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#PersonasConAlmaAnónimas: ¡Maldita cafetera!

No, no es el título de ninguna canción de emisora Millenial ni lo que piensas cuando se te atasca la cápsula de la Nespresso. Es lo que pensó la protagonista de esta historia cuando su horizonte laboral empezó a volverse oscuro.
Y obviamente, el problema no era el café ni la cafetera…

Te cuento a través de mis ojos esta historia que ha tardado más de un año en ver la luz y ha tenido que ser a través de los míos, porque los de la protagonista aún se nublan al hablar de ello.

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Me veo caminando como cada día, paso a paso voy cruzando aceras y calles que me llevan a mi trabajo. No canto ni bailo porque soy de carácter reservado, pero si pudieras verme “por dentro”… lo estaría haciendo. ¿Sabes esa sensación de sentirte bien y plena con tu vida, con tu trabajo? Pues esa, soy yo. Sólo que por fuera, no se ve.

Llegar a la oficina y sentirte una más del equipo, estar alineada con los objetivos de la empresa (con lo difícil que es eso!) , saberte valorada… Eso es lo que hace que cada día vaya con una sonrisa a trabajar, a pesar de los imprevistos y dificultades que surgen. Como en cualquier contexto donde conviven personas, porque las organizaciones están hechas de eso, personas.

 

Y me veo allí tan feliz, en mi puesto de trabajo: llamadas, clientes, informes, papeles, visitas… Todo fluyendo, con pequeños tropiezos que se solventan con esfuerzo y colaboración de todos, y con ganas de ir a más, siempre de ir a más.

Así me veo hasta que un día, después de muchas sutiles señales de el cambio estaba por venir, se hacen evidentes mis sospechas: soy un estorbo. Cuando alguien llega nuevo a un equipo siempre hay una fase de reajuste, con recelos y desconfianzas por ambas partes, que con el tiempo desaparecen si hay buena intención y ganas de colaborar. Pero cuando el fin de esa incorporación es otro, obviamente los resultados también.

 

La aparición de una nueva persona en escena, precipita una serie de acontecimientos tan desagradables como despidos, ceses fulminantes, cambios drásticos en funciones. Todo ello acompañado de la peor parte de esta historia: desprecios, insultos, mentiras, menosprecios, bloqueos, presiones, faltas de respeto… que se expanden como el lodo en toda la organización. Tardan en llegar a mí, por la posición que ocupo, pero me afecta igualmente el hecho de ver como aquello avanza como la peste y no puedo hacer nada. Es más, sé que tarde o temprano llegará mi hora.

 

Y llega. Llega el momento: ¡maldita cafetera! Me resulta más fácil culparla a ella y que sea foco de mi ira, sobre todo, de mi frustración. Porque unas cápsulas de café (sí, como lo lees, unas cápsulas!) son la gota que colma el vaso en esta situación de mi anulación en la empresa se instala de manera permanente, y contra la que lucho todo lo que puedo. No es mucho, porque no en realidad no sé ni contra qué ni contra quién lucho, pero lo intento.

Durante meses, incluso años, la sensación de impotencia e indefensión se apodera de mí, llegando a generarme enfermedades como consecuencia de resistir en este ambiente tan hostil. Pero no es fácil dejar un trabajo que te gusta, en el que llevas media vida y para el que sabes que estás hecha, y sobre todo, sin saber el motivo por el cual todo ha cambiado y ya no es lo mismo.

 

¡Maldita cafetera! Me vuelvo a repetir una y otra vez. ¿Es por usarla más de lo debido, por dejar atascada la cápsula o por terminar el Ristretto y no reponerlo? No acabo de encontrar el motivo real de la decisión de mi despido un día de verano, previo a mis vacaciones. Y la culpo a ella, a la maldita cafetera. A sabiendas de que esto no tiene que ver ni con el café ni mucho menos con la cafetera, pero sí tiene su poso amargo cuando lo calientas más de la cuenta.

