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Eneagrama: el equilibrio de las personalidades

Uno de los tesoros más codiciados y buscados en nuestra sociedad es el equilibrio: entre la vida familiar y profesional, con la pareja, en el grupo de amigos o en los equipos de trabajo. Pero también es necesario plantearnos el equilibrio en nuestra propia personalidad.

Hace casi dos años acudí a un taller solidario en Asturias sobre el Eneagrama de la mano de Cristina Cama, maravillosa profesional y mejor persona. Durante un fin de semana completo indagamos y profundizamos en nuestros rasgos de personalidad, intentando identificarlos dentro de los 9 eneatipos definidos hace miles de años por los sofistas. Y lejos de encontrarme con algo místico y mágico como pensaba, hallé una poderosa herramienta de autoconocimiento e indagación a nivel personal com muchísimas aplicaciones que quiero compartir contigo

En resumen, una vez que el resultado del test inicial te enmarca dentro de un eneatipo, te redirige hacia comportamientos positivos de otro eneatipo complementario al tuyo y al mismo tiempo, da luz sobre los rasgos negativos que desarrollas respecto a otro eneatipo que te “descentra”.

Vamos, que busca la toma de consciencia sobre el equilibrio de tu personalidad. Y me pareció tremendamente interesante además de extrapolarlo a otros aspectos vitales, algo muy habitual en mí…

 

El fin de semana dio para mucho, pero la asimilación de la información y las experiencias adquiridas ha dado para mucho más. Después de días dándole vueltas, y en la búsqueda de mi propio equilibrio interno creo haber encontrado la respuesta a muchos de los equilibrios que tenemos presentes en el día a día y a los cuales no damos la importancia que se merecen.

Por ello, me he propuesto hacer un listado de los que he detectado, dándole también un uso en el desarrollo personal y profesional para poder compartirlo contigo:

 

– Equilibrio en la personalidad: con técnicas como el eneagrama o simplemente a través de ejercicios de autoconimiento, define tu personalidad básica en 5-6 rasgos y busca aquellos rasgos que sean opuestos. Es hora de empezar a ponerse metas en el cambio de actitud y modificar aquellos aspectos que te sean perjudiciales, y para ello puedes usar aquellos comportamientos que tengan que ver con tu “opuesto”, al igual que recomienda en eneagrama. Si tu rasgo es la impaciencia, tu contrario sería la paciencia, la cual tiene comportamientos relacionados con la espera, la reflexión, etc. Con ello conseguirás una guía de conductas alternativas a poner en práctica de manera gradual que dará sus frutos con el paso del tiempo y mucho esfuerzo.

 

– Equilibrio en las parejas: habitualmente las parejas que se mantienen con éxito con el paso del tiempo, lo consiguen porque que se equilibran el uno al otro. Comparten valores vitales básicos pero sus rasgos de personalidad son diferentes, y al mismo tiempo complementarios. Las personas impulsivas, suelen tener parejas reflexivas; las personas emocionales, suelen tener parejas más racionales. Por lo tanto, no busques una pareja igual a tí en personalidad y gustos, sino alguien que te complemente y aporte, que sume en tu vida.

 

– Equilibrio en las amistades: al igual que en la pareja, los grupos de iguales o las relaciones sociales que mantienes tienen aspectos básicos compartidos (gustos, aficiones, valores, etc.), pero cuanto más iguales sean a ti en cuanto a personalidades, más conflictos se generarán (“los polos iguales se repelen”). A pesar de parecer contradictorio, necesitas crear relaciones con personas diferentes a tí, que contribuyan a tu desarrollo y mejora personal y para ello no pueden ser iguales a tí. Relaciónate con personas que añadan con sus historias, gustos, experiencias y conductas diferentes a las tuyas a tu propia historia vital. Genera relaciones con personas de otra cultura, país o idioma, de una profesión distinta a la tuya, esto hará que se tu mundo se amplíe enormemente y con ello, tus posibilidades de cambio.

 

Equilibrio en los grupos de trabajo: con todo lo reflexionado hasta aquí, sería absurdo pensar que los equipos o grupos de trabajo han de estar formados por personalidades análogas. Todo lo contrario: debes formar parte o crear equipos que contengan cuanta más variedad de rasgos de personalidad y actitudes mejor. Con ello conseguirás enriquecer la visión de cada uno de los componentes y poner de manifiesto que otras conductas son posibles. En todo equipo debe haber un líder, un organizador, un mediador, un impulsivo, un optimista…y así hasta completar todos los roles que sean necesarios para el éxito de grupo. Cada uno de los roles cumple su misión, dejando espacio al resto de roles ocupar el suyo, incluso ayudando a que esto ocurra.

 

Qué importante esto del equilibrio, ¿verdad? Qué cerca lo tenemos de manera cotidiana y qué poco valor damos a lo que podemos hacer para encontrar esa deseada estabilidad que se escapa por momentos. Pero recuerda: esta armonía no es permanente, cambia y fluctúa al igual que lo haces tú a lo largo de la vida, por lo tanto no siempre se consigue y debes aprender a convivir con un “desequilibrio tolerable”.

Imagen: pinterest.com

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Lágrimas del desempleo II: luz en la oscuridad

Hace un año publicaba este post, uno de los más sentidos y viscerales que tengo. Lo hice desde la rabia contenida y como forma de impulsar el verdadero valor de las personas, que no es otro que ellas en sí mismas. Lo he traído de nuevo muchas veces a mi muro, porque me ha dado muchas alegrías, muchos mensajes de agradecimientos e historias de superación, mucho aprendizaje posterior…
Hoy te lo traigo de nuevo, pero no escrito por mí, sino por el auténtico protagonista de esta historia. Te quiere contar en primera persona su evolución en este último año, y lo hace desde el anonimato (por más que lo he intentado, prefiere permanecer así) pero con una sensibilidad y generosidad maravillosas.

Disfrútalo, yo sólo puedo decir GRACIAS!

 

AUTOR INVITADO

Es curioso como la vida te cambia de un momento para otro, de un día para otro y de un año para otro.

El día 5 de octubre de 2015 mi vida dio un vuelco vertiginoso, me vi abocado al mayor de los abismos al que me había enfrentado nunca, EL DESEMPLEO.

Mucha gente pensará que hay cosas más importantes como la salud, la familia, y un sinfín de cosas. Y claro que lo son, ahora lo he aprendido, pero cuando un problema sin solución cercano te amenaza, sólo ves la oscuridad del túnel y pierdes la perspectiva.

Hoy reconozco que yo la perdí aquel 5 de octubre, me sentí desolado, asustado y sobre todo desorientado…. “que voy a hacer ahora, si solo sé trabajar, es lo único que he hecho durante los últimos 20 años”…

Casi un año duró esa incertidumbre…, un año de miedos, de lágrimas, de no saber qué hacer, de dar palos de ciego, de pasar horas y horas frente al ordenador buscando un empleo que me devolviese a la actividad, un empleo que me devolviese la autoestima, un empleo que me hiciese verme útil.

Todos los que hemos pasado por esta circunstancia, sabemos lo que es y lo que significa esa autoestima, porque cuando pierdes el empleo, pierdes muchas más cosas que un sustento económico o una trayectoria profesional.

Pero eso ya lo sabemos todos los que hemos pasado por ello  y no quiero ahondar más en la llaga.

Son curiosos los caprichos del destino, ya que justo un año después, un 5 de octubre de 2016 acudí a un evento por la empleabilidad en Oviedo, promovido por el Ayuntamiento de Oviedo Y La Nueva Ruta Del Empleo.

Aquel evento volvió a marcar un punto de inflexión, en él aprendí algo que no había aprendido antes, algo tan sencillo pero a la vez tan difícil,…. aprendí  a ABRIR LOS OJOS.

