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Desmitificando la vuelta al cole

Nadie dijo que los inicios fuesen fáciles.

Ni los retornos.

Ni los finales.

Ni mucho menos, los puntos intermedios. Que ni pa´ lante, ni pa atrás.

 

Seguro que hoy, primer día del curso 2019-2020 para muchos, te identificas con cualquiera de estos puntos vitales.

 

Tú que me lees, quizás empieces tu primer día de trabajo, o sea el último y aún ni lo sepas.

 

O para ti, sea tu primer día buscando empleo, o el enésimo, que ya es un trabajo en sí mismo. Sobre todo, cuando lo haces bien.

 

O puede que sea tu vuelta al empleo que tanto te costó conseguir y ahora se te hace insufrible mantener. O sea tu salvación al no poder desarrollarte en ninguna otra área de tu vida que no sea la laboral.

 

Qué se yo la cantidad de situaciones por las que pueden estar pasando los más 7,700 millones de personas que somos en el mundo, como para tener la autoridad suficiente de decirte cómo tienes que enfrentarte a este primer día del nuevo curso, porque quizás seas tú el que tengas que darnos ánimos al resto.

 

Nos hemos pasado el verano escribiendo y leyendo sobre la desconexión digital, el agotamiento que genera la hiperconectividad, lo que nos cuesta centrarnos en nuestro tiempo libre…y ahora resulta que tenemos síndrome postvacacional.

 

Esto no hay quien lo entienda!

Bien merece un #SeNosHaIdoLaPinza!

 

Quizás nos empeñemos en patologizar todo e inventarnos síndromes (admito que tiene su punto…), cuando es posible que estemos como locos por volver a la rutina, incluida la de la queja: que si el cole, que si el trabajo, que si el jefe/compañero, que si el desempleo, que si la política.

 

Puede que sea un día clave o un día más, un día cualquiera, un día que has planificado hasta la extenuación o que improvisas como es costumbre en ti. O que estrenes la agenda a la que tantas ganas tienes o por el contrario te dejes llevar una vez más por el kaos que reina en tu vida y tanto te gusta.

 

Quiero que seas libre de llegar a la oficina con tu mejor sonrisa o con el ceño fruncido, siempre sin perder la educación. Me gustaría verte a la puerta del cole ilusionada por dejar a los peques en el cole y tomarte un café a solas contigo misma, o con una lagrimilla asomando porque los vas a echar de menos después pasar el verano juntos.

 

Me encantaría escucharte mañana  mientras hablas de lo idílico de tu período estival o de lo frustrante que ha sido al no poder hacer nada de lo que tenías previsto. Todo lo que digas o hagas me parecerá tan normal…

 

De veras, que cada vez se me hace más cuesta arriba darte consejos que no me has pedido sobre cómo debes llevar una vida perfecta, LA vida perfecta que se supone que todos debiéramos tener.

 

De ahí, que mi lista de tips para volver con fuerza (nótese la ironía…) son muy reducidos:

 

  • Tómate tu tiempo, teniendo en cuenta que tu entorno te lo marca de una u otra forma. Pero no te plantees darlo todo ni amargarte cada 5 minutos pensando que estás donde no te apetece. Intenta no moverte en los extremos, y si lo haces, no te martirices por ello, con ser consciente de ello e intentar frenar el bucle, ya estás haciendo algo.
  • Pide ayuda si lo necesitas: si no recuerdas algo, si estás cansada cuando “deberías” estar a tope, si te apetece compartir que tienes desganas… Pero también si estás entusiasmada con volver a la rutina o te encanta continuar en el punto donde lo dejaste hace unas semanas.
  • Plantéate objetivos realistas y propios, básicamente propios. No lo que se espera de ti, lo que deberías, lo que toca… Y compártelos con quienes crees que puedan ayudarte. Si lo tuyo no es el gimnasio, pues no te matricules en el que está de moda y si no te gustan los idiomas, pues ya no hace falta que te veas las series de HBO en versión original. Quizás te apetezca aprender a tocar la batería de una vez por todas…
  • Cuida tu cuerpo como lo haces al intentar pensar “en positivo” para volver mejor. Alimentación sana, descanso adecuado y tiempo de ocio mínimo, siempre adaptado a tus circunstancias y necesidades, pero en busca de lograr unos hábitos saludables.

 

 

Con esto, te deseo que tengas un buen lunes de vuelta al cole, pero no menos que el que te deseo mañana o te desearé dentro de 27 días exactamente. Y que sobrevivas a él todo lo dignamente que puedas si se te hace cuesta arriba o que sigas con el mismo ritmo que hasta ahora. Incluso hasta podría pedirte que lo aflojaras un poco si piensas que vas demasiado forzada.

 

En definitiva, que este es el antipost de la vuelta al cole y que no me pienso extender más que hoy también es un día duro para mí, o quizás esté tan ilusionada con la vuelta a la rutina, que no quiera dedicarle ni un minuto más a este texto. Lo mismo que deberías hacer tú y dedicarlo a lo que tiene que ser: tu vida, sin listados, ni recomendaciones, ni consejos no solicitados.

 

Feliz vuelta! O no…

 

Imagen: Getty Images.

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Todas las mentiras sobre el cv perfecto que te hicieron creer

«Buenos días Jéssica: Seguramente sepas como hacer un currículum perfecto. Te podría pedir un favor. No te pido que me hagas el CV, solo algunas pautas para hacerlo “llamativo” El que tengo son tres folios y por lo que leo lo correcto es que sea uno solamente, pero ¿Cómo? ¿Cómo puedo resumir todos los cursos que voy haciendo? O ¿Cómo puedo no comentar las actividades que hago en mi trabajo? Muchas gracias por tu tiempo. Un saludo».

 

Y el chico me pillo con ganas y con un buen día, que no siempre tengo ni uno ni otro. Porque a veces, aunque sea tu trabajo y tengas que dar valor y no trabajar gratis y bla bla bla, a una le apetece echar un cable si lo cree conveniente.

 

Y abrí el documento y lo leí rápido.

 

Y me encontré con un cv bien estructurado, sencillo de leer, con una cronología fácil de seguir y un sentido lógico…pero en 3 folios.

 

Oh, drama!

 

La conversación que vino a continuación no viene a cuento, pero te diré que desprendió tantas cosas que aquí me tienes “vomitando” todo lo recopilando de una persona en pleno proceso de búsqueda de empleo, agobiado con las recomendaciones que se encuentra a menudo en la red sobre el cv perfecto.

 

Vamos al meollo de la cuestión y te cuento, para no te sigas tragando como si de bocados de sushi y sashimi se tratase, todo lo que dice la red:

 

– “Dime lo que puedo hacer para tener el cv perfecto”

Para empezar y como base de todo: no existe el cv perfecto! Porque, más allá de la que la perfección no existe, cada cv debe ser una “fiel” representación de un candidato para un puesto en concreto en un momento determinado.

Se nos ha olvidado lo de la individualidad, la diferenciación y las circunstancias?

O es cuestión de usarlo sólo cuando nos apetece.

 

– “Dicen los expertos, que no se deben tener más de 2 hojas, pues los reclutadores se cansan de leerlo”

Buf, por dónde empiezo…

  1. Si eres reclutador y te cansas por leer cv, por favor, dedícate a otra cosa que hay profesionales muy válidos esperando a realizar tus arduas y cansadas tareas de lectura.
  2. Parece más fácil leer 1 folio que 3, pero con una buena estructura, con espacios y diferenciaciones claras, que hagan fácil comprender una historia vital y profesional, puedes pasar de 2 hojas. Incluso de 3. Respira tranquilo…
  3. Dale sentido y forma lógica a la manera de ordenar la información sobre tu trayectoria, y emplea tiempo y recursos en ello. Tu cv perfecto será ese: el que te represente en cada proceso que inicies.
  4. No te agobies ni paralices por todo lo que lees y escuchas. Toma nota y llévalo a tu terreno, a tu proceso de búsqueda y quédate con lo que sea coherente. El resto…a la basura!