 

Después de montar y desmontar mil hipótesis sobre la cafetera y su influencia en mi futuro laboral, y a punto de tomar rumbo al sur como destino de vacaciones, soy despedida. Así, sin más. “No vuelvas más” tan sólo eso. Y ya no lucho, porque ¿contra qué? ¿contra quién?

 

Cruzo el país de punta a punta, esperando que el aire cálido del sur secase las lágrimas que he derramado durante el combate que había empezado por la maldita cafetera y de la cual no había podido tomar parte en realidad. Esas lágrimas que me acompañan a lo largo del viaje y que en parte, también son un indicador del alivio que siento porque todo ha acabado. Yo, nunca habría tomado la decisión por mí misma, no habría sido tan valiente. O quizás mi valentía fue la de quedarme y defender mi postura y aquello en lo que creo de la mejor forma que pude.

 

Aún hoy no tengo la respuesta, sólo sé que el sur, como siempre alivia mi dolor y me ayuda a ver de forma más clara la liberación que supuso para mí. Pero también aún hoy, se me nublan los ojos al pensar en todo lo que influyó en mi carrera, para mi acceso de nuevo al mundo laboral, en mi vida…y para no soportar ver una Nespresso a menos de 10 metros nunca más.

 

Imagen: Daria Grad-Berdak (pinterest.com)

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Cariño, tengo celos de Twitter…

* Dedicado a una persona excepcional con la que comparto mucho más que una vida: mi marido, Jaime Gayol.

Y de Facebook, de Linkedin, de Instagram, de Pinterest. O de cómo el peso de las redes sociales se puede volver una losa en nuestra contra….

Cuando ya pensaba que mi vida “social” era estable y tenía controlados Facebook y Linkedin como herramienta de trabajo y forma de difusión profesional, va y aparece él: Twitter. Sé que la gran mayoría de vosotros ya le conocíais o incluso sois influencers, pero no es mi caso.

A pesar de tener la cuenta activa hace casi 7 años, era un noviazgo que no había comenzado, simplemente nos habían presentado y ahí había quedado la cosa. Pero en estos últimos meses, la relación parecía que empezaba a tomar forma. Había comenzado a trabajar mi marca personal de manera más intensa y había visto claramente que era algo necesario y muy positivo, diría que casi imprescindible, el saber moverse adecuadamente en esta red.

 

Me encontraba inmersa en conocer su lenguaje, en seguir a los perfiles que me interesaban, en adaptarme a su ritmo y además amoldar mis necesidades a lo que me ofrecía. Pero en realidad, lo que me encontraba era agotada!!! “Da igual” me decía, “no desistas, lo dominarás” Y mientras persistía, tenía claros mis objetivos y quería llegar a un determinado número de tweets al día, de tener cierto número de seguidores y de que mi puntuación de Klout aumentase, me di cuenta de que me estaba perdiendo algo importante: mi vida.

 

Un día cualquiera, después de una larga jornada sin ver a tu familia, sin tener tiempo para tus amigos ni jugar con tu hija, me dispongo a “currarme” el Twitter y oigo a mis espaldas: “Cariño, de verdad, le tengo celos a Twitter”. Y aquella frase de mi marido me rompió por dentro, fue una bofetada de realidad para mí.

 

Aquí es donde empieza realmente la reflexión que vino días después de esa frase lapidaria que marcaría mi relación con Twitter y demás redes sociales: sé que es importante la presencia en la red, pero es más importante aún la presencia en mi vida. Siento contradecir a quienes predican que si no estás es como si no existieras, que no se debe dejar de publicar ni un solo día, a quienes insisten en estar activo y ser visible en la red, en estar pendiente de todo lo que ocurre. Lo siento de veras.

 

Se lo agradezco, de corazón. Creo en la sabiduría y bondad de sus consejos, en la necesidad de crear una imagen profesional estudiada y difundirla a través de las redes, de tener visibilidad y de estar ahí. Pero también necesito hacerlo a mi ritmo, con mis objetivos y según mis necesidades y sobre todo, sin ahogarme ni perderme nada de lo que está fuera la red. Necesito evolucionar en mi marca personal al mismo ritmo que en mi vida profesional, sin dejar a un lado y mimando como se merece mi vida personal, mi familia, mis amigos, mi tiempo…

Necesito sentirme presente en el café de la sobremesa con amigos, en la conversación banal durante la película después de cenar, pintando nubes en el aire con mi hija o hablando con mi madre por teléfono. Necesito estar presente en mi vida y no perderme ni un solo minuto.

