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Influerexia o la tendencia a pensar que influimos de manera poderosa en los demás

Un sesgo cognitivo es un efecto psicológico originado por una distorsión, prejuicio o interpretación errónea de la información que percibimos y damos sentido. Es una forma rápida de etiquetar situaciones que vivimos y con ello, ahorrarnos un gasto extra a la hora de abordar cada contexto situacional desde le visión y juicio críticos. Con ello, conseguimos responder de manera rápida a múltiples situaciones complejas del día a día, imposibles de abordar sin ese filtrado subjetivo dejando a un lado el procesamiento racional, pero de una manera inconsciente.

De ahí, que la psicología cognitiva hace décadas que lo estudia en profundidad para conocer y abordar esos atajos mentales (procesamiento heurístico), emociones o aspectos sociales que subyacen a estos sesgos cognitivos y que inundan nuestras tomas de decisiones continuas, ya sean más o menos importantes.

Daniel Kahneman (junto a Amos Tversky), es a quien se le atribuye el concepto y su principal divulgador desde 1972, al iniciar las primeras investigaciones sobre las dificultades de las personas para razonar ante situaciones y órdenes complejas, antes las cuales se generan esos “atajos” basados más en elementos intuitivos, irracionales, emocionales o culturales. Algo de valor tendrán estos dos señores y todo el revulsivo que vino en los años posteriores respecto a la toma de decisiones racional, cuando en 2002 Kahneman compartió con Vernon Smith el Premio Nobel de Economía.

 

Y mientras profundizo en los sesgos y sus clasificaciones, efectos y formas de manejarlos, me doy cuenta de una importante carencia en ese listado que está de rabiosa actualidad y nos entra por los ojos, que está en el aire y nos obnubila. A este enorme listado le falta la influerexia o tendencia a pensar que influimos de manera poderosa en los demás.

 

Otra vez me vengo arriba, cual @susicaramelo con su #pibonexia (ríete tú que está a un paso de ser citada en cualquier revista científica Scopus). Sigo en mi intento fallido de hacerme viral de alguna forma y dejar el mundo de los mortales, viajar en jet privado y que me graben un vídeo emocionándome al recibirlo. Allá cada uno con sus sueños y sus emociones, no? Mientras tanto, me seguiré dedicando a trabajar como psicóloga e intentando que las organizaciones y las personas con las que trabajo consigan sus objetivos de una manera más eficaz, más ecológica…con todo el esfuerzo por su parte que requiere, y no por mis poderes mágicos de influencia.

 

Veo tremendamente necesario abordar este síndrome, para poder definir y diagnosticarlo (ya sabes que a los psicólogos nos chifla eso de etiquetar todo y definir), porque quizás sea yo, pero detecto cierta influerexia en el aire. Muchas conversaciones con «colegas», demasiados casos de transformación vital, excesos de charlas motivacionales y subidones de  oxitocina y dopamina, increíbles poderes cósmicos para modificar pensamientos instantáneamente, saturación de gurús jugando a ser dioses ... Y tengo la hipótesis de que esta influerexia es altamente contagiosa y difícil de erradicar (no está la cosa pa bromas con este tema, pero tenía que contártelo hoy).

 

La tremenda obsesión por transformar vidas, por dejar imborrables huellas en otras personas, por dejar este mundo mejor, por contar con ábacos, likes o aplausos lo importante que uno ha sido en el destino de los demás, nos ha llevado a desarrollar un síndrome.

 

Influerexia o la tendencia a creer que influimos más en los demás…de lo que realmente influimos.

 

Del “yo puedo con todo”, hemos pasado el “yo puedo influir sobre cualquiera que me lo proponga” o “yo puedo cambiar vidas”. Mira lo que te digo, de ahí a una sanación por imposición de manos o una lectura mental por mirada cósmica, estamos a un paso.

 

Poca broma…

 

Pensar que influyes en las personas de las que te rodeas, de una manera tal, como para que cada conversación sea “poderosa” y seas el inicio del CAMBIO, es como pensar que esa mesa de cristal a la que acabas de quitar el polvo, se queda limpia. Es algo momentáneo, temporal, y que sólo se producirá si la persona (o auditorios) está preparada para ello y ha realizado todo el trabajo previo necesario, además de continuar dicho proceso una vez desaparezca ese chute de motivación (influencia?) inicial. Y esto, con suerte de que alguien llegue a escuchar realmente lo que dices.

 

Por si acaso, te enumero de manera rápida y sencilla, que no está la vida para perder el tiempo con tonterías, los principales síntomas de la influerexia:

  • tendencia a la confirmación sobre el poder ejercido en los cambios de vidas ajenas.
  • disfrute y recreo en la tendencia anterior.
  • repetición constante de la importancia y valor de opiniones propias, otorgado por uno mismo o público (léase, fans).
  • necesidad imperiosa de solucionar problemas ajenos, aún no habiendo sido solicitada su ayuda.
  • firme creencia de poderes superiores únicos e intransferibles.

 

Para poder emitir un diagnóstico clínico del síndrome, han de darse y coexistir al menos 3 de estos síntomas de forma persistente durante 3 meses (a ver quién es el guapo que aguanta esto 3 meses para ver si es verdad o no que tienes frente a ti a un influeréxico).

 

El síndrome se encuentra en estos momentos en estado de investigación y validación, a través del método científico usando un muestreo por conveniencia o fórmula mixta (con muestreo intencional). Es posible que la metodología evolucione favorablemente en los próximos meses tras recabar más datos y tener una población más amplia con la que poder trabajar.

 

Si crees que conoces a alguien que pueda estar desarrollando el síndrome o presente alguno de estos síntomas sin ser diagnosticado, ponte en contacto conmigo y colabora con la humanidad en la erradicación y prevención precoz de un síndrome que, más que cambiar vidas, las puede llegar a destruir mientras levanta un tremendo dolor de cabeza y agotamiento a quienes lo sufren de cerca.

 

Imagen: pixabay.com

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El efecto terapéutico de las series: mi listado

Seguro que tienes alguna persona en tu vida con la que compartes tus inquietudes y miserias, y éstas se vuelven más livianas, menos duras. Más pequeñas.

 

Imagino que también practicarás algún tipo de actividad o afición que te resulte placentera y consiga evadirte de tu día a día. Desde el deporte al baile, desde la pintura a pasear sin rumbo, desde tomarte una caña los viernes a escribir tus reflexiones en un pequeño diario.

 

Y que también tendrás algún tipo de música que te evoque y facilite determinadas sensaciones o emociones, ya sean buenas o no tan buenas. Incluso olores, lugares, prendas de ropa…

 

Estas personas, aficiones, canciones, lugares son terapéuticos por el efecto que generan en ti. Al menos, yo las denomino así: terapéuticas. No son personas profesionales de la salud mental ni del bienestar, incluso muchas veces no son ni personas! No son terapeutas, ni sustituirán nunca los profesionales de la salud, pero te hace un bien inmenso tenerlos cerca en el momento adecuado porque te ayudan a evocar aquello que por ti mismo no puedes.

 

Por ello, quiero compartir contigo un listado de series terapéuticas.

 

Mi listado.

 

Este listado es personal e intrasferible, me explico: estas series lo son para mí y lo han sido por el momento en el que me han llegado y ayudado a afrontar diferentes situaciones emocionales de mi vida. O al menos, yo considero que así ha sido.