Tengo 2 Carreras Universitarias, un Máster y no sé cuántos cursos de formación además de 20 años de continuo aprendizaje profesional, pero lo que nunca nadie me enseñó, ni yo mismo fui capaz de aprender, fue a ABRIR LOS OJOS y ver más allá, a ponerme las gafas de ver otras perspectivas

A partir de aquel día (en realidad tardé algún tiempo en darme cuenta que de todo lo que aprendí aquel día) empecé a pensar de manera positiva, a darme cuenta que todo lo que había hecho durante ese año maldito era “sembrar”, sembrar para una nueva carrera profesional, sembrar para un cambio de forma de vida , sembrar para mejorar. Aprendí a ver aquella terrible situación como una oportunidad de demostrar mi valía.

Aprendí a decir una palabra desconocida para mí y de la cual hoy me siento orgulloso… “me reinventé” a mí mismo.

Después de aquel evento, empecé a ver las cosas de manera más positiva y empecé a tener esperanzas en las oportunidades.

Y las oportunidades llegaron. Poco tiempo después “milagrosamente” el teléfono empezó a sonar, las ofertas empezaron a salir. Empecé a creer en el “milagro” pero analizando todo aquello, me di cuenta que los milagros no existen, que ese  “milagro” no era  otro que el resultado de la “siembra” que había hecho durante ese año maldito.

He tenido la suerte de cambiar por completo, tanto profesional como personalmente.  Trabajo en algo que me llena, que me hace feliz, que hace que llegue a casa todos los días con cara de cansancio pero con una sonrisa, que los míos me vean diferente, con ganas de seguir haciendo cosas nuevas. Esa es una sensación que tenía muy olvidada.

Y por qué cuento todo esto… pues muy fácil, después de un año de que Jessica Buelga escribiera su artículo “Lágrimas del desempleo”, después de haberlo leído y releído cientos de veces, (y sigo emocionándome en cada lectura) quiero aportar mi granito de arena a todas esas personas que han respondido a dicho artículo en las diferentes redes sociales.

Quiero darles las gracias a todos aquellos  que se han visto reflejados en esa situación, a todos los que hicieron un comentario y a los que lo pensaron pero no lo plasmaron, pero en especial quiero enviar un mensaje a todos aquellos que aún viven la realidad del desempleo. No dejéis de luchar, no dejéis de reinventaros, no dejéis de demostraros a vosotros mismos lo mucho que valéis, y sobre todo no penséis ni por un momento que ya no tenéis valía, porque la tenéis,… la tenemos.

Hay que mostrar una actitud positiva y, aunque no es un camino fácil, con actitud y positivismo, las cosas llegan.

No creo que la vida nos de segundas oportunidades, las oportunidades no caen del cielo, las oportunidades se trabajan, se consiguen (o no) y en eso es en lo que hay que esforzarse día a día para que esa oportunidad llegue.

Por último quiero dar las gracias a los míos, a los que han estado y estarán siempre ahí, a los que de una u otra manera, me han ayudado, muchas veces sin saberlo, muchas veces con unas palabras o con un silencio, con una llamada o con un pensamiento. Nunca dejéis de lado a todas esas personas que sufren por nosotros viendo nuestro propio sufrimiento

Y os aseguro que cuando mis sentimientos flaquean siempre intento recordar lo aprendido en aquella terraza del Calatrava.

Mucho ánimo a todos!

Imagen: pinterest.com

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Todo lo que quisiste saber sobre las entrevistas de trabajo y nunca te han contado

07,00 a.m.: Suena el despertador, ducha rápida, desayuno y a ponerse el uniforme de trabajo. Hay tantos nervios como ganas de llegar a la meta, tanta ilusión como tensión por enfrentarse a la prueba de hoy… Y de fondo, la banda sonora de Rocky III:

“Tantas veces,
ocurre demasiado rápido,
intercambias tu pasión por gloria.
No pierdas de vista (no sueltes) los sueños del pasado,
debes pelear para mantenerlos vivos”.

Así es como te imagino antes de venir a una entrevista de trabajo, y no te sigo danto detalles porque me puede la imaginación. Te visualizo con los objetivos y las ideas claras, preparado para ofrecer lo mejor de ti en 45 minutos (sí, hago entrevistas de 45 minuto y de más, si me dejan).

Has superado los despropósitos que comentaba en la primera parte de esta trilogía (Lo que nunca te han contado sobre porqué NO pasas a la fase de la entrevista de trabajo) y cuando llegas a mí, se desvanece toda esperanza de encontrar en ti lo que necesito para llamarte mañana y decirte que el puesto es tuyo.

Porque de eso va la historia: de pasar fases, de sortear obstáculos, de superarte a ti mismo. De llenarte de barro hasta las cejas, de esforzarte y no tirar la toalla, de creer en ti. Y al igual que la vida, que en el día a día, la actitud al abrir la puerta que te lleva a mí para tener la entrevista de trabajo que tanto esperabas, es sólo una parte de nuestro encuentro.

Esta vez voy a hablarte en positivo, por eso de no ser repetitiva y cambiar las formas para ver si llego a ti, pero no dudes que intentaré ser igual de mordaz e incisiva que en el anterior:

Cuando te llame por teléfono para citarte y vernos, por favor: pónmelo fácil. Cuida tu lenguaje, siéntate como si estuvieses trabajando, si vas caminando por la calle o te pillo haciendo algo que no puedes dejar, dímelo. No te quedes tumbado en el sofá o en la cama como si no te importase la llamada, que sepas que al otro lado del teléfono se nota todo y es muy poco profesional. Si estás ocupado y no puedes atenderme en condiciones, pregunta si puedo llamarte en otro momento o dime que lo harás tú (y pídeme el teléfono, claro…). Ayúdame a no tener que pensar: “Lo que mal empieza, mal acaba” o peor aún, de arrepentirme.

Durante la llamada, pregunta todo lo que necesites saber para llegar a vernos porque luego vienen los lamentos: “no apunté bien el número de la calle, no sé el teléfono desde el que me han llamado, he anotado mal por quién tengo que preguntar…”. Estate atento y muestra interés por conocerme (y de paso a la organización de la que formarás parte…si te lo curras bien). Confirma datos antes de colgar como la hora, el lugar, el nombre de la empresa o de la persona de contacto. No temas parecer tonto por contrastar la información, te prometo lo parecerás mucho más cuando me llames por otro nombre o vengas otro día a la entrevista.

– Seguimos en la llamada: ya sé que hay datos interesantes que no “surgen” en la conversación como salario, funciones, horarios o vacaciones, pero si no te los cuento será que no puedo, será que no quiero. Ya sé que tienes que sopesar si te interesa desplazarte o no para conocerme, pero como comprenderás, si ya percibo eso al teléfono el resto de nuestra relación, puede ser una catástrofe. Muestra interés, por Dios! Aunque tengas tus propios intereses, faltaría más, quiere tenerte frente a frente y verte en acción, quiero ver cómo sudas la camiseta.

– Día D: organiza todo antes, anticipa posibles imprevistos, busca alternativas de transporte y recorridos, calcula tiempos, visita antes la zona, lleva bien cargado el móvil, una batería o un cargador… Todo es poco para evitar perderse por el camino, sufrir un pinchazo o encontrarte con un atasco. Llegar tarde está muy feo, pero no poder llamar para avisar de ello, lo es mucho más. Y claro, como comprenderás, así ya vas sumando puntos…pero negativos. Que eso le puede pasar a cualquiera, pero todavía no te has dado cuenta de que yo no quiero a “cualquiera” para el puesto, quiero al mejor.

– Imprevistos: Resulta que te ha ocurrido algo que de lo trata el punto anterior, o peor (a mí se rompió el tacón de un zapato de la que llegaba a una entrevista!!!) y no sabes qué hacer. Pues no desistas y sigue adelante, porque la entrevista ya ha empezado para ti, ya estás dejando tu huella desde el momento en el que buscas por todos los medios avisar de que llegas tarde, de cómo defiendes llegar cojeando a una entrevista y con un tacón en la mano, de cómo te las arreglas para convencer al conductor del autobús para que te lleve cuando no traes cambio. Eso, me interesa tanto (o más!) que el año en el que finalizaste el Master o la experiencia certificada en Excell. Tú verás lo que haces con esta información y como la manejas para hacérmela llegar, ahora ya no tienes excusa.