 

– “Cómo reduzco o quito lo que soy, lo que he hecho. No me cabe en una hoja”.

Ojalá todos tuviésemos el don de la concreción, no es mi caso, obviamente. Pero me resulta tremendamente difícil que consigas resumir en un hoja quién eres, lo que ha hecho que llegues a donde estás y qué puedes ofrecer si te contratan. Pero ya puestos, inténtalo y hazlo sencillo al reclutador (no vaya a ser que se canse).

Sin ir más lejos mi cv tiene 15 hojas y seguirá creciendo a lo largo de los años, no pienso quitar ni una coma. Soy yo y me representa. Eso sí, tengo una versión reducida de 3 hojas por temáticas, proyectos, sectores o actividades donde aparece en negrita “Existe versión extendida para más detalle”. Y fíjate, siempre, siempre, siempre, me la piden.

 

– “Hay que usar formatos más modernos, si llevas lo de siempre, ni te leen”

Verás… he recibido cv tan modernos que no había por dónde cogerlos.

No entendía nada, todo en clave, como si de un escape room se tratase.

Eso sí que cansa y hace perder el tiempo… Sobre todo cuando es en un proceso para una empresa pequeña y tradicional en forma y fondo, que busca a alguien para el departamento financiero.

Déjate de modernidades si no tienen nada que ver ni contigo, ni con el puesto, ni con la empresa, ni con tu esencia. No te dejes llevar por modas o tendencias que encajan en sectores diferentes a dónde buscas tu hueco, a otras culturas que están años de la empresa objetivo a la que te diriges.

Cuando se habla de modernizar el cv, quiero entender que se refiere a que sea en formato digital o video cv (si procede), fotos actualizadas o elementos novedosos que aporten frescura o agilidad. Pero siempre, que tengan que ver contigo.

Pero por favor, frente a estridencias que limiten la agilidad de la lectura o la comprensión de tu historia profesional, sencillez. Te lo ruego, sencillez.

 

– “He leído un montón de artículos y recomendaciones sobre el cv perfecto y lo que todo reclutador busca y dicen que….”

Me río yo, por no llorar, de esos posts con titulares sensacionalistas creados a golpe de SEO y palabras clave, hechos para la máquina y para posicionarse en los primeros puestos. Posts que no están hechos para personas, ni basados en las necesidades del público al que se dirige ni con conocimiento sobre lo que hablan.

No existe cv perfecto porque cada empresa busca un tipo de talento, cada reclutador tiene su método, cada perfil va a formar parte de un equipo y contexto determinado. Todo esto, partiendo de la premisa de estos mínimos estén bien definidos…

Y a pesar de que haya generalidades a las que aferrarnos, existe demasiada variabilidad y sesgo entre medias como para asegurar alegremente en un post que se tienen las clave de lo que todo reclutador busca.

 

Y como no puedo evitar el flujo desbordante de información en la red ni que el SEO haya opacado la creatividad y calidad de los contenidos, me limitaré a una sencilla recomendación.

 

NO TE CREAS TODO LO QUE LEES (este post incluido)

 

Imagen: google.com

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¿Por qué no te ha gustado el final de Juego de Tronos?

Llega el verano, las bicicletas, las expectativas, los finales…

 

Llegan los cierres de ciclo, los cambios de temporada, las nuevas etapas.

 

Y con ellas, llega el final de Juego de Tronos y todo lo que aprendí con él, todo lo que me apetece compartir contigo como forma de hacer el parón veraniego en el blog y ponerme en “modo caparazón” como dice una buena amiga.

 

Y quiero hacerlo en dos parte diferenciadas. Por una parte, los aprendizajes desde las tripas de esta épica serie y por otro, el aprendizaje de vida que desprende siempre a golpe de guión.

 

Admito que he tenido que asimilar el final, digerir bien todos los giros y cierres en tan sólo 6 capítulos. He tenido que hacerme a la idea de que ya no habrá más intrigas, de ahí que haya tardado tanto. Es necesario dejar reposar las emociones para que aparezcan los pensamientos de manera más clara.

 

¿Con qué me quedo esta temporada final?

 

  • Lealtad: he disfrutado de personajes que han sido leales a su esencia y no a lo que esperaba el público, a su naturaleza, con el mayor de los costes para ellos y para el desenlace final. Volverse un escudo humano mientras salvas la vida de otros y hacerlo con el mayor de los orgullos…eso visto, y en muchas ocasiones en esta temporada final.
  • Familia: he visto como el valor de la manada se da calor y se protege ante los ataques del invierno. En esa vida, que aunque no suene bonito, es una lucha y hay que buscar defenderse, hacer unión y hacerse fuerte frente a los enemigos. He llorado con familias rotas, fragmentadas en apariencia que unen lazos en momentos vitales y vuelven a ser tan fuerte como en sus inicios, aún siendo menos en número.
  • Honor: uno de los valores clave de la serie, transversal desde sus inicios, ese que alguno de sus personajes han tomado y dejado según conveniencia, destaca sobre manera en esta temporada final. Hay muchos momentos donde el honor está por encima de los propios intereses, incluso llegué a pensar que lo haría desaparecer (al poder, me refiero.…)
  • Poder: al igual que el honor, el ansia de poder ha estado entre bambalinas desde el amanecer de la serie (y de los tiempos). y constituye un pilar en este maravilloso entramado de casas y reinos. Y como guinda del pastel de esta temporada, el poder sin medida destruye todo lo bueno. Sin pudor, arrasando con todo lo que encuentra a su camino, como forma de ejercer lo que a uno le viene dado por derecho…
  • Venganza: he vivido venganzas individuales donde me he visto reflejada, incluso echado de menos alguna venganza más cruenta por deudas del pasado de los personajes.… Pero también he sufrido con venganzas sin sentido apoyadas en la corrupción y el poder que nunca llevan a buen puerto. Ya sea desde las alturas o a ras de suelo, la venganza nunca te lleva a un lugar hermoso.
  • Liderazgo femenino: reinas contra reinas, mujeres sumisas que acaban al frente de reinos independientes, heroínas justicieras y mujeres que cuidan de mujeres. Cuánto me ha gustado ver el papel PROTAGONISTA de la mujer en esta serie, temporada tras temporada. Cuánto…

 

 

¿Con qué aprendizaje de vida me quedo?

 

– Un final siempre es un final: y en este caso, ha levantado ampollas, literalmente. De repente, todos nos hemos vuelto críticos de series y narrativa y  hablamos de arcos argumentales como quien habla de la lista de la compra.

El final no ha gustado a su inmensa mayoría pero poco tiene que ver con el presupuesto final, las ganas de los actores de cerrar etapas o las prisas de producción por pasar a otro negocio.

Un final implica siempre un cambio, algo a lo que habías estado acostumbrado “de repente”…se esfuma. Y eso, no gusta a nadie. Nunca. Se nos llena la boca hablando del cambio y el beta permanente, pero a veces, incluso “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, genera un cierto regusto en nosotros.

El final no te ha gustado porque significa que ya no habría más Juego de Tronos, porque lo que hasta ahora sí, ahora ya no…

 

– No se puede contentar a todo el mundo, nunca llueve a gusto de todos. Y el final de Juego de Tronos, no iba a ser menos.

Crees que te mereces otro final, que no es justo que unos hayan acabados exiliados y otros en el Trono, que la historia no indicaba que fuera a será así. Se te olvida que esta historia, a pesar de haberte metido de cabeza en ella, no es tuya, simplemente eres un espectador sin voz ni voto para el desenlace y desarrollo de la historia.