 

Empezamos…

 

Juego de Tronos

Llegué a ella a punto de estrenarse su última temporada. Me perdí 8 años de intrigas por capítulos (menos mal!) y la pude disfrutar de golpe en 2 meses, unos meses personalmente complicados. Cuánto me hicieron disfrutar las estrategias sin escrúpulos de algunos de sus personajes, el ansia de poder escondido en cada esquina de las fortalezas, en cada centímetro de las mallas cubiertas por armaduras.

Cuánta similitud con la vida cotidiana, con la realidad del día a día y no sólo con los RRHH como pensaba antes de ver la serie, dada la infinidad de artículos existentes sobre el tema.

 

Los Stark, los Lannister, los Targaryen.

Los dragones, el muro, los caminantes blancos.

El amor, el poder, la guerra, la venganza.

Los linajes, la sangre, las espadas, los tronos, la mujer, Arya

Para mí, ha sido LA SERIE, sin lugar a dudas de esta etapa de mi vida. Si quieres saber más sobre mi opinión de la serie podrás verlo aquí o aquí.

 

The leftovers

Serie de culto, no apta para mentes cerradas ni predispuestas a navegar entre la culpa, la muerte, la aceptación, la superación, la fe y el lado oscuro del ser humano a través de un simbolismo elaborado y embriagador.

Una banda sonora deliciosa llena de referencias y fantásticas versiones donde todo tiene significado, en un entramado entre la ciencia ficción y la realidad, que te hace ahondar de manera sutil en la forma en la que llenamos los vacíos  a los que expone la vida. Los abandonos, separaciones, desapariciones, enigmas y respuestas sin responder.

 

Maravilloso Justin Theroux y maravillosa serie para ver a solas, con una copa de vino y buen queso en formato maratón. Pañuelos cerca…por si acaso.

 

Euphoria

Porque nunca un eye liner con purpurina e iridiscente me había hecho pensar tanto.

Porque hacía tiempo (casi desde Copycat) que no veía un representación tan «fiel» de la depresión, el trastorno bipolar o la ansiedad.

Porque nunca había sido tan consciente de cómo la generación que ha crecido con la red, se comunica en la red, vive en la red y para la red… Y es totalmente comprensible (que no sano, pero comprensible).

Porque nunca habría disfrutado y sufrido tanto con un serie de adolescentes, donde los trastornos mentales, la sexualidad, la (falta de) comunicación, las adicciones y el lado oscuro del ser humano están a más a flor de piel que cualquier tatuaje efímero.

Porque nunca una sudadera masculina había significado tanto para mí en un cuerpo «perfecto» de adolescente atormentada.

Magistral: último capítulo. Música, simbología, significados ocultos que cobran sentido, oscuridad con atisbos de luz y un final tan abierto como tu corazón pueda soportar.

 

El cuento de la criada

Durísima distopía sobre el papel de la mujer en un mundo donde la fecundidad se ha vuelto un bien preciado.

Verla, tengas hijos o no, tengas pareja o no, tengas trabajo o no, te hace pensar (y mucho) en la delicada y frustrante situación de la mujer en una realidad que pudiera llegar a no ser ficticia.

Difícil de ver, a veces lenta, dura. Sobre todo, dura y compleja estructura social que subyuga a la mujer (y también a clases no pudientes) y la somete a atrocidades de difícil comprensión desde la comodidad y libertad del sofá de tu casa.

Serie para pensar sobre lo que NO quieres que te ocurra como mujer o las mujeres de tu vida.

 

Succession

Admito que una vez finalizada GOT, me sentí perdida respecto a series con una trama complicada y con estrategias familiares tan complejas como las que viví con intensidad en Westeros.

Pero llegó Succession. Y aún está. Y llegó para recordarme a esas familias y relaciones modélicas que son más de lo que aparentan.

Que la perfección ni existe ni es necesaria y mucho menos en las relaciones entre personas.

Que, en caso de que veas perfección, será cuestión de haber discutido, negociado, cedido, puesto límites mientras se ríe, llora, grita o escucha.

Porque lo idílico que vemos, que quizás no lo sea tanto, lo que nos gusta ver en las relación… Quizás no sea gratuito.

Mansiones, inversiones, lujos indecentes. Fortunas que se tambalean, dramas familiares, puñales emocionales por la espalda y un «sálvese quien pueda» ante la pérdida de status se entremezclan en cada capítulo de esta serie, que finaliza con una segunda temporada brillante.

 

Pose

Dentro de toda la dureza que escondían los suburbios de la Nueva York principios de los 80, con el VIH como telón de fondo de la gran manzana y las dificultades del colectivo transgénero, esta serie me ha hecho reir y llorar a partes iguales.

Entre bolas de espejos de discoteca, rutilantes concursos de disfraces, coreografías imposibles, luchas de poder dentro de los estamentos más desfavorecidos. Entre brillos, rasos, plumas, sombras de ojos, maquillajes y relaciones de ida y vuelta, consigue meterte de lleno en la complicada vida y lucha de un colectivo que hasta entonces había permanecido invisible y quiere buscar su hueco…a lo grande.

La desigualdad vestida de lentejuelas, pero desigualdad al fin y al cabo.

 

Years and years

Otra distopía, más centrada en aspectos sociopolíticos pero que no deja la lado reflexiones filosóficas sobre la evolución de la especie humana. El cómo los instintos más básico del ser humano, aquellos supuestamente controlados y que nos hacen ser superiores, nos pueden llevar un contexto tecnológico tan (des?)humanizado como avanzado, pero incapaz de dejar a un lado las pulsiones y emociones de las personas.

Para pensar y mucho, sobre el impacto de decisiones políticas mundiales radicales, de la tecnología en las relaciones y formas de vida y comprender que nadie es intocable a los efectos colaterales de grandes movimientos.

 

Y ¿qué requisitos tiene cumplir una serie terapéutica para ser terapéutica?:

  • Que me haga pensar e ir más allá, incluso de lo deseado.
  • Que consiga llevarme a situaciones emocionales a las que no puedo por mí misma en ese momento. Puede ser tanto llorar hasta dormirme, como activarme para dar el paso definitivo.
  • Que me presente una visión diferente a la habitual sobre algún tema.
  • Que permita entrar y salir a mi antojo de la realidad.
  • Que cuando acabe, me haga estar en un estado diferente al que me encontraba cuando la empecé.
  • Que me entretenga: puede ser profunda y emocional, pero también incluir grandes dosis de humor.

 

Espero que las disfrutes y compartas conmigo tu listado de series terapéuticas, haciendo así que el mío quede siga creciendo y sumando momentos terapéuticos.

 

Imagen: Sesión de cine habitual en «Las chicas Gilmore» (google.com)

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Listado de mujeres referentes en gestión de talento y personas

Diez años, diez, he tardado en poder realizar un listado con nombres y apellidos de referentes profesionales.

 

Diez en la red y más de quince en el mundo de los recursos humanos (dígase talento, dígase personas, con tanto cambio, ya ni sé cómo debo decirlo…).

 

Vaya por delante que el listado, es el de MIS referentes y lo son por conocimiento directo de su forma de ser y hacer. Algunas han sido clientes, otras compañeras de formación, otras alumnas y varias ya son amigas a día de hoy, por lo que es posible que haya un barniz de subjetividad personal hacia ellas, pero no por ello en el lado profesional.

 

Y así, será donde me intente centrar porque su gusto por Harry Potter, los caballos o el movimiento instafoodie. Su compulsión por las formaciones, el buen gusto en el vestir o las largas conversaciones frente a una sidra, eso, ya me lo guardo.

 

Y para saber quién es quién, no te quedará más remedio que conocerlas. Algo que lejos de ser una amenaza es una sana recomendación.