Y si finalmente no te interesa o no te apetece verme, avísame. Aunque no lo creas, tengo muchas cosas que hacer además de esperar por ti.

– Tensa espera: la entrevista continúa mientras esperas en recepción o una sala, incluso en el aparcamiento. Habla con las personas con las que te encuentres, saluda, sé amable e interactúa, no seas borde o desagradable, supera tu timidez. A parte de obtener información sobre la empresa de la que no eres consciente, estás empezando a transmitir tu imagen a las personas que ya forman parte de ella y quién sabe si ya te has cruzado con la persona que toma la última decisión sobre tu futuro y le has mirado con cara de asco. Suele pasar….

– Llegada triunfal. Y es que espero que llegues así, visualizando el triunfo, el éxito en la entrevista, cual Rocky entrenando en las escaleras. No quiero soberbias, ni salidas de tono, ni arrogancias, lo que quiero es verte seguro de que tu talento es el más adecuado para el puesto. Quiero que me inspires y transmitas todo lo que busco y que si no lo encuentro, te las arregles para hacérmelo llegar. Porque soy buena en lo mío y tengo buenos resultados, pero no soy infalible, tendrás que ayudarme a llegar a lo mejor de ti. Y tendrás que hacerlo desde el primer momento.

– 1º Round: abre la puerta con ganas, preséntate, camina con firmeza, siéntate o pregunta si puedes hacerlo. Observa, analiza, escucha, no monopolices la conversación, profundiza en aquello en lo percibas que sea interesante para ambos. Ni se te ocurra dar pena, lamentarte o pedir favores, tendrás que hacerlo con mucho arte para que siga adelante con las mismas ganas. Mírame a los ojos, muévete de manera natural, encaja los embistes que puedan llegar y defiende con elegancia tu posición. No me hables mal de un exjefe, excompañero o “extrabajo”, me obligarás a pensar que puedo ser yo la próxima… Ya sé que pido mucho, pero todo esto me lo ofrecen las personas que saben lo que quieren, seguras de sí mismas, con capacidad de transmitir y luchar por sus objetivos de manera limpia, y que cumplen con los requisitos de la oferta, obviamente. Y si no eres tú, lo siento, me lo estás diciendo a gritos en nuestra cita.

– Despedida: no te relajes, ni te confíes en exceso, esto no ha acabado aún. Quiero verte con el grado de tensión necesaria para seguir en activo y atento, porque la entrevista continúa. Todavía hay tiempo para últimas preguntas con matices triviales, agradecimientos, invitaciones a tomar contacto de nuevo…es decir, a meter la pata todavía o dar en la clave para que mañana te llame y te vengas al despacho de al lado. No me des más información de la necesaria y deja buen sabor de boca, quizás en esta ocasión no cumplas con los requisitos o haya candidatos que se adaptan mejor al puesto, pero si has dejado un buen recuerdo, quiero que sepas que tengo muy buena memoria y en tu cv, anotaré algo que me ayude a recordar el lugar privilegiado que tienes en mis archivos.

Esto se me hace corto, de nuevo, pero no quiero cansarte con tanta palabra (palabrería?). En resumen quiero que sepas, que me gusta ver a candidatos metidos de lleno en el barro mientras sonríen, que defienden y luchan por lo que creen, de manera limpia y dejando una huella memorable. Sin perder de vista el objetivo y sabiendo que ha merecido la pena llegar a dónde han llegado, porque lo que tienen, lo que hacen, lo que son no depende de mí, nunca lo ha hecho…

Espero haber rascado lo suficiente para hacerte pensar en cómo te enfrentas a las entrevistas y que hagas todo lo que hacías hasta ahora, pero mejor, con más ganas o de forma distinta. Y para que te quede claro que en esta lucha no estoy contra ti, sino contigo, en unas semanas te traigo mi visión sobre cómo nos tratan a los candidatos. Sí, sí, has leído bien, NOS, porque yo también he sido y soy candidata cada día.

Imagen: Farinato-Race (www.navarrainformacion.es)

 

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Conexiones ¿cósmicas?

Este agosto, una amiga me recordó a tiempo que no me olvidase de ver la lluvia de Perseidas que tendría lugar con un cielo despejado en Asturias, algo que no siempre es posible. Ya en pijama, me tumbé en el suelo de la terraza y me dispuse a esperar en soledad que la lluvia de estrellas fugaces se presentase ante mí.

A medida que pasaba el tiempo y no aparecían, mi mente empezó a divagar sobre una serie de ideas que quería compartir contigo a la vuelta del verano, y aquí estamos…

Empecé a pensar en cuántas personas estaríamos haciendo exactamente lo mismo, en el mismo instante, focalizando nuestra atención, nuestros deseos y pensamientos, nuestra energía e intuición hacia el mismo punto. Me resultó tremendamente romántico y evocador imaginar que si hiciéramos eso mismo con otras batallas y heridas abiertas, quizás y sólo quizás, la vida resultase más sencilla. Y basándome en esa idea, llegaron por si solas el resto de planteamientos.

Me imaginé cuántas personas se prepararían para verlas, organizando todo antelación y planificando al detalle el momento, mientras que otras (como yo) lo harían de manera improvisada. Me pregunté cuántas personas, mirando el “mismo” firmamento verían infinidad de estrellas fugaces y cuántas no conseguirían ver ninguna, cuántas estarían atentas al instante preciso y conseguirían ver la estela que dejan las Perseidas y cuántas perderían el foco de su atención, y con ello, poder apreciar el espectáculo que supone.

Reflexioné sobre la cantidad de personas que disfrutarían de la experiencia y consiguieran presenciar el recorrido de las estrellas en movimientos, lo disfrutasen y lo viviesen como un momento único, sólo para ellos. Al igual que me vinieron a la mente, aquellos que no lograsen ver ni una sola estela en el cielo, aún contando al día siguiente que vieron cientos… Pensé en la diferencia entre llegar a ver 7 estrellas fugaces (esas fue la que vi yo aquella noche) y valorarlo como un gran éxito o catalogarlo como el mayor de los fracasos, seguro que alguien se movía entre estos dos polos en alguna parte del mundo, en aquel mismo instante.

Fantaseé sobre aquellos que viesen las estrellas fugaces y las definiesen como inmensas, al contrario de quienes lo harían como ínfimas, a pesar de ser las mismas estrellas, a pesar de serlo en el mismo marco espaciotemporal. Me recreé pensando en aquellos que estarían quejándose del frío, mirando al suelo y perdiéndose el cielo iluminado por los rastros estelares frente a los que estarían atentos, con los ojos como platos y sin perder detalle de todas las tonalidades del azul cerúleo que su retina pudiese captar, y sobre todo, disfrutando del momento.

Traje a mi mente a aquellas personas que tirasen la toalla al primer intento fallido de disfrutar de la presencia de las Perseidas, y no me olvidé de aquellas que no se fuesen a la cama hasta logra ver alguna. Incluso, seguro que habría alguien que pasase la noche en vela a pesar de no conseguirlo, tendría ojeras y los pies congelados al día siguiente sin tener ni una sola Perseida en sus recuerdos. Valoré la diferencia entre persistir y no desfallecer para conseguir un objetivo y focalizar las energías hacia el objetivo equivocado, comprendiendo cuántas visiones diferentes habría en aquel mismo instante sobre esta decisión respecto a seguir mirando al firmamento…o no.

