, , , , ,

La falacia del salario emocional

Intentaré ser breve.

Me cuesta, lo sé, pero lo intentaré.

Lo del salario emocional, ya está pasado de castaño a oscuro.

 

Siguiendo la línea del buenismo que tanto ha dado a los creadores de Mrs. Wonderful y todo aquel profesional que haya prostituido la psicología positiva, llevan unos cuanto años dale que te pego con el salario emocional.

 

Y siguiendo con esta línea, lo hacen de manera simplona y vacía.

 

¿En qué cabeza cabe que vas a dar más valor a poder ir en bici al trabajo para así ser coherente con tu defensa del medio ambiente…si no te da para comprar una bici?

¿A quién se le ocurre pensar que es más importante tener un comedor o un gimnasio si el salario no te da ni para un sándwich o un chándal? Y mira que Decathlon lo pone fácil con sus conjuntos a precio de saldo…

 

Te lo resumo: a quienes insisten en la importancia del salario emocional, centrándose en la parte alta de la pirámide de Maslow, se olvidan de que carece de sentido si la base es deficitaria o no se cumple. Yo creo que es porque los colores superiores de la pirámide son muy del estilo arcoíris, unicornios y @lavecinarubia. Y eso, como bien sabemos todos, lo peta.

 

Esta famosa pirámide pronto cumplirá 100 años (es de 1943) y aún sigue vigente, en boca de muchos, pero a veces tengo la sensación de que lo hace… sin sentido alguno.

 

Menos usada es la teoría de los factores higiénico-motivacionales de Herzberg, de 1959. Y creo que es así por ser más tristona, más gris, que vende menos, vamos. Esta teoría, te dice muy brevemente, que existe dos tipos de factores que favorecen la satisfacción e insatisfacción del empleado en el contexto organizacional:

 

– los factores higiénicos, que de NO darse, generan insatisfacción (mucho más duradera y difícil de transformar que la satisfacción). Y entre ellos, (oh, sorpresa!) menciona el salario, la seguridad y medidas higiénicas, la política y cultura de empresa o el tipo de supervisión (liderazgo?).

 

– los factores motivacionales, son aquellos, que de darse, generan satisfacción y aquí sí, aparecen los mantras en los que se basan los discursos huecos del buenismo perverso: reconocimiento, independencia, promoción o responsabilidad.

 

Pero insisto, los factores motivacionales, los que son más facilones de vocear en posts y recomendaciones de gurús, no sirven de nada si tu vida corre peligro o lo que cobras no te da para pagar tus gastos. Y esto excluye entrar en si tienes más gastos de los deberías, porque aquí nadie es juez de nadie. O no debería serlo…

 

Sin embargo, los factores higiénicos son los determinantes para generar esa base de compromiso, confianza, satisfacción y felicidad tan deseada en el empleado pero que se busca por la vías inadecuadas.

 

Y ahora, me pregunto los motivos (me bien al pelo) que nos ha llevado a aplaudir esta falacia:

 

  • ¿falta de conocimiento del comportamiento humano?
  • ¿exceso de osadía de opinar y sentenciar sobre aquello que nos venga en ganas?
  • ¿cuestión de moda?
  • ¿necesidad de decir sólo aquello que (pensamos) se desea escuchar?
  • …..

 

Sea lo que sea, el salario emocional por sí sólo, no traerá más que falsas expectativas y frustración.

 

Con lo sencillo que es no frustrar y desmotivar y te empeñas en querer motivar, siendo algo totalmente personal en intransferible.

 

Con lo que si quieres seguir leyendo sobre salario emocional, llena tu almacén de tazas llenas de frases molonas, aprovisiónate de cojines rebosantes de lentejuelas y búscate un buen departamento de gestión de personas que sepa hacer procesos de selección sin descanso.

 

Porque eso es lo que te espera: continuos procesos de selección para lograr empleados y colaboradores felices, motivados y comprometidos con tu proyecto.

 

Y ahora, sal al pasillo a llenarlo de abrazos y sonrisas, pero no te olvides de que el salario sea como poco, según convenio y que las condiciones de seguridad básicas, se cumplan.

 

Imagen: google.com

, , , , ,

Longlife Working: el nuevo modelo de trabajo que llega

En esta búsqueda de la fama y de conseguir hacer viral algún post, se me ha venido a la cabeza el concepto de “Longlife Working” y por más que he buscado, no he encontrado nada al respecto.

 

Si tienes información sobre su existencia o puedes confirmarme que ya está registrado, házmelo saber y así no pierdo el tiempo en patentes ni registros intelectuales.

Pero mientras tanto, voy a seguir feliz pensando que he acuñado un nuevo concepto respecto a la forma de trabajo que nos espera y que estamos enfocando mal.

 

Muy mal…

 

Supongo que conocerás el concepto “Longlife Learning” que no es otra cosa que la educación permanente, es decir, estar en un aprendizaje continuo. Implica un desarrollo continuo de habilidades y conocimientos que permitan una mejor adaptación al contexto organizacional…y social. Este formato de aprendizaje, que hace 20 años era una opción para quienes deseasen desatacar en su carrera profesional y estar actualizados, se convertido en una necesidad.

 

O te actualizas y aprendes constantemente a lo largo de tu vida profesional…o mueres laboralmente, hablando.

 

 

Aunque haya cambiado de nombre y le hayamos puesto el barniz anglosajón, esta relación con el aprendizaje y la formación continua no debería pillarte por sorpresa. Todo lo contrario, más bien ya es algo relativamente asumido (con algún que otro resoplido de agotamiento puntual) como una manera natural de aprender en este entorno cambiante e impredecible en el que vivimos.

 

El mundo cambia.

La forma de aprender y adaptarse al mundo, cambia.

La forma, en cuanto a ritmos, tiempos, estilos de trabajo … ¿cambia?

 

La aplicación de las nuevas tecnologías al ámbito laboral y los drásticos y vertiginosos cambios que ha supuesto, nos obligan a estar en constante aprendizaje y actualización para ser capaces a satisfacer las necesidades del mercado laboral. Algo que por momentos resulta extenuante, pero que es característico e intrínseco a los nuevos modelos de trabajo.

 

Este cambio constante y necesidad de aprendizaje continuo, además de generar retos y oportunidades de superación y desarrollo incesante también viene acompañado de desgaste y cansancio, sobre todo cuando no hay tregua para recuperarse y volver a tu estado basal de equilibrio interno. La famosa homeostasis que todo organismo busca de manera natural.

 

Si el entorno laboral nos dice a gritos y vamos asumiendo que el cambio ya es una realidad a nivel de polivalencias con especializaciones puntuales en cuanto a competencias profesionales, del Longlife Learning, de contextos líquidos…digo yo que también será necesario un cambio en las formas, tiempos, ritmos y estilos de trabajo.

 

Gracias a la robotización y mecanización de multitud de tareas, tu trabajo cada vez es más liviano a nivel físico, pero quizás no tanto a nivel mental (desde la monotonía al exceso de responsabilidad en la toma de decisiones). Esto supone que tu vida laboral tiene muchas papeletas de tener una duración mayor de entre 5 y 10 años que generaciones anteriores: tu vida laboral, se prolonga.

 

Si además le añades una evolución histórica y predicción de esperanza de vida en aumento en los últimos 100 años, es urgente revisar la manera en la que trabajamos y adaptarla a la realidad que vivimos. No podemos pretender mantener las formas habituales de trabajo implantadas desde hace al menos 50 años, cuando el resto del contexto se ha modificado sustancialmente.