 

– Las expectativas creadas en 10 años han sido muchas, las esperas entre estreno y estreno han alimentado a un monstruo. Esto se veía venir y  en lugar abrirte a cualquier final, dado que no era tu historia, fuiste creando hipótesis y alimentando teorías porque hiciste tuya la historia de los Stark, los Lannister o Meñique.

Dicen que la decepción es el resultado entre lo que ocurre en realidad y lo que pensaste que iba a ocurrir. Así que un adecuada gestión de la expectativas, te hubiese ayudado muchísimo a asumir mejor el final de la serie

 

Y ahora ¿qué? ¿Quién llena esta vacío? ¿Qué harás con esta melancolía que sientes al saber que no habrá más temporadas? Ni más teorías sobre cómo morirá el Rey de la Noche o cuál será el próximo traidor en desaparecer.

Tranquilo, estoy segura de que pronto llegará alguna serie, libro o historia que conseguirá entretenerte. Pero también estoy segura de que tardará en llenar su espacio como lo ha hecho la historia del trono de hierro y la rompedora de cadenas.

 

Imagen: google.com

 

 

 

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Se nos ha ido la pinza: la consciencia

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con la consciencia.

 

Desde hace un tiempo a esta parte, es una de las palabras que más leo/escucho y que menos se sabe qué hacer con ella luego. Todos los profesionales, de uno y otro sector, te hablan de ser consciente de tus miedos, limitaciones, fracasos, talentos, potencialidades…pero luego pocos te dicen qué hacer con ellos, con ello.

 

La toma de consciencia no es moco de pavo, supone la capacidad para reconocerse y darse cuenta de uno mismo, sus circunstancias y de “todo” lo que le rodea. Es diferente a la conciencia, que supone lo mismo pero en términos de moralidad, lo que está bien y mal de todo aquello que hago, percibido, presencio, pienso.

 

La ida de pinza de la que hablo, es que parece ser que está de moda hablar de ello y llenar posts (como este, mismamente), libros, escenarios, debates y ppt. En sí mismo no es malo, no hay nada mejor que saber de dónde parte uno para saber a dónde ir, y ese es parte del camino del autoconcimiento y de esta toma de consciencia.

 

Pero de nada servirá profundizar y entrar en un de bucle de introspección…si luego nadie te ayuda a hacer algo con ello, sobre todo con aquellos aspectos que estabas inconscientes por algún motivo.

 

Resulta tremendamente fácil hablar de sentimientos, pensamientos y emociones, porque es algo inherente al ser humano: todos los tenemos. Con tal de que te sepas explicar con soltura y tengas un buen barniz, cualquiera da el pego. Ahora, hablar de qué hacer con ello, y de cómo lograr un cambio en la conducta, a eso ya no se lanza uno tan alegremente.

 

La complejidad reside en ayudar a pasar de la actividad cognitiva que se basa en pensamientos y emociones que posteriormente tienen un comportamiento evidente para los demás. Este paso, ya no es tan fácil… La palabrería vacía aquí se queda coja, porque se deja de hablar de lo intangible y se pasa a hablar de pautas claras, indicadores de mejora, conductas medibles y evaluables.

 

Se nota que quien disfruta hablando de la consciencia y de la profundidad del ser humano desde la irresponsabilidad no ha vivido nunca la toma de consciencia de una persona con demencia ante su propia imagen en el espejo. Imagen que no reconoce, obviamente, pero que sabe que se corresponde con quien está frente al espejo. Es fácil probar y situar a alguien frente a sí mismo, ponerle a prueba y comprobar su reacción, hacerle consciente de la realidad… Y luego? Qué hacemos con lo que ocurra? Cómo ayudamos a gestionar las consecuencias de esa toma? Cómo manejamos el dolor, frustación, negación, enfado, euforia que se ha desencadenado y lo transformamos en algo productivo?

 

Por eso, y por muchas cosas que tienen mucho más que ver con mi conciencia que con mi consciencia, te recomiendo que tomes consciencia… lo justo. Sobre todo, según con qué temas y según si tienes quién te ayude a qué hacer con eso de lo que eres consciente. Porque pasar de ir por la vida en automático (que eso tampoco, eh…) a ser plenamente consciente de todo, puede suponer un trago tan amargo como grande para hacerlo de una sentada y por uno mismo.

 

Así que, o te organizas para ir poco a poco, o mejor no te metas en el jardín de la consciencia a lo loco, ya sea sólo o acompañado. Porque esto de las modas y de usar conceptos para rellenar en conversaciones y quedar de cultureta, ya puestos, que sea con algo que no te pueda hacer daño.

 

Que digo yo, que por tener momentos de insconciencia o de llevar el automatismo por bandera puntualmente, no pasará nada. Que esto del equilibrio, de los términos medios siempre nos ha venido bien y parece que lo olvidamos en cuanto se pone de moda cualquier palabra que suene  a diván.

 

Imagen: google.com

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El pernicioso lenguaje de la red

Cuando me preguntan sobre el uso de las redes sociales de manera cotidiana, tengo muy  clara mi respuesta: es mi inversión en marketing. Luego ya decido si entro en detalles de hablar sobre estrategia, imagen de marca o resultados, pero en principio creo que ha sido la mejor decisión que puede tomar hace 10 años: abrir perfiles en todas las redes sociales y ver de qué forma me podían servir para mi proyecto profesional.

 

Desde entonces las cosas han cambiado tanto… Hay muchas más redes sociales, cada una de ellas ha depurado su estilo y su público y con ello la forma adecuada de usarlas, mis objetivos ya no son los mismos y por lo tanto ni mi estrategia ni tiempo en ellas, son los mismos.

 

Pero hay algo que no ha cambiado: mi visión crítica sobre ellas, que siempre ha ido de la mano de su uso en mi beneficio. Creo que la una no excluye lo otro, es más, creo que una potencia lo otro. Y de esa visión crítica, nace este post sobre el lenguaje que usan las redes.

 

El pernicioso lenguaje de la red no hace referencia a cómo nos comunicamos nosotros en ese entorno, eso nos daría para una vida. Trata sobre el vocabulario que utiliza la red (cada red, en realidad) y que me resulta tremendamente significativo. No sé si por el impacto que tiene nosotros como usuarios o porque en realidad sea un reflejo de la sociedad que creamos cada día, pero no dejan de sorprenderme las relaciones entre determinados conceptos y su significado “real” en nuestro comportamiento:

 

– Amigo: FB se refiere a los contactos como eso, amigos. Y hay hasta quien así se lo ha creído. No te digo que del uso de la red no surja amistades, colaboraciones y todo lo bonito que te puedas imaginar. Pero, llamar “amigo” a los contactos, me resulta cuanto poco obsceno. Imagino que a estas alturas ya sabrás que usar FB al igual que cualquier otra red, no es gratis, ya que su existencia se basa en el crecimiento exponencial que generan nuestras interacciones, y sobre todo de nuestros datos. Por eso ¿qué puede haber más bonito y emotivo que tener 5000 amigos?

Incluso hasta la propia red limita el número de amigos (cosa que no hace en las fan page, curioso…), como si del mismísimo Dunbar se tratase (te recomiendo leer con calma la investigación sobre el número Dunbar que aborda la cantidad limitada de amistades de calidad que podemos llegar a tener).

Esta palabra se le queda grande a cualquier red, ya que para mí la amistad implica aceptación, protección, afiliación, comprensión y muchas cosas más que no dependen de un click. Y ser amigo en FB, no supone necesariamente que se den relaciones de calidad y en estos términos que te comento.

 

– Seguidores: tanto TW como IG, usan este concepto. Nada que ver con la amistad de FB y mucho más cerca de la de crear líderes de opinión, alimentar egos y crear “influencers” (otra palabra que da pa tanto….).

TW es una red que genera muchísimo contenido y debate, lo de que sea sano o no, ya es otra historia.

Luego está IG, la red del ego por excelencia, de los selfies, el autobombo y el postureo y creo que esta visión negativa que te presento de ellas tiene mucho que ver con que el término usado para los contactos sea “seguidores” y no otro.