 

He llegado a la conclusión de que no necesito 50000 seguidores, que no puedo (ni quiero) publicar al día 100 tweets, de que no tengo por qué ser una influencer… O al menos de momento, ya que ni estoy preparada para conseguirlo ni es necesario en mi realidad actual, ahora mismo es el momento de tomar decisiones respecto a Twitter y a mi vida.

 

Por eso, para los próximos meses me he propuesto estos sencillos objetivos para hacer que todo esto sea más fácil para mí y los que me rodean:

 

  • Restringir el uso de las redes sociales en tiempo y espacio: 5, 10 o 30 minutos, una jornada completa, pero que sea limitado y solamente en unos espacios en concreto (oficina, trabajo, despacho)
  • Dejar los dispositivos móviles en silencio en reuniones sociales, tiempo de ocio y de familia. Desconectar realmente y disfrutar de esos momentos.
  • Fijar unas metas realistas y adaptadas al tipo de vida de cada uno: aunque lleve tiempo, es necesario definir una estrategia y desarrollarla en un plazo determinado, mientras que por ello no suponga una pérdida de contacto con la “realidad física”
  • Aceptar las limitaciones e intentar aprender cada día, intentando que sean cada vez menos, pero sin prisas ni presiones.
  • Disfrutar con lo que se hace, sea el tiempo que sea…

 

Bien, pues ha llegado el momento de empezar a cumplir los propósitos y estar presente en cada momento de mi vida. Porque por si fuera poco, este verano me he abierto una cuenta en Instagram…

Y tú ¿estás presente en la tuya?

 

Fuente: Pixabay.com

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Personas con alma: Almudena Lobato. Me gusta, me gustas.

Almudena Lobato… ¿cómo te explico yo lo significa esta psicóloga sevillana para mí? Empezaré por el principio, por esa conversación de teléfono en la que nos pusimos voz y que fue la primera de muchas (siempre nos quedamos con ganas de más, sobre todo cuando la cobertura nos deja a mitad, jajaja). Es ahí donde me cuenta con detalle su trayectoria profesional, su proyecto de Personas en Positivo, su familia, su vida…y donde rápidamente percibo la calidad humana que hay detrás de ese perfil en la red.

Esta mujer guapa a rabiar y lista como el hambre, te llega con una dulzura y una suavidad que hace que quieras que se quede en tu vida para siempre. Y lo hace porque siempre tiene una buena palabra, una sonrisa, un gesto amable. Siempre sabe qué decirte, en el momento adecuado y de la mejor forma para que lo entiendas, para que te comprendas (sí, a ti mismo, a ti…). Y además, tiene la cabeza tan bien amueblada como capacidad para hacer que lo desagradable no te haga daño, pero te llegue y aprendas. Y lo hace así, sin despeinarse, porque sabe de lo habla y cómo hacerlo.

Hace tiempo que le abrí las puertas de mi vida y de mi casa, ahora tocaba la del blog y ni siquiera me ha dado tiempo planificarlo. Fue decirle que la quería ver dándose un paseo por aquí, y enviarme este regalo en forma de post. Vaya por delante, que el regalo ya lo había recibido al tenerla presente en mi día a día, pero esto…esto es para enmarcar.

Que la disfrutes, yo lo hago a diario (lo mejor de todo, sus audios de WhatsApp que se quedan a mitad 😉 por “fallos técnicos”).

 

Jessica es una persona Bonita, así con mayúsculas. De esas personas bonitas de las que trato de rodearme cada día y siempre que puedo, porque me hace mejor, porque me hace bien. Porque lo suyo es tuyo, sin más, porque sí, porque te lo quiere dar. Es un regalo y yo tengo mucha suerte.