 

 

Elena Aguirre

 

Psicóloga y Licenciada en Ciencias del Trabajo (más lo primero que lo segundo), con una profunda vocación por la enseñanza desde cualquier vertiente en la que se encuentre, lo que la hace tremendamente valiosa en las organizaciones. Su fuerte es basarse en el empleado como eje central del desarrollo organizacional usando el aprendizaje como piedra angular del cambio en los equipos de los que ha formado parte.

 

Va camino de los 15 años de experiencia profesional en el desarrollo de personas en empresas como Dupont, FLC, Vauste y ahora Altabox. Siempre ligada al sector industrial, ahora vive con entusiasmo el impacto de la humanización en el sector tecnológico y del valor innegable de cuidar a las personas que componen y son la esencia de las organizaciones.

 

Inma Alvarez

 

Abogada, con una mente brillante para la administración y gestión de temas legales vinculados al mundo laboral, pero con gran capacidad e interés por las personas, el alma de las empresas. Aprovecha cada hueco libre en su agenda para pisar la fábrica porque sabe que es allí donde se “cuece” lo que mueve el día a día y hace avanzar a la organización hacia sus objetivos estratégicos.

Lo mismo te hace una nómina, que un requerimiento o estudia un sistema de retribución como apoyo al departamento de Recursos Humanos de PMG del que forma parte desde hace más de 5 años, sin dejar nunca de lado la importancia de las personas y las relaciones humanas en el entorno organizacional.

 

Sandra Cuesta

 

Aunque su perfil es de economista y directora general de ABHAL, conozco pocas personas que se desvivan tanto por su equipo ( y este es grande, muy grande). Dinamiza, promueve, escucha, participa, implica y sonríe todo el tiempo (admito puede llegar a ser agotadora por momentos 😉 ).

 

Dirige con soltura una fundación con muchos protagonistas, muchas partes implicadas y alguna de ellas, en situación muy frágil, por lo que el cuidado y mimo que impera en la organización debe ser (y lo es) exquisito. Al igual que la selección y gestión de las personas se dedican a su cuidado. Y ella, lo hace excepcionalmente bien.

 

Raquel Fernández

 

Relaciones laborales especializada en derecho laboral y mediación, atesora más de 22 años de experiencia profesional. Como responsable de departamentos laborales hasta responsable de Recursos Humanos de Lactalis-Puleva, pasando por la dirección de Recursos Humanos durante más de 12 años del Grupo Imetalsa, queda patente su valía en la gestión de personas y todo lo que implica en el mundo organizacional.

 

Actualmente está al frente del departamento de Recursos Humanos de Envira, algo que desempeña con la elegancia que caracteriza a todos los proyectos que ha emprendido y desarrollado en cada departamento que ha liderado o formado parte.

 

Regina Fernández

 

Psicóloga y Relaciones Laborales, lleva a sus espaldas más de 15 años como responsable de departamentos de Recursos Humanos de pequeñas y grandes empresas del sector industrial y tecnológico, sin dejar nunca de lado su faceta docente o consultora en el ámbito de desarrollo de personas.

Desde hace más de un año, lidera el ambicioso proyecto de RHI Magnesita en España con sede en Oviedo. Y apenas tiene tiempo de aburrirse.

Regina es una profesional que desborda energía, siempre impulsando a los equipos de los que forma parte o lidera a ser mejores y crecer de forma constante. Innovadora, abierta y muy muy activa, además con un marcadísimo estilo personal y profesional, si la conoces no te dejará nunca indiferente. Para bien o para mal, aunque por normal general gusta. Y mucho.

 

Paula Gómez

 

Psicóloga especializada en Recursos Humanos, que desde sus inicios ha estado vinculada al mundo tecnológico formando y siendo parte del desarrollo y crecimiento de Clarcat desde hace más de 5 años.

 

Es la discreción en persona, humilde y sencilla pero con un marcado temperamento, lo cual no está reñido al igual que un trato amable y cercano con el bienestar de su equipo y de la consecución de los objetivos organizacionales. Implicada y centrada en el equilibrio entre resultados numéricos y personas, siempre encontrarás su puerta abierta y su mirada atenta a lo que puedas necesitar.

 

 

Begoña Martinez

 

Ingeniera Técnica Industrial con cerca de 23 años a sus espaldas en el mundo industrial, concretamente en Moreda Riviere Trefilerías S. A. donde empezó en calidad para luego pasara a prevención de riesgos y afrontar hace 7 años el reto de la gestión de personas.

 

No fue un paso fácil, pero con su compromiso con la empresa, con la calidad en el más sentido estricto de la palabra y la búsqueda de la excelencia, ha conseguido convertirse para mí en una referente por su forma de hacer en el sector industrial en lo que ha gestión de personas se refiere.

 

Su día a día transcurre entre aviones, llamadas, negociaciones colectivas pero también entre conversaciones, cesiones y búsqueda de un equilibrio ideal para todas las partes implicadas, algo complicado como podrás imaginar.

 

 

Andrea Olivera

 

10 años como técnico de selección en el departamento de Recursos Humanos de Crivencar y antes otros 2 en empresas de trabajo temporal, avalan su trayectoria profesional en el mundo de la gestión de personas y más concretamente, en la ardua tarea de la selección en el mundo de la hostelería y la distribución.

 

Es concienzuda, temperamental y firme, muy firme. Pero también cercana y amigable, sabe mirar a los ojos y hacer las preguntas oportunas. Y sabe muy bien lo que hace en lo que a entrevistas y selección de talento de manera ágil se refiere.

 

Sencillamente, no cualquiera sabe hacerlo. Y además, bien.

 

Raquel Villa

 

Psicóloga con más de 20 años de experiencia en la gestión de departamento de Recursos Humanos en empresas como Thales o Mercadona, y ahora de hace más de 8 años al frente de la comunicación, operaciones y recursos humanos de Transinsa.

 

Raquel representa la idea de embajadora de marca ideal, algo muy bien implantado en Transinsa (por algo será). Si conoces su trabajo comprenderás rápidamente el concepto de humanización en la salud, compromiso con el empleado y el paciente y todo ello, abordado siempre desde la serenidad y el trato cercano, como no podía ser de otra forma.

 

 

 

Siento decirte que las teorías de mis referentes sobre las tendencias en gestión de personas, sus tips sobre obtener lo mejor del talento en sus organizaciones o sus reflexiones respecto a la evolución del mercado laboral, son escasas (incluso nulas) en lo que a redes sociales, libros escritos o conferencias impartidas.

 

Pero en lo que a profesionalidad se refiere, te puedo asegurar que no pueden ser ni más recomendables y ni más referentes en lo que hacen.

 

Imagen: Shuttershock.com

 

 

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La falacia del salario emocional

Intentaré ser breve.

Me cuesta, lo sé, pero lo intentaré.

Lo del salario emocional, ya está pasado de castaño a oscuro.

 

Siguiendo la línea del buenismo que tanto ha dado a los creadores de Mrs. Wonderful y todo aquel profesional que haya prostituido la psicología positiva, llevan unos cuanto años dale que te pego con el salario emocional.

 

Y siguiendo con esta línea, lo hacen de manera simplona y vacía.

 

¿En qué cabeza cabe que vas a dar más valor a poder ir en bici al trabajo para así ser coherente con tu defensa del medio ambiente…si no te da para comprar una bici?