Imaginé los pensamientos de quienes se deleitaban pensando en cómo compartir la experiencia con quiénes no habían podido hacerlo, los que sólo querían sacarse una foto para subirla a las redes, los que habían ido en grupo por echarse unas risas. Y también en los que pedían deseos para sí mismos, deseos para los demás, en los que veían en las estrellas a sus seres queridos y perdidos, y me imaginé que los estaban sintiendo un poquito más cerca en ese momento. Me pareció, sencillamente hermoso, por ellos y por mí…

Y seguí pensando, llegando a la conclusión de que todos estábamos conectados en aquel momento, por algo que va más allá de nosotros, algo mucho más grande de lo que podemos imaginar como es el Universo. Y todo ello, a pesar de tener visiones tan diferentes de la vida, actitudes tan dispares ante el mismo escenario, tener percepciones tan distintas ante la misma realidad.

Estoy preparada para que pienses que no hay post más cursi (ya me dijeron algo similar en Twitter cuando publiqué una reflexión parecida). Y lo estoy porque creo firmemente que yo sola, de manera aislada, soy pequeña, prácticamente insignificante, pero junto a ti y al resto, somos invencibles si nos lo proponemos. Llámame ilusa, mientras tanto seguiré mirando las estrellas y pensando cuántas personas lo están haciendo en ese mismo instante, entre ellas tú.

 

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Manos que no dais, qué esperáis

Este post no pretende ser una lección moral, sino una reflexión personal sobre lo que considero básico en la vida: dar, aportar y sumar, para poder esperar recibir. Si has tomado algún café conmigo, hemos conversado o compartido alguna formación, no será algo que te sorprenda pues es un tema que surge muy a menudo en mi entorno.

Siempre he sostenido que el refranero popular y la figura de los abuelos, atesoran una inmensa sabiduría. Y el paso del tiempo se está encargando de darme la razón, te explico porqué pienso así…

Mi abuela, casi analfabeta por tener que trabajar desde bien niña, siempre ha sido muy refranera. No puedo citar todos los refranes que me ha dicho a lo largo de mi vida, siempre perfecta y dolorosamente situados en el marco espaciotemporal. Pero sí me gustaría hablarte de uno de ellos, que cada día cobra más sentido para mí: “Manos que no dais, qué esperáis”.

Me han educado en el agradecimiento como muestra de reconocimiento y estima hacia alguien, dado su servicio de ayuda hacia ti. Por lo tanto, para mí, agradecer es tan natural como saludar, despedirse o pedir disculpas. Lo cual choca con lo que me he ido encontrando a lo largo de la vida, y mucho más en estos últimos tiempos.

Intentaré centrarme en el mundo laboral, pues este tema a nivel personal es mucho más doloroso de lo que parece… En estos últimos años, donde la competencia ha aumentado y el mercado laboral está tan agitado, he vivido y presenciado situaciones de auténtica supervivencia. Y a pesar de haber tenido tentaciones, siempre me he mantenido firme en la convicción de que si das, recibirás. Y si no es así, al menos lo has hecho según tus creencias y eso te hace ser mejor persona, pues incluso dar sin esperar nada a cambio, te hace mejor, mucho mejor.

Te hablo de derivar proyectos a compañeros/conocidos en el caso de no puedas (o no sepas) desarrollarlos tú, me refiero a ayudar a alguna empresa o colega a buscar un perfil determinado entre tus contactos. Estoy hablando de crear puentes entre personas con tan solo una llamada o un mail para facilitarles la vida cuando a ti a penas te supone un minuto. Y te preguntarás ¿y tú que ganas? Pues gano y mucho más de lo que pueda parecer…

 

Lo que inicialmente es gratuito, se te devuelve: no siempre en el tiempo y forma que esperas, pero vuelve, créeme.

 

Te voy a contar 7 trucos infalibles que te harán mejor profesional y persona, ya que en el fondo es indivisible:

– Cuando veas una oferta de empleo para la que no cumples requisitos, pero sí conoces a alguien que los cumpla: pásale la información. Quizás esa persona haga lo mismo contigo mañana, y si no es así, dormirás tranquilo.

– Cuando estés en una sala de espera para ser entrevistado, relaciónate y sé amable con quienes están presentes (siempre y cuando percibas intención por su parte de querer comunicarse). Hace que el tiempo y los nervios se vean de otra forma y nunca se sabe con quién puedes estar hablando.

– Ante un trabajo que no puedas realizar por agenda o por falta de conocimientos, piensa en algún contacto de confianza que pueda hacerlo y ofréceselo. Tranquilo, no estás abriendo la puerta al enemigo, sino creando nuevas alianzas.

– Cuando alguien te pregunte si conoces algún profesional que domine algún tema ajeno a tí, piensa y estrújate bien el coco. Seguro que conoces alguno, y si haces que se conozcan, habrás solucionado el problema de dos personas de un plumazo y de paso, habrás afianzado relaciones.

– Cuando tu “competencia” tenga éxitos merecidos y haga las cosas bien: felicítales, dales la enhorabuena. Eso te honra, y además de mostrar humildad, estás siendo coherente con tus principios.

– Cuando algún colega publique temas interesantes o posts de calidad en las redes sociales: no esperes ni un momento para difundirlo. Si es bueno y lo difundes, tu criterio y tu marca personal, también lo serán. (Esto puede ocurrirte a pesar de que tu colega, sea insoportable…).

– No bloquees a los que consideras “competencia” profesional: deja que todos vean lo que sabes hacer y dales la oportunidad de generar debate. Con ello mostrarás apertura, flexibilidad y, sobre todo, seguridad en lo que haces y la imagen pública que proyectas.

 

Para finalizar con buen sabor de boca, y a pesar de haber vivido esta situaciones desagradables que comentaba, también me he encontrado con personas maravillosas que me han facilitado participar en proyectos interesantes, que han confiado y han creído en mí. Compañeros que me han recomendado y me han tenido presente en muchas ocasiones, personas con la que se han creado vínculos que van más allá de lo meramente profesional…

 

A todas ellas GRACIAS INFINITAS!!! Todo lo que he recibido es inmensamente mayor que lo dado. De ahí que crea a ojos cerrados tanto en el refrán de “Manos que no dais, qué esperáis” como en el de “Es de bien nacidos, ser agradecidos”.

 

Imagen: pinterest.com

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Lo que nunca te han contado sobre porqué NO pasas a la fase de entrevistas de trabajo

He dudado mucho de escribir este post, y más en este momento. Y mis dudas tienen que ver con la cantidad de textos que hay sobre este tema, pero no por no caer pesada o no ser un tema innovador, si no porque tenga el mismo efecto en ti que el resto: NINGUNO!

Te imagino con un hacha frente a la escalera que te llevará a conseguir que te citen para una entrevista, agarrándola bien fuerte para ir destruyendo cada peldaño que hará acercarte más al empleo que buscas.

Y te imagino así, porque no me explico que después de tantos artículos sobre ello, tanta información al respecto, tantas personas dedicadas a ayudarte a pasar este proceso y aún así, sigas cometiendo los mismos errores. Tienes frente a tí una escalera más segura y corta hacia el objetivo que buscas y te empeñas en coger la tortuosa, la de costumbre o de ir poniéndote trabas a ti mismo.

Disculpa si el tono del post te resulta duro, incluso cruel en algún momento al sentirte identificado con lo que lees, pero he visto que mi esfuerzo por utilizar un lenguaje positivo y meloso, para llegar a ti de maneras más dulces, no me resulta eficaz.

Con lo que me he propuesto decírtelo de otra forma, centrándome en lo que NO es bueno para ti en el proceso de selección, sobre todo el parte que más expectativas genera pero que también más disgustos da: la fase del envío de candidaturas, ya sea como respuesta a una oferta o como autocandidatura.

Bien, vamos al grano. Prepárate porque vas a ver muchos NOes, y en mayúscula, a ver si con esta fórmula consigo que te quede grabado a fuego.