 

Se espera que trabajes durante más años, sólo de esa forma será sostenible el sistema actual de pensiones (y aún así, permíteme que tenga mis dudas…), por lo tanto conviene revisar o eliminar determinadas prácticas que han funcionado hasta ahora pero que cada vez resultan menos productivas:

 

– Trabajar bajo presión de manera sostenida. El trabajo bajo presión debe ser algo puntual, con un principio y un fin determinados en el tiempo y con un período posterior de recuperación física y psicológica. Sólo así será posible un empleado productivo y comprometido a largo plazo.

 

– Normalizar e implantar como modelo de trabajo “estar fuera de plazo”. Al igual que la circunstancia anterior, las urgencias, los imprevistos e ir con la fecha de entrega pegada a los talones, debería ser algo ocasional originado por incidentes insalvables.

 

– Sobrecarga de puesto de trabajo como recurso facilón: al igual que el trabajo bajo presión, la sobrecarga de tareas y/o funciones en el puesto de trabajo, sólo tendrá sentido de manera excepcional y entendida como circunstancia adversa, no como forma ideal de trabajo.

 

– Jornadas de trabajo sin fin. Deberíamos ir pensando en reducir horas de las jornadas laborales y extensión de la semana laboral en aras de una productividad más rentable y más a largo plazo. Es cuestión de números: si el organismo humano está “diseñado” para producir un número limitado de horas y tendemos a trabajar más años, haz tú las cuentas.

 

– Desconexión ficticia. Se ha comprobado que la hiperconectividad multicanal a la que estamos sometidos laboral y socialmente, merma nuestra capacidad de concentración, descanso y productividad. Al mismo tiempo que sabemos que el cerebro, al igual que el cuerpo, necesita períodos de descanso real para seguir a pleno rendimiento de nuevo. Si a esto le sumas que ha de ser a lo largo de una vida laboral más larga, sigue siendo cuestión de números.

 

 

Si nos enfrentamos a un modelo de trabajo Longlife working, creemos desde ya unas bases firmes en la que se pueda apoyar y tenga todo el sentido del mundo trabajar durante más años, pero también mejor.

 

Imagen: Desierto de Arizona, National Geographic.

, , , , ,

Los 6 factores clave de tu marca empleadora: la experiencia del candidato

En la era de la imagen pública, de las recomendaciones y la reputación, las organizaciones aún no han abordado como es debido el valor de su marca empleadora, el poder de desarrollar y realizar una buena estrategia de atracción y selección de talento.

 

Basta con dejarse caer en redes sociales como LinkedIn donde la imagen de los “profesionales” de los todavía mal llamados Recursos Humanos, deja mucho que desear. Falta de información sobre el puesto, trato inadecuado (muchos usan el concepto inhumano, ironías de la vida para el departamento más humano de la organización…), ausencia de feedback, dificultades de seguimiento del estado del proceso y un sinfín de elementos que dejan claro la afirmación con la que arranco este texto.

 

Quizás con este post no te descubra nada, dada la gran cantidad de información disponible en la red de grandes profesionales como Isabel Iglesias o Ximo Salas, pero con que sirva para que le prestes un poco de atención a esta parte vital de tu organización, habrá cumplido su misión.

 

A continuación, te cuento 6 aspectos claves para potenciar tu marca empleadora:

 

Definición y revisión constante de la imagen de empresa y propuesta de valor coherentes

Es vital comprender que los candidatos a los que llegas y quieres atraer deben conocer algo más que las funciones del puesto, la retribución del mismo o las frases típicas hechas de “clima laboral agradable” o “empresa estable”.

Las decisiones en los procesos de selección actualmente se están dando por ambas partes y ya no sólo por parte de la empresa, por lo que es necesario tener clara la propuesta de valor para el candidato en concordancia con la imagen real de la empresa y con la que desees proyectar en los procesos de selección. Este, será un factor clave a la hora de encontrar los mejores candidatos y que éstos se decidan por tu organización o que en caso de no hacerlo, la opinión sobre la manera en la que ha sido abordado el proceso (la marca empleadora, vamos) sea positiva.

 

Fusión entre los departamentos de marketing y talento

No hace falta pensar en grandes corporaciones con departamentos gigantescos, a veces un departamento es una sola persona, incluso una sola persona podría ser varios departamentos. A lo que me refiero, es que cada acción relacionada con la comercialización de tu marca, tenga en cuenta a los candidatos actuales y potenciales, tanto desde la visión interna como la externa.

Cada inversión en publicidad y comunicación, debe valorar su efecto en los empleados para potenciar su rol como embajadores de marca internos al mismo tiempo que influya positivamente en los procesos de selección en marcha o previstos, generando una imagen de marca empleadora interesante.

 

Inclusión de la gestión de personas en la estrategia organizacional

El anterior factor no podrá darse si ambos departamentos no están incluidos en las decisiones estratégicas de la empresa. Marketing lo tiene más fácil, y aún así, le cuesta. Pero en el caso de los departamentos de personas, es algo inexplicable.

¿Cómo se van a realizar procesos de selección exitosos si quien los realiza no sabe a dónde se dirige la empresa en 1 año?

¿Cómo se van a conseguir encontrar a candidatos idóneos si las competencias que se buscan no son las necesarias para alcanzar los objetivos de la organización?

 

Estrategia empleadora bien definida e implementada

Una vez conocida la estrategia y objetivos de la organización, como parte de ella que debiera ser, es preciso incluirla en el marco de acciones relacionados con la atracción y selección de talento. Al igual que el departamento de marketing, cada movimiento dado, debe tener en cuenta su impacto en la imagen de la empresa como marca empleadora y su opinión (interna y externa) sobre cómo percibe el candidato la experiencia vivida.

Para conseguir esto, no sólo tendrás que saber de estrategia, sino de valores y cultura organizacional y además, ser capaz de plasmarlo en todo lo relacionado con el proceso de selección. Desde la forma en la que se lanza al exterior la vacante hasta el tipo de pruebas a realizar durante el proceso, pasando por la manera de contactar durante todas las fases del mismo.

 

Cuidar con mimo y detalle cada fase del proceso

En realidad, el proceso de selección no acaba nunca, pues está determinado por las necesidades de la organización que pueden cubrir las personas que la conforman y eso…no tiene fin. Pero sin determinar cuál es la parte inicial o más determinante del proceso, cada una de ellas debe representar fielmente la cultura y valores de la organización y buscar una satisfacción plena de los candidatos que pasen por ella, a riesgo de no contentar a todos (ese es un riesgo que siempre se corre…)

No seleccionar con urgencia (al menos, de manera habitual), tratar al candidato con respeto en todo momento, conocer en profundidad el puesto a cubrir, estudiar con cuidado las características del candidato, informar con detalle del seguimiento del proceso… Pautas que parecen de sentido común y lógicas, son las principales quejas de los candidatos vividas en los procesos de selección que se vierten en las redes sociales y aparecen en diferentes estudios y hacen que tu empresa no se atractiva para ir a trabajar en ella. Sobre todo cuando son ciertas.

 

Buscar feedback real y darle un buen uso

Para saber si los candidatos que pasan por tus procesos de selección han quedado satisfechos a pesar de no haber sido elegidos, deberás hacer preguntas mediante encuestas o valoraciones posteriores, ya sean presenciales u online. Esto, no sólo hace ver tu interés por cómo ha sido tratado el candidato y potencia tu marca empleadora, sino que te ofrece la información que realmente importante del público al que te diriges y que te dirá cómo de efectiva está siendo tu estrategia empleadora.