¿A quién se le ocurre pensar que es más importante tener un comedor o un gimnasio si el salario no te da ni para un sándwich o un chándal? Y mira que Decathlon lo pone fácil con sus conjuntos a precio de saldo…

 

Te lo resumo: a quienes insisten en la importancia del salario emocional, centrándose en la parte alta de la pirámide de Maslow, se olvidan de que carece de sentido si la base es deficitaria o no se cumple. Yo creo que es porque los colores superiores de la pirámide son muy del estilo arcoíris, unicornios y @lavecinarubia. Y eso, como bien sabemos todos, lo peta.

 

Esta famosa pirámide pronto cumplirá 100 años (es de 1943) y aún sigue vigente, en boca de muchos, pero a veces tengo la sensación de que lo hace… sin sentido alguno.

 

Menos usada es la teoría de los factores higiénico-motivacionales de Herzberg, de 1959. Y creo que es así por ser más tristona, más gris, que vende menos, vamos. Esta teoría, te dice muy brevemente, que existe dos tipos de factores que favorecen la satisfacción e insatisfacción del empleado en el contexto organizacional:

 

– los factores higiénicos, que de NO darse, generan insatisfacción (mucho más duradera y difícil de transformar que la satisfacción). Y entre ellos, (oh, sorpresa!) menciona el salario, la seguridad y medidas higiénicas, la política y cultura de empresa o el tipo de supervisión (liderazgo?).

 

– los factores motivacionales, son aquellos, que de darse, generan satisfacción y aquí sí, aparecen los mantras en los que se basan los discursos huecos del buenismo perverso: reconocimiento, independencia, promoción o responsabilidad.

 

Pero insisto, los factores motivacionales, los que son más facilones de vocear en posts y recomendaciones de gurús, no sirven de nada si tu vida corre peligro o lo que cobras no te da para pagar tus gastos. Y esto excluye entrar en si tienes más gastos de los deberías, porque aquí nadie es juez de nadie. O no debería serlo…

 

Sin embargo, los factores higiénicos son los determinantes para generar esa base de compromiso, confianza, satisfacción y felicidad tan deseada en el empleado pero que se busca por la vías inadecuadas.

 

Y ahora, me pregunto los motivos (me bien al pelo) que nos ha llevado a aplaudir esta falacia:

 

  • ¿falta de conocimiento del comportamiento humano?
  • ¿exceso de osadía de opinar y sentenciar sobre aquello que nos venga en ganas?
  • ¿cuestión de moda?
  • ¿necesidad de decir sólo aquello que (pensamos) se desea escuchar?
  • …..

 

Sea lo que sea, el salario emocional por sí sólo, no traerá más que falsas expectativas y frustración.

 

Con lo sencillo que es no frustrar y desmotivar y te empeñas en querer motivar, siendo algo totalmente personal en intransferible.

 

Con lo que si quieres seguir leyendo sobre salario emocional, llena tu almacén de tazas llenas de frases molonas, aprovisiónate de cojines rebosantes de lentejuelas y búscate un buen departamento de gestión de personas que sepa hacer procesos de selección sin descanso.

 

Porque eso es lo que te espera: continuos procesos de selección para lograr empleados y colaboradores felices, motivados y comprometidos con tu proyecto.

 

Y ahora, sal al pasillo a llenarlo de abrazos y sonrisas, pero no te olvides de que el salario sea como poco, según convenio y que las condiciones de seguridad básicas, se cumplan.

 

Imagen: google.com

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Longlife Working: el nuevo modelo de trabajo que llega

En esta búsqueda de la fama y de conseguir hacer viral algún post, se me ha venido a la cabeza el concepto de “Longlife Working” y por más que he buscado, no he encontrado nada al respecto.

 

Si tienes información sobre su existencia o puedes confirmarme que ya está registrado, házmelo saber y así no pierdo el tiempo en patentes ni registros intelectuales.

Pero mientras tanto, voy a seguir feliz pensando que he acuñado un nuevo concepto respecto a la forma de trabajo que nos espera y que estamos enfocando mal.

 

Muy mal…

 

Supongo que conocerás el concepto “Longlife Learning” que no es otra cosa que la educación permanente, es decir, estar en un aprendizaje continuo. Implica un desarrollo continuo de habilidades y conocimientos que permitan una mejor adaptación al contexto organizacional…y social. Este formato de aprendizaje, que hace 20 años era una opción para quienes deseasen desatacar en su carrera profesional y estar actualizados, se convertido en una necesidad.

 

O te actualizas y aprendes constantemente a lo largo de tu vida profesional…o mueres laboralmente, hablando.

 

 

Aunque haya cambiado de nombre y le hayamos puesto el barniz anglosajón, esta relación con el aprendizaje y la formación continua no debería pillarte por sorpresa. Todo lo contrario, más bien ya es algo relativamente asumido (con algún que otro resoplido de agotamiento puntual) como una manera natural de aprender en este entorno cambiante e impredecible en el que vivimos.

 

El mundo cambia.

La forma de aprender y adaptarse al mundo, cambia.

La forma, en cuanto a ritmos, tiempos, estilos de trabajo … ¿cambia?

 

La aplicación de las nuevas tecnologías al ámbito laboral y los drásticos y vertiginosos cambios que ha supuesto, nos obligan a estar en constante aprendizaje y actualización para ser capaces a satisfacer las necesidades del mercado laboral. Algo que por momentos resulta extenuante, pero que es característico e intrínseco a los nuevos modelos de trabajo.

 

Este cambio constante y necesidad de aprendizaje continuo, además de generar retos y oportunidades de superación y desarrollo incesante también viene acompañado de desgaste y cansancio, sobre todo cuando no hay tregua para recuperarse y volver a tu estado basal de equilibrio interno. La famosa homeostasis que todo organismo busca de manera natural.

 

Si el entorno laboral nos dice a gritos y vamos asumiendo que el cambio ya es una realidad a nivel de polivalencias con especializaciones puntuales en cuanto a competencias profesionales, del Longlife Learning, de contextos líquidos…digo yo que también será necesario un cambio en las formas, tiempos, ritmos y estilos de trabajo.

 

Gracias a la robotización y mecanización de multitud de tareas, tu trabajo cada vez es más liviano a nivel físico, pero quizás no tanto a nivel mental (desde la monotonía al exceso de responsabilidad en la toma de decisiones). Esto supone que tu vida laboral tiene muchas papeletas de tener una duración mayor de entre 5 y 10 años que generaciones anteriores: tu vida laboral, se prolonga.

 

Si además le añades una evolución histórica y predicción de esperanza de vida en aumento en los últimos 100 años, es urgente revisar la manera en la que trabajamos y adaptarla a la realidad que vivimos. No podemos pretender mantener las formas habituales de trabajo implantadas desde hace al menos 50 años, cuando el resto del contexto se ha modificado sustancialmente.

 

Se espera que trabajes durante más años, sólo de esa forma será sostenible el sistema actual de pensiones (y aún así, permíteme que tenga mis dudas…), por lo tanto conviene revisar o eliminar determinadas prácticas que han funcionado hasta ahora pero que cada vez resultan menos productivas:

 

– Trabajar bajo presión de manera sostenida. El trabajo bajo presión debe ser algo puntual, con un principio y un fin determinados en el tiempo y con un período posterior de recuperación física y psicológica. Sólo así será posible un empleado productivo y comprometido a largo plazo.

 

– Normalizar e implantar como modelo de trabajo “estar fuera de plazo”. Al igual que la circunstancia anterior, las urgencias, los imprevistos e ir con la fecha de entrega pegada a los talones, debería ser algo ocasional originado por incidentes insalvables.