– Descripción de la oferta: NO me envíes correos para preguntarme por lo que se pide en la oferta de trabajo si NO te lo has leído antes varias veces. Antes de enviar un mensaje al correo que trae la oferta difundida (o sea, que sí que has leído parte, ajá…), por favor, repásala varia veces. Léete bien el texto, las condiciones, las fechas, las referencias… NO olvides comprobar que la oferta venga con una imagen adjunta donde aparezcan más datos de los que figuran en la red social o medio en la que sale publicado. Pero sobre todo, piénsatelo dos veces antes de enviar un correo preguntando por datos que puede que ya estén publicados. Simplemente piensa en la imagen de despiste o desinterés que estás transmitiendo, y desde ya, estás dejando en tu #marcapersonal.

Invasión del espacio, sobrepasar límites: si la oferta NO ofrece datos de la empresa que selecciona o fecha concreta de duración del contrato, te aseguro que es que NO quiere hacerlo, sus motivos tendrá. Y si no estás de acuerdo en este tipo de procesos, es tan sencillo como no participar. Lo que NO es aconsejable es que te pongas en contacto con la empresa o persona encargada del realizar el proceso a través de diferentes redes sociales y saturar su correo con mensajes para pedir más información, a sabiendas de que el anuncio no la ofrece. Lo mismo que conseguir el teléfono de quien lleva a cabo la selección, sin conocerla de nada, y llamar (insistentemente), enviar whatsapp o 30 mensajes. NO y NO, así NO.

– Plazo de recepción de candidaturas: si una oferta tiene un plazo de recepción de cv, respétalo: NO me envíes una candidatura fuera de plazo, después de una semana o incluso un mes, y además me digas en el mail que ya sabes que está fuera de plazo, pero “por si suena la campana” (verdad verdadera que me ha ocurrido). Las fechas de admisión de candidaturas dependen de inicios de contrato, proyectos o decisiones del cliente, por lo que una vez que finaliza el plazo, es muy poco probable que se admitan más. De ser así, lo que se hace es volver a publicar la oferta ampliando el plazo. Y digo yo, ya que me lo envías fuera de tiempo, hazlo con estilo, con gracia y NO me digas, cosas como “por si acaso”, “haber si hay suerte” o “por probar, no pasa nada”. NO me digas eso, NO me lo digas, por favor.

Envío de candidatura: al enviar tu cv, tu carta de presentación, tu portfolio o aquello en lo que me puedas transmitir que te elija a ti frente a otros participantes en el proceso, NO te olvides de adjuntarlo!. Si está vacío, me hará perder el interés por tu perfil pasando rápidamente a otros candidatos que sí lo han añadido al correo. Comprueba que todo está anexado antes del envío en el formato más accesible para la mayoría de sistemas operativos. Y si no es así, NO dejes de recordármelo en el correo, te agradeceré muchísimo el no pelarme con el documento hasta darme cuenta de que no tengo el programa adecuado para descargarlo.

– El contenido del mensaje: la guinda del pastel. NO sé ni por dónde empezar…. Puedes saludar de manera más formal (Estimad@s Señor@s) o informal (Hola!), pero hazlo. Cada vez que abro un mail y me encuentro directamente con un documento adjunto, se me quitan las ganas de abrirlo, te lo prometo. Siento ser tan sincera, pero a la mayoría nos pasa y creo que es bueno que lo sepas. El contenido del mail indica tu estilo y forma de relacionarte con tu entorno, y este que te acabo de comentar, NO me gusta en absoluto.

Si te apetece, aprovecha para hacer una pequeña introducción de lo que puedes aportar al puesto de trabajo, de las ganas de trabajar en el sector de la oferta o sobre cómo has conocido la noticia, pero bajo NINGÚN concepto me quieras dar pena, ni contarme tus miserias. Estoy buscando personas que me cautiven por sus #talentos NO por sus necesidades, espero que me comprendas a pesar de la crudeza de mis palabras. Es así.

Y por favor, NO te desvalorices en las primeras líneas en las que te conozco. NO me cuentes que no tienes nada de experiencia en el sector y que posiblemente te descarte. NO me digas que eres demasiado joven/mayor para el puesto y que seguro que ya hay candidatos mejores que tú… Por Dios! Ponle ganas y #ponteenvalor! Necesito que te creas que tienes mucho hacer en este proyecto y en esta oportunidad para poder creérmelo yo, NO me lo pongas tan difícil a los 3 minutos de conocerte.

Información sobre tí, elaborada y diferenciadora, tu #marcapersonal: cuando abra los documentos adjuntos, NO es bueno para ti que me encuentre una carta de presentación dirigida a otra persona o que tu cv tenga como última fecha de actualización la del estreno de Harry Potter. NO es bueno, NO lo es, y cada vez que ocurre esto me haces pensar en, más allá de que nadie está libre de cometer errores, si pondrás el mismo interés, atención y esfuerzo en el puesto de trabajo para el que postulas. Necesito ver una propuesta de valor en toda regla, ya sea con el formato del cv, el contenido del portfolio, los enlaces a los que me diriges de tu blog o perfiles sociales, a las imágenes que anexas sobre tu trabajo… Algo que me diga rápidamente que NO eres uno más del montón, porque yo sé que no lo eres, pero me pierdo ante esa información caótica y desactualizada que me ofreces.

– Pedir información sobre el estado de la candidatura: si la persona de contacto te ofrece la posibilidad de solicitar información sobre el estado de tu candidatura (que es lo suyo…), hazlo! Pero NO a los 2 minutos de haber recibido el correo donde se te informa de ello y dentro del plazo de recepción de candidaturas. Y si de paso, cuando te responden sobre la fase en la que se encuentra tu cv o cualquier tipo de información adicional que hayas solicitado, lo agradeces, NO estaría de más. A los que nos dedicamos a estas cosas, también nos gusta que nos valoren y agradezcan el trato amable y correcto.

 

En fin, pues poco más puedo añadir sobre los motivos sobre los que posiblemente NO te permitan pasara a la siguiente fase del proceso de selección, al siguiente peldaño de esa escalera que parece no tener fin para ti. Si NO te ha resultado ofensivo, hiriente ni demasiado directo, házmelo saber, me pondré ahora mismo con una segunda parte que tiene que ver con las entrevistas en este mismo tono.

Imagen: google.com

El compromiso del empleado
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¡Sí, quiero! El compromiso del empleado no tiene truco

Suena mi móvil, descuelgo y una voz al otro lado me dice:

“Jéssica, necesito una formación sobre motivación y fidelización, quiero que comprometas a mis chic@s con la empresa”

Y yo, a este lado, me quedo con cara de póker pensando en cómo salir airosa de una petición tan compleja como ésta. Con las técnicas y métodos que utilizo, con mi propuesta y aportación a tu organización, te podré ayudar (y puede que mucho!), pero no te confundas: el compromiso de tus colaboradores, depende de ellos y de ti, de tu organización.

El actual paradigma cambiante, fluctuante, incluso a veces abrumadoramente volátil en el que vives, hace que el mundo laboral sea su reflejo. Vamos, este entorno VUCA del que todo el mundo habla. Y es un entorno real, por eso no te voy hablar de organizaciones del futuro, pues es un hecho que las reglas del juego del mercado laboral han cambiado. Por eso no quiero, ni voy tratar sobre transformación digital o nuevas tendencias como algo lejano, porque es evidente que ya están aquí. Sí, aquí y ya mismo.

Y para poder adaptarse a estos cambios tan rápidos, tu manera de entender las nuevas formas de aprendizaje, desarrollo profesional, empleo… se necesita tiempo. A tu cerebro le está costando, y al mundo empresarial, también. Por eso, con este post me gustaría ayudar a disipar esa neblina que pesa sobre determinadas ideas envejecidas y ayudar a tener más claro el nuevo papel del empleado y colaborador en las organizaciones actuales.

Sabes de sobra de la importancia del compromiso del empleado con la organización, de la necesidad de que tu colaborador sienta como suya la marca que has creado. No es nuevo para ti, que un empleado comprometido y satisfecho con su trabajo, es un empleado productivo. Mi pregunta es ¿qué haces esperando por fórmulas mágicas de motivación y compromiso enlatadas en formaciones que huelen a rancio? ¿No pretenderás conseguir que tus colaboradores se contagien del impulso necesario en 10 horas gracias a un ppt y a un buen formador (por muy bueno que sea)? Porque ya te adelanto, que SÓLO con eso, no harás nada.