Gracias Jéssica por compartir conmigo tu casa, una vez más, ahora también por aquí. Feliz contigo cerquita.

 

Me gusta, me gustas.

Si fuese un ave, sería nocturna. Me gusta la noche, su silencio, su calma. Me gusta alargarla, sentirla, sentirme, sentirte, como parte de ella.

Me gusta la noche, su cielo, su luz entre tanto oscuro. Porque da igual cuanta oscuridad me rodee, cuando alzo la vista siempre encuentro luz, mi luz, tu luz, siempre está allí, esperando a ser contemplada. Como tú, como yo.

Me gusta la noche por que nunca es igual, por más inmóvil que permanezcas contemplándola, ella simplemente pasa, sucede, cambia. No hay un único mapa escrito entre tantas estrellas. Así, como la vida.

Me gusta la noche, porque cuando trato de escucharla, escucho el sonido de la vida respirar. Y entonces, al contemplar, al escuchar, me doy cuenta de que todo lo que me importa respira, ahora, junto a mí, muy cerca, y el resto puede esperar.

Me gusta el cielo azul del día, limpio, sin horizonte, con el único límite que el que pone la mirada. A veces se pierde junto al mar, tocándose ambos con disimulo, tan juntos y tan distintos a la vez. Cada uno en su lugar y en perfecto equilibrio.

Me gustan los días con nubes porque al mirarlas soy más consciente del tiempo que pasa, que marcha y se va. Soy más consciente de la imposibilidad de agarrarlo, de agarrarte, de retenerte pero sí de vivirte, de vivirme.

Me gustan los días con niebla. Esa que sólo te deja ver cuando te acercas, esa que te susurra en la cara su aire fresco, como quien comparte un secreto. Como tu vida, más clara cuanto más dentro, cuanto menos miedo.

Me gustan los días oscuros, esos que calan hasta los huesos, de agua y de viento, esos que parece que nunca terminan, pero que siempre pasan. Esos que dan vida tras la tormenta, que llenan de color cada momento. Esos que son necesarios en este ciclo de idas y venidas. Esos que te llenan las manos cuando antes sólo las veías vacías.

Me gusta la vida, porque es cuanto tengo. Me gustan sus días con cada una de sus noches, porque esa es mi vida. Y sólo cuando me gusta acepto, agradezco y doy permiso para que me alumbre en esos momentos no tan buenos.

Me gusta, sin más, sin menos. Me gusta sin preguntar por qué sí o por qué no, me gusta tener un para qué, un para mí, un para ti, un para vivir. Me gusta sin luchar, me gusta dejar llegar, lo bueno, lo malo, tal cual. Porque cuando no puedo elegir acojo, abrazo, me encojo, me agrando. Me gusta porque cuando puedo elegir, me escojo, te escojo.

Y te escojo a ti, sin más, con tus días buenos y tus días malos, porque no quiero que seas distinto, sino tú, sino yo. Y te escojo a ti para que te escojas, para que elijas, para que te elijas, para que vivas, para que te vivas, para que te guste tu vida, mi vida, sin más, sin menos, aquí, así, ahora.

Me gusta. Me gustas. No hace falta más, ni menos. Haces falta tú, hago falta yo, y que andemos. Hace falta acompañar la vida, acogerla, sentirla, abrigarla, crearla, compartirla, mejorarla. Sí, así, con todo tu miedo. Sí, así, con cada paso andado. Sí, así.

Me gusta, me gustas. ¿Andamos?.

Un saludo y buen camino.

 

Almudena Lobato.

P.D. Estas palabras las escribo como personita pequeña que forma parte del mundo, de la enorme naturaleza, las escribo al amor, a la aceptación y al agradecimiento, como partes del camino para andar una vida positiva y saludable, con uno mismo, con otro.

Gracias Jessica, por darme la posibilidad de compartirlas.

 

Si no la conocías, ahora ya no tienes excusas para no perderla de vista, y podrás hacerlo a través de:

@lobatopsicologa

Facebook: Almudena Lobato Montero

www.personasenpositivo.com

 

 

 

 

 

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Autocontrol o cómo no perder de vista el objetivo

¿Cuántas veces has tenido en mente conseguir un resultado y te has perdido por el camino? Es el momento de pararse y analizar cuál es el motivo y cómo llegar a destino.

Cuando te propones algo, cuando tienes claro un objetivo, nos movemos hacia él. Es como una especie de hoja de ruta en la que sabes de dónde partes y hacia dónde vas. Pero en muchas ocasiones, te desvías y, o bien acabas en otro destino, o tomas caminos equivocados.

Esta sensación la tienes al emprender un proyecto profesional, una nueva relación, al tener que cambiar los planes previamente establecidos o en la búsqueda de empleo. Pero no pierdas la calma, veamos el motivo de que esto ocurra y pongámosle solución.

Al iniciar un acción, sea del tipo que sea, te mueve el impulso de querer conseguir con éxito finalizarla. Una veces el éxito será conseguir aquello que te gusta, otras obtener algo que necesitas y otras el simple hecho de acabar lo que comenzaste. Te hablo de concluir una tarea, llamar por teléfono a alguien para dar una mala noticia o finalizar el curso de inglés al que llevabas inscritos 5 años…

Pero entonces, ¿por qué si quieres conseguir estos objetivos, acabas mirando el periódico, discutiendo con la persona que recibe la mala noticia o apuntándote a clases de baile? Porque pierdes de vista tu objetivo.

Y aquí, no me queda otra más que hablarte de Daniel Goleman y de su obra Inteligencia Emocional (1995), y más específicamente del autocontrol. A partir de este momento y, afortunadamente cada día más, empieza a tomar posiciones la importancia de las emociones en el éxito personal y profesional. Respecto a lo que nos concierne, el autocontrol es uno de los elementos básicos a trabajar que propone como forma de ser habilidoso socialmente (junto con el autoconocimento, la motivación y la empatía).

El autocontrol, la gestión y puesta en práctica de las emociones según nuestras necesidades, es lo que hace que tengas siempre presente tu objetivo o que, por el contrario, acabes fomentando una situación que no habías planeado. Si quieres ser un candidato destacado en una entrevista de trabajo, lo quieres ser por tu discurso, tu seguridad, pero a veces lo eres por tu estado de nerviosismo o por quedarte bloqueado.

Lo que necesitas es tener una base importante de conocimiento sobre ti mismo y tus emociones, tanto las aprendidas como las de mayor predisposición biológica. Y partiendo de este conocimiento, controlarlas para utilizar aquellas que te sean beneficiosas y gestionar aquellas que no lo sean tanto. Por ejemplo: un enfado puede parecer poco productivo, pero lo será en situaciones donde no controlemos la palabras o la comunicación no verbal. Sin embargo, puede ser el motor que nos haga salir de situaciones complejas, como puede ser un ataque inesperado por otra persona. Todo dependerá del enfoque que le des al enfado, y de que tengas claro en todo momento qué es lo que quieres conseguir con la energía que te genera esa emoción (no perder de vista el objetivo).

Una vez conoces tus tendencias emocionales, las defines y decides cuáles te resultan productivas y cuáles deseas cambiar (eso lo te lo cuento aquí con más detalle), necesitas empezar a entrenar una parte olvidada de tu organismo: el cerebro. Las emociones se localizan en el sistema límbico, una estructura cerebral que ha cambiado muy poco a lo largo de la evolución. De ahí, su reflejo en el organismo a la hora de que se produzcan: angustia se traduce en presión en el pecho, sudoración, tensión muscular, etc. Y algo que parece negativo en principio, el hecho de que se exteriorice en el organismo y todo el mundo sea consciente de lo que ocurre, es principio del autocontrol: detectar cómo aparecen las emociones y qué síntomas tienen en nuestro organismo. Y a partir de ahí, comienza el entrenamiento emocional.

Vamos a ir poquito a poco, empezando con unas recomendaciones básicas de cómo conocer tu cuerpo y el efecto de las emociones en él:

  • Practica e imagina mentalmente (puedes visualizarlo, oírlo o sentirlