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Tips ágiles para afrontar con entereza una Navidad atípica

Que vamos camino de llevar un año en una situación extraña, no es ninguna novedad. Y que la Navidad que estamos viviendo, por extensión, también lo está siendo, menos aún.
Con lo que, si cada año ya sufrías las consecuencias del espíritu navideño como, este año puede ser aún peor si no lo afrontas con una serie de pautas muy básica, pero no por ello, complejas de cumplir.

Venimos de unos meses estresantes, ambiguos y sin un final cierto (parece que con la vacuna está más cerca…). Llegamos a la Navidad ya cansados de este trajín emocional y aún con buen trecho por delante que nadie nos puede asegurar. Y a eso, hay que sumarle las batallas personales que llevamos a la espalda cada uno de nosotros.

Por ello, quiero compartir contigo, estas sencillas recomendaciones para hacer más llevadera esta época, intentando no aguar la fiesta a nadie ni crear más dramas de los necesarios:

– Anticiparse a ello: ocurre cada año y seguirá ocurriendo. No debería pillarnos por sorpresa. Cada diciembre…llega. ¿Cómo es posible que nos vuelva a ocurrir esta desidia, tristeza o hartura por estas entrañables fiestas? Pues va, y nos pilla. Con lo que, para el próximo año, sin anticiparnos en exceso (por aquello de vivir el presente), intenta mentalizarte con estas y otras estrategias que puedas ir adquiriendo durante el año. Observa, imita, lee, reflexiona, anota, actúa…prueba! Quizás el año próximo, con el precalentamiento, nos sea más fácil y no se nos atraviese la Nochebuena ni las uvas.

– Respetar la decisión de cada uno por cómo vivir esta época del año. Aunque te resulte incomprensible, hay quien pone el árbol el noviembre porque en octubre ya lo tiene todo pensado y está disfrutando de manera anticipada en septiembre sobre cómo poner el árbol este año, si comprará figuritas nuevas para el Belén o el cambio de color de las luces navideñas. Además de respetar las ilusiones ajenas, siempre haciendo ver que no las compartes y sin sentirte obligado a nada, intenta conversar, comprender y escuchar cuál es el motivo de que sean unas semanas para esas personas. Quizás descubras algo nuevo…

– Utilizar los días «especiales» para hacer cosas especiales. No las que hace todo el mundo, cosas especiales para ti. Que son épocas especiales, no cabe la menor duda. Pero quizás lo especial que hacen otras personas, familias o grupos no tiene porqué serlo para ti. Realiza acciones diferentes a lo cotidiano en estos días clave complicados pensando solamente en algo que te haga sentirte bien a ti, da igual si es la antítesis de la Navidad insuflada que vemos en las películas. Se trata de hacerla más llevadera para ti. Y si puedes y te apetece, intenta compartirlo con otras personas. Te sorprenderá la cantidad de opciones de celebraciones que existen!

– Crear nuevas tradiciones, algún día fue la primera vez de toda tradición. Nada más bonito que los recuerdos navideños, de las tradiciones que cada año se repiten. Pero muchas de ellas, vienen de otros contextos y personas que no somos nosotros ni se basan en nuestras circunstancias o necesidades. Crea nuevos recuerdos, a solas o en compañía, inventa nuevas tradiciones que te hagan sentirte bien y hazlo acompañado si te apetece. Ir a recoger piñas secas a pinares cerca de la playa, acudir a un spa solo, hacer jarrones de barro, ordenar estanterías, crear nuevas recetas en familia… Hay un sinfín de tradiciones nuevas esperando a ser creadas por ti.

– Sustituir las ausencias irremplazables por homenajes, tributos o alegorías. Emotivas pero no dramáticas, simbólicas pero no obsesivas. Sin contar con lo que nos ha robado la COVID19, cada año extrañamos más profundamente a los que ya no están con nosotros. Este año, se acentúa con la falta de despedidas y cierres de duelo, las estancias obligadas en hospitales con prohibición de visitas o los cierres de frontera. Sea como sea, habrá muchas sillas vacías, muchos huecos temporales o irremplazables en mesas que antes estaban a rebosar. Crea rituales que te haga sentirte más cerca de esas personas y hazlos en su honor pero según tus gustos y necesidades: enciende velas, pon su música favorita, deja una silla vacía y ponle un lazo bonito, rocía su colonia en pañuelo, ambienta con su olor favorito la sala. Siempre y cuando no te haga sufrir más de lo que ya lo hace la propia ausencia. Se trata de una especie de “ceremonia privada y especial”, no puede llevarte a ser más infeliz que antes de realizarla.