Revisando palabras vinculadas a “seguidores”, me encuentro muy de cerca palabras como partidario, secuaz, sectario, adepto, adicto o fiel. ¿No te resulta interesante? A mí, mucho.

 

– Contactos: LI sin embargo, usa la palabra contactos para vincularte a personas que pueden ser de tu interés o hayan trabajado contigo. Eso mismo es su razón de ser y en eso mismo basa su lenguaje. Obviamente es la red más “profesional” y pretende ser la más limpia, algo que en el uso de lenguaje, al menos creo que consigue. Si entrásemos a hablar sobre sus algoritmos cambiantes, sus penalizaciones y sus giro hacia lo emocional con emoticonos similares a los de FB, quizás nos desviásemos. Pero en cuanto a su lenguaje, es mucho más purista, al menos en apariencia que el resto de redes.

 

– Comunidad: Cada red te invita a que crees, mantengas, gestiones y alimentes tu propia comunidad, cuyo significado tiene que ver que un grupo de personas que conviven voluntariamente (¿) baja unas normas, reglas o sentir común. Y ¿quién es el punto en común de tu comunidad? Nadie más que tú, en principio.

No es casual que las redes te invadan con información personas de interés para ti o que sepas cuáles son los contactos que tenéis en común, para seguir hacer creciendo tu comunidad, que no es más que un puntito en las miles de comunidades que nos invitan a hacer crecer.

 

– Compartir: Cada red con su estilo, pero todas fomentan que se comparta (distribuya, alimente, participe) información y con ello generemos más interacciones que nos unan ( y sigan haciendo crecer la parte más mercantilista de las redes). La veo acertada hasta que la empezamos a desvirtuar y olvidamos que la red consiste en eso mismo, en compartir para hacerla más grande y obtener beneficios los unos de los otros. Pero cuando nos quedamos en la superficie con la parte edulcorada y wonderfuliana de la misma, me produce acidez. Aquí sí que me pongo ácido y con acritud, sin pudor alguno.

 

– Etiquetar: como si de latas de conserva se tratase. Etiquetar implica avisar a alquien que estás hablando sobre él, y suele ser algo bueno, pero también supone el compromiso de tener que responder a lo que puede no ser tan halago para ti como para quien te etiqueta.  El significado de etiquetar varía desde clasificar, categorizar, nombrar o se relaciona con término puramente mercantiles.

Ahí te lo dejo para tú mismo le des el valor que te apetezca.

 

– Bloqueo: Me encanta esta concepto. Las redes son listas, muy listas. Saben que te cuesta gestionar la crítica y que es mucho más efectivo el aplauso (sincero o no) que el debate, la apertura de mente y la asertividad. Todo queda tan bonito sobre el papel…pero luego en realidad, hay personas y comportamientos que no te apetece ni tener cerca, ni ver mucho menos soportar. Y como no estás preparado, ni ganas que tienes, de desarrollar tu lado crítico, de aprender a convivir con una parte de tu entorno que no tiene que ver contigo, de ver otras opciones de vida, pues vas y bloqueas.

Y lo digo sin acritud ni ironía, porque si se ha creado esta opción, por algo será: para que la uses. Lo que me preocupa es su uso indiscriminado para apartar a todo lo diferente de ti o para prohibir que alguien acceda a tu perfil porque lo entiendes como privado. Te voy a contar un secreto: en el momento en el subes información a la red…deja de ser privado y cuando digo la red, digo LA RED.

 

– Silenciar: y como las redes son tan inteligentes y aprende por sí mismas mucho más rápido que nosotros se han inventado esta opción cuando la cobardía acecha. Si no quieres tener a alquien en tu red, te resulta molesto o incómodo, no lo tengas. Pero no te atreves a echarlo porque sería un agravio para él, te traería consecuencias gravísimas y además esa información es visible para muchas personas. Por eso ha llegado esta opción que ha convertido algo tan bonito como el silencio en algo pernicioso. Dejas de ver información sobre esa persona y por lo tanto, de ser molesto para ti, pero no te obliga a enfrentarte a la conversación tan dura de “ya no te quiero en mi red”.

 

 

Dejar de seguir a alguien o dar más o menos likes, se ha vuelto un arma de venganza, y esto me hace pensar en el impacto tan negativo de parte tóxica de las redes sociales. No tanto porque la red fomente que así sea (no lo tengo claro aún), sino porque te las has tomado así: como un arma arromadiza y no debiera ser más que una parte de tu vida.

Sigue a quien quieras, comenta lo que te apetezca, deja entrar en tu red y prohibe a quien consideres. Siempre que lo hagas desde el respeto y sabiendo que la otra parte puede no comprender tus acciones como tú, es la opción más madura y responsable.

 

Pensaste que con un unfollow harías daño, y lo peor fue que lo hiciste.

 

Dime si no es para pensar en el lenguaje de la red como algo pernicioso, que representa nuestra forma de comunicarnos o ha fomentado que nos relacionemos de esta manera.

 

Imagen: google.com

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Organigrama líquido

A veces quedan preguntas abiertas, en el aire, sin responder.

 

Y de una de esas preguntas y mi falta de tiempo a responder en el momento, nace este post.

 

La pregunta en cuestión fue si se puede estructurar de manera gráfica la configuración de una organización “líquida” en un entorno VUCA.

 

Si te dedicas a la gestión de talento, de las personas que son el alma de las empresas, estoy segura de que estás al tanto de conceptos como transformación digital beta permanente,  adaptación, desaprender… Y todas esas palabras que nos ayudan (?) a comprender el contexto laboral que parece haber llegado para quedarse y seguir en constante evolución.

 

Todos estos elementos han hecho que la gestión de talento, sobre todo el valioso, en las organizaciones implique un cambio de paradigma tan profundo, que aún estamos en él.

Y lo que nos queda…

 

Ya te he hablado sobre formas novedosas de atraer talento, sobre la importancia de los valores o que el empleado sea el centro de tu estrategia. Pero entendería que te hicieras la misma pregunta que se quedó en el aire hace unos días y no encontré momento de responder.

 

¿Cómo realizar una fotografía a la organización que te ayude a tener una imagen global ante esta incertidumbre global?

Organigrama líquido.

Esa es la respuesta.

 

Ante el contexto del que te hablo la palabra liquidez, transformación, debe formar parte de cada proceso que emprendas en tu organización: estrategia, atracción de talento, competencias clave y, por supuesto, organigrama.

 

Si en cada fotograma, la organización lleva asociada la liquidez,  el organigrama no iba a ser menos. ¿No pretenderás tener una organización que se transforma (o al menos lo intenta) a la velocidad de la luz y tener un organigrama rígido, estático, inflexible?.

 

Las claves del éxito para conseguir un organigrama líquido consiste en:

 

  • Visión estratégica de la organización, al menos a medio plazo (3-5 años), pero flexible y revisable periódicamente. No puedo darte plazos concretos, ya que cada organización y estrategia es diferente, pero lo que sí puedo decirte es que hacer un plan estratégico y dejar que coja polvo en la estantería, es absurdo.

 

  • Inclusión de la gestión de talento en la estrategia de empresa, como parte de la misma. ¿Cómo vas a conseguir los objetivos que pretendes si no sabes lo que tienes en tu organización ni lo que necesitas o vas a necesitar en un futuro a través de tu gente?

 

  • Catálogo de competencias clave, bien definidas y alineadas con objetivos estratégicos de la organización. Y por lo tanto, revisables y redefenibles según cambios y reajustes. Si los objetivos cambian, las competencias deberían de cambiar al mismo ritmo, incluso deberías de anticiparte a ello, dotando de recursos a la organización para conseguirlas (formación, mentorización, tutorización, círculos de calidad internos…)

 

  • Talento interno claramente identificado, tanto a nivel de atracción y compromiso como de estructura o acciones de apoyo de mejora dirigidas al potencial del mismo y vinculadas a la estrategia y proyectos futuros.