 

Ahora, queda de tu mano seguir quejándote de que el mercado laboral está fatal o culpando a tu departamento de recursos humanos como factores clave de que no consigas dar con el candidato adecuado o que se vayan a la media hora de haber llegado. Al menos, estos 6 factores entran dentro de tu control y tu responsabilidad

 

Imagen: google.com

, , ,

Toda la verdad sobre mis 10 años como autónoma

Septiembre de 2009.

Hace 10 años  que me di de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).

Qué ilusión! Mi primera cuota como autónomo… que pagué un recargo del triple de su cantidad por un error de mi asesor. Y lejos de hacer como los grandes empresarios o estrellas de cine, que echan balones fuera, empecé asumiendo mi primer error de novata y pagando los intereses correspondientes. Delegar implicar supervisar y no dejar a ciegas parte de tu futuro en manos de otro.

Pero yo, aún no lo sabía. Eso sí, aprendí rápido y aún sigo en ello.

 

Podría haber buscado un título más sugerente del estilo “10 tips para conseguir la vida que deseas: los secretos de mis 10 años como profesional independiente”. Pero estoy tan cansada de maquillajes y artificios, que lo que me apetece es contarte MI verdad sobre esto del emprendimiento, la libertad laboral, la conciliación laboral y demás milongas que nos hemos zampado estos últimos 10 años.

 

Yo, la primera.

 

Y lo haré en base a frases archiconocidas y archirepetidas que me hacen sangrar los ojos cada vez que las leo, frases que nos intentan meter a calzador mezclando positivismo y emprendimiento y que estoy segura de que te sonarán:

 

– “Cuando me despidieron fue lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Ya ves, y yo que me fui por mi propia voluntad de la dirección de la empresa donde llevaba casi 4 años, lo hice con todo el dolor de mi corazón y después de meses luchando por un cambio que nunca llegó a mi organización. Y aún así, me quedé dos meses en shock sin saber qué hacer con mi vida, tal cual pintaba el panorama. Y ahí sí que hice el viaje de mi vida, ese que te cambia la perspectiva sin saber muy bien cómo, pero que así fue. Pero esto ya si eso para otro post, que así ya que estoy te lanzo el gancho y te dejo en vilo (o eso espero).

 

“Ahora soy libre, yo decido con quién sí y con quién no”.

Cierto, ciertísimo, pero también sufro por ello, soy responsable al 100% de los aciertos y los fracasos, de las facturas pendientes y las noches de desvelo. A día de hoy, me compensa, pero muchas veces me lo he planteado, no voy a negártelo. Imagino que al igual quien trabaja para otros… Cada SÍ es un riesgo, al igual que cada NO. Proyectos en los que das todo y son un fiasco, invitaciones que declinas y arriesgas a no tener ingresos durante meses por temas que van más allá de la ética o la agenda. Cada paso que das es única y exclusivamente tu responsabilidad y eso, pesa mucho.

 

“Me encanta tener mil proyectos abiertos y cambiar constantemente de entorno. Me estimula”. Vaya que si estimula y agota al mismo tiempo. Proyectos largos y cortos, con una persona o equipos de 10, 20 y hasta empresas de 300 empleados… Todo aporta, todo suma y de todo se aprende, pero también todo eso cansa y consume energía. Y es un no parar, y no siempre se tiene la energía al nivel necesario en cada nuevo proyecto, con cada nuevo cliente, en cada nueva propuesta.

Con lo que yo, que siempre me he considerado un “culo inquieto”, a veces echo de menos un poquito la manida zona de confort a la que hace tiempo que no veo el pelo. A mí, que me encanta aprender y ampliar horizontes, estar en activo y tener siempre algo nuevo en mente, añoro a ratos la sensación de aburrimiento y de no tener nada que hacer. Luego se me pasa, no queda otra y es mi sino, pero te mentiría si te digo que eso de estar todo el día aprendiendo (en Beta permanente, que mola más) es siempre un aliciente.

 

Esto no es una queja, puesto que si así fuese, ya estaría tardando en presentarme a candidaturas o planteando reuniones para ocupar puestos “fijos”, de esos que ya no existen, pero aparentan y dan el pego. De momento, no es así, pero tan sólo de momento…¿quién sabe mañana?

 

“Soy consultora independiente, freelance, colaboradora, ayudo a tu empresa a conseguir resultados…”

Todo esto, lo que tú quieras y más. Pero yo soy autónoma, que parece tener mucho menos glamour como para ponerlo en el perfil de LinkedIn. Y soy psicóloga y llevo la psicología a las organizaciones a través de la consultoría, formación y el coaching. Demasiado me parece ya para una “business card” o la placa profesional de mi oficina como para meterle más adornos, que lo único que hacen el distraer la atención de lo realmente importante.

 

“Gracias a mi emprendimiento puedo conciliar vida familiar y profesional”

Esta es de las peores falacias que existen entorno a ser trabajador por cuenta propia. Te lo resumo: tiempo que no trabajas, tiempo que no cobras, tiempo que no avanzas. Es cierto que tú eliges si es más importante estar con tu familia en el hospital o hacer malabares para estar libre el día de la función de Navidad, incluso llegar puntual a tu clase de boxeo… Pero que no te engañen: ese tiempo, invertido en ti, en los tuyos, tendrás que recuperarlo por otro lado. Fines de semana y noches pegada al móvil y al ordenador, hacer tareas que podrían ocuparte 30 minutos en 2 horas porque a ratos haces pulseras de arcoíris para las mejores amigas de tu hija, dormir durante semanas entre 5 y 6 horas al día con suerte. Pero oye, que lo haces con gusto porque es tu proyecto, tu sueño y bla bla bla, pero que también te acuerdas del día en que decidiste ir por libre, vaya que si te acuerdas.

 

Como te decía antes, a día de hoy me compensa, por eso estoy escribiendo este post por mi 10º aniversario y no buscando empleo en portales o haciendo networking para un contrato “fijo”. Pero no quiero engañarte y decirte que esto es fácil y es la mejor opción, como todo en la vida tiene sus ventajas e incovenientes y esto es una opción más entre otras tantas.

 

Quizás dentro de un tiempo, esté escribiendo sobre mi 10 aniversario en una empresa.

 

Quién sabe…

 

Imagen: google.com

, ,

Desmitificando la vuelta al cole

Nadie dijo que los inicios fuesen fáciles.

Ni los retornos.

Ni los finales.

Ni mucho menos, los puntos intermedios. Que ni pa´ lante, ni pa atrás.

 

Seguro que hoy, primer día del curso 2019-2020 para muchos, te identificas con cualquiera de estos puntos vitales.

 

Tú que me lees, quizás empieces tu primer día de trabajo, o sea el último y aún ni lo sepas.

 

O para ti, sea tu primer día buscando empleo, o el enésimo, que ya es un trabajo en sí mismo. Sobre todo, cuando lo haces bien.

 

O puede que sea tu vuelta al empleo que tanto te costó conseguir y ahora se te hace insufrible mantener. O sea tu salvación al no poder desarrollarte en ninguna otra área de tu vida que no sea la laboral.

 

Qué se yo la cantidad de situaciones por las que pueden estar pasando los más 7,700 millones de personas que somos en el mundo, como para tener la autoridad suficiente de decirte cómo tienes que enfrentarte a este primer día del nuevo curso, porque quizás seas tú el que tengas que darnos ánimos al resto.