– Ayudarse de la tecnología y la creatividad para acortar distancias. Para esas distancias obligadas pero temporales, tira de inventiva. Cena con el ordenador en la mesa y dale uso familiar y personal a las videoconferencias, hay un montón de opciones. Tómate café o brinda con esas personas que no puedes estar y forman parte de tu vida, haz multiconferencias con parte de la familia y amigos mientras preparas la cena, tómate las uvas al teléfono con esa amiga especial o canta villancicos con un filtro típico con tus hijos. La tecnología nunca estuvo tan a nuestro favor…

– Si es necesario, aislarse los días más complicados para ti. El día de Nochebuenas o Navidad, también puede ocupar el lugar de tu «día de mierda». Todos tenemos un día malo, pero parece que no puede ser en días clave como Nochebuena, fin de año o la víspera de Reyes. Los días malos, no preguntan cuando es bueno presentarse. A veces, llegan sin más y otras, pues ya estaban frotándose las manos para aparecer. Lejos de decirte que tires la toalla y te vuelvas un hermitaño, no pasa nada si ciertos días clave, muy difíciles de superar para ti siguiendo las normas sociales de esta época, te aislas y simplemente, esperas que pasen. Hazlo saber a aquellas personas que les gustaría estar contigo o compartir estos días contigo, asume que puede que se disgusten o enfaden, y házselo llevadero a ellos también, pero sin tener que ceder a algo que no es posible para ti en estos momentos. Si lo haces bien, no pasa nada ;).

– Aceptar la presencia de cualquier emoción en esta época y más aún, dado el año que llevamos. La Navidad es la época más feliz del año…para quien lo es. Y no todos estamos por la labor de sentirnos así. La Navidad, es una época y puedes sentirte de mil formas diferentes, según tu estado de salud, circunstancias o capacidad para afrontar lo que te esté pasando. No es necesario forzar la maquinaria de sonrisa permanente ni que aparezca ese espíritu de bondad que nos debería acompañar todo el año. Puedes sentirte de muchas otras formas y no culpar de ello a nadie, ni que nadie te culpe de ello a ti tampoco.

– Intentar disfrutar de lo que tenemos a nuestro alcance sin añorar en exceso lo perdido ni anhelar con ahínco lo que deseamos que llegue. No es la Navidad soñada, la que esperas cada año, es atípica y se veía venir hace meses. Intenta sacar partido a lo que te ofrece esta y por obligación, mira su lado positivo que en otro momento, no lo sería. Puedes ahorrar dinero al gasta menos en salidas y regalos, al tener menos relaciones sociales, puedes dedicarte más tiempo a ti mismo. Puede ser el momento de hacer cosas que nunca haces por falta de tiempo en soledad o en casa. También estarás más descansado al no deberte a los círculos sociales obligados cada año… Quizás no sea fácil, pero si te pones, le sacas algo bueno. Pero todo tiene su momento, y en plena tristeza, angustia o enfado, el lado positivo no existe. Así que una vez que pase, será el momento de ver la luz.

– Focalizar en qué está época, como cualquier otra, también se acaba. No obsesionarse con el deseo que se acabe, sino centrarse en qué con total seguridad, se acaban. Y si cada año llega y la sabíamos, cada año acaba y no debemos olvidarlo. Enero llegará y las sobras de las comidas copiosas, desaparecerán, llegarán las rebajas, la cuesta de enero, la vuelta al trabajo (o a su búsqueda), el cole y dentro de esta incertidumbre impuesta, habrá rutinas que volverán y la Navidad se desvanecerá hasta el próximo año y tú serán feliz por ello. Y eso, no te hace ser el malo de la película, por esto, ni es una película ni hay bueno ni malos.

Feliz Navidad y Felices Fiestas, siempre que te apetezca.

Imagen: istock.com

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La (falsa) psicología como foco de toda reinvención

¿Te imaginas a alguien leyendo “El médico” de Noah Gordon y haciendo vídeos en Youtube a los dos días sobre cómo se opera?

¿Te imaginas a alguien que ha sido acusado por alguna (posible) injusticia dando lecciones en los juzgados y realizando procedimientos judiciales al día siguiente tras su experiencia?

¿Te imaginas a alguien que sea un manitas de la luz de repente le de por ponerse a realizar instalaciones eléctricas y firmar certificados de instalación tras ver un par de videotutoriales?

¿Te imaginas que de repente nos da a todos por reinventarnos y ser mentores de los demás, casi siempre sin pedirlo, más bien por algoritmos cansinos y posicionamientos SEO? Todo ello tras una ruptura amorosa o conseguir adelgazar o dejar de fumar, un despido traumático o un cambio de vida.

Jamás me he visto capacitada para decirles a los demás qué hacer o no con sus vidas en base a mi experiencia. Mi experiencia me sirve (o no) a mí, porque soy yo y mis circunstancias, mis aprendizajes, mi círculo social y mis sinapsis neuronales. Para poder ayudar a cambie su comportamiento, actitud, predisposición o creencia, hay saber muchas más cosas que haber pasado por una reinvención profesional o superar una ruptura.

Son tiempos en los que se necesita de apoyo, escucha y profesionalidad, pero también son tiempos en los que vamos sobrados de voceros, gurús, marketing (del sucio) hablando de sus bondades reinventadas para mejorar tu vida, en base directamente proporcional a la mejoría de su cuenta bancaria o ego.

En este mundo de las reinvenciones que nos toca por obligación, he visto muy poco casos de giro profesional hacia la auditoría de cuentas, la inspección de Hacienda, las fuerzas de seguridad del estado o la estética. Casualmente, es muy frecuentemente hacia el abordaje de la salud mental encubierto de desarrollo personal molón, rápido y edulcorado.

Mantén cerca a cualquier persona o actividad que te resulte terapéutica, pero huye cual correcaminos de aquellos que digan serlo, sin serlo.

Y si te hablan de conducta, mente, actitud, aprendizaje, emociones, pensamiento, creencia, cerebro, neuronas, motivación o comportamiento, le pongan el nombre que le pongan…es PSICOLOGÍA.

¿Te imaginas que de repente todos quisiéramos jugar a ser psicólogos sin serlo?
Pues eso.

Imagen: google.com

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De frases, hashtags y aplausos: los (perversos) lemas del COVID-19

Aplausos a las 20,00 h.

Dibujos con arcoíris en la ventanas.

Vermouts, picoteos y bingos virtuales o entre balcones.

Salir a tirar la basura disfrazado de dinosaurio.

Todo esto y mucho más, nos ha hecho “entretenido” el confinamiento y la desescalada (esto existe realmente (?), pero también nos han alejado del origen del propio confinamiento: una pandemia, una crisis sanitaria sin precedentes y miles de fallecidos, de historias rotas por el COVID-19.

Siento ser tan agorera, tan gris, tan ceniza, hasta tóxica me puedes llamar si quieres, pero el sentido del humor a veces se aleja del sentido común y no siempre hace bien. El optimismo almibarado sin contacto alguno con la realidad, nos ha anestesiado entre canciones guatequeras, karaokes virtuales y frases simbólicas que poco han aportado a un afrontamiento maduro de la situación.

La sobredosis de información de las redes sociales y demás medios de comunicación durante el confinamiento, me ha dado mucho qué pensar y como resultado, surge este post donde analizo y doy una vuelta a estos “inocentes” #hashtags que yo veo tremendamente perversos.

Las he divido por categorías (me encanta agrupar cosas, no lo puedo evitar):

Frases buenrollistas que fomentan la fortaleza y la resiliencia, cuando lo que de verdad puedes necesitar es llorar a moco tendido ya que tienes un familiar enfermo, te has contagiado, estás en ERTE y hace 2 meses que no cobras o eres autónomo con dos niños en casa y mil tareas del cole por hacer…

#todosaldrábien

#resistiré

#estotambiénpasará

#aquinoserindenadie

#venceremos

A veces necesitamos saber que no somos invencibles, y que podemos tocar fondo. Estar bien todo el tiempo es agotador, tan exigente.

 

Frases optimistas que apelan a la colaboración ciudadana, a la unión, a la cooperación, cuando en realidad sabes que en cuanto se pueda, cada uno volverá a mirar a su ombligo…

#deestosalimosjuntos

#juntossomosmejores

#deestosalimosmejores

Y sin llegar a la desescalada, mientras nos revolcábamos en estas fases molonas, se daban cientos de comportamientos incívicos y egoístas.

 

Frases oportunistas, que lejos de ser oportunas acompañan (casualmente) a servicios y productos que ayudan a superar la crisis y además, rapidito que no hay tiempo para lloros…

#abrazaelcambio

#graciascovid

#noesunacrisisesunaoportunidad            

#aprendiendodelCOVID

#heroessanitarios

 

Frases sin categoría y también sin sentido, sin respeto, sin base. No sé cómo definirlas, no debería ni denominarlas frases, no se lo merecen. No…

#quelamascarillanoborretusonrisa

#quetodofluyaquenadainfluya

#lafelicidadesunaeleccion

 

– Frase que se lleva la guinda del confinamiento…

#eramosfelicesynolosabiamos

Esta merece una especial mención. Resulta que ahora hasta que no te mueres, no temes a la muertes. Si no has enfermado nunca, no temes al dolor o la enfermedad. Si nunca has trabajado ni por asomo imaginas lo que puede llegar a ser. Por lo tanto, para valorar lo que tienes y ser feliz, tienes que tocar fondo y sufrir, porque de antemano se te presupone que no tienes capacidad para ello. Toma empatía!!
Desde el mismo Mr. Wonderfulismo nos lanzan mensajes incoherentes sobre la empatía que tanto (nos) venden.

 

La verdad es que ha resistido quien ha podido, muchos se han quedado por el camino y otros, con tantos daños que tardarán meses o años en recuperarse. O quizás nunca. Hay pérdidas irreparables y otras, que costará mucho superar.

Lo cierto es que juntos somos mejores, pero solo nos acordamos de eso cuando las cosas nos van mal a nosotros y como “Mal de muchos, consuelo de tontos”, pues todos unidos mejor. Pero en cuanto me vaya bien, me piro.

Hemos puesto alas a los sanitarios cuando lo que deberíamos haber puesto son protecciones adecuadas. Les hemos dado de capas de héroes, cuando lo que necesitaban eran respiradores, mascarillas, UCIs y descanso.

En realidad, una crisis como esta, como cualquier otra, implica una pérdida: humana, económica, de libertad, de bienestar. Y como toda pérdida, necesita un tiempo para ser asimilada y en ese proceso hay rabia, llanto, enfado, bloqueo, silencio… Mucha emoción y sensación desagradable, que luego con el paso del tiempo, con un correcto y maduro afrontamiento, dará paso a una elaboración adecuada de lo vivido.
Y entonces sí, entonces hablaremos de aprendizajes, de oportunidades, y hasta de agradecimientos si quieres (esto ya me cuesta un poco más). Pero además de todas estas fases, se necesita TIEMPO. Con lo que esto del buenrollismo exacerbado y la anulación de las emociones con connotaciones negativas, también va acompañado de la maldita inmediatez. Hasta esto queremos que sea para ya…

Este tipo de mensajes, aparentemente bonachones, amables y positivos, son perversos. Ocultan una intención de infantilizar al ser humano, de depositar sobre sus espaldas la responsabilidad y elección voluntaria de todo lo que ocurra, de anular por completo la visión crítica y el razonamiento.

Dime, si todo esto, no es mucho más que perverso…

Y mientras iba tachando días del confinamiento en mi calendario mental e iba anotando todas las frases insulsas pero al mismo tiempo dañinas, me iban viniendo las que hubiesen sido frases TT para mí:

#poconospasa

#pocabroma

#somoselvirusynolosabemos

#deestasacamostajada

#deestanosextinguimos

#noaprendemos

#todosaldrábienparaquiensalga

#sisobrevivimosyaseraunlogro

 

¿Tienes la misma sensación que yo o puedo seguir sintiéndome como pez fuera del agua ante tanta sonrisa forzada?

¿Crees que me he dejado algún hashtag interesante? Comparte el tuyo y ayúdame a sumar en la lista de estas frases que quedarán en nuestra memoria para siempre. Lo que no tengo claro es lo harán para bien o para mal.

 

Imagen: propia.

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Revisión del sistema de publicaciones científicas: bajo presión (T 5-6)

Ya teníamos poco con la «irrupción» de Internet y llegó el COVID-19 a crear presión al sistema de publicaciones científicas.

Las publicaciones científicas no cumplen una función clave en la divulgación de conocimiento (científico, obviamente) y en el devolver a la sociedad parte de la deuda de la inversión pública que supone, sino que también son un punto de inflexión a la hora de tomar determinadas decisiones.

A mayor peso y relevancia de la decisión, mayor calidad se le exige a la publicación y más presión existe respecto a los resultados que desprende. Si bien es cierto, quienes toman como referencia los datos y conclusiones derivados de una publicación científica, a veces, tan sólo tienen en cuenta que avale su decisión (tomada previa al estudio en cuestión).

En estos últimos meses, hemos vivido situaciones de máxima urgencia donde cientos de miles de vidas (a nivel mundial) dependían de decisiones políticas, que a su vez dependían de estudios científicos validados y sobre todo, publicados, para poder acceder a ellos y a sus resultados. En muchas ocasiones, los expertos que forman parte de determinados comités, desconocen el sistema de publicaciones científicas y se dejan llevar por lo importante: rankings de apariciones (citas) y los resultados o las conclusiones, estén alineados con su decisión.

Uno de los principales objetivos de retomar mi tesis doctoral, es validar científicamente las diferentes metodologías que aplico desde hace años en mi profesión, huyendo de los humos fantasmagóricos que desprenden las redes sociales y los rankings estratégicamente orquestados. Al profundizar en este tema, y tras las lecturas referente al sistema de publicaciones científicas y su lado oscuro, presiento, tristemente, que el tipo de ambiente tóxico del que pretendía alejarme, también existe en el contexto científico.

La métricas falsas, las acciones fraudulentas y la relación entre el número de citas y el impacto real de la investigación, ha sido mi mayor sorpresa al respecto. Y muy desagradable, por cierto.

Quizás mis expectativas respecto al mundo de la investigación eran demasiado altas o quizás tan sólo sea una ilusa y maniática del sentido del deber.

Quizás…

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Breve análisis sobre referencias científicas (T 3-4)

Sigo profundizando en los aspectos básicos de la investigación científica y hoy toca hablar de los famosos papers.

Basándome en la literatura de las diferentes entradas del blog  sobre la formación Aspectos básicos de la actividad investigadora (ABAI), los artículos científicos son documentos que contienen una serie de elementos diferenciados:

  • lenguaje específico
  • estructura definida
  • referencias
  • gráficas

Me apetece abordar el apartado de las referencias, que son los elementos que dotan de fundamento la opinión del autor de un artículo científico. Aporta conocimiento y avala por otros estudios aquello que podría quedar simplemente en una opinión, dando la opción de poder comprobar y verificar la autenticidad de los descrito en el documento.

Las referencias son una de las partes más importantes de los papers, dada la repercusión que tienen en la validez de los datos y criterios que contienen. Pero en no sólo en ese aspecto, sino también en la del futuro del valor del propio artículo, fijando de alguna manera que a mayor número de citas de la publicación, mayor calidad y aportación a la sociedad supone el artículo.

Para poder analizar de manera breve, pero intensa, el valor de las referencias de dos artículos centrados en la temática sobre la que gira mi tesis doctoral: la importancia de las competencias emocionales en el desarrollo profesional.

Las referencias a comparar y revisar, serán las de las siguientes publicaciones:

  • FERNÁNDEZ, P. y  EXTREMERA, N. La Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 63-93.
  • BISQUERRA, R. y PEREZ, N. (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.

 

Ambas publicaciones científicas, incluyen un número consistente de referencias (85 y 65, respectivamente) y las referencias utilizadas son recientes, teniendo en cuenta la fecha de publicación de los artículos, también en ambos documentos. La referencia más antigua encontrada respecto a la fecha de publicación, es de 10 años antes pero en un porcentaje muy bajo, pues la mayoría de las referencias tan sólo distan entre 1 y 5 años de la publicación en la que se incluyen.

El artículo de Bisquerra y Pérez, ordena las referencias tan solo de manera alfabéticamente. Sin embargo, artículo de Fernández y Extremera, añaden una el criterio de secciones, haciendo más sencilla la comprobación y veracidad de las mismas y incorporando un extra de profundidad y dedicación al apartado de las referencias.

Destacaría una diferencia entre ambos documentos: Bisquerra y Pérez, usan mayoritariamente referencias bibliográficas, sin embargo Fernández y Extremera se basan principalmente en referencias de  publicaciones científicas.

A pesar de lo farragoso y tedioso que puede ser el momento de organizar, clasificar y desarrollar el apartado de las referencias en los documentos científicos, sin duda es un apartado que aporta valor, rigor y veracidad, además de «posicionamiento» científico.

Imagen: google.com

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Suma y sigue: 4 años llenos de historias

4 años de blog.

65 posts.

20 #PersonasConAlma.

8 #SeNosHaIdoLaPinza.

Y cientos de historias inspiradoras.

 

Cumplir 4 años, me ha obligado a revisar el número de post, ordenarlos por fechas y temáticas, recordar alguno de ellos que tenía olvidado. Pero lo que nunca me olvido es del momento de su creación y sobre todo, de su motivo. En mi memoria está cristalino el origen de cada historia, que en la inmensa mayoría de los casos, viene de vidas ajenas, de historias con final final o sin final, de caso de éxito o de fracaso, historias de vida al fin y al cabo.

 

Hay posts intimistas, aunque son los que menos (cosas de la evolución), como por ejemplo estos:

 

Hay posts calentitos, de estos que hacen urticaria según te lo tomes y que están hechos con todo el cabreo y visión crítica posible:

 

Hay posts viscerales, y sinceramente, son los que más me gustan. Los que me «brotan» solos y los que, ya tengan repercusión o no, son de mis favoritos:

 

Hay posts que me han llevado muy lejos (Aquí hay trabajo (La2 TVE), revistas especializadas de RRHH, aulas de Universidad, recopilatorios de posts)

 

También hay posts didácticos, que no va a ser todo desahogarse:

 

Incluso a veces me da por inventarme términos y conceptos, es muy divertido. ¿Has probado alguna vez?

 

Todos y cada uno de ellos, tenían sentido en su momento y al reerlos, cobra más fuerza. Si cabe. Pensé que con el paso del tiempo, perderían fuerza o significado, ya que alguno de ellos están muy contextualizados, pero no. Ahí siguen, con todo su valor intacto para mí.

Espero poder sumar otro año más contigo cerca, compartiendo historias, aprendizajes y experiencias. Porque en el 99,9% de los casos, tú has sido mi inspiración.

 

Imagen: freepik.es

 

 

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¿Qué es ciencia? (T2)

Sigo con mi periplo de desgranar el método científico y entre las lecturas recomendadas para tal fin, destacaría esta de César Tomé López donde incluye el concepto de actitud en la definición de ciencia. Y claro, como psicóloga pues ya me ha conquistado…

«Si vemos todas estas razones vemos que la pregunta se disuelve como un azucarillo. En conclusión, no solo “el” método científico no es un axioma de la ciencia, ni siquiera es central en la ciencia [2].

Entonces, ¿qué es central en la ciencia? ¿Qué es lo que la separa de otras actividades que se preguntan sobre el mundo como la filosofía o la religión? ¿La falsabilidad? No, las actitudes[1].

Una definición de ciencia[2] basada en actitudes y que no hace uso del concepto método podría ser esta:

Ciencia es la búsqueda sistemática del conocimiento cuya validez no depende de un individuo o época concretos y que está abierta a cualquiera que quiera comprobar sus hallazgos o reproducir sus experimentos; esta búsqueda se enmarca dentro de un escepticismo sistémico y organizado que parte de la base de que nuestro conocimiento se fundamenta en modelos y que toda hipótesis es falsa mientras no se demuestre (dentro de lo que el razonamiento confirmatorio puede) lo contrario».

A partir de esta definición y tras lo leído en estas últimas semanas sobre lo que es (o no es) la ciencia, me resulta especialmente interesante la relación con conceptos tan abstractos e inicialmente alejados (errónea premisa mía) de ella como son el razonamiento, la mentira, la fe, los dogmas o la actitud. Quizás por mi formación humanista, aunque siempre queriendo acercarme al lado científico de mi profesión, la ciencia siempre me había resultado excesivamente fría, técnica y numérica. Habiendo abandonado por todo ello la necesidad de profundizar en su lado más filosófico y humanista, en resumen, humano.

Respecto a la aplicación a mi tesis doctoral, es obvio la necesidad de demostrar (o al menos intentarlo) la veracidad de una hipótesis que se deduce de años de experiencia y registros informales. La dificultad radicaba en su lado estadístico, sin encanto para mí, pero necesario de todas formas y al mismo tiempo de la falta de atractivo por su distancia con los parámetros más humanos. Viendo lo visto en estas últimas semanas, además de su faceta claramente filosófica y, aunque más difícil de hacerlo tan tangible como que una ameba se desarrolle o muera en una placa de petri, la ciencia aplica claramente a la Psicología y por lo tanto a mi objeto de estudio.

 

Imagen: freepik.es

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A vueltas con la ciencia (T1)

A estas alturas me imagino que sabrás que he retomado mi tesis doctoral (la dejé parada allá por 2006) y si no es así, ya lo sabes.

Además de meterme de lleno en los calendarios y vida estudiantil de nuevo y poder acoplarla a mi vida familiar / laboral como puedo, me he embarcado en un par de cursos online sobre investigación y ciencia. Son formaciones obligatorias y necesarias, me explico.

Son obligatorias, pues debo cubrir una serie de créditos formativos a lo largo del doctorado y cuanto antes empiece una, pues mejor, que luego se nos echa el tiempo encima. Pero por otro lado, también son necesarios, sobre todo en mi caso, dado mi perfil humanista.

Por mucho que me duela reconocer, mi perfil investigador está bajo mínimos. Soy Licenciada en Psicología en 2004, con lo que no tuve que presentar trabajo de investigación final y la Psicología, aún siendo una profesión sanitaria y en búsqueda constante de validación científica, no promovía en su momento el desarrollo de competencias investigadoras.

Y he aquí, que una de estas formaciones, además de favorecer que me ponga al día con dichas competencias necesarias para llevar a cabo con éxito mi tesis doctoral, lo hace de manera digital y a través de la creación de un blog, donde tenemos que crear entradas sobre temas como este.

En esta entrada tengo que reflexionar sobre lo que es la CIENCIA, así con palabras mayúsculas y explicar la temática que aborda mi tesis doctoral.

Vamos a por la primera, que precisamente no es nada sencilla. Después de leer los textos recomendados y haciendo memoria de lo estudiado estos últimos meses, la ciencia es el intento humano de demostrar la VERDAD de manera irrefutable (hasta el próximo descubrimiento o investigación). Quizás suene brusco, pero en mi cabeza es lo que resuena.

Al iniciar de nuevo este camino, tenía mis reticencias hacia el mundo científico tan (supuestamente) alejado de las humanidades, la filosofía y la argumentación. Pero cuanto más estudio y leo sobre ello, más relación me parece tener. Quizás esté cayendo en mi propio sesgo confirmatorio al ver solamente aquello que reafirma mi posición, pero así lo veo.

La Ciencia, es el intento de demostrar de la manera más objetiva posible la verdad en la que que cada uno de nosotros, como científicos, creemos. Y eso me lleva a pensar en la parte egocéntrica de la ciencia, de las luchas internas con las que me encontraré, de la base filosófica del método científico donde se abordan temas como verdad, conocimiento, razonamiento, argumentación, lógica, creatividad, constancia, aspectos tan humanos que a veces pienso que no hablo de ciencia cuando lo estoy haciendo.

Finalizando con la petición de este ejercicio, mi tesis doctoral pretende responder a esta pregunta:

¿Pueden ser la competencias emocionales un factor de predicción fiable en los procesos de selección de personal?

¿Puede ser el entrenamiento y desarrollo de competencias emocionales un factor de predicción en el éxito dentro del ámbito laboral?

¿Pueden ser la evaluación de las competencias emocionales un  factor de predicción de éxito a la hora de seleccionar al candidato idóneo para vacantes laborales?

Pretende demostrar, como buena científica, que las competencias emocionales, tienen un papel determinante tanto el desarrollo profesional estratégico como en la selección de candidatos en la gestión de talento dentro de las organizaciones.

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Formación en tiempo de coronavirus: de los talleres en aula al webinar

Esa famosa transformación digital.

 

Esa hiperconectividad.

 

Ese tenerlo todo #AUnClick… tenía que llegar.

 

Y ya está aquí, para nuestra desgracia, por obligadas circunstancias.

 

Llevo impartiendo formación, desarrollando mi rol docente casi desde mis inicios como psicóloga hace más de 15 años. Y no, ni nací aprendida ni ese rol venía con el título de Psicología, con lo que no me quedó otra que ir día a día aprendiendo y poniendo a prueba todas y cada una que las competencias que me requería la formación y transmisión de conocimientos.

 

Sí, sí: transmisión de conocimientos.

 

Porque no es lo mismo, ser buen@ orador@, ser buen@ formador@ o conseguir transmitir conocimientos.

 

Y es aquí, donde las competencias docentes salen a relucir, cuando las serpentinas de colores, los globos y abrazos sin venir a cuento y las paredes inundadas de post-it de las sesiones presenciales, se desvanecen. Ahora, es el momento de la verdad

 

Me gustaría compartir contigo los puntos de conexión y las diferencias que existen entre la formación tradicional, por innovadora que sea y las formación online en cualquiera de las modalidades:

 

Formación presencial tradicional

 

  • Rol docente: ser líder, dinamizador y estructuración de la acción, pero con una fuerte base en la mera transmisión de información.

 

  • Tendencia pasiva del alumno a recibir información, conocimiento, etc. generando cierta dependencia del docente para su desarrollo y avance.

 

  • Posibilidad de rigidez temporal y espacial respecto a desarrollarse en espacios y tiempos concretos con restricciones en según qué acciones individuales y grupales.

 

  • Limitaciones en metodologías didácticas y canales de comunicación, recayendo el peso en la comunicación verbal y no verbal del docente, apoyado básicamente en material escrito o audiovisual.

 

  • Competencias pedagógicas: objetivos pedagógicos y criterios de aprendizaje basados en medios más limitados y desarrollados de manera previa.

 

  • Competencias docentes: gran peso de la comunicación, verbal y no verbal, del docente para captar y mantener de la atención del alumnado en directo.

 

Formación online: talleres, plataformas e-learning, webinars

 

  • Competencias digitales exigentes: herramientas tecnológicas, adaptación de contenidos a diferentes canales y soportes en constante cambio y evolución.

 

  • Capacidad de comunicación en entornos virtuales: conseguir captar y mantener la atención sin interacción directa, basada en la transmisión de conocimientos y apoyada en material multimedia a través de múltiples canales.

 

  • Amplio volumen de información al alcance del alumno, tanto de manera simultánea a la acción formativa como a posteriori, que además se actualiza de manera continua y vertiginosa.

 

  • Actualización de contenidos constante, inmediata, mediante herramientas de comunicación sincrónica y asincrónica (vídeos, documentos, etc.) y la propia red, donde el conocimiento se encuentra deslocalizado.

 

  • Requiere (y fomenta) cierta autonomía de los participantes, además de unas mínimas competencias digitales.

 

  • Facilita formaciones grupales y colaborativa a través de múltiples canales, fomentando la interacción y el desarrollo de habilidades sociales digitalizadas.

 

  • Aprendizaje basado en tutorías, interacción y colaboración alineado con los criterios pedagógicos de las acciones formativas.

 

  • En función de la ratio docente-participante, la calidad de las interacciones y tutorizaciones, puede ser baja con limitaciones de interacción directa y evaluación de las reacciones de los participantes (por ejemplo, webinar).

 

  • Importantes beneficios extras: permite registrar la actividad de cada acción y ahorra grandes costes en medios físicos y desplazamientos.

 

Si pensabas que pasarte al método online de un día para otro sería sencillo, siento decirte que no lo va a ser. No lo está siendo como podrás comprobar en tu día a día, porque te estás encontrando con:

 

  • limitaciones propias al pensar que eras más digital de lo que realmente eres, ayudado por el sesgo de creer que sabes más de lo que sabes (el famoso efecto Dunning-Kruger)

 

  • limitaciones pedagógicas y metodoloógicas: saber aplicar un tema, no implica saber transmitir conocimiento y conseguir determinados objetivos pedagógicos en según qué materias que requieran manipulación de elementos (cocina, limpieza, soldadura…).

 

  • limitaciones en tu público: los participantes de las formaciones online, también padecen de este efecto al creer que están preparados para este tipo de formación por el simple hecho de manejarse bien con un Smartphone.

 

  • limitaciones técnicas y de recursos: no todas las acciones formativas pueden desarrollarse con éxito a través de un teléfono móvil ni en cualquier lugar. A pesar de las comodidades de la flexibilidad espacio temp

 

  • limitaciones en información previa del alumnado: la inmediatez y rapidez de muchas acciones, junto con la posibilidad de aumentar el número de asistentes, reduce las posibilidades de obtener información previa del público al cual deseamos facilitar el aprendizaje.

 

 

Con lo que, viendo lo visto y alguna matización más que se me quedará en el tintero, será el momento en el que podremos comprobar quién es un@ buen@ orador@ list@ para el escenario y contar sus batallitas y ser un@ gran “speaker” y quien un@ docente que se maneja entre objetivos formativos, criterios pedagógicos, transmisión de conocimientos y además se actualiza de manera constante mientras capta la atención y comunica a través de una pantalla.

 

¿Te sientes preparad@? Porque es el momento de la verdad…

 

Imagen: freepik.es

 

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5 mitos del teletrabajo: pequeños placeres del confinamiento que no debes olvidar.

Con esto del confinamiento, la productividad y las rutinas, se han creado unos mitos alrededor del (supuesto) teletrabajo que nos están haciendo dejar a un lado pequeños placeres que nos harán más llevadera esta situación.

 

A continuación te comparto los lujos que tenemos a nuestro alcance y que estamos ignorando por aquello de pensar que lo que estamos haciendo en esta situación forzada de productividad, es realmente…teletrabajo:

 

– Vestirte como si fueses a la oficina: la parte clave de la expresión es “como si”. Es que no vas a ir a ninguna parte, ni hoy ni mañana ni pasado. Salvo que tengas perro y tengas que ir a la compra, y espero que esto lo hagas de manera consciente, con lo que será pocas veces y rápido. Por lo tanto, ¿qué necesidad tienes de vestirte con americana, camisa, vaqueros o demás ropa que no te sea cómoda para ir del sofá al escritorio y de ahí, a la cocina?

Ya no te digo nada, del tema de estar con calzado de calle. Los entendidos dicen que para meterse de lleno en el teletrabajo, hasta calzado de calle (tacón, mocasín, etc.) has de ponerte durante toda la jornada laboral.

Yo no lo veo. No sólo por cuidar de mi parquet, que sólo pensar en barnizarlo se me ponen los vellos de punta, sino porque…estoy 24 horas en casa!!! Y no estoy teletrabajando, estoy haciendo algo parecido a hacer cosas de casa cuando puedo.

 

– Imagen personal global: ducha, maquillaje, peinado. Si ya me da pereza ponerme el “uniforme” de trabajo, no te digo ná lo de maquillarme, peinarme o ducharme bien temprano. Salvo que sea algo que algo que te guste o te active por naturaleza y te haga sentirte mejor, te invito a que te duches a deshora y que no te peines como lo harías para ir a trabajar. El placer de plantarte un moño estilo “homeless” y no maquillarte en semanas, es algo que sólo en este contexto no tiene connotaciones de dejadez o principios de depresión (estoy ya es menos broma…). Ahora, si te gusta verte bien y te hace sentirte mejor estando en casa, adelante Señorit@ Pepis!.

 

– Crear rutinas y ponerte límites: sí y no. Estamos en un momento en el que realmente da igual la hora a la que nos levantemos, comamos o empecemos una determinada tarea. Por norma general, mañana será igual. Llevamos 1 mes en el día de la marmota, qué puede ir tan mal si nos pasamos de la hora? Tampoco es cuestión de comamos callos a las 3 de la mañana, pero si flexibilizamos un poquito los horarios y nos basamos más en resultados, igual nos va hasta un poco mejor. Es decir, en lugar de poner horarios estrictos para trabajar y realizar las comidas, plantéate el comer 3 veces al día con 3-4 horas máximas de separación entre comidas y realizar entregas determinadas de trabajos o tareas. No sé, es sólo una idea.

 

– Ser productiv@, a toda costa: no y no. Al menos entendido como estar haciendo constantemente algo que ni siquiera te habías planteado o no te gusta. No te gusta cocinar, no cocines. Te aburre la ópera, no vayas a conciertos virtuales. No eres de leer, no leas. No eres de estar todo día conectado ni llamando, no lo estés. No eres de hacer deporte, no te metas al fitness ahora de repente. No has visto series míticas, no las veas. Ya bastante tenemos con sobrevivir a todo esto, como para encima ponernos a hacer todo tipo de tareas insatisfactorias por norma general para nosotros. No hacer nada, ya es mucho. Pero sobre todo, hacer algo por imposición ajena, por presión social o por autoexigencia, no te hará mejor. Ni ahora ni cuando salgamos de esta crisis. Y piensa ¿en qué momentos has tenido la oportunidad de ser útil al mundo sin hacer nada? En la vida!!! Aprovecha, que esto se pasará, de verdad y no sé cuando volveremos a tener tiempo para no ser productivos y que sea provechoso al mismo tiempo.

 

– Estar más con los tuyos: a lo mejor lo que necesitas en este confinamiento es estar sol@, para dormir, descansar, no dar explicaciones, pensar, discutir contigo mism@… Y quizás no puedas hacerlo por tu situación personal. Así que, aunque es tiempo para poner a prueba relaciones, familias y, sobre todo, paciencia, no pasa nada por echar de menos estar a solas, en silencio y sin ganas de compartir espacio con otras personas. No eres antisocial ni nada por estilo, es que …todo, en extremos más, cansa. No necesitas estar agradecid@a la vida, ni salir reforzad@de esta, si salir siendo mejor, con que salgas, ya casi te vale, me vale.

 

En fin, que espero que hacer caer estos mitos te hagan más llevadera la situación que estamos viviendo. A mí, pensar así me ha venido bien por momentos, y si te puede venir a ti, bienvenido sea.

 

En caso contrario, este mensaje se borrará de tu memoria en 5 segundos.

 

Y tan felices, oiga.

 

Imagen: static1.larioja.com