 

Cuando me pides que te ayude en esta tarea, en realidad me estás pidiendo a gritos (pero todavía no lo tienes claro) que te ayude a definir, desarrollar o poner en marcha algo que tienes en mente pero quizás no seas capaz a concretar. Creo (y entonces creo bien) que estás pensando en potenciar tu marca de empresa de cara al empleado para conseguir lo mejor de él como colaborador, creo que estás pensando en trabajar tu imagen de manera tan profunda y convincente que consigas que tu colaborador se quiera quedar contigo a pesar de tener otras (incluso mejores) opciones. Y entonces cuando creo que estamos hablando de lo mismo pero en distinto idioma.

Aún siendo poco partidaria de tanto anglicismo, haré referencia a ello con los conceptos de Employee Advocacy y Employer Branding. Hace un buen rato que llevo hablándote de ellos y puede que tú, pensando en ellos, y aún así, nos suenen un tanto raro. Pero no lo es, ni raro ni complicado de poner en marcha, tan sólo es cuestión de creer de una vez por todas en el cambio de paradigma laboral.

Pienso que cuando me pides que te ayude a motivar a tus empleados en realidad quieres conseguir que tus colaboradores sean tus mejores embajadores, lo que se conoce como Employee Advocay. Y si es así, estás en lo cierto: nada que genere más confianza y capte la atención de un cliente que sea el propio empleado, dentro y fuera de la organización, quien luzca con orgullo la “camiseta” de la misma. Nada más atractivo que un colaborador funda su esencia con la de la empresa de la que se siente parte y la haga una sola, a través de las redes, las conversaciones cotidianas y los clientes. Nada que comprometa y fidelice más al talento que deseas en tu organización que un empleado transformado en embajador. Nada tan creíble y humano como escuchar de primera mano el orgullo que supone trabajar para y con tu equipo a alguien que forma parte de él. ¿No suena genial? Pues puede conseguirse y no es tan complicado…

Junto con este concepto, aparece el Employer Branding, que supone la base necesaria para que podamos hablar de los embajadores de marca que buscas, además de otras cosas, claro. Esto implica la construcción y gestión de tu estrategia como marca empleadora, es decir, cómo gestionar el talento actual y potencial de tu empresa de cara a tu imagen de marca como empleador. Supone tener en cuenta e investigar cómo es percibida la marca de tu empresa tanto en el mercado laboral como en los empleados actuales. Cuidar al detalle la forma de difundir ofertas, reclutar candidatos, atraer talento o desarrollar procesos de selección, hará que tu marca genere valor. Pero claro, para eso necesito que tengas claro a quién quieres atraer, para qué y cómo, y eso no siempre es fácil porque a menudo, no se ha pensado en ello. Al menos como estrategia como tal.

Y para poder trabajar todo esto, no puedo ni quiero dejar de hablarte del pilar de todo ello: el PVE o Propuesta de Valor al Empleado. Es el alma de la empresa en forma de cultura y valor organizacional, son los atributos que la representan y el mensaje que transmiten los colaboradores y empleados, los actuales y los futuros, con los que cuenta y a los que se quiere atraer. La PVE, tu PVE tendrá que ser específica, fiable, estratégica, acorde a los valores de empresa, diferenciadora y que aporte valor (vamos, de ahí la V…).

Ahora llega el momento en el que piensas que estoy exagerando, que estoy hablando de grandes empresas, multinacionales o grandes departamentos de gestión de personas en organizaciones imponente. Pues no, te equivocas. En España, y precisamente en Gijón (Asturias), tenemos el caso de Techpump, una empresa tecnológica especialista en desarrollo web, con varios millones de usuarios al día provenientes de casi cada país en el mundo, que ha diversificado su negocio en los últimos tiempos con marcas como Siroko (clothing y gafas de sol) o Footbie (plataforma colaborativa de vídeos donde el contenido es exclusivamente sobre fútbol), que se unen a otras, de contenido adulto, ya consolidadas como Cumlouder.

Pero lo que me interesa de esta empresa, no es tanto su volumen de facturación o el servicio que venden, sino su PVE. Con una plantilla de algo más de 50 empleados y con departamento muy, muy pequeño de gestión del talento, cuidan al detalle el proceso global de selección de sus candidatos, los cuales llegan muchas veces de los propios colaboradores actuales. Disponen de espacios de descanso abiertos y salas donde comer y charlar en momentos de ocio, sin  horario ni momento determinado para hacerlo. Las zonas de trabajo son comunes y aquellas que necesitan otra estructura, están interconectadas de alguna manera y son visibles y accesibles para todos. ¿Para qué te cuento esto? Pues para que sepas que la inversión en esto de la marca del empleador o del empleado como embajador no requiere tanto de dinero como de la mentalidad de la organización, y de la gana que le pongas a tu PVE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes cedidas por Techpump.

Con este “breve” resumen te he querido contar, que si quieres que tus colaboradores, las personas que trabajan contigo o para ti, te digan a ojos cerrados “Sí, quiero” y se comprometan con tu proyecto, deberás hacer mucho más que llamar y pedir un curso de motivación y compromiso. Esto, es sólo el principio…

Imagen: lacristinafotografia.com

 

 

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Autocontrol: la gestión del cambio personal sin perder la esencia

Gestión del cambio

La vida es cambio permanente y ese cambio implica gestionar y controlar aquellos aspectos que no nos conducen al éxito, sin perder por ello la esencia de lo que somos.

Como ya sabrás, soy una apasionada de la inteligencia emocional, y como hacía tiempo que te hablaba sobre ella, hoy me apetece algo relacionado con una de las competencias más deseadas de la inteligencia emocional, pero también de las que más esfuerzo conlleva: el autocontrol. Y lo es, porque cuando hablamos del autocontrol, de la gestión de las emociones y su funcionamiento, nos entran dudas de cómo ponerlo en práctica, pero también del efecto que supondrá en nosotros.

De sobra sabes que el hecho de no controlar tus pensamientos (“Voy a equivocarme”) y los efectos fisiológicos que conlleva (sudoración, taquicardia, etc) conduce a un determinado comportamiento (bloqueo mental, por ejemplo). Pero te sigue ocurriendo, te parece que no tienes control sobre ello y NUNCA podrás cambiarlo. Nada peor que un totalitarismo en estos casos…

Pero ¿y si los consiguieses controlar? ¿Tendrías en algún momento, la sensación de ser un farsante, uno actor, de fingir?… Aún saliendo beneficiado del cambio logrado, de controlar el comportamiento que te perjudicaba, podría quedarte un resquemor de no estar haciendo lo que realmente te apetece. Esa es una lucha interna y constante del ser humano: ¿Hago lo que me apetece o lo que es mejor para mí? ¿Me dejo llevar o controlo mis impulsos? ¿Soy natural y sincero o, por el contrario, artificial y forzado?

Voy a empezar a centrar, que me conozco…

Este post tiene dos partes, una de entrenamiento, más práctica y otra de reflexión, para que no tengas la menor duda de que gestionar y entrenar la gestión de tus emociones no te hace ser otra persona, sino ser mejor persona, esa versión mejorada de la que tanto se habla.

En este primer punto de inflexión, meramente práctico, me gustaría facilitarte el camino hacia la autorregulación (no te asustes por el nombre, no es tanto como parece), y por eso te cuento de forma muy breve cómo realizar una modificación de una conducta cualquiera que no te resulte beneficiosa. Intenta seguir estos sencillos, pero al mismo tiempo difíciles pasos:

1) Elige una situación que te produce malestar, por ejemplo: Hablar en público.

2) Analiza los pensamientos que tienes en ese momento, tu diálogo interno, por ejemplo: “Voy a meter la pata, voy a quedarme en blanco”.