 

Nos hemos pasado el verano escribiendo y leyendo sobre la desconexión digital, el agotamiento que genera la hiperconectividad, lo que nos cuesta centrarnos en nuestro tiempo libre…y ahora resulta que tenemos síndrome postvacacional.

 

Esto no hay quien lo entienda!

Bien merece un #SeNosHaIdoLaPinza!

 

Quizás nos empeñemos en patologizar todo e inventarnos síndromes (admito que tiene su punto…), cuando es posible que estemos como locos por volver a la rutina, incluida la de la queja: que si el cole, que si el trabajo, que si el jefe/compañero, que si el desempleo, que si la política.

 

Puede que sea un día clave o un día más, un día cualquiera, un día que has planificado hasta la extenuación o que improvisas como es costumbre en ti. O que estrenes la agenda a la que tantas ganas tienes o por el contrario te dejes llevar una vez más por el kaos que reina en tu vida y tanto te gusta.

 

Quiero que seas libre de llegar a la oficina con tu mejor sonrisa o con el ceño fruncido, siempre sin perder la educación. Me gustaría verte a la puerta del cole ilusionada por dejar a los peques en el cole y tomarte un café a solas contigo misma, o con una lagrimilla asomando porque los vas a echar de menos después pasar el verano juntos.

 

Me encantaría escucharte mañana  mientras hablas de lo idílico de tu período estival o de lo frustrante que ha sido al no poder hacer nada de lo que tenías previsto. Todo lo que digas o hagas me parecerá tan normal…

 

De veras, que cada vez se me hace más cuesta arriba darte consejos que no me has pedido sobre cómo debes llevar una vida perfecta, LA vida perfecta que se supone que todos debiéramos tener.

 

De ahí, que mi lista de tips para volver con fuerza (nótese la ironía…) son muy reducidos:

 

  • Tómate tu tiempo, teniendo en cuenta que tu entorno te lo marca de una u otra forma. Pero no te plantees darlo todo ni amargarte cada 5 minutos pensando que estás donde no te apetece. Intenta no moverte en los extremos, y si lo haces, no te martirices por ello, con ser consciente de ello e intentar frenar el bucle, ya estás haciendo algo.
  • Pide ayuda si lo necesitas: si no recuerdas algo, si estás cansada cuando “deberías” estar a tope, si te apetece compartir que tienes desganas… Pero también si estás entusiasmada con volver a la rutina o te encanta continuar en el punto donde lo dejaste hace unas semanas.
  • Plantéate objetivos realistas y propios, básicamente propios. No lo que se espera de ti, lo que deberías, lo que toca… Y compártelos con quienes crees que puedan ayudarte. Si lo tuyo no es el gimnasio, pues no te matricules en el que está de moda y si no te gustan los idiomas, pues ya no hace falta que te veas las series de HBO en versión original. Quizás te apetezca aprender a tocar la batería de una vez por todas…
  • Cuida tu cuerpo como lo haces al intentar pensar “en positivo” para volver mejor. Alimentación sana, descanso adecuado y tiempo de ocio mínimo, siempre adaptado a tus circunstancias y necesidades, pero en busca de lograr unos hábitos saludables.

 

 

Con esto, te deseo que tengas un buen lunes de vuelta al cole, pero no menos que el que te deseo mañana o te desearé dentro de 27 días exactamente. Y que sobrevivas a él todo lo dignamente que puedas si se te hace cuesta arriba o que sigas con el mismo ritmo que hasta ahora. Incluso hasta podría pedirte que lo aflojaras un poco si piensas que vas demasiado forzada.

 

En definitiva, que este es el antipost de la vuelta al cole y que no me pienso extender más que hoy también es un día duro para mí, o quizás esté tan ilusionada con la vuelta a la rutina, que no quiera dedicarle ni un minuto más a este texto. Lo mismo que deberías hacer tú y dedicarlo a lo que tiene que ser: tu vida, sin listados, ni recomendaciones, ni consejos no solicitados.

 

Feliz vuelta! O no…

 

Imagen: Getty Images.

,

¿Por qué no te ha gustado el final de Juego de Tronos?

Llega el verano, las bicicletas, las expectativas, los finales…

 

Llegan los cierres de ciclo, los cambios de temporada, las nuevas etapas.

 

Y con ellas, llega el final de Juego de Tronos y todo lo que aprendí con él, todo lo que me apetece compartir contigo como forma de hacer el parón veraniego en el blog y ponerme en “modo caparazón” como dice una buena amiga.

 

Y quiero hacerlo en dos parte diferenciadas. Por una parte, los aprendizajes desde las tripas de esta épica serie y por otro, el aprendizaje de vida que desprende siempre a golpe de guión.

 

Admito que he tenido que asimilar el final, digerir bien todos los giros y cierres en tan sólo 6 capítulos. He tenido que hacerme a la idea de que ya no habrá más intrigas, de ahí que haya tardado tanto. Es necesario dejar reposar las emociones para que aparezcan los pensamientos de manera más clara.

 

¿Con qué me quedo esta temporada final?

 

  • Lealtad: he disfrutado de personajes que han sido leales a su esencia y no a lo que esperaba el público, a su naturaleza, con el mayor de los costes para ellos y para el desenlace final. Volverse un escudo humano mientras salvas la vida de otros y hacerlo con el mayor de los orgullos…eso visto, y en muchas ocasiones en esta temporada final.
  • Familia: he visto como el valor de la manada se da calor y se protege ante los ataques del invierno. En esa vida, que aunque no suene bonito, es una lucha y hay que buscar defenderse, hacer unión y hacerse fuerte frente a los enemigos. He llorado con familias rotas, fragmentadas en apariencia que unen lazos en momentos vitales y vuelven a ser tan fuerte como en sus inicios, aún siendo menos en número.
  • Honor: uno de los valores clave de la serie, transversal desde sus inicios, ese que alguno de sus personajes han tomado y dejado según conveniencia, destaca sobre manera en esta temporada final. Hay muchos momentos donde el honor está por encima de los propios intereses, incluso llegué a pensar que lo haría desaparecer (al poder, me refiero.…)
  • Poder: al igual que el honor, el ansia de poder ha estado entre bambalinas desde el amanecer de la serie (y de los tiempos). y constituye un pilar en este maravilloso entramado de casas y reinos. Y como guinda del pastel de esta temporada, el poder sin medida destruye todo lo bueno. Sin pudor, arrasando con todo lo que encuentra a su camino, como forma de ejercer lo que a uno le viene dado por derecho…
  • Venganza: he vivido venganzas individuales donde me he visto reflejada, incluso echado de menos alguna venganza más cruenta por deudas del pasado de los personajes.… Pero también he sufrido con venganzas sin sentido apoyadas en la corrupción y el poder que nunca llevan a buen puerto. Ya sea desde las alturas o a ras de suelo, la venganza nunca te lleva a un lugar hermoso.
  • Liderazgo femenino: reinas contra reinas, mujeres sumisas que acaban al frente de reinos independientes, heroínas justicieras y mujeres que cuidan de mujeres. Cuánto me ha gustado ver el papel PROTAGONISTA de la mujer en esta serie, temporada tras temporada. Cuánto…

 

 

¿Con qué aprendizaje de vida me quedo?

 

– Un final siempre es un final: y en este caso, ha levantado ampollas, literalmente. De repente, todos nos hemos vuelto críticos de series y narrativa y  hablamos de arcos argumentales como quien habla de la lista de la compra.

El final no ha gustado a su inmensa mayoría pero poco tiene que ver con el presupuesto final, las ganas de los actores de cerrar etapas o las prisas de producción por pasar a otro negocio.

Un final implica siempre un cambio, algo a lo que habías estado acostumbrado “de repente”…se esfuma. Y eso, no gusta a nadie. Nunca. Se nos llena la boca hablando del cambio y el beta permanente, pero a veces, incluso “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, genera un cierto regusto en nosotros.

El final no te ha gustado porque significa que ya no habría más Juego de Tronos, porque lo que hasta ahora sí, ahora ya no…

 

– No se puede contentar a todo el mundo, nunca llueve a gusto de todos. Y el final de Juego de Tronos, no iba a ser menos.

Crees que te mereces otro final, que no es justo que unos hayan acabados exiliados y otros en el Trono, que la historia no indicaba que fuera a será así. Se te olvida que esta historia, a pesar de haberte metido de cabeza en ella, no es tuya, simplemente eres un espectador sin voz ni voto para el desenlace y desarrollo de la historia.

 

– Las expectativas creadas en 10 años han sido muchas, las esperas entre estreno y estreno han alimentado a un monstruo. Esto se veía venir y  en lugar abrirte a cualquier final, dado que no era tu historia, fuiste creando hipótesis y alimentando teorías porque hiciste tuya la historia de los Stark, los Lannister o Meñique.

Dicen que la decepción es el resultado entre lo que ocurre en realidad y lo que pensaste que iba a ocurrir. Así que un adecuada gestión de la expectativas, te hubiese ayudado muchísimo a asumir mejor el final de la serie

 

Y ahora ¿qué? ¿Quién llena esta vacío? ¿Qué harás con esta melancolía que sientes al saber que no habrá más temporadas? Ni más teorías sobre cómo morirá el Rey de la Noche o cuál será el próximo traidor en desaparecer.

Tranquilo, estoy segura de que pronto llegará alguna serie, libro o historia que conseguirá entretenerte. Pero también estoy segura de que tardará en llenar su espacio como lo ha hecho la historia del trono de hierro y la rompedora de cadenas.

 

Imagen: google.com

 

 

 

, ,

Se nos ha ido la pinza: la consciencia

Se nos ha ido la pinza, y mucho, con la consciencia.

 

Desde hace un tiempo a esta parte, es una de las palabras que más leo/escucho y que menos se sabe qué hacer con ella luego. Todos los profesionales, de uno y otro sector, te hablan de ser consciente de tus miedos, limitaciones, fracasos, talentos, potencialidades…pero luego pocos te dicen qué hacer con ellos, con ello.

 

La toma de consciencia no es moco de pavo, supone la capacidad para reconocerse y darse cuenta de uno mismo, sus circunstancias y de “todo” lo que le rodea. Es diferente a la conciencia, que supone lo mismo pero en términos de moralidad, lo que está bien y mal de todo aquello que hago, percibido, presencio, pienso.

 

La ida de pinza de la que hablo, es que parece ser que está de moda hablar de ello y llenar posts (como este, mismamente), libros, escenarios, debates y ppt. En sí mismo no es malo, no hay nada mejor que saber de dónde parte uno para saber a dónde ir, y ese es parte del camino del autoconcimiento y de esta toma de consciencia.

 

Pero de nada servirá profundizar y entrar en un de bucle de introspección…si luego nadie te ayuda a hacer algo con ello, sobre todo con aquellos aspectos que estabas inconscientes por algún motivo.

 

Resulta tremendamente fácil hablar de sentimientos, pensamientos y emociones, porque es algo inherente al ser humano: todos los tenemos. Con tal de que te sepas explicar con soltura y tengas un buen barniz, cualquiera da el pego. Ahora, hablar de qué hacer con ello, y de cómo lograr un cambio en la conducta, a eso ya no se lanza uno tan alegremente.

 

La complejidad reside en ayudar a pasar de la actividad cognitiva que se basa en pensamientos y emociones que posteriormente tienen un comportamiento evidente para los demás. Este paso, ya no es tan fácil… La palabrería vacía aquí se queda coja, porque se deja de hablar de lo intangible y se pasa a hablar de pautas claras, indicadores de mejora, conductas medibles y evaluables.

 

Se nota que quien disfruta hablando de la consciencia y de la profundidad del ser humano desde la irresponsabilidad no ha vivido nunca la toma de consciencia de una persona con demencia ante su propia imagen en el espejo. Imagen que no reconoce, obviamente, pero que sabe que se corresponde con quien está frente al espejo. Es fácil probar y situar a alguien frente a sí mismo, ponerle a prueba y comprobar su reacción, hacerle consciente de la realidad… Y luego? Qué hacemos con lo que ocurra? Cómo ayudamos a gestionar las consecuencias de esa toma? Cómo manejamos el dolor, frustación, negación, enfado, euforia que se ha desencadenado y lo transformamos en algo productivo?

 

Por eso, y por muchas cosas que tienen mucho más que ver con mi conciencia que con mi consciencia, te recomiendo que tomes consciencia… lo justo. Sobre todo, según con qué temas y según si tienes quién te ayude a qué hacer con eso de lo que eres consciente. Porque pasar de ir por la vida en automático (que eso tampoco, eh…) a ser plenamente consciente de todo, puede suponer un trago tan amargo como grande para hacerlo de una sentada y por uno mismo.

 

Así que, o te organizas para ir poco a poco, o mejor no te metas en el jardín de la consciencia a lo loco, ya sea sólo o acompañado. Porque esto de las modas y de usar conceptos para rellenar en conversaciones y quedar de cultureta, ya puestos, que sea con algo que no te pueda hacer daño.

 

Que digo yo, que por tener momentos de insconciencia o de llevar el automatismo por bandera puntualmente, no pasará nada. Que esto del equilibrio, de los términos medios siempre nos ha venido bien y parece que lo olvidamos en cuanto se pone de moda cualquier palabra que suene  a diván.

 

Imagen: google.com

, , ,

El pernicioso lenguaje de la red

Cuando me preguntan sobre el uso de las redes sociales de manera cotidiana, tengo muy  clara mi respuesta: es mi inversión en marketing. Luego ya decido si entro en detalles de hablar sobre estrategia, imagen de marca o resultados, pero en principio creo que ha sido la mejor decisión que puede tomar hace 10 años: abrir perfiles en todas las redes sociales y ver de qué forma me podían servir para mi proyecto profesional.

 

Desde entonces las cosas han cambiado tanto… Hay muchas más redes sociales, cada una de ellas ha depurado su estilo y su público y con ello la forma adecuada de usarlas, mis objetivos ya no son los mismos y por lo tanto ni mi estrategia ni tiempo en ellas, son los mismos.

 

Pero hay algo que no ha cambiado: mi visión crítica sobre ellas, que siempre ha ido de la mano de su uso en mi beneficio. Creo que la una no excluye lo otro, es más, creo que una potencia lo otro. Y de esa visión crítica, nace este post sobre el lenguaje que usan las redes.

 

El pernicioso lenguaje de la red no hace referencia a cómo nos comunicamos nosotros en ese entorno, eso nos daría para una vida. Trata sobre el vocabulario que utiliza la red (cada red, en realidad) y que me resulta tremendamente significativo. No sé si por el impacto que tiene nosotros como usuarios o porque en realidad sea un reflejo de la sociedad que creamos cada día, pero no dejan de sorprenderme las relaciones entre determinados conceptos y su significado “real” en nuestro comportamiento:

 

– Amigo: FB se refiere a los contactos como eso, amigos. Y hay hasta quien así se lo ha creído. No te digo que del uso de la red no surja amistades, colaboraciones y todo lo bonito que te puedas imaginar. Pero, llamar “amigo” a los contactos, me resulta cuanto poco obsceno. Imagino que a estas alturas ya sabrás que usar FB al igual que cualquier otra red, no es gratis, ya que su existencia se basa en el crecimiento exponencial que generan nuestras interacciones, y sobre todo de nuestros datos. Por eso ¿qué puede haber más bonito y emotivo que tener 5000 amigos?

Incluso hasta la propia red limita el número de amigos (cosa que no hace en las fan page, curioso…), como si del mismísimo Dunbar se tratase (te recomiendo leer con calma la investigación sobre el número Dunbar que aborda la cantidad limitada de amistades de calidad que podemos llegar a tener).

Esta palabra se le queda grande a cualquier red, ya que para mí la amistad implica aceptación, protección, afiliación, comprensión y muchas cosas más que no dependen de un click. Y ser amigo en FB, no supone necesariamente que se den relaciones de calidad y en estos términos que te comento.

 

– Seguidores: tanto TW como IG, usan este concepto. Nada que ver con la amistad de FB y mucho más cerca de la de crear líderes de opinión, alimentar egos y crear “influencers” (otra palabra que da pa tanto….).

TW es una red que genera muchísimo contenido y debate, lo de que sea sano o no, ya es otra historia.

Luego está IG, la red del ego por excelencia, de los selfies, el autobombo y el postureo y creo que esta visión negativa que te presento de ellas tiene mucho que ver con que el término usado para los contactos sea “seguidores” y no otro.

Revisando palabras vinculadas a “seguidores”, me encuentro muy de cerca palabras como partidario, secuaz, sectario, adepto, adicto o fiel. ¿No te resulta interesante? A mí, mucho.

 

– Contactos: LI sin embargo, usa la palabra contactos para vincularte a personas que pueden ser de tu interés o hayan trabajado contigo. Eso mismo es su razón de ser y en eso mismo basa su lenguaje. Obviamente es la red más “profesional” y pretende ser la más limpia, algo que en el uso de lenguaje, al menos creo que consigue. Si entrásemos a hablar sobre sus algoritmos cambiantes, sus penalizaciones y sus giro hacia lo emocional con emoticonos similares a los de FB, quizás nos desviásemos. Pero en cuanto a su lenguaje, es mucho más purista, al menos en apariencia que el resto de redes.

 

– Comunidad: Cada red te invita a que crees, mantengas, gestiones y alimentes tu propia comunidad, cuyo significado tiene que ver que un grupo de personas que conviven voluntariamente (¿) baja unas normas, reglas o sentir común. Y ¿quién es el punto en común de tu comunidad? Nadie más que tú, en principio.

No es casual que las redes te invadan con información personas de interés para ti o que sepas cuáles son los contactos que tenéis en común, para seguir hacer creciendo tu comunidad, que no es más que un puntito en las miles de comunidades que nos invitan a hacer crecer.

 

– Compartir: Cada red con su estilo, pero todas fomentan que se comparta (distribuya, alimente, participe) información y con ello generemos más interacciones que nos unan ( y sigan haciendo crecer la parte más mercantilista de las redes). La veo acertada hasta que la empezamos a desvirtuar y olvidamos que la red consiste en eso mismo, en compartir para hacerla más grande y obtener beneficios los unos de los otros. Pero cuando nos quedamos en la superficie con la parte edulcorada y wonderfuliana de la misma, me produce acidez. Aquí sí que me pongo ácido y con acritud, sin pudor alguno.

 

– Etiquetar: como si de latas de conserva se tratase. Etiquetar implica avisar a alquien que estás hablando sobre él, y suele ser algo bueno, pero también supone el compromiso de tener que responder a lo que puede no ser tan halago para ti como para quien te etiqueta.  El significado de etiquetar varía desde clasificar, categorizar, nombrar o se relaciona con término puramente mercantiles.

Ahí te lo dejo para tú mismo le des el valor que te apetezca.

 

– Bloqueo: Me encanta esta concepto. Las redes son listas, muy listas. Saben que te cuesta gestionar la crítica y que es mucho más efectivo el aplauso (sincero o no) que el debate, la apertura de mente y la asertividad. Todo queda tan bonito sobre el papel…pero luego en realidad, hay personas y comportamientos que no te apetece ni tener cerca, ni ver mucho menos soportar. Y como no estás preparado, ni ganas que tienes, de desarrollar tu lado crítico, de aprender a convivir con una parte de tu entorno que no tiene que ver contigo, de ver otras opciones de vida, pues vas y bloqueas.

Y lo digo sin acritud ni ironía, porque si se ha creado esta opción, por algo será: para que la uses. Lo que me preocupa es su uso indiscriminado para apartar a todo lo diferente de ti o para prohibir que alguien acceda a tu perfil porque lo entiendes como privado. Te voy a contar un secreto: en el momento en el subes información a la red…deja de ser privado y cuando digo la red, digo LA RED.

 

– Silenciar: y como las redes son tan inteligentes y aprende por sí mismas mucho más rápido que nosotros se han inventado esta opción cuando la cobardía acecha. Si no quieres tener a alquien en tu red, te resulta molesto o incómodo, no lo tengas. Pero no te atreves a echarlo porque sería un agravio para él, te traería consecuencias gravísimas y además esa información es visible para muchas personas. Por eso ha llegado esta opción que ha convertido algo tan bonito como el silencio en algo pernicioso. Dejas de ver información sobre esa persona y por lo tanto, de ser molesto para ti, pero no te obliga a enfrentarte a la conversación tan dura de “ya no te quiero en mi red”.

 

 

Dejar de seguir a alguien o dar más o menos likes, se ha vuelto un arma de venganza, y esto me hace pensar en el impacto tan negativo de parte tóxica de las redes sociales. No tanto porque la red fomente que así sea (no lo tengo claro aún), sino porque te las has tomado así: como un arma arromadiza y no debiera ser más que una parte de tu vida.

Sigue a quien quieras, comenta lo que te apetezca, deja entrar en tu red y prohibe a quien consideres. Siempre que lo hagas desde el respeto y sabiendo que la otra parte puede no comprender tus acciones como tú, es la opción más madura y responsable.

 

Pensaste que con un unfollow harías daño, y lo peor fue que lo hiciste.

 

Dime si no es para pensar en el lenguaje de la red como algo pernicioso, que representa nuestra forma de comunicarnos o ha fomentado que nos relacionemos de esta manera.

 

Imagen: google.com

, ,

Gracias por un año más. Y ya van 3…

Un nuevo 15 de mayo que celebrar, y ya van 6, ya van 3.

 

Hace 6 años que el destino y las prisas de Alba, quisieron que fuese una de las fechas más importantes de mi vida. Pero esa, es otra historia, quizás la bonita que pueda escribir nunca.

 

Y hace 3 años, que decidí que el 15 de mayo también podría ser un buen día para dar a luz mi web y mi blog.

 

15 años ejerciendo como psicóloga.

10 años llevando la psicología a la formación, talento y empleabilidad de las personas y las organizaciones.

3 años con un espacio digital propio donde crear contenidos (desahogarme muchas veces), dar forma a mi imagen profesional y desde donde hacerte llegar quién soy y qué podemos hacer juntos para que tu vida sea “mejor”.

 

 

Y como cada año, llega el momento de dedicar un post única y exclusivamente al motivo de la existencia de que todo este mecanismo siga en continuo funcionamiento: TÚ.

 

Como Silvia Saucedo dijo en su post sobre las etiquetas, no me gusta hacer sentir a nadie la obligación de leerme, seguirme o compartir contenidos por el simple hecho de que aparezca una campanilla en tu pantalla y te indique que alguien te ha nombrado.

Soy de cuidar mucho lo que etiqueto, salvo para dar el valor que se merece un buen contenido, con lo que espero que este post te llegue por otras vías, lo leas y sepas que eres tú de quien estoy hablando. Yo lo tengo clarísimo.

 

A ti, que me envías un whatsapp cada vez que cambias de continente para contarme novedades y ubicarnos en un nuevo cambio horario.

 

A ti, que me compartes fotos del nacimiento de tu hija instantes después de salir de quirófano.

 

A ti, que me lees y comentas en privado lo que te ha parecido el post del blog o cualquier reflexión nocturna de “esas” mías.

 

A ti, que me haces llegar por whatsappa, mail o mensaje (vamos, que me entero sí o sí) que lo he compartido te encanta, o no te encanta tanto otras veces…

 

A ti, que hace años que ha finalizado el proceso que iniciamos juntos y sigo recibiendo mensajes para saber cómo te va todo y una invitación a un café.

 

A ti, que utilizas tus escalas para hacerme llegar envíos por correo postal. Siempre sorprendentes, siempre llenos de cariño.

 

A ti, que me respondes a las actualizaciones del blog al mismo correo y empezamos un intenso debate, la mayor parte de las veces.

 

A ti, que me lees cada semana y te alegras por mis avances, te entretienen mis andanzas, y aprovechas para decírmelo en cada ocasión que coincidimos en persona. Y todo ello sin aparecer en la lista de contactos, amigos o seguidores…

 

A ti, que me escribes para contarme como nuestra conversación te sirvió para enfrentarte a un miedo que tenía nombre y apellidos o que simplemente llevaba toda la vida ahí, contigo. Y ya no está. O ha menguado de tamaño.

 

A ti que me envías un selfie o un vídeo mientras caminas por la calle para contarme qué tal ha ido ESA reunión, ESA entrevista, ESE café tan crucial para ti y que formaba parte del PLAN establecido.

 

A ti, que me ayudas a difundir mis contenidos y hacer que llegue más lejos. A veces sin etiquetarme (con lo que me entero) y otras veces, con toda la dedicación y tiempo que ello conlleva.

 

A ti, que confiaste hace tanto es mí para impartir mi primera formación, mi primer proceso, mi primera consultoría. Porque lo hiciste cuando tan sólo sabía que lo haría lo mejor posible para ti o tu organización, pero ignoraba el resultado final. Algunas cosas, no han cambiado 15 años después.

 

A ti, que me confías cada día tus pensamientos, reflexiones y objetivos en un espacio compartido y me permites ir a tu lado aprendiendo a cada paso. Sabes que siempre te digo que la agradecida por la elección, siempre seré yo.

 

A ti, que eres fuente de inspiración por tus actos y tu esencia, por tu historia de vida y haces que quiera mejorar cada día y que me replantee todo más a menudo de lo que mi cerebro muchas veces puede soportar.

 

A ti, que me ayudas a tomar decisiones, enfocar nuevos proyectos a sopesar opciones y a seguir avanzando. A no tirar la toalla o saber que cuando la tire, no será una batalla perdida.

 

A ti, que me acompañas en mis locuras, proyectos e ideas que muchas veces quedan solamente en eso, pero que al hacerlos acompañada me saben infinitamente mejor.

 

A ti, que te ocupas por saber de mí, te interesas por entrar y estar en la parte de mi vida en la que tienes un hueco y siempre serás bienvenida.

 

A ti que soportas mis iras, cabreos y enfados varios, ayudándome a llevarlos y transformarlas en acciones sanas y productivas. Que me centras y das sosiego cuando pierdo pierdo la calma.

 

A ti, que me ayudas a relativizar y dar sentido a mi realidad cuando yo no consigo hacerlo.

 

A ti, que me ayudas a frivolizar cuando me paso de profunda, que me ayudas a ampliar horizonte cuando el mío empieza a reducirse o quedarse estático.

 

A ti…

 

Sí, sí, a ti. No tendría ni vida ni voz suficiente para agradecerte el impulso que supones en mi día a día, en mi desarrollo, en la satisfacción de hacerme llegar que el trabajo está bien hecho. Y que cuando no está, tú me ayudas a redirigirlo.

 

Porque necesito hacerte llegar de manera (más) formal lo que muchas veces hemos hablado y compartido en persona: eres el motor de todo esto.

 

De qué sirve que escriba y actualice mi blog, que comparta mis contenidos y te cuente de la mejor forma que puedo y sé lo que hago o he aprendido, si no te es útil para tener una vida más equilibrada, saber manejar mejor tus emociones o gestionar de manera eficaz al equipo del que formas parte.

 

Porque si esto se está haciendo más grande y me está llevando a donde nunca me había planteado, es sencillamente…gracias ti.

 

Imagen: pinterest.com

 


 

Y este miércoles 15, con motivo del 3ª aniversario, te invito a que te pasees por la nueva web renovada, donde actualizo imagen, secciones y contenidos.

Me encantará verte allí y conocer tu opinión sobre el cambio.

Nos vemos!

www.jessicabuelga.com

,

Los 10 aprendizajes de vida de Juego de Tronos

He tardado mucho en dejarme llevar por las “masas” para disfrutar de esta serie, más por falta de tiempo que de ganas. Más por falta de organización que de ego y no ser pasto de la inercia de la sociedad.

Y 8 años después, lo admito: mi rindo a sus intrigas, juegos, batallas y sobre todo a sus aprendizajes vitales.

Ahora tengo pendiente leerme los libros en los que se basa. Todo a su tiempo.

Pero mientras, disfruto del desarrollo de personajes como mi favorita (sin lugar a dudas) Arya Stark o la evolución de su hermana Sansa. Del liderazgo latente de un personaje que desaparece en la primera temporada e inunda toda la trama. Del lado humano de Cersei Lannister y del pequeño gran estratega Tyrion.  De una época tan oscura y llena de sangre como actual, aunque parezca remota e imaginaria.

Y sobre todo, aprendo de ella, por lo que quiero compartir contigo mis 10 aprendizajes vitales.

 

Valar morghulis…

 

 

APRENDIZAJE 1: Estar del lado del poder, tan sólo significa eso: estar de su lado. Ni lo tienes ni lo eres, sólo estás de su lado.

Pensar que acercarte a quien ostenta el poder que anhelas o crees merecer, te hace ser poseedor del mismo… supone un gran error. Genera un efecto halo al creer que ese poder se extiende hasta ti, te toca e impregna. Pero el poder no es más que un efecto colateral de la autoridad y si me apuras del liderazgo, algo que uno se gana y le es otorgado, no impuesto ni regalado. Por lo que para tener poder, hay que construirlo y luego gestionarlo.

El poder bajo cuya sombra te quieres proteger, nunca será tuyo en origen y por lo tanto no te servirá para los fines que buscas… A veces limpios y otras, no tanto.

Lo de rodearse de personas importantes, interesantes, influyentes no siempre tiene el efecto que uno desea ;).

 

APRENDIZAJE 2: en la vida, no siempre es el protagonista quien conquista todos los corazones. Hay personajes secundarios que atrapan tu atención y destacan sobre el resto, aún estando en un segundo plano.

Sin alardes

Sin poses

Sin pedestales

Hay personas que son protagonistas sin pretenderlo, por su carisma, su poder de atracción, por elementos de los que nos son conscientes. Y eso, los hace tremendamente irresistibles y con un alcance mucho mayor y más perdurable que quienes se empeñan en destacar a cualquier precio o por el simple hecho de que su nombre tiene mayor tamaño o aparece en primer lugar en los créditos.

 

APRENDIZAJE 3: Si observas más allá del persona(je), siempre consigues ver su lado humano…

A pesar de que el fin no siempre justifica los medios, si consigues ver más allá del papel, del rol que asumen las persona(jes), comprendes sus motivos aunque no los compartas.

Los hechos aislados, sin comprender el contexto en el que han ocurrido, siempre inducen a error. Al interpretar el comportamiento de una persona de forma independiente a lo que la rodea y basándote solamente en aquellos elementos que confirmen tus hipótesis, sólo hará que tengas una visión sesgada de ello. De ahí que en tus historias siempre haya malvados o bondadosos, hagan lo que hagan. Lo extraño es que en tu historia, tú eres el bueno (y yo en la mía, obviamente…)

Las personas nos vemos obligadas muchas veces (o eso creemos) a actuar de una forma que en otra circunstancia, jamás hubiéramos hecho.

El mundo, tú, yo, necesitamos de más empatía para comprender aquello que subyace al comportamiento del otro, pero no cómo excusa o disculpa de ello, sino para una interpretación más ajustada de los hechos a una realidad que no sólo es la mía.

 

APRENDIZAJE 4: Si observas más allá del persona(je), siempre consigues ver su lado humano… o no.

Aunque intentes ver más allá del papel, del rol que asumen los persona(jes), a veces no consigues comprender los motivos de sus actos.

Existen persona(jes) que los mires por donde los mires, no hay atisbo de bondad. Te encuentras con persona(jes), donde abunda la tiranía, que disfrutan con la tortura y el daño ajeno, por el simple hecho de herir, vulnerar…

Hay persona(jes) donde el único consuelo o explicación posible a su comportamiento… es la existencia de un trastorno mental.

Pero a veces, sencillamente, prevalece la maldad.

Sin mayor explicación.

El comportamiento humano sigue siendo un enigma en muchas ocasiones: un desequilibrio mental, transitorio o permanente, no siempre sirve de excusa.

 

APRENDIZAJE 5: Nunca subestimes al enemigo.

Eso te hace bajar la guardia, creerte mejor, pensarte invencible. Y ni lo uno ni lo otro.

Tener adversarios es algo natural, necesario incluso para estar alerta y mantenerse vivo a muchos niveles. Si lo sabes aprovechar, te estimula para que sigas en constante aprendizaje, evoluciones y admitas que no eres infalible. Te hace humano y fortalece al mismo tiempo…

No te mofes de la competencia.

No banalices a tus adversarios.

No trivialices a tus contrincantes.

No restes a valor a quien no es como tú. A veces, es un rival, y otras, simplemente es…diferente a ti.

 

APRENDIZAJE 6: La supervivencia basada en el sentido que le demos a la vida: venganza, poder, ira, miedo….

Aquí es donde entra en juego de las valor de las emociones “supuestamente” negativas que nos sirven para superar obstáculos y sobreponernos a situaciones de un sufrimiento impensable hasta que nos ocurre.

Ni la ira es siempre mala compañera ni la alegría constante es real o lleva a buen puerto.

A veces, una emoción de base o carga negativa (desagradable), puede ser la llave que te ayude a salir del bache en el que te encuentras. Y otra que inicialmente es positiva o agradable puede ser la causante de una pérdida de perspectiva del objetivo.

Como en la vida, lo ideal es conseguir el equilibrio y gestionar las emociones en el momento en el que no sean más beneficiosas. Y la ira, el enfado o el miedo también tienen un valor vital que no debes olvidar.

 

APRENDIZAJE 7: El valor de lo humano, las personas como moneda de cambio.

Pudiera parecer algo habitual de épocas lejanas incluso de mundos imaginarios con dragones en el cielo. Pero no, es tan real y actual como la vida misma.

Las personas seguimos siendo en muchas ocasiones, moneda de cambio, valores al alza o a la baja según ganancia, objeto de deseo o mera propiedad.

Parece que la época de las hogueras donde quemaban a los herejes, cortaban cabezas en la plaza de pueblo de manera ejemplar o expulsaban del poblado a quienes traicionaban las normas impuestas es algo anticuado. Sin embargo, a día de hoy, todo esto está más de actualidad que nunca…

Pero las personas seguimos siendo meros objetos en manos de las estrategias de otros, las vidas ajenas pierden el valor cuando no son las nuestras, más aún cuando son un estorbo a la hora de conseguir un objetivo en concreto.

Ya sabes: «Si no aportas, aparta» . Y así, con todo…

 

APRENDIZAJE 8: Esos líderes que están sin estar.

 

Ser líder es algo que no conseguirás leyendo un libro ni acudiendo a un fin de semana de formación transformadora.

 

Hay personas que aparecen y sin embargo es como siempre hubiesen estado ahí. Las mismas que desaparecen pero su esencia se sigue respirando en el ambiente o continúan siendo el pilar central de historias, a pesar de no estar presentes.

Eso es un buen liderazgo, donde no necesitas permanecer vigilando si las personas te respetan, admiran o tienes autoridad. Donde tus valores han calado tan hondo que aún sin estar, sigues formando parte de la historia porque te has convertido en parte del motivo vital de otros (no entro en detalles del tipo de motivos y la forma de los mismos, eso es algo totalmente personal e intransferible).

El liderazgo como el poder, es algo que se construye y se gana, no que se impone ni se compra.

 

 

APRENDIZAJE 9: Feminismo en época de dragones.

 

La mujer como moneda de cambio.

 

La mujer como estandarte de objeto.

 

La mujer como papel activo de la historia, de cada historia , de su historia.

 

A veces tomando decisiones arriesgadas y otras dirigiendo vidas propias y ajenas, Por qué no?

 

Da igual vestir abrigos de pieles (sintéticas, espero…) con broches de dragones o agujas en la cintura que sirven como argumento base de una venganza. Lo importante es tener la posibilidad de elegir y decidir qué vida tener, siendo consciente de las limitaciones y dificultades implícitas en llevar la doble X en el genoma sexual.

 

 

APRENDIZAJE 10:  La realidad siempre supera la ficción

 

Dime si no te has visto reflejado en alguno de los personajes a lo largo de toda la saga.

Dime si no has identificado a cualquiera de tus enemigos en los papeles más siniestros de cualquiera de los 7 reinos.

Dime si no te has sentido parte de cruentas batallas donde perecían inocentes por el poder de otros, quizás el tuyo propio. Campos llenos de sangre por absurdas luchas entre valientes soldados mientras los intocables agitan y disfrutan de sus copas de vino desde los seguros balcones.

Dime si no has presenciado traiciones, sucias estrategias o has sobrevivido a enfrentamientos inesperados.

Y dime también si no has compartido una defensa de valores que va más allá de uno mismo, la unión entre personas más allá de reinos y kilómetros de distancia o la sensación de aprender y salir fortalecido de los errores.

 

Dime, si no es bonito aprender de cualquier acontecimiento vital, Juego de Tronos incluido.

 

Imagen: google.com