto no hace que el problema desaparezca, pero si reduce su tamaño, su dimensión y favorece los desbloqueos y la aparición de la solución. Muchos de los “problemas” que creemos tener o sufrir son circunstanciales, y el propio paso del tiempo hace que remitan espontánemente. Pero ¿por qué no ayudar a que esa remisión sea má fácil y llevadera? ¿Por qué no allanar ese tránsito a las personas que forman parte de tu organización?

Por tiempo.

Como te dije antes: te entiendo, lo entiendo. Si no tú no tienes tiempo, yo lo tengo por ti. Por y para ti, para la mejora de tu organización a través de la escucha.

Yo, tu psicóloga, te escucho.

Imagen: www.sergioabevilla.com  /   @sergioabevilla

 

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A partir del 4 de febrero, tendrás más información en la web junto una serie de cambios muy necesarios que llevaban un tiempo esperando a su momento. Y ha llegado.

 

 

 

 

 

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Personas con alma. Mariol Fierro: Empacho de felicidad

Mariol Fierro es de lo bueno, lo mejor.

Como profesional de la psicología es de las mejores tanto a nivel de terapia como en el desarrollo de talento en las organizaciones. Es uno de mis pilares y referentes en la psicología, desde su saber hacer, su ética e integridad que infunde en todo lo que hace, hasta su visión de la psicología en la que vamos muy de la mano.

En mis 10 años como profesional independiente, he colaborado con gran cantidad de profesionales, tanto colegas de profesión como de otras disciplinas, pero sin lugar a dudas, me quedo con ella, con Mariol. Hemos compartido confidencias, prisas, risas, llantos, enfados (esto mucho más yo que ella…), avances, bloqueos… pero sobre todo hemos compartido momentos y esperanza de seguir caminando juntas durante mucho tiempo y sabiendo que la amistad está por encima de un proyecto, un cliente o un ego con ansia.

Si te encuentras con una persona así en tu vida, dime si no es como para hacerle homenajes diarios y decirle de todas las formas posibles los que significa para ti?. Porque yo, al menos con ella, lo hago…

 

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¡Socorro! Había conseguido salir del empacho de las cenas navideñas y con la entrada de año estoy empachada de algo más complejo de digerir: la FELICIDAD.

 

Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, Felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad, felicidad…

¿verdad que cansa?

 

Se ha instaurado la moda de la felicidad en todo lo que nos rodea: en las organizaciones, en nuestra vida, en nuestra familia…

La felicidad se ha convertido en una MODA, que se ha crecido hasta una OBLIGACIÓN: nuestro objetivo debe ser que siempre se nos vea felices.

 

Se nos muestran escaparates y escaparates, se nos ofertan opciones… para ser felices, y nos saturamos. Nos volvemos felicistas compulsivos. Y al final, cuando vemos que los recursos nunca son los suficientes para lograr la cantidad de felicidad que se nos expone debemos conseguir, suplantamos la verdadera FELICIDAD, por el sucedáneo, y nos disfrazamos de PERSONAS FELICES. Pero que se nos vea felices no es lo mismo que serlo.

Y somos ya muchos profesionales los que observamos que disfrazarse con una mala imitación de la felicidad, produce desgastes antes de tiempo, destiñe las emociones, arruga nuestro futuro y se quema con facilidad. Y eso nos hace más infelices. Justo lo contrario de lo que perseguíamos.

 

Nos proponen que seamos felices a todas horas, todo el día, todos los días…siempre. Y SIEMPRE, es una expresión que supone demasiadas exigencias, y que no cuenta con aquellas cosas que no dependen de nosotros, que las hay, ni con nuestra capacidad y necesidad de tener excepciones que confirmen las reglas.

Y somos ya muchos los profesionales que trabajamos con personas y entidades donde el SIEMPRE FELICES se ha convertido en una marca, que no ayuda sino que imprime a fuego en nuestra piel una exigencia que nos hace más infelices. Justo lo contrario de lo que perseguíamos.