 

  • Diseño de perfiles y roles según proyectos, en adaptación constante basada en estrategia. Aquí, es importante que impliques a las personas que ocuparán esos roles, pues son ellos quienes tienen un mayor conocimiento de los matices de los cambios que ello conlleva.

 

  • Organigrama por proyectos, previamente definido, comunicado y aceptado por las parte implicadas. Esto, en resumen, sería el organigrama líquido que te propongo.

 

  • Liderazgo líquido y ejemplar, es decir, que las personas que ocupen los roles de líder en cada proyecto, lo asuman y desarrollen de manera ejemplar para luego dar paso a otro rol diferente en otro proyecto. Sin dramas, ni resistencias. Y así, proyecto tras proyecto, líder tras líder y ser ejemplo tras ejemplo.

 

  • Efecto transversal y coherente de acciones transformadoras. Cada acción diseñada y emprendida en la organización debe tener un objetivo de transformación permanente dirigida y adaptada a los objetivos estratégicos. Desde la formación, hasta la estética pasando por la cultura de marca empleadora.

 

Todo esto, como te podrás imaginar, implica una organización tremendamente madura y con un liderazgo claramente líquido. Esto no implica que los puestos ejecutivos que forman parte del comité de dirección o la gerencia cambien constantemente (menudo kaos!), pero sí sus roles o parte de ello, al menos, sí lo haga. Que se impliquen, flexibilicen y adapten, integrándose en los proyectos y acciones con los que se comprometen en el rol que se le sea asignado en cada uno de ellos.

 

Si ves que en tu caso no es así, no te pongas a esbozar un organigrama líquido para tu organización, analiza antes qué partes de la empresa necesitan madurar y mejorar para ser la bases sólida de esa liquidez que buscas.

 

El organigrama líquido, no deja ser una foto de algo que ya existe. Si haces lo contrario, será postureo del malo, un Photoshop cutre que a la mínima será detectado por todos los interlocutores implicados. Y eso, en lugar de generar un efecto de acción positiva, genera todo lo contrario: frustración, desconfianza, etc.

 

A veces pienso que el término liquidez tiene más que ver con lo que nos hace sudar este cambio permanente y constante que no da tregua que con la adaptibilidad y fluidez que hace analogía.

 

Si quieres saber cómo puedo ayudarte en este y otros aspectos de tu organización, te invito a darte un paseo por mi nueva web en la sección de organizaciones, donde encontrarás Programas de gestión de talento y Programas de desarrollo organizacional en las que llevo invertidas muchas horas en empresa y quiero compartir contigo.

 

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Personas con alma. Elena Aguirre: Las cloacas de RRHH

Conocí a Elena Aguirre hace más de 2 años y me gustó tanto nuestra primer encuentro que pensé «Si el proyecto no sale adelante, tengo que tomarme un par de cafés con esta chica».

Y el proyecto salió y vinieron muchos cafés, algún vino que otro, comidas «saludables» y muchas, muchas conversaciones y desahogos. Podríamos pasarnos horas hablando sobre la liga «anti Mr. Wonderful» necesaria ante la ola de buenrollismo tóxico que nos inunda.

Quizás no lo sepa, pero con ella estrené mi logo. Te cuento esto, le cuento esto desde aquí, porque a veces tenemos la sensación de que quienes ayudamos a la empresas, a las personas con las que trabajamos, somos nosotros. Pero yo siempre tengo la sensación de que la que más recibe soy yo. Y en este caso en concreto, no me cabe la menor duda.

Es una de las personas que conozco que más sabe de RRHH, pero de verdad. No de leer libros, posts o escuchar podcasts (que también), sino porque lleva 15 años en departamentos de empresas gestionando personas, talento y lo que le venga encima. Ha estado en multinacionales, fundaciones y PYMES, vamos, que ha visto de todo. Y lo mejor que tiene es que no alardea de ello y la puede su humildad y buen hacer.

Pero casi mejor te cuenta ella cómo vive el lado oscuro de los RRHH y luego ya me dices…

 

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– “Y por qué te decidiste por los recursos humanos habiendo estudiado psicología?

– “Pues porque siempre me llamó mucho el tema empresarial, las relaciones laborales, y porque me gusta trabajar con y para las personas”

Ay, qué ingenuidad la mía, por aquel entonces, cuando estaba decidiendo mi futuro laboral…

Varias empresas después y muchos años en este mundillo, aparentemente ideal y fantástico, de la gestión de personas. Aunque en el fondo… ingenuos somos todos – candidato, empresario, y el de RRHH.

Hablemos.

 

A tí, ingenuo candidato, desde mi posición de profesional de rrhh en la empresa, al otro lado de mesa de entrevistas, te voy a decir una cosa:

Hasta algunos empleados de Google abandonan su empresa.

Sí, a veces se van aunque haya mesas de ping pong, toboganes, snacks healthies y horarios hipermegaflexibles.

Creo que se vende demasiado brillibrilli en la búsqueda de empleo.

Demasiado brillibrilli en los planes de acogida y desarrollo de personas. Ninguna empresa es la caña, ni perfecta, ni maravillosa. Todas, como nosotros, esconden secretos, y si das con ellos, tu ilusión y el espejismo del mundo feliz desaparecerá.

 

 

Ninguna es perfecta porque ninguno somos perfectos. Y resulta que las empresas son conjuntos de personas trabajando para un fin. Pero no se lo digas a nadie: personas, por mucho que digamos “empresa”.

 

 

Algunos pasan muchos años despistados, no se dan cuenta, y viven hipnotizados.

Otros lo ven en algún momento pero hacen como que no existe y tiran “palante”.

Pero, ay de esos que lo ven y caen, y luchan, y se levantan, y caen, y tropiezan, y vuelven a caer…. Pobres… merece la pena? 15 años después en este mundo puedo afirmar que NO.

Así que si algún día ves que, como en Google, tu empresa no es tu sitio, muévete.

Busca el trabajo que te apasione, no la empresa. Ese trabajo que, si no necesitases dinero en el mundo, harías hasta gratis.

Ése es tu sitio. Y ahí sobran hasta los toboganes.

 

A tí, no tan ingenuo empresario: cuando decimos los profesionales de RRHH que nos gusta trabajar con personas, me refiero a personas con ojos y boca, no a personas pintadas con números en excels, ni en  papeles, ni en informes, ni mierdas informáticas varias.

Que todos tenemos que hacer papeles? Sí.

Que todos tenemos que hacer gestión laboral? Sí.

Pero si quieres un especialista en personas, en talento, en desarrollo….asegúrate de que el trabajo administrativo es mínimo, y que hay otros que,  si es necesario, pueden hacerlo. Estoy cansada de ver perfiles de RRHH generalista, traducido al castellano: “mierdas varias de personas que al jefe le incomodan y mejor que las hagan otros, esos de rrhh”.

Déjalo claro. Quieres administración de personal? Negociación de conflictos? Colectiva? Selección marrullera para salir del paso y cubrir una rotación de la pera limonera? No te compliques, cualquier administrativo laboral avispado de la mano de un buen asesor -abogado  laboralista te lo hace todo con la gorra.

Ahora, si buscas un perfil de desarrollo de personas, de selección de personal en condiciones, de gestión de talento, eso requiere un poco más de tino. Sin embargo, pasa lo mismo que en Google. Esta gente trabaja en ambientes muy concretos donde su papel tiene sentido y puede articularse. Suele pasar que donde encaja el de RRHH generalista te sobra el de RRHH de talento y desarrollo, al menos en el corto plazo. Piénsatelo, para no confundirte y que tus empleados tengan expectativas encontradas. Cuando te duele el corazón vas al médico, y cuando te duele la rodilla también, no? Pero…a que son médicos distintos? Pues resulta que en RRHH, o en ingeniería o en economía, esas cosas también pasan. Resulta que no todos valemos para todo. Píensalo bien y te ahorrarás pasta, tiempo y disgustos.