3) Detecta los efectos en tu cuerpo, por ejemplo: “Sudoración de las manos, aceleración del pulso…”

4) Reflexiona sobre lo haces finalmente en esa situación desagradable, por ejemplo: “No consigo articular palabra, me bloqueo”.

5) Ahora piensa si es posible pensar de otra forma, de alguna que te conduzca a conseguir tus objetivos, por ejemplo: “Tengo el tema controlado, lo voy a hacer bien, voy a ir punto por punto…”. Te estoy hablando de pensamientos alternativos, una conversación contigo mismo diferente a la que tenías hasta ahora mismo.

6) Y con este pensamiento alternativo, creado por tí fuera de contexto, anticipa el comportamiento alternativo que se generaría en tí, por ejemplo: “Hablar tranquila y sosegadamente en la exposición en público, desarrollando punto por punto sin bloquearme”. Te estoy pidiendo que amplíes tu registro de conductas, sobre todo en aquellas en las que saldrás beneficiado.

Para mejorar tus resultados, puedes acompañar estos sencillos pasos con técnicas como la visualización, la simulación o el anclaje, de los cuales hablaré más en otros posts. Pero de momento, vamos a ir poquito a poco, pero avanzado en los cambios.

 

La segunda parte del post es la que tiene más miga, para mí, la más interesante pues es la base de uno de los principales temores ante el cambio: ¿seré un actor de mí mismo? ¿perderé naturalidad? Eso depende única y exclusivamente de tí. El hecho de decidas cambiar parte de tu comportamiento como forma de mejora, no implica perder tu esencia, es simplemente una transformación, un progreso del cual eres consciente y partícipe.

Por lo tanto…¡siéntete orgulloso! Crece, cambia, mejora todo lo que puedas y quieras, porque con ello harás mejor tu vida y la de quienes te rodean. No temas enfrentarte a comentarios como “Uy, ¡cómo has cambiado!” o “¡No pareces ni tu sombra!”. Me parece a mí que es mejor recibir esos comentarios que aquellos que reflejen que eres igual que hace 10 años, algo que por otro lado, es imposible. Pero es sólo una idea, claro…

Eres (somos) producto de una evolución constante, de un cambio permanente, pero no sólo dentro del contexto de la especie, si no desde el mismo instante en el que naces y hasta que deje de existir. Así que cambia, prospera, renueva actitudes y pensamientos que ya no te sirven. Y todo ello, sin perder la esencia de lo que eres, porque no hace falta dejar atrás aquello que eres ni te hace mejor, tan sólo cambiar y pulir lo que te limita.

“Renovarse o morir”, eso dicen ¿no?. Pues te invito a avances, a que te transforme y mutes y a que seas mejor, así de sencillo. El desarrollo personal y la mejora continua es un proyecto de vida, aunque a veces pienses que en el camino has dejado de ser quién eres. No lo dudes, serás tú pero mucho mejor, y créeme, eso es bueno.

Serás tu mejor versión, y lo mejor de todo, es que al mismo tiempo seguirás siendo, en esencia, tú.

Imagen: Google.com

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Los 10 pilares de la gestión emocional en las redes sociales

Hoy tenía planificado publicar un post sobre otros contenidos, pero ya sabes que cuando la inspiración llega, no se puede luchar contra ella. Más bien, hay que aprovecharla.

Por varios motivos personales y profesionales, esta semana ha sido muy intensa, tanto para lo bueno como para lo malo. Y recordando una interesante conversación con dos grandes amigas, surgió este debate: en las redes sociales se percibe tu estado ánimo, ya sea bueno o no tan bueno, y al mismo tiempo, las redes sociales generan emociones en tí. Por lo que decidí hacer mi propia guía sobre cómo gestionar las emociones en las redes sociales. Vamos allá!

1.- Las redes sociales unen, pero no atan: es decir, te hacen conocer a personas y generar relaciones, pero éstas pueden desaparecer a lo largo del tiempo, ya que nada es permanente. Es necesario que lo sepas y hagas uso de ello siempre que lo creas conveniente, pues también lo harán contigo… Nadie ha dicho que tengas que ser por siempre seguidor o amig@ de todos, lo serás mientras te aporten o aportes, recuerda que estás en todo tu derecho.

2.- Tu número de amigos/seguidores no está directamente relacionado con tu impacto: tener mil amigos o seguidores, no significa tener mil apoyos o mil fans. Significa que tienes a mil usuarios que puede que vean tu perfil… o no. Asúmelo, te será mucho más fácil seguir disfrutando de las redes sociales y no “sufrir” cuando dejes de tener seguidores o contactos.

3.- No vas a gustar a todos: al hilo de un post anterior, no se puede gustar a toda la red, por lo que tendrás detractores, opiniones en contra o hasta enfrentamientos. No entres en ese juego, te desgastará y no es necesario para seguir en las redes sociales. No des valor a aquellas opiniones que no lo tengan, tenlas en cuenta lo necesario para mejorar y avanzar.

4.- Reflexiona sobre lo que generas en las redes sociales: no solamente como forma de conseguir más adeptos o mejorar tu imagen, sino porque aprenderás de tus errores y entrenarás tus competencias. Utiliza el feedback que recibes como forma de saber aquello en lo que estás teniendo éxito y saboréalo, pero también analiza lo que no consigues e intenta encontrar el motivo.

5.- Aprende: el entorno virtual está lleno de oportunidades de aprendizaje, de tu propio sector o de otros por conocer, pero también de personas y de sus experiencias. Quédate con lo mejor de cada uno de ell@s, y ofrece también tu mejor versión. Agudiza bien todos tus sentidos y crea contextos de aprendizaje, incluso de los que tengan un matiz agridulce (de esos, es de lo que más se aprende).

6.- Sé auténtic@: lo mismo que percibimos las emociones o intensidad en lo que se publica, también percibimos con el paso del tiempo quienes “inflan” su imagen o fingen aptitudes/actitudes. Y eso no gusta a nadie, así que si no quieres recibir regalos envenenados, tampoco los hagas. A todos nos cautivan las personas auténticas, que no venden humo y cuyos perfiles desprenden sinceridad.

7.- Te han decepcionado: Si descubres que alguien no es como tú pensabas: no pasa nada. Las personas nos creamos expectativas sobre los demás que en muchos casos no se cumplen, y en este entorno es mucho fácil equivocarse. Valora si quieres mantener esta relación y sigue con tu vida sin enfadarte, no le dediques energía ni tiempo a relaciones que no van a llegar a ninguna parte.

8.- No recibes lo que das: se habla de compartir, generar conocimiento, crear relaciones. Pero notas que no recibes lo que esperas… Puede, que además de haber puesto demasiada esperanza y esfuerzo en determinadas relaciones, quizás no estés en el lugar adecuado. La red es muy grande, no lo olvides. Busca tu hueco, seguro que lo encuentras, no desistas.

9.- Disfruta de las oportunidades: las redes sociales te permiten conocer a personas que de no ser por esta vía, habría sido casi imposible. Crea vínculos, cultívalos, mímalos y déjate querer. Siente el apoyo que recibes en aquellas ocasiones que no te esperabas (o quizás sí…) y agradécelo. Este mundo te da maravillosas sorpresas que debes recibir con los brazo abiertos, hay PERSONAS extraordinarias por descubrir.

10.- No todo lo que ocurre en las redes tiene que ver contigo: ¿te has parado a pensar en la cantidad de información y personas que se dan cita en el mundo virtual? No vas a tener capacidad para asimilar todo lo ocurre, ni falta que te hace, ya que todo lo que acontece no tiene relación contigo ni te aporta. Y no sólo me refiero a los contenidos o debates, sino a los conflictos inherentes a las relaciones que también se dan en este contexto. No todo gira entorno a tí, así que despersonaliza y relájate, que quizás ese comentario tan ofensivo no vaya por tí.

 

Espero haberte ayudado a gestionar las emociones que te puedan generar las redes sociales, si se te ocurre alguno que sumar a la lista, no dudes en comentarlo (estoy haciendo uso de los consejos 5 y 9 😉 ).