 

Porque mantenerte en la moda de la felicidad es tan cansado como estar vestido de fiesta todo el día, todos los días, a todas las horas, en todas la situaciones…. Porque consumir felicidad todo el día es tan malo para nuestras emociones como los excesos navideños todo el año lo son para nuestro estómago.

¿Y entonces?

Pues en tu vida tendrás turrones y verduras. Vestirás unas veces de gala y otras con el trapo más viejo mientras estás en tu casa. Y nada será bueno ni malo, tú lo decidirás.

Tu vida tendrá momentos felices y momentos duros. Tendrá momentos que quieras conservar en el tiempo y momentos que querrías que no hubieran ocurrido. Pero es tu vida y tus momentos, y tú deberás interpretarlos y gestionarlos, dándoles una medida que te permita después de algunas sumas y restas, tener un saldo positivo.

Ser feliz no es lo mismo para todas las personas, con lo cual nadie más que tú podrá reconocerlo ni medirlo. No hay recetas mágicas, ni el regalo del roscón está en todos los roscones en el mismo sitio.

Tu felicidad, como tu motivación, es TUYA. Sale de ti, la defines tú, se adapta a tus circunstancias, y lo que es más importante, la vives tú. LA VIVES.

Así que me niego a definirte lo que debe ser la felicidad.

Tan solo te diré que no dejes de vivirla por buscarla, que no dejes de reconocerla por maquillarla, que no dejes de disfrutarla por grabarla, que no dejes de saborearla por buscar empacharte de ella.

Tan solo eso.

Imagen: google.com

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Qué bonito…

“Qué bonito cuando me hablas, ay

Qué bonito cuando te callas
Qué bonito sentir que estás aquí
Junto a mí, ay”

 

Cantaba Rosario Flores allá por 1996 en honor a Antonio Flores, uno de mis artistas favoritos. Nada tiene que ver este hermoso homenaje entre hermanos con lo que te quiero contar…

 

Qué bonito es pensar que cualquier persona tiene el potencial de ser lo que quiera ser, que los títulos y la formación sin talento, no sirven de nada. Que las competencias son todas entrenables, sobre todo tras leer manuales que cambian la vida en 175 páginas o cursos intensivos de fin de semana.

 

Qué bonito es apoyar el desarrollo profesional de quien se quiere reinventar y cambiar de sector, porque cree que puede, porque cree que sabe y porque sí. Porque tú eres el primer ejemplo de ello y te encanta apoyar a cualquier persona que esté pasando por tu situación, ya sea personal, profesional o empresarial.

 

Qué bonito empoderar a las personas que tienes cerca y decirles que lo importante es la actitud, que lo de ser aptos ya si eso para más adelante. Que con una sonrisa en la cara llegará a dónde se proponga, que no hay techo para ellas, que la N.A.S.A. se les quedará pequeña si así lo creen, que no tienen límites.

 

Qué bonito fomentar el cambio constante, la evolución continua, el estado beta permanente...

 

Qué bonito… hasta que te das cuenta que todo esto lleva a esas personas a ser tu competencia directa, y entonces ahí, ya no es tan bonito.

 

Deja de ser bonito porque de repente la formación, los títulos, la experiencia o determinadas competencias son más necesarias de lo que pensabas. Que para eso te has currado tú lo tuyo tantos años, y ahora viene cualquiera (ojo, no es un cualquiera..) y tras una charla motivacional…decide dedicarse a lo mismo que tú y gracias a eso mismo que tú (sí, sí, tú) has empoderado a «tope de power».

 

Deja de ser tan bonito como creías, porque te das cuenta de que has creado un monstruo y de que el alumno aventajado siempre es más listo que su mentor, porque le lleva delantera, ya que ha aprendido de los errores del primero. Empieza a tornarse gris, porque pensaste que había pastel para todos hasta que empiezan a comer del tuyo y tu trozo se vuelve cada vez más pequeño. Porque empiezas a quedarte sin recursos, ya que los has puesto todos en fomentar un nicho de negocio que se puede volver en tu contra, salvo que en lugar de tener clientes, tengas fans.

 

Ya no es tan bonito como parecía, porque eso que hiciste creer, a sabiendas de que no era, sonaba bonito pero en un mundo transparente, a cara descubierta y con las cartas boca arriba. Sin faroles ni tret(p)as, en un juego limpio. Pero claro, se te olvidó incluirlo junto al empoderamiento, la actitud y el “tú puedes”. Y ahora ¿te da por ponerte a reflexionar sobre quién sí y quién no puede hablar sobre según que tema o (supuesta) disciplina?.

 

Ahora es tarde (sigo en plan melómano y tiro de Rocío Jurado) para ponerse a juzgar quién puede denominarse profesional o autoproclamarse experto en una materia cuando tú has sido el principal implicado (y beneficiado) en todo el proceso. Salvo en la parte final, esa en la que empiezas a salir perjudicado porque las prácticas no son limpias, la ética brilla por su ausencia,  y lo que más abunda en ese ejercicio es la palabrería barata, esa de la que puede que hayas hecho uso en algún momento.

 

Ahora es tarde para lamentos y juicios a posteriori, ahora no te va a importar que te tachen de corporativista cuando rehuiste de ello mientras hubo beneficio. Ahora toca apechugar con las consecuencias y trabajar muy duro para diferenciarse de los que consideras que no (porque tú sí, tú siempre has podido y lo sabes), por hacer ver que «esos» ya no te representan. Incluso quieras hacer ver que nunca lo han hecho…

 

Ahora, que ya no es tan bonito, no te enfades con tu propia creación y asume que, al menos, fue bonito mientras duró.

 

 

Vídeo: Qué bonito, Rosario Flores (1996). Youtube.

Imagen: google.com

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Se nos ha ido la pinza: el éxito

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con el éxito.

 

Se nos ha ido la pinza con eso de las aspiraciones, del desarrollo, del querer ser más, del salir de la zona de confort en cuanto nos sentimos “bien”.

 

Se nos ha ido la pinza con eso de crecer, de ser más y mejor todo el tiempo, con avanzar sin descanso, sin tregua. Y luego claro, llegan los agotamientos, el estrés y las frustraciones y aún nos preguntamos qué de dónde vendrán…

 

Parece ser que hay una moda por ahí que dice que si no estás en cambio constante y además, feliz y encantado con ello, no eres ni un profesional ni una persona de bien. Que necesitas estar continuamente creciendo, creciendo y creciendo cual Alicia en el País de las Maravillas hasta que el mundo se te quede pequeño. Y es que mola mazo, como diría el gran Camilo Sesto, que así sea, que todo lo que te rodea se te quede pequeño.

 

Y además, parece ser que las expectativas que tengas tienen que ser unas en concreto, no sirven las propias, no. Tienen que ser las que la “sociedad” ha determinado. Que digo yo, que tú también eres parte de esa sociedad, ¿no? Y podrás decidir hasta dónde, cuándo y cómo quieres llegar ¿no? Pues no.

 

Tienes que tener estudios (cuantos más mejor), títulos a doquier, trabajar y sonreír mientras lo haces, ser feliz siempre, porque sí, porque un día sin sonreir es un días perdido. Acabáramos! Tienes que cumplir con lo que toca: casarse, tener hijos, aportar a la sociedad, ganar muchísimo dinero, consumir mucho más, viajar, leer, ir al gimnasio, estar estupendo y saber mucho de nutrición. Todo esto, por empezar por alguna parte.

 

Yo no sé tú, pero mi éxito, mi ideal de ser una persona de bien y de triunfar en la vida, con 16 años (que ni siquiera pensaba yo en esto) era sacar unas notas de la leche en el instituto y saltarme alguna clase sin que les llegasen notificaciones a mis padres por correo. Y con 20, era acabar la carrera de psicología sin morir en el intento y viajar todo lo posible con mi chico. Y con 25 trabajar para pagar la hipoteca, donde fuese y como fuese. Y con casi 40…. Otro día te lo cuento, pero obviamente no son las mismas.

 

Por lo que con mi éxito, seré yo la única persona que decida qué me hace o no ser una persona exitosa. Y aunque no pueda evitar las influencias de los medios de comunicación, de las redes sociales y de quienes me rodean, no dejaré de tomar decisiones en lo que a mi éxito respecta.

 

Porque una cosa es dejarse asesorar, guiar y pedir ayuda. Tomar nota de aquellas personas que consideramos referentes (esto para otro post de idas de pinza), aprender de lo que otros hacen y creemos que les va bien…y otra muy distinta es hacer lo que te dicen que hay que hacer y ser, sin plantearte ni siquiera que es lo que te apetecía a ti. Que luego vienen la crisis existenciales y nos echamos las manos a la cabeza y culpamos al matrimonio, al capitalismo o al vecino de al lado. A cualquiera, antes que darnos cuenta de la espiral de éxito ajeno en la que nos metimos hace mucho tiempo.

 

No consientas que te digan que no tienes aspiraciones ni eres nadie en la vida por no haber trabajo en aquello para lo que has estudiado (qué horror de mantra!), que eres un flojo por haber dejado tu vida profesional en pausa para dedicarte a tu familia (no hablo sólo de hijos, hay familia más allá de los hijos, recuerda…).

No consientas que nadie decida por ti en lo que a tu vida se refiere, y el concepto de éxito es algo muy personal, tanto como tu color o tu comida favorita. Y como algo personal que es, sólo tú decides.

 

Y ya puestos ¿cuál es tu idea de éxito actual? ¿ha cambiado mucho en los últimos diez años?

 

Imagen: Sylvester Stallone, 49th Annual Academy Awards, 1977. (pinterest.com)

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Personas con alma: Maribel García. ¿Por qué lo llaman Employer Branding cuando quieren decir brilli-brilli?

Cuando conoces a Maribel García, es imposible no centrar tu atención en sus ojazos …y en su discurso, su conversación.

Con ella, tengo la sensación que con otras muchas personas con las que he «conectado» en la red: ha sido un proceso a fuego lento, nada invasivo y con un interés mutuo por sumar a la otra persona. Como me gusta a mí que surjan las relaciones.

Catalana en Madrid y con una trayectoria profesional centrada en el desarrollo del talento en las organizaciones, se ha empeñado (y yo encantada de ello!) de que el Employer Branding deje de ser un concepto lejano y sea algo tan habitual en la organizaciones como dar los buenos días.

Yo, creo firmemente que lo conseguirá ¿y tú?

 

¿Por qué lo llaman Employer Branding cuando quieren decir brilli-brilli?

 

Hay personas con las que incluso antes de verte cara a cara, sin saber muy bien porqué, conectas. Hay personas a las que les tienes cariño especial y cada vez que aparecen en tus redes, te sale una sonrisa.

Cada pasito que he ido haciendo para acercarme más a Jessica y poder conocerla mejor, ha sido como una confirmación de que era alguien que me aporta muchas cosas buenas. El hecho de darme la oportunidad de poder participar en su “Personas con Alma” demuestra su generosidad y cariño. Por eso y por más cositas que la hacen una gran persona con alma, ¡le doy mil gracias!

Cuando me observo y escucho hacia dentro para buscar qué es lo que me mueve, porque yo soy de las que se mueve pero bien (deu ni do que se dice en mi tierra!), siempre aparece la necesidad de hacer que las personas brillen. Nunca tuve una vocación clara de niña, pero solo hizo falta entrar en las empresas a trabajar, para decir una cosa de manera insistente: “Esto se debería poder hacer de otra manera”. Y ante la cansina respuesta obtenida de “es que esto siempre se ha hecho así”, me rebelaba. Ahí nació mi amor por aquello que años más tarde se llamaría Recursos Humanos (si… ya tengo una edad…).

Recuerdo las conversaciones con mi abuela, la que siempre me miraba con tanto amor y a veces con algo de tierna incomprensión. Pero con dos generaciones tan diferentes y tratándose de dos mujeres “de armas tomar” era lógico pensar que hubiera encontronazos.

–       Hay que hacer lo que diga el jefe Maribel, si no mal. Tú siempre cumple con lo que te manden. No te quejes, no quieras contradecir, no hables más de la cuenta, que ni se te note…

–       Que no yaya… que no es justo, que hay que poder hacer las cosas de otra manera, que se debería ir al trabajo y pasarlo bien, que nos gustara lo que hacemos, que no fuera un esfuerzo…

–       El trabajo es un esfuerzo, un sacrificio hija… no vamos a pasarlo bien allí…

Claro que ella trabajaba 12h en una fábrica de 02 de la madrugada hasta las 14h. Viniendo de la guerra y de las penurias que pasó, para ella eso era lo más parecido a un trabajo digno. Se tiraba de los pelos cuando me oía hablar de algo que ni yo misma sabía conceptuar, pero que tenía muy claro que guiaría mi rumbo: el Employer Branding. Si en aquél entonces ella hubiera oído esta palabreja, creo que lo hubiera entendido menos todavía!

Hoy en día ya es más fácil haber oído algo sobre el Employer Branding o lo que traducido sería la Marca Empleadora. Si ya estás acostumbrado a escuchar eso de la Marca Personal, no te será difícil comprender que es exactamente lo mismo pero aplicado a las organizaciones.

Personas y Organizaciones: ¿qué las hace conectar? No hablamos de una pared y de una persona. En el fondo se trata de que varias personas conecten entre sí. Y lo siento, pero la conexión no se puede maquillar, no se puede falsear, no se puede tunear como cuando alguien se emperifolla para salir de fiesta y todo lo que lleva es postizo ¿Te imaginas la decepción de alguien que queda con esa persona y en la intimidad, se muestran su verdad y empiezan a caer pestañas, rellenos de tetas y culo, uñas, lentillas de colores, extensiones…? Brilli-brilli

O cuando alguien tiene una imagen en redes de persona generosa, cercana, altruista, cariñosa… y consigues conocerla en persona y es distante, altiva y pedante, no consigues casi que te mire o te dirija una palabra o habla mal de otras personas y te produce más bien rechazo estar a su lado. Brilli-brilli…

Cuando una persona entra por primera vez en una organización como nuevo empleado, no quiere brilli-brilli, o por lo menos vamos a intentar que ese brilli-brilli, el bueno, no sea del que caiga como una purpurina barata. Porque, vale, hay brilli-brilli que sí es bueno y mucho, porque a veces te encuentras delante de alguien que sin saber cómo, te hace sentir genial, te aporta, te hace crecer, te ayuda a desarrollarte, te empuja, te pone en esas situaciones en las que te saca el valiente que tienes dentro, te enciende la llama que hay dentro de ti: brillas. Pero brillas de verdad y ese brilli-brilli es brutal.

A las organizaciones les tenemos que ayudar a abrazar el concepto de Employer Branding para que entiendan que hoy todo lo que mostremos hacia fuera, debe ser honesto, transparente y muy de verdad.

Leí hace poco en un comentario de Enrique Iniesta (Pikolin) que RRHH ha aprendido recientemente del Marketing (que siempre he dicho que son los cool de la empresa!) y que ahora nos toca aprender de Estrategia. Y ese es el camino. Pero no nos olvidemos de quien ha de estar en el centro de todo: las personas. Porque una experiencia vale más que una campaña. No podemos fallarle a una persona que ha conectado oyendo o viendo algo de nosotros y que cuando entra para formar parte de esa compañía descubre que lo que parecía que era brillo de verdad (Employer Branding), en realidad era solo brilli-brilli. Pero sobretodo, hagamos que los que ya están dentro, sean unos auténticos embajadores de marca, que sientan esa cultura como propia.

Enamoremos de verdad, empujemos a todos lo que conecten con nosotros a vivir la misma experiencia: ¿brillamos juntos?

Imagen: Maribel García