 

Ahora, entre tú y yo, querido empresario: tu gente, tu talento no encontrado o no detectado y cuidado, es tu mayor activo.

 

Yo lo veo, lo llevo viendo todos estos años. La gente buena, identificada, gestionada, motivada y con autonomía va a hacer de tu negocio su negocio. Y su éxito será tu éxito. Da el paso hacia el no generalismo de RRHH y deja un hueco a una buena gestión.

Una de verdad.

Compensa.

 

A tí, ingenuo profesional de los RRHH: una varita mágica es tu mejor arma. Porque estás en medio de la tormenta siempre. Porque lo que quieren muchos empresarios no son personas, son billetes en la cuenta corriente cada mes. Necesitan personas pero en el fondo.. qué molestas son… No dejan de protestar y dar problemas! Pero no les pago a final de mes siempre? Y de qué se quejan?  En medio, porque las personas de tu organización en el fondo no quieren trabajar (solo algunas). Quieren viajar, quieren estar en su casa con su familia, quieren subir la Mostayal un martes por la mañana sin que nadie les ponga pegas. Quieren pagar las extraescolares de sus hijos que ellos no pudieron tener, quieren un “trabajo bien hecho, muchas gracias por el esfuerzo que has dedicado” y  un “no te preocupes, la próxima vez intentaremos mejorarlo. Te ayudaré».

Y en ese contexto, tú intentarás siempre que tu jefe esté contento y gane pasta y que tus empleados sean felices en la oficina. Y siempre se quejará alguien, o uno u otro, o todos en el peor de los casos. Y no hablemos de las trabas del contexto económico, social, legislativo.

 

Mejor, pide dos o tres varitas mágicas, no una. Con una no da ni para el primer mes. Y mientras tanto, agárrate a una premisa: tú eres el agente de cambio y transformación que une personas y negocio en una empresa. Sin ti, todo iría peor. Así que aunque a veces todo sea horrible, aguanta el temporal. Te necesitan.

 

 

– “Y por qué te decidiste por los RRHH habiendo estudiado psicología? “

– “Porque no conocía las cloacas de los RRHH. “

– “Te gusta tu trabajo? “

– “Me gusta mi profesión. Porque creo en ella. Solo necesito que los empresarios y los trabajadores crean en ella y la necesiten, la entiendan y la empujen. Desde todas las perspectivas”.

 

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Gracias por un año más. Y ya van 3…

Un nuevo 15 de mayo que celebrar, y ya van 6, ya van 3.

 

Hace 6 años que el destino y las prisas de Alba, quisieron que fuese una de las fechas más importantes de mi vida. Pero esa, es otra historia, quizás la bonita que pueda escribir nunca.

 

Y hace 3 años, que decidí que el 15 de mayo también podría ser un buen día para dar a luz mi web y mi blog.

 

15 años ejerciendo como psicóloga.

10 años llevando la psicología a la formación, talento y empleabilidad de las personas y las organizaciones.

3 años con un espacio digital propio donde crear contenidos (desahogarme muchas veces), dar forma a mi imagen profesional y desde donde hacerte llegar quién soy y qué podemos hacer juntos para que tu vida sea “mejor”.

 

 

Y como cada año, llega el momento de dedicar un post única y exclusivamente al motivo de la existencia de que todo este mecanismo siga en continuo funcionamiento: TÚ.

 

Como Silvia Saucedo dijo en su post sobre las etiquetas, no me gusta hacer sentir a nadie la obligación de leerme, seguirme o compartir contenidos por el simple hecho de que aparezca una campanilla en tu pantalla y te indique que alguien te ha nombrado.

Soy de cuidar mucho lo que etiqueto, salvo para dar el valor que se merece un buen contenido, con lo que espero que este post te llegue por otras vías, lo leas y sepas que eres tú de quien estoy hablando. Yo lo tengo clarísimo.

 

A ti, que me envías un whatsapp cada vez que cambias de continente para contarme novedades y ubicarnos en un nuevo cambio horario.

 

A ti, que me compartes fotos del nacimiento de tu hija instantes después de salir de quirófano.

 

A ti, que me lees y comentas en privado lo que te ha parecido el post del blog o cualquier reflexión nocturna de “esas” mías.

 

A ti, que me haces llegar por whatsappa, mail o mensaje (vamos, que me entero sí o sí) que lo he compartido te encanta, o no te encanta tanto otras veces…

 

A ti, que hace años que ha finalizado el proceso que iniciamos juntos y sigo recibiendo mensajes para saber cómo te va todo y una invitación a un café.

 

A ti, que utilizas tus escalas para hacerme llegar envíos por correo postal. Siempre sorprendentes, siempre llenos de cariño.

 

A ti, que me respondes a las actualizaciones del blog al mismo correo y empezamos un intenso debate, la mayor parte de las veces.

 

A ti, que me lees cada semana y te alegras por mis avances, te entretienen mis andanzas, y aprovechas para decírmelo en cada ocasión que coincidimos en persona. Y todo ello sin aparecer en la lista de contactos, amigos o seguidores…

 

A ti, que me escribes para contarme como nuestra conversación te sirvió para enfrentarte a un miedo que tenía nombre y apellidos o que simplemente llevaba toda la vida ahí, contigo. Y ya no está. O ha menguado de tamaño.

 

A ti que me envías un selfie o un vídeo mientras caminas por la calle para contarme qué tal ha ido ESA reunión, ESA entrevista, ESE café tan crucial para ti y que formaba parte del PLAN establecido.

 

A ti, que me ayudas a difundir mis contenidos y hacer que llegue más lejos. A veces sin etiquetarme (con lo que me entero) y otras veces, con toda la dedicación y tiempo que ello conlleva.

 

A ti, que confiaste hace tanto es mí para impartir mi primera formación, mi primer proceso, mi primera consultoría. Porque lo hiciste cuando tan sólo sabía que lo haría lo mejor posible para ti o tu organización, pero ignoraba el resultado final. Algunas cosas, no han cambiado 15 años después.

 

A ti, que me confías cada día tus pensamientos, reflexiones y objetivos en un espacio compartido y me permites ir a tu lado aprendiendo a cada paso. Sabes que siempre te digo que la agradecida por la elección, siempre seré yo.

 

A ti, que eres fuente de inspiración por tus actos y tu esencia, por tu historia de vida y haces que quiera mejorar cada día y que me replantee todo más a menudo de lo que mi cerebro muchas veces puede soportar.

 

A ti, que me ayudas a tomar decisiones, enfocar nuevos proyectos a sopesar opciones y a seguir avanzando. A no tirar la toalla o saber que cuando la tire, no será una batalla perdida.

 

A ti, que me acompañas en mis locuras, proyectos e ideas que muchas veces quedan solamente en eso, pero que al hacerlos acompañada me saben infinitamente mejor.

 

A ti, que te ocupas por saber de mí, te interesas por entrar y estar en la parte de mi vida en la que tienes un hueco y siempre serás bienvenida.

 

A ti que soportas mis iras, cabreos y enfados varios, ayudándome a llevarlos y transformarlas en acciones sanas y productivas. Que me centras y das sosiego cuando pierdo pierdo la calma.

 

A ti, que me ayudas a relativizar y dar sentido a mi realidad cuando yo no consigo hacerlo.

 

A ti, que me ayudas a frivolizar cuando me paso de profunda, que me ayudas a ampliar horizonte cuando el mío empieza a reducirse o quedarse estático.

 

A ti…

 

Sí, sí, a ti. No tendría ni vida ni voz suficiente para agradecerte el impulso que supones en mi día a día, en mi desarrollo, en la satisfacción de hacerme llegar que el trabajo está bien hecho. Y que cuando no está, tú me ayudas a redirigirlo.