 

– Sobrecarga de puesto de trabajo como recurso facilón: al igual que el trabajo bajo presión, la sobrecarga de tareas y/o funciones en el puesto de trabajo, sólo tendrá sentido de manera excepcional y entendida como circunstancia adversa, no como forma ideal de trabajo.

 

– Jornadas de trabajo sin fin. Deberíamos ir pensando en reducir horas de las jornadas laborales y extensión de la semana laboral en aras de una productividad más rentable y más a largo plazo. Es cuestión de números: si el organismo humano está “diseñado” para producir un número limitado de horas y tendemos a trabajar más años, haz tú las cuentas.

 

– Desconexión ficticia. Se ha comprobado que la hiperconectividad multicanal a la que estamos sometidos laboral y socialmente, merma nuestra capacidad de concentración, descanso y productividad. Al mismo tiempo que sabemos que el cerebro, al igual que el cuerpo, necesita períodos de descanso real para seguir a pleno rendimiento de nuevo. Si a esto le sumas que ha de ser a lo largo de una vida laboral más larga, sigue siendo cuestión de números.

 

 

Si nos enfrentamos a un modelo de trabajo Longlife working, creemos desde ya unas bases firmes en la que se pueda apoyar y tenga todo el sentido del mundo trabajar durante más años, pero también mejor.

 

Imagen: Desierto de Arizona, National Geographic.

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Los 6 factores clave de tu marca empleadora: la experiencia del candidato

En la era de la imagen pública, de las recomendaciones y la reputación, las organizaciones aún no han abordado como es debido el valor de su marca empleadora, el poder de desarrollar y realizar una buena estrategia de atracción y selección de talento.

 

Basta con dejarse caer en redes sociales como LinkedIn donde la imagen de los “profesionales” de los todavía mal llamados Recursos Humanos, deja mucho que desear. Falta de información sobre el puesto, trato inadecuado (muchos usan el concepto inhumano, ironías de la vida para el departamento más humano de la organización…), ausencia de feedback, dificultades de seguimiento del estado del proceso y un sinfín de elementos que dejan claro la afirmación con la que arranco este texto.

 

Quizás con este post no te descubra nada, dada la gran cantidad de información disponible en la red de grandes profesionales como Isabel Iglesias o Ximo Salas, pero con que sirva para que le prestes un poco de atención a esta parte vital de tu organización, habrá cumplido su misión.

 

A continuación, te cuento 6 aspectos claves para potenciar tu marca empleadora:

 

Definición y revisión constante de la imagen de empresa y propuesta de valor coherentes

Es vital comprender que los candidatos a los que llegas y quieres atraer deben conocer algo más que las funciones del puesto, la retribución del mismo o las frases típicas hechas de “clima laboral agradable” o “empresa estable”.

Las decisiones en los procesos de selección actualmente se están dando por ambas partes y ya no sólo por parte de la empresa, por lo que es necesario tener clara la propuesta de valor para el candidato en concordancia con la imagen real de la empresa y con la que desees proyectar en los procesos de selección. Este, será un factor clave a la hora de encontrar los mejores candidatos y que éstos se decidan por tu organización o que en caso de no hacerlo, la opinión sobre la manera en la que ha sido abordado el proceso (la marca empleadora, vamos) sea positiva.

 

Fusión entre los departamentos de marketing y talento

No hace falta pensar en grandes corporaciones con departamentos gigantescos, a veces un departamento es una sola persona, incluso una sola persona podría ser varios departamentos. A lo que me refiero, es que cada acción relacionada con la comercialización de tu marca, tenga en cuenta a los candidatos actuales y potenciales, tanto desde la visión interna como la externa.

Cada inversión en publicidad y comunicación, debe valorar su efecto en los empleados para potenciar su rol como embajadores de marca internos al mismo tiempo que influya positivamente en los procesos de selección en marcha o previstos, generando una imagen de marca empleadora interesante.

 

Inclusión de la gestión de personas en la estrategia organizacional

El anterior factor no podrá darse si ambos departamentos no están incluidos en las decisiones estratégicas de la empresa. Marketing lo tiene más fácil, y aún así, le cuesta. Pero en el caso de los departamentos de personas, es algo inexplicable.

¿Cómo se van a realizar procesos de selección exitosos si quien los realiza no sabe a dónde se dirige la empresa en 1 año?

¿Cómo se van a conseguir encontrar a candidatos idóneos si las competencias que se buscan no son las necesarias para alcanzar los objetivos de la organización?

 

Estrategia empleadora bien definida e implementada

Una vez conocida la estrategia y objetivos de la organización, como parte de ella que debiera ser, es preciso incluirla en el marco de acciones relacionados con la atracción y selección de talento. Al igual que el departamento de marketing, cada movimiento dado, debe tener en cuenta su impacto en la imagen de la empresa como marca empleadora y su opinión (interna y externa) sobre cómo percibe el candidato la experiencia vivida.

Para conseguir esto, no sólo tendrás que saber de estrategia, sino de valores y cultura organizacional y además, ser capaz de plasmarlo en todo lo relacionado con el proceso de selección. Desde la forma en la que se lanza al exterior la vacante hasta el tipo de pruebas a realizar durante el proceso, pasando por la manera de contactar durante todas las fases del mismo.

 

Cuidar con mimo y detalle cada fase del proceso

En realidad, el proceso de selección no acaba nunca, pues está determinado por las necesidades de la organización que pueden cubrir las personas que la conforman y eso…no tiene fin. Pero sin determinar cuál es la parte inicial o más determinante del proceso, cada una de ellas debe representar fielmente la cultura y valores de la organización y buscar una satisfacción plena de los candidatos que pasen por ella, a riesgo de no contentar a todos (ese es un riesgo que siempre se corre…)

No seleccionar con urgencia (al menos, de manera habitual), tratar al candidato con respeto en todo momento, conocer en profundidad el puesto a cubrir, estudiar con cuidado las características del candidato, informar con detalle del seguimiento del proceso… Pautas que parecen de sentido común y lógicas, son las principales quejas de los candidatos vividas en los procesos de selección que se vierten en las redes sociales y aparecen en diferentes estudios y hacen que tu empresa no se atractiva para ir a trabajar en ella. Sobre todo cuando son ciertas.

 

Buscar feedback real y darle un buen uso

Para saber si los candidatos que pasan por tus procesos de selección han quedado satisfechos a pesar de no haber sido elegidos, deberás hacer preguntas mediante encuestas o valoraciones posteriores, ya sean presenciales u online. Esto, no sólo hace ver tu interés por cómo ha sido tratado el candidato y potencia tu marca empleadora, sino que te ofrece la información que realmente importante del público al que te diriges y que te dirá cómo de efectiva está siendo tu estrategia empleadora.

 

Ahora, queda de tu mano seguir quejándote de que el mercado laboral está fatal o culpando a tu departamento de recursos humanos como factores clave de que no consigas dar con el candidato adecuado o que se vayan a la media hora de haber llegado. Al menos, estos 6 factores entran dentro de tu control y tu responsabilidad

 

Imagen: google.com

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Personas con alma. Melhen Iglesia: Formadores, ¿creadores o facilitadores de cambio?

FORMADORES, ¿creadores o facilitadores de cambio?

 

Aún me sigue dando pudor publicar este post, pero en esta sección poco tengo que decir a lo que publican las personas a las que invito y que te quiero hacer llegar.

Ella es Melhen Iglesias y nos conocimos hace ya un tiempo a través de LinkedIn. Para mí, ella y la relación que tenemos, es la muestra de todo lo bueno que te trae la red, pero que se cuece a fuego lento de manera privada y no en los muros a golpes de «Te quiero» enarbolados.

Melhen es una PROFESIONAL, así con mayúsculas, del mundo del Retail que ha ido dando forma a lo que la mueve y a lo que sabe hacer con los equipos de venta del sector. Y cuando no había nombre para denominarlo, ella sabría que lo encontraría o que con el tiempo se definiría, y sin entrar en terrenos pantanosos que pusiera en peligro ninguno de los protagonistas de su papel en la organización.

Melhen es tan rubia, tan guapa y tan todo, que puede permitirse el lujo de que le saquen fotos desde arriba…y salir tan divinamente como apreciar (el azul del Cantábrico de fondo, ayuda…pero el mérito de llenar la imagen es suyo).

Melhen ya ha dado el salto al otro charco, quizás no lo sepas aún, pero te lo digo yo. Y lo ha hecho a lo grande y poniendo toda la carne en el asador.

Y yo, que creo tanto en ella como ella hizo en mí para compartir y hacerme partícipe en cada paso que ha dado, no puedo más que desear que lo que algunos ya hemos visto en ella…llegue a muchos más.

 


 

Aún recuerdo la primera vez que contacté con Jessica…

Era una tarde de primavera, y estaba en la parada de autobús, de vuelta a casa después de una jornada extenuante y sobretodo, estresante de trabajo. El estrés, ¡que gran impulsor de acciones!

 

Contacté con ella a través de LinkedIn y solicité información sobre su curso de Gestión Eficaz del Tiempo.

 

Gestión del tiempo: aún me produce risa el tema que elegí…

Era la única manera que había encontrado mi parte consciente y racional de hacer caso a mí subconsciente que me pedía a gritos hablar con Jessica, porque de alguna forma, sabía que ella me ayudaría a conocer la real causa de mi estrés.

 

Empezamos el curso, y de Gestión del tiempo hablamos poco, ya que rápidamente Jessica supo ver que la gestión del tiempo no era más que una excusa.

De hecho, no perdió el tiempo y fue muy sincera con sus palabras: «Voy a saltarme el guión, porque creo que realmente no estamos aquí para la Gestión del tiempo».

Estás en un momento de gran transformación, del que ahora mismo aún no eres consciente.»

 

Sí era consciente de que algo estaba cambiando en mí, pero no a tal magnitud ni a tal velocidad…

 

Cada vez que teníamos una sesión, a través de sus preguntas, me ayudaba a ordenar mi mente.

Habiendo yo misma estudiado Coaching y PNL, era consciente de muchas de las técnicas que utilizaba conmigo, sin embargo, me hacían un bien increíble.

 

Hoy, hace más de 1 año y medio que terminé el curso de Gestión Eficaz del Tiempo.

Y puedo afirmar, que tanto en el interior como en el exterior, en la parte laboral: todo ha cambiado.

 

El objetivo que me había marcado a 5 años, se hizo realidad en 1 año.

Y el papel que desempeñó Jessica conmigo, lo desempeño yo ahora con otras personas.

 

Ahora bien, te hago una pregunta: ¿Crees que esa transformación se dió gracias a Jessica o a mí?

 

Mi respuesta a esa pregunta es que Jessica supo escucharme activamente y hacerme las preguntas oportunas, todo esto, con mucho cariño y respeto.

 

Pero la transformación se estaba dando en mí, y ella únicamente facilitó que yo lo pudiese ver y le pudiese dar forma.

 

Y aquí es donde quiero llegar: lo más importante es que ella FACILITÓ esa transformación, pero NO la PROVOCÓ.

 

Y esta es una de las mayores lecciones que he aprendido…

 

Nuestro papel como formadoras NO es el de provocar cambios ni transformaciones, sino de facilitarlos.

 

Y para eso hacen falta la ESCUCHA ACTIVA, las PREGUNTAS oportunas, y sobretodo y más importante, el RESPETO.

 

No somos salvadores que hemos venido a convertir las almas perdidas, sino personas que facilitan y acompañan aquellas personas que quieren avanzar y no saben muy bien cómo.

 

En mi caso, desarrollo este papel en un sector muy concreto: el Retail, abordando temas muy diversos como la Experiencia del cliente, la organización y gestión de los puntos de venta, el liderazgo, etc.

 

Y me encuentro con muchas personas que realmente desean avanzar y que enriquecen e iluminan este sector que a simple vista puede parecer frío y superficial.

 

Pero también me encuentro con personas que no han pedido nada y que dentro de ellas mismas no está la motivación por el cambio.

Yo busco y rebusco en su interior, para asegurarme de que realmente no quieren avanzar, y que son conscientes de las consecuencias que tiene la inmovilidad en un sector tan dinámico y cambiante como el Retail.

 

Muchas de estas personas prefieren quedarse en la zona de confort, y no tienen ninguna motivación para salir de ella, aunque eso signifique el final de su desarrollo en la empresa…

 

Y yo, que mi zona de confort es la de No confort, me quedo atónita…

 

Pero como facilitadora de cambios que soy y NO provocadora de los mismos, acompaño a esa persona en los pequeños cambios que esté dispuesta a dar, y con mucho respeto, espero a que esté preparada, dejándole mi puerta abierta para cuando decida salir de esa zona de confort, si es que lo decide…

 

Ya que aunque vivimos en una época en la parezca ser una obligación salir de la zona de confort, realmente no lo es.

 

Y eso, me permite focalizarme en las personas que están deseosas de cambiar y avanzar, como yo lo estaba una tarde de primavera, sentada en la parada del autobús…

 

 

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Toda la verdad sobre mis 10 años como autónoma

Septiembre de 2009.

Hace 10 años  que me di de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).

Qué ilusión! Mi primera cuota como autónomo… que pagué un recargo del triple de su cantidad por un error de mi asesor. Y lejos de hacer como los grandes empresarios o estrellas de cine, que echan balones fuera, empecé asumiendo mi primer error de novata y pagando los intereses correspondientes. Delegar implicar supervisar y no dejar a ciegas parte de tu futuro en manos de otro.

Pero yo, aún no lo sabía. Eso sí, aprendí rápido y aún sigo en ello.

 

Podría haber buscado un título más sugerente del estilo “10 tips para conseguir la vida que deseas: los secretos de mis 10 años como profesional independiente”. Pero estoy tan cansada de maquillajes y artificios, que lo que me apetece es contarte MI verdad sobre esto del emprendimiento, la libertad laboral, la conciliación laboral y demás milongas que nos hemos zampado estos últimos 10 años.

 

Yo, la primera.

 

Y lo haré en base a frases archiconocidas y archirepetidas que me hacen sangrar los ojos cada vez que las leo, frases que nos intentan meter a calzador mezclando positivismo y emprendimiento y que estoy segura de que te sonarán:

 

– “Cuando me despidieron fue lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Ya ves, y yo que me fui por mi propia voluntad de la dirección de la empresa donde llevaba casi 4 años, lo hice con todo el dolor de mi corazón y después de meses luchando por un cambio que nunca llegó a mi organización. Y aún así, me quedé dos meses en shock sin saber qué hacer con mi vida, tal cual pintaba el panorama. Y ahí sí que hice el viaje de mi vida, ese que te cambia la perspectiva sin saber muy bien cómo, pero que así fue. Pero esto ya si eso para otro post, que así ya que estoy te lanzo el gancho y te dejo en vilo (o eso espero).

 

“Ahora soy libre, yo decido con quién sí y con quién no”.

Cierto, ciertísimo, pero también sufro por ello, soy responsable al 100% de los aciertos y los fracasos, de las facturas pendientes y las noches de desvelo. A día de hoy, me compensa, pero muchas veces me lo he planteado, no voy a negártelo. Imagino que al igual quien trabaja para otros… Cada SÍ es un riesgo, al igual que cada NO. Proyectos en los que das todo y son un fiasco, invitaciones que declinas y arriesgas a no tener ingresos durante meses por temas que van más allá de la ética o la agenda. Cada paso que das es única y exclusivamente tu responsabilidad y eso, pesa mucho.

 

“Me encanta tener mil proyectos abiertos y cambiar constantemente de entorno. Me estimula”. Vaya que si estimula y agota al mismo tiempo. Proyectos largos y cortos, con una persona o equipos de 10, 20 y hasta empresas de 300 empleados… Todo aporta, todo suma y de todo se aprende, pero también todo eso cansa y consume energía. Y es un no parar, y no siempre se tiene la energía al nivel necesario en cada nuevo proyecto, con cada nuevo cliente, en cada nueva propuesta.

Con lo que yo, que siempre me he considerado un “culo inquieto”, a veces echo de menos un poquito la manida zona de confort a la que hace tiempo que no veo el pelo. A mí, que me encanta aprender y ampliar horizontes, estar en activo y tener siempre algo nuevo en mente, añoro a ratos la sensación de aburrimiento y de no tener nada que hacer. Luego se me pasa, no queda otra y es mi sino, pero te mentiría si te digo que eso de estar todo el día aprendiendo (en Beta permanente, que mola más) es siempre un aliciente.

 

Esto no es una queja, puesto que si así fuese, ya estaría tardando en presentarme a candidaturas o planteando reuniones para ocupar puestos “fijos”, de esos que ya no existen, pero aparentan y dan el pego. De momento, no es así, pero tan sólo de momento…¿quién sabe mañana?

 

“Soy consultora independiente, freelance, colaboradora, ayudo a tu empresa a conseguir resultados…”

Todo esto, lo que tú quieras y más. Pero yo soy autónoma, que parece tener mucho menos glamour como para ponerlo en el perfil de LinkedIn. Y soy psicóloga y llevo la psicología a las organizaciones a través de la consultoría, formación y el coaching. Demasiado me parece ya para una “business card” o la placa profesional de mi oficina como para meterle más adornos, que lo único que hacen el distraer la atención de lo realmente importante.

 

“Gracias a mi emprendimiento puedo conciliar vida familiar y profesional”

Esta es de las peores falacias que existen entorno a ser trabajador por cuenta propia. Te lo resumo: tiempo que no trabajas, tiempo que no cobras, tiempo que no avanzas. Es cierto que tú eliges si es más importante estar con tu familia en el hospital o hacer malabares para estar libre el día de la función de Navidad, incluso llegar puntual a tu clase de boxeo… Pero que no te engañen: ese tiempo, invertido en ti, en los tuyos, tendrás que recuperarlo por otro lado. Fines de semana y noches pegada al móvil y al ordenador, hacer tareas que podrían ocuparte 30 minutos en 2 horas porque a ratos haces pulseras de arcoíris para las mejores amigas de tu hija, dormir durante semanas entre 5 y 6 horas al día con suerte. Pero oye, que lo haces con gusto porque es tu proyecto, tu sueño y bla bla bla, pero que también te acuerdas del día en que decidiste ir por libre, vaya que si te acuerdas.

 

Como te decía antes, a día de hoy me compensa, por eso estoy escribiendo este post por mi 10º aniversario y no buscando empleo en portales o haciendo networking para un contrato “fijo”. Pero no quiero engañarte y decirte que esto es fácil y es la mejor opción, como todo en la vida tiene sus ventajas e incovenientes y esto es una opción más entre otras tantas.

 

Quizás dentro de un tiempo, esté escribiendo sobre mi 10 aniversario en una empresa.

 

Quién sabe…

 

Imagen: google.com

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Desmitificando la vuelta al cole

Nadie dijo que los inicios fuesen fáciles.

Ni los retornos.

Ni los finales.

Ni mucho menos, los puntos intermedios. Que ni pa´ lante, ni pa atrás.

 

Seguro que hoy, primer día del curso 2019-2020 para muchos, te identificas con cualquiera de estos puntos vitales.

 

Tú que me lees, quizás empieces tu primer día de trabajo, o sea el último y aún ni lo sepas.

 

O para ti, sea tu primer día buscando empleo, o el enésimo, que ya es un trabajo en sí mismo. Sobre todo, cuando lo haces bien.

 

O puede que sea tu vuelta al empleo que tanto te costó conseguir y ahora se te hace insufrible mantener. O sea tu salvación al no poder desarrollarte en ninguna otra área de tu vida que no sea la laboral.

 

Qué se yo la cantidad de situaciones por las que pueden estar pasando los más 7,700 millones de personas que somos en el mundo, como para tener la autoridad suficiente de decirte cómo tienes que enfrentarte a este primer día del nuevo curso, porque quizás seas tú el que tengas que darnos ánimos al resto.

 

Nos hemos pasado el verano escribiendo y leyendo sobre la desconexión digital, el agotamiento que genera la hiperconectividad, lo que nos cuesta centrarnos en nuestro tiempo libre…y ahora resulta que tenemos síndrome postvacacional.

 

Esto no hay quien lo entienda!

Bien merece un #SeNosHaIdoLaPinza!

 

Quizás nos empeñemos en patologizar todo e inventarnos síndromes (admito que tiene su punto…), cuando es posible que estemos como locos por volver a la rutina, incluida la de la queja: que si el cole, que si el trabajo, que si el jefe/compañero, que si el desempleo, que si la política.

 

Puede que sea un día clave o un día más, un día cualquiera, un día que has planificado hasta la extenuación o que improvisas como es costumbre en ti. O que estrenes la agenda a la que tantas ganas tienes o por el contrario te dejes llevar una vez más por el kaos que reina en tu vida y tanto te gusta.

 

Quiero que seas libre de llegar a la oficina con tu mejor sonrisa o con el ceño fruncido, siempre sin perder la educación. Me gustaría verte a la puerta del cole ilusionada por dejar a los peques en el cole y tomarte un café a solas contigo misma, o con una lagrimilla asomando porque los vas a echar de menos después pasar el verano juntos.

 

Me encantaría escucharte mañana  mientras hablas de lo idílico de tu período estival o de lo frustrante que ha sido al no poder hacer nada de lo que tenías previsto. Todo lo que digas o hagas me parecerá tan normal…

 

De veras, que cada vez se me hace más cuesta arriba darte consejos que no me has pedido sobre cómo debes llevar una vida perfecta, LA vida perfecta que se supone que todos debiéramos tener.

 

De ahí, que mi lista de tips para volver con fuerza (nótese la ironía…) son muy reducidos:

 

  • Tómate tu tiempo, teniendo en cuenta que tu entorno te lo marca de una u otra forma. Pero no te plantees darlo todo ni amargarte cada 5 minutos pensando que estás donde no te apetece. Intenta no moverte en los extremos, y si lo haces, no te martirices por ello, con ser consciente de ello e intentar frenar el bucle, ya estás haciendo algo.
  • Pide ayuda si lo necesitas: si no recuerdas algo, si estás cansada cuando “deberías” estar a tope, si te apetece compartir que tienes desganas… Pero también si estás entusiasmada con volver a la rutina o te encanta continuar en el punto donde lo dejaste hace unas semanas.
  • Plantéate objetivos realistas y propios, básicamente propios. No lo que se espera de ti, lo que deberías, lo que toca… Y compártelos con quienes crees que puedan ayudarte. Si lo tuyo no es el gimnasio, pues no te matricules en el que está de moda y si no te gustan los idiomas, pues ya no hace falta que te veas las series de HBO en versión original. Quizás te apetezca aprender a tocar la batería de una vez por todas…
  • Cuida tu cuerpo como lo haces al intentar pensar “en positivo” para volver mejor. Alimentación sana, descanso adecuado y tiempo de ocio mínimo, siempre adaptado a tus circunstancias y necesidades, pero en busca de lograr unos hábitos saludables.

 

 

Con esto, te deseo que tengas un buen lunes de vuelta al cole, pero no menos que el que te deseo mañana o te desearé dentro de 27 días exactamente. Y que sobrevivas a él todo lo dignamente que puedas si se te hace cuesta arriba o que sigas con el mismo ritmo que hasta ahora. Incluso hasta podría pedirte que lo aflojaras un poco si piensas que vas demasiado forzada.

 

En definitiva, que este es el antipost de la vuelta al cole y que no me pienso extender más que hoy también es un día duro para mí, o quizás esté tan ilusionada con la vuelta a la rutina, que no quiera dedicarle ni un minuto más a este texto. Lo mismo que deberías hacer tú y dedicarlo a lo que tiene que ser: tu vida, sin listados, ni recomendaciones, ni consejos no solicitados.

 

Feliz vuelta! O no…

 

Imagen: Getty Images.

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Todas las mentiras sobre el cv perfecto que te hicieron creer

«Buenos días Jéssica: Seguramente sepas como hacer un currículum perfecto. Te podría pedir un favor. No te pido que me hagas el CV, solo algunas pautas para hacerlo “llamativo” El que tengo son tres folios y por lo que leo lo correcto es que sea uno solamente, pero ¿Cómo? ¿Cómo puedo resumir todos los cursos que voy haciendo? O ¿Cómo puedo no comentar las actividades que hago en mi trabajo? Muchas gracias por tu tiempo. Un saludo».

 

Y el chico me pillo con ganas y con un buen día, que no siempre tengo ni uno ni otro. Porque a veces, aunque sea tu trabajo y tengas que dar valor y no trabajar gratis y bla bla bla, a una le apetece echar un cable si lo cree conveniente.

 

Y abrí el documento y lo leí rápido.

 

Y me encontré con un cv bien estructurado, sencillo de leer, con una cronología fácil de seguir y un sentido lógico…pero en 3 folios.

 

Oh, drama!

 

La conversación que vino a continuación no viene a cuento, pero te diré que desprendió tantas cosas que aquí me tienes “vomitando” todo lo recopilando de una persona en pleno proceso de búsqueda de empleo, agobiado con las recomendaciones que se encuentra a menudo en la red sobre el cv perfecto.

 

Vamos al meollo de la cuestión y te cuento, para no te sigas tragando como si de bocados de sushi y sashimi se tratase, todo lo que dice la red:

 

– “Dime lo que puedo hacer para tener el cv perfecto”

Para empezar y como base de todo: no existe el cv perfecto! Porque, más allá de la que la perfección no existe, cada cv debe ser una “fiel” representación de un candidato para un puesto en concreto en un momento determinado.

Se nos ha olvidado lo de la individualidad, la diferenciación y las circunstancias?

O es cuestión de usarlo sólo cuando nos apetece.

 

– “Dicen los expertos, que no se deben tener más de 2 hojas, pues los reclutadores se cansan de leerlo”

Buf, por dónde empiezo…

  1. Si eres reclutador y te cansas por leer cv, por favor, dedícate a otra cosa que hay profesionales muy válidos esperando a realizar tus arduas y cansadas tareas de lectura.
  2. Parece más fácil leer 1 folio que 3, pero con una buena estructura, con espacios y diferenciaciones claras, que hagan fácil comprender una historia vital y profesional, puedes pasar de 2 hojas. Incluso de 3. Respira tranquilo…
  3. Dale sentido y forma lógica a la manera de ordenar la información sobre tu trayectoria, y emplea tiempo y recursos en ello. Tu cv perfecto será ese: el que te represente en cada proceso que inicies.
  4. No te agobies ni paralices por todo lo que lees y escuchas. Toma nota y llévalo a tu terreno, a tu proceso de búsqueda y quédate con lo que sea coherente. El resto…a la basura!

 

– “Cómo reduzco o quito lo que soy, lo que he hecho. No me cabe en una hoja”.

Ojalá todos tuviésemos el don de la concreción, no es mi caso, obviamente. Pero me resulta tremendamente difícil que consigas resumir en un hoja quién eres, lo que ha hecho que llegues a donde estás y qué puedes ofrecer si te contratan. Pero ya puestos, inténtalo y hazlo sencillo al reclutador (no vaya a ser que se canse).

Sin ir más lejos mi cv tiene 15 hojas y seguirá creciendo a lo largo de los años, no pienso quitar ni una coma. Soy yo y me representa. Eso sí, tengo una versión reducida de 3 hojas por temáticas, proyectos, sectores o actividades donde aparece en negrita “Existe versión extendida para más detalle”. Y fíjate, siempre, siempre, siempre, me la piden.

 

– “Hay que usar formatos más modernos, si llevas lo de siempre, ni te leen”

Verás… he recibido cv tan modernos que no había por dónde cogerlos.

No entendía nada, todo en clave, como si de un escape room se tratase.

Eso sí que cansa y hace perder el tiempo… Sobre todo cuando es en un proceso para una empresa pequeña y tradicional en forma y fondo, que busca a alguien para el departamento financiero.

Déjate de modernidades si no tienen nada que ver ni contigo, ni con el puesto, ni con la empresa, ni con tu esencia. No te dejes llevar por modas o tendencias que encajan en sectores diferentes a dónde buscas tu hueco, a otras culturas que están años de la empresa objetivo a la que te diriges.

Cuando se habla de modernizar el cv, quiero entender que se refiere a que sea en formato digital o video cv (si procede), fotos actualizadas o elementos novedosos que aporten frescura o agilidad. Pero siempre, que tengan que ver contigo.

Pero por favor, frente a estridencias que limiten la agilidad de la lectura o la comprensión de tu historia profesional, sencillez. Te lo ruego, sencillez.

 

– “He leído un montón de artículos y recomendaciones sobre el cv perfecto y lo que todo reclutador busca y dicen que….”

Me río yo, por no llorar, de esos posts con titulares sensacionalistas creados a golpe de SEO y palabras clave, hechos para la máquina y para posicionarse en los primeros puestos. Posts que no están hechos para personas, ni basados en las necesidades del público al que se dirige ni con conocimiento sobre lo que hablan.

No existe cv perfecto porque cada empresa busca un tipo de talento, cada reclutador tiene su método, cada perfil va a formar parte de un equipo y contexto determinado. Todo esto, partiendo de la premisa de estos mínimos estén bien definidos…

Y a pesar de que haya generalidades a las que aferrarnos, existe demasiada variabilidad y sesgo entre medias como para asegurar alegremente en un post que se tienen las clave de lo que todo reclutador busca.

 

Y como no puedo evitar el flujo desbordante de información en la red ni que el SEO haya opacado la creatividad y calidad de los contenidos, me limitaré a una sencilla recomendación.

 

NO TE CREAS TODO LO QUE LEES (este post incluido)

 

Imagen: google.com