Imagen: shutterstock.com

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Y al soplar la primera vela pensé: ¡Gracias!

Este es un post muy especial para mí y me gustaría hacértelo llegar de la mejor forma posible. Me va a resultar complicado transmitirte el cúmulo de emociones que supone celebrar mi primer cumpleblog: un año compartiendo reflexiones, ideas, ilusiones y, sobre todo, aprendizajes.

Me gustaría contarte cómo ha sido el camino hasta llegar aquí, quiénes me han acompañado y el motivo por el que me apetece soplar, como poco, dos velas. Sobre todo, me gustaría que lo supieras, porque tú tienes mucho que ver en ello.

EL ORÍGEN

Pues no sé muy bien cómo empezar, porque no tiene una fecha concreta, pero sí tiene muchos protagonistas, muchas manos cercanas que ha ayudado para conseguir dar el salto.

Jaime Gayol, mi marido, que antes de saber yo misma que iba a tener un blog, y mucho menos mi propia web, se encargó de comprar los dominios para hacerlo posible…dos años antes de su estreno. A eso le llamo yo tener visión! Por darle el formato y apoyo tecnológico que necesitaba y saber plasmar lo que estaba en mi mente y tanto me costó materializar. Por seguir en la mejora continua que todo esto requiere y aguantar mis momentos de “enfado tecnológico”. Gracias por anticiparte y formar parte de uno de los primeros pasos para llegar a este primer aniversario, y por ver tanto bueno en mí, desde el inicio.

Mi prueba de fuego público, más allá de las redes sociales donde poco a poco fui ganando en confianza, ha sido LNRE (La Nueva Ruta del Empleo). Y a pesar de que ahora mismo ya no colaboro activamente, es de bien nacidos ser agradecidos, siempre lo he considerado mi “lanzamiento oficial” y mi punto de partida. Significó una forma de empezar a compartir y aprender de una comunidad ya formada, muy interesante en su momento y de la cual me he llevado grandes regalos y aprendizajes, además de lo importante en realidad: las personas.

Luego está Rebeca Rodríguez Escudeiro, gran profesional y mejor persona (parece una frase hecha, pero es tal cual en su caso). Por esos cafés y comidas en los que el tema con el que finalizabas siempre era el mismo: “necesitas un blog, una página web donde mostrar todo lo que eres”. Gracias por creer en mis posibilidades antes que yo misma, gracias por ser incansable!

También tiene mucho que ver Elena Arnaiz, que con sus empujones virtuales y sus “puyitas”, consiguió encender en mí la necesidad de tener un lugar propio donde dar rienda a suelta a mis pensamientos y dar forma a todo lo que puedo hacer para acompañarte en tu desarrollo personal y profesional desde la psicología. Ella, no es realmente consciente del poder que tuvieron nuestras conversaciones en esta decisión, en la de no seguir siendo una “sin techo digital” como diría Alfonso Alcántara. Así que, de nuevo, gracias!

EL CAMINO

Aquí quiero centrar mi esfuerzo en contarte quiénes han sido mis “compañeros de viaje” en este año, y me gustaría comenzar por mis referentes en la red, que son muchos y muy variados. Y lo son por lo que consiguen transmitirme e inspirarme, por todo lo que aprendo de sus palabras, por la persona que hay detrás de cada perfil y que, en muchos casos, he conseguido la suerte de poder abrazar. Lo son, porque viendo sus resultados, su trayectoria y su esfuerzo, me hacen querer ser mejor cada día, y en ellas estoy… Ellos son, y anticipo que el orden no tiene relevancia, Pilar Jericó, Mertxe Pasamontes, Eva Collado Durán, Merce Roura, Andrés Pérez Ortega, Alex Rovira, Rafael VidacGuillem Recoloms, Víctor CandelMercedes Romero, Rosa Montero, Almudena Lobato,  Javier García, Eloy Cánovas, Isabel Iglesias, David Barreda, Iñaki González

Y me quedo muchos en el tintero, que cada vez son más habituales en mis lecturas y estoy segura que pronto pasarán a formar parte de esta lista de imprescindibles e incluiré en mi segundo aniversario.

No puedo, ni debo olvidarme de aquellos profesionales que también me han hecho ver en lo que NO quiero llegar a convertirme, incluso por verme reflejada en algún momento en ellos y decidir reconducir hacia dónde quiero ir. Gracias! Es tan importante saber hacia dónde quiero ir como hacia dónde no. En este caso, sobran las etiquetas ;). En esta misma línea, también he descubierto y constatado que no soy blog de buen gusto para todos, y eso forma parte del propio aprendizaje y mejora continua, con lo que también agradezco cuando me haces llegar que no estás en sintonía conmigo y no te gusta ni lo que hago ni lo que soy. Mientras sea con respeto y me aportes, me encantará saber de ti, seguro que aprendo.

Pero sin duda alguna, en este camino de crecimiento quiénes me han acompañado, apoyado y ayudado a llegar aquí, han sido personas como tú. Detrás de cada contacto de las diferentes redes sociales (Facebook, Linkedin o Twitter), de los suscriptores del blog y sus comentarios, hay un inmenso aporte para mí. Y por si acaso no te ha quedado claro cada vez que interactuamos en las redes, mi homenaje particular es este, es para ti.

A tí, antiguo y actual alumno, desde Paz Gf de los certificados de profesionalidad, pasando por Javier, Alicia Ordoñez sin olvidar a Araceli Fernández Sela o Kira López García. Desde los alumnos del PIE I (Teresa Martín, Lucia Conci Galimi, Gemma Prado y resto de participantes) y a los del Programa CEFET (Dolores Holgado, Jaquelin Madeira, Noelí Fernández, Eva Martínez Mielgo, Isabel González…todos realmente!) ambos del Ayuntamiento de Oviedo de la mano de Ana García Turbón.

A tí, que has sido alumno de alguna de las 24 ediciones de los talleres para mandos intermedios de Club Asturiano de Calidad, o de las 2 ediciones del programa “Ponte las pilas” de la Agencia de Activación Juvenil del Ayuntamiento de Gijón. A tí, que has formado parte de alguna de las acciones formativas en las que hemos coincidido a lo largo de estos 12 años y te encargas de hacerme llegar que lo vivido en común, no ha caído en saco roto.

A tí, que has llegado y te has convertido en imprescindible para mí, por tus comentarios y aportaciones, por hacerme reflexionar y mejorar cada día mi estrategia: Pedro A. Muro, Sandra Fernández Climent, Marigely Espínola, Juana María Hernández, Daniel Vilá, Beatriz Arroyo, Élia Guardiola, Kike Iglesias y a otros tantos que no menciono más por motivos de espacio que de importancia.

Y a tí, que confías en mí para que te acompañe en tu proyecto de vida, en tu camino hacia el cambio y lo haces a corazón abierto frente a frente o a miles de kilómetros gracias a la magia de la red. A tí, que me permites entrar en tu organización y hacerme partícipe de ella durante un tiempo para facilitar la mejora que buscas y depositas en mí parte de la esperanza de conseguir los mejores resultados en ella. A tí, a mi cliente, debo gran parte de las historias que cuento en mi blog, gran parte de las reflexiones que me gusta compartir desde aquí y que es motivo de este agradecimiento.

LA META

Sencillamente seguir, esa es la meta. Seguir sumando: referentes, aprendizajes, crecimiento, experiencias, personas. Continuar escribiendo esta historia, de la que tan solo el primer capítulo, me ha confirmado lo que ya intuía: siempre me llevo más de lo doy, siempre recibo infinitamente más de lo ofrezco.

No me voy a extender en la meta, porque lo quiero es escribirla contigo, junto a ti y para eso necesito conocerte y escucharte, leerte y conectar contigo.

Ya sabes donde encontrarme para formar parte del segundo aniversario, te espero.

Gracias por adelantado por leerme…

 

Imagen: Pixabay.com