 

Porque necesito hacerte llegar de manera (más) formal lo que muchas veces hemos hablado y compartido en persona: eres el motor de todo esto.

 

De qué sirve que escriba y actualice mi blog, que comparta mis contenidos y te cuente de la mejor forma que puedo y sé lo que hago o he aprendido, si no te es útil para tener una vida más equilibrada, saber manejar mejor tus emociones o gestionar de manera eficaz al equipo del que formas parte.

 

Porque si esto se está haciendo más grande y me está llevando a donde nunca me había planteado, es sencillamente…gracias ti.

 

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Y este miércoles 15, con motivo del 3ª aniversario, te invito a que te pasees por la nueva web renovada, donde actualizo imagen, secciones y contenidos.

Me encantará verte allí y conocer tu opinión sobre el cambio.

Nos vemos!

www.jessicabuelga.com

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Se nos ha ido la pinza: desarrollo profesional

Se nos ha ido la pinza con el desarrollo profesional..y mucho.

 

 

El trabajo dignifica

Si no eres productivo, aparta (versión capitalista del “Aporta o aparta”)

No hay mejor herencia que trabajo y diligencia

A quien trabaja, el día nunca le parece largo

 

 

Y así, un sin fin de refranes que nos hablan de las bondades de trabajar, producir, aportar a la sociedad. Hasta ahí, bien.

 

La ida de pinza llega con las aspiraciones, el éxito, el querer/necesitar siempre más. Los ascensos, las responsabilidades, las asunciones… Eso ya no dignifica tanto, al menos según mi opinión. O no lo hace siempre, para todos y con igual intensidad.

 

Con esta reflexión no pretendo hacerte llegar una visión simplista de se trabaja / no se trabaja. Es algo mucho más simple y complejo a la vez.

 

Mi experiencia todos estos años en empresas tan variadas y dispares me ha hecho ver que se repite un patrón que no me gusta nada. Parece ser que si no eres un empleado que se queda horas y horas, que permanece conectado al móvil y al ordenador, no eres buen empleado. Porque parece ser que no das todo lo que puedes dar de ti…

 

Y digo yo ¿te han explicado y sabes hasta dónde tienes que llegar cómo mínimo, en tu equipo para ser rentable? 

¿Y cuándo empiezas a ser no ser productivo? Porque a partir de ahí, con esas bases, tanto la empresa como tú podréis decidir si continuáis con la relación y si quieres dar todo de ti…o más.

 

Pero ¿qué ocurre cuando somos productivos a un nivel adecuado, incluso óptimo, pero no excelente?

¿Por qué esa necesidad de llevar siempre al extremo a las personas?.

Si la vida profesional fuese un sprint, esta postura sería ideal. De hecho, todos hemos puesto el turbo e ido al máximo de nuestras capacidades porque la circunstancia lo requería. Pero si quieres una maratón en tu organización o en tu vida profesional, una relación a largo plazo, dosifica.

 

No imaginas cuanto casos de empleados “rentables” veo en cada empresa, donde parte de su equipo piensa que no da de sí todo lo que podría.

Aún siendo rentables.

Pero no dan más de si por lo tanto, no son todo lo rentables que podrían. Y esta ecuación, sostenida todo el tiempo, da ERROR.

 

Y ahí donde me pierdo.

 

Un empleado que cumple con sus funciones, con sus tareas, con sus tiempos (por normal general)….sencillamente no tiene porqué dar más de sí, ni mucho menos interpretarse como algo peyorativo. Porque cuando sea el momento de “darlo todo”, estará en condiciones óptimas para hacerlo y lo hará porque sabe que es algo puntual y tiene capacidad para ello. Pero generar esa tensión de manera continua, no es sano.

 

Para ninguna de las partes.

Te lo digo yo.

 

Todos tenemos la capacidad de huir de un león que nos ataque, corremos lo que no está escrito. Pero estar corriendo cada día entre 8 y 10 horas porque el león te pisa los talones y saber cada día que ir a trabajar es ir a la selva (por cierto, expresión muy instaurada) con un león esperando para perseguirte todo el día,  es una situación insostenible a largo plazo.

 

Y en cuanto a ti, profesional independiente, que todo te sabe a poco, que estás en beta permanente. Que si no lo haces con pasión, mejor no lo hagas. Que si te encanta crecer y crecer y aportar y compartir y sumar, crear… Que si todo aprendizaje es necesario, que si piensa en grande, que si sueña y vuela alto.

No sé tú, pero yo me agoto con leerme.

Te digo lo mismo que si trabajas para otros: puedes darlo todo de ti, pero como lo hagas todo el tiempo, te vas a quemar pronto, muy pronto. Y también puedes hacer las cosas, al menos algunas, sin tanta pasión como le pones al fútbol, a la montaña o los óleos que pintas. Porque de tiempo libre, ocio y descanso, también se vive.

 

Tu trabajo no debería ser una excusa para ahogar tus penas y frustraciones, una forma de focalizar tus esfuerzos para no centrarte en otras áreas de tu vida que no consigues llenar de manera satisfactoria. No debería reforzarse el ser un “workaholic”, el ir siempre a mil y oye, encantados de la vida. A pesar de que tu trabajo te haya salvado de ser consciente de tu lado oscuro, a pesar de que estar ocupado en algo que te hace sentir útil, valorado, respetado, no olvides que eres mucho más que una silla en un despacho y un nombre en una placa.

 

Por eso, te comparto una serie de derechos asertivos que me he inventado y que todo profesional, debería tener muy presente y ejercer de manera puntual para tener una vida profesional sana:

 

  • Puedes hacer cosas que no te gusten
  • Puedes hacer cosas sin pasión
  • Puedes tener un trabajo que no te llene
  • Puedes parar
  • Puedes no ser productivo todo el tiempo
  • Puedes sentirte cansado de tu trabajo
  • Puedes sentirte agobiado

 

Y un sin fin, al igual que los refranes, de derechos que puedes ejercer de manera ocasional y que no deberían hacerte sentir mal.

 

Porque la vida profesional, es un área más de tu vida, de lo que eres, y no tienes porque subirte a la moda de la pasión en el trabajo si no te apetece.

 

Trabajar, sí.

Morir por trabajar, definitivamente, no.

 

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Los 10 aprendizajes de vida de Juego de Tronos

He tardado mucho en dejarme llevar por las “masas” para disfrutar de esta serie, más por falta de tiempo que de ganas. Más por falta de organización que de ego y no ser pasto de la inercia de la sociedad.

Y 8 años después, lo admito: mi rindo a sus intrigas, juegos, batallas y sobre todo a sus aprendizajes vitales.

Ahora tengo pendiente leerme los libros en los que se basa. Todo a su tiempo.

Pero mientras, disfruto del desarrollo de personajes como mi favorita (sin lugar a dudas) Arya Stark o la evolución de su hermana Sansa. Del liderazgo latente de un personaje que desaparece en la primera temporada e inunda toda la trama. Del lado humano de Cersei Lannister y del pequeño gran estratega Tyrion.  De una época tan oscura y llena de sangre como actual, aunque parezca remota e imaginaria.

Y sobre todo, aprendo de ella, por lo que quiero compartir contigo mis 10 aprendizajes vitales.

 

Valar morghulis…

 

 

APRENDIZAJE 1: Estar del lado del poder, tan sólo significa eso: estar de su lado. Ni lo tienes ni lo eres, sólo estás de su lado.

Pensar que acercarte a quien ostenta el poder que anhelas o crees merecer, te hace ser poseedor del mismo… supone un gran error. Genera un efecto halo al creer que ese poder se extiende hasta ti, te toca e impregna. Pero el poder no es más que un efecto colateral de la autoridad y si me apuras del liderazgo, algo que uno se gana y le es otorgado, no impuesto ni regalado. Por lo que para tener poder, hay que construirlo y luego gestionarlo.

El poder bajo cuya sombra te quieres proteger, nunca será tuyo en origen y por lo tanto no te servirá para los fines que buscas… A veces limpios y otras, no tanto.

Lo de rodearse de personas importantes, interesantes, influyentes no siempre tiene el efecto que uno desea ;).

 

APRENDIZAJE 2: en la vida, no siempre es el protagonista quien conquista todos los corazones. Hay personajes secundarios que atrapan tu atención y destacan sobre el resto, aún estando en un segundo plano.

Sin alardes

Sin poses

Sin pedestales

Hay personas que son protagonistas sin pretenderlo, por su carisma, su poder de atracción, por elementos de los que nos son conscientes. Y eso, los hace tremendamente irresistibles y con un alcance mucho mayor y más perdurable que quienes se empeñan en destacar a cualquier precio o por el simple hecho de que su nombre tiene mayor tamaño o aparece en primer lugar en los créditos.

 

APRENDIZAJE 3: Si observas más allá del persona(je), siempre consigues ver su lado humano…

A pesar de que el fin no siempre justifica los medios, si consigues ver más allá del papel, del rol que asumen las persona(jes), comprendes sus motivos aunque no los compartas.

Los hechos aislados, sin comprender el contexto en el que han ocurrido, siempre inducen a error. Al interpretar el comportamiento de una persona de forma independiente a lo que la rodea y basándote solamente en aquellos elementos que confirmen tus hipótesis, sólo hará que tengas una visión sesgada de ello. De ahí que en tus historias siempre haya malvados o bondadosos, hagan lo que hagan. Lo extraño es que en tu historia, tú eres el bueno (y yo en la mía, obviamente…)

Las personas nos vemos obligadas muchas veces (o eso creemos) a actuar de una forma que en otra circunstancia, jamás hubiéramos hecho.

El mundo, tú, yo, necesitamos de más empatía para comprender aquello que subyace al comportamiento del otro, pero no cómo excusa o disculpa de ello, sino para una interpretación más ajustada de los hechos a una realidad que no sólo es la mía.

 

APRENDIZAJE 4: Si observas más allá del persona(je), siempre consigues ver su lado humano… o no.

Aunque intentes ver más allá del papel, del rol que asumen los persona(jes), a veces no consigues comprender los motivos de sus actos.

Existen persona(jes) que los mires por donde los mires, no hay atisbo de bondad. Te encuentras con persona(jes), donde abunda la tiranía, que disfrutan con la tortura y el daño ajeno, por el simple hecho de herir, vulnerar…

Hay persona(jes) donde el único consuelo o explicación posible a su comportamiento… es la existencia de un trastorno mental.

Pero a veces, sencillamente, prevalece la maldad.

Sin mayor explicación.

El comportamiento humano sigue siendo un enigma en muchas ocasiones: un desequilibrio mental, transitorio o permanente, no siempre sirve de excusa.

 

APRENDIZAJE 5: Nunca subestimes al enemigo.

Eso te hace bajar la guardia, creerte mejor, pensarte invencible. Y ni lo uno ni lo otro.

Tener adversarios es algo natural, necesario incluso para estar alerta y mantenerse vivo a muchos niveles. Si lo sabes aprovechar, te estimula para que sigas en constante aprendizaje, evoluciones y admitas que no eres infalible. Te hace humano y fortalece al mismo tiempo…

No te mofes de la competencia.

No banalices a tus adversarios.

No trivialices a tus contrincantes.

No restes a valor a quien no es como tú. A veces, es un rival, y otras, simplemente es…diferente a ti.

 

APRENDIZAJE 6: La supervivencia basada en el sentido que le demos a la vida: venganza, poder, ira, miedo….

Aquí es donde entra en juego de las valor de las emociones “supuestamente” negativas que nos sirven para superar obstáculos y sobreponernos a situaciones de un sufrimiento impensable hasta que nos ocurre.

Ni la ira es siempre mala compañera ni la alegría constante es real o lleva a buen puerto.

A veces, una emoción de base o carga negativa (desagradable), puede ser la llave que te ayude a salir del bache en el que te encuentras. Y otra que inicialmente es positiva o agradable puede ser la causante de una pérdida de perspectiva del objetivo.

Como en la vida, lo ideal es conseguir el equilibrio y gestionar las emociones en el momento en el que no sean más beneficiosas. Y la ira, el enfado o el miedo también tienen un valor vital que no debes olvidar.

 

APRENDIZAJE 7: El valor de lo humano, las personas como moneda de cambio.

Pudiera parecer algo habitual de épocas lejanas incluso de mundos imaginarios con dragones en el cielo. Pero no, es tan real y actual como la vida misma.

Las personas seguimos siendo en muchas ocasiones, moneda de cambio, valores al alza o a la baja según ganancia, objeto de deseo o mera propiedad.

Parece que la época de las hogueras donde quemaban a los herejes, cortaban cabezas en la plaza de pueblo de manera ejemplar o expulsaban del poblado a quienes traicionaban las normas impuestas es algo anticuado. Sin embargo, a día de hoy, todo esto está más de actualidad que nunca…

Pero las personas seguimos siendo meros objetos en manos de las estrategias de otros, las vidas ajenas pierden el valor cuando no son las nuestras, más aún cuando son un estorbo a la hora de conseguir un objetivo en concreto.

Ya sabes: «Si no aportas, aparta» . Y así, con todo…

 

APRENDIZAJE 8: Esos líderes que están sin estar.

 

Ser líder es algo que no conseguirás leyendo un libro ni acudiendo a un fin de semana de formación transformadora.

 

Hay personas que aparecen y sin embargo es como siempre hubiesen estado ahí. Las mismas que desaparecen pero su esencia se sigue respirando en el ambiente o continúan siendo el pilar central de historias, a pesar de no estar presentes.

Eso es un buen liderazgo, donde no necesitas permanecer vigilando si las personas te respetan, admiran o tienes autoridad. Donde tus valores han calado tan hondo que aún sin estar, sigues formando parte de la historia porque te has convertido en parte del motivo vital de otros (no entro en detalles del tipo de motivos y la forma de los mismos, eso es algo totalmente personal e intransferible).

El liderazgo como el poder, es algo que se construye y se gana, no que se impone ni se compra.

 

 

APRENDIZAJE 9: Feminismo en época de dragones.

 

La mujer como moneda de cambio.

 

La mujer como estandarte de objeto.

 

La mujer como papel activo de la historia, de cada historia , de su historia.

 

A veces tomando decisiones arriesgadas y otras dirigiendo vidas propias y ajenas, Por qué no?

 

Da igual vestir abrigos de pieles (sintéticas, espero…) con broches de dragones o agujas en la cintura que sirven como argumento base de una venganza. Lo importante es tener la posibilidad de elegir y decidir qué vida tener, siendo consciente de las limitaciones y dificultades implícitas en llevar la doble X en el genoma sexual.

 

 

APRENDIZAJE 10:  La realidad siempre supera la ficción

 

Dime si no te has visto reflejado en alguno de los personajes a lo largo de toda la saga.

Dime si no has identificado a cualquiera de tus enemigos en los papeles más siniestros de cualquiera de los 7 reinos.

Dime si no te has sentido parte de cruentas batallas donde perecían inocentes por el poder de otros, quizás el tuyo propio. Campos llenos de sangre por absurdas luchas entre valientes soldados mientras los intocables agitan y disfrutan de sus copas de vino desde los seguros balcones.

Dime si no has presenciado traiciones, sucias estrategias o has sobrevivido a enfrentamientos inesperados.

Y dime también si no has compartido una defensa de valores que va más allá de uno mismo, la unión entre personas más allá de reinos y kilómetros de distancia o la sensación de aprender y salir fortalecido de los errores.

 

Dime, si no es bonito aprender de cualquier acontecimiento vital, Juego de Tronos incluido.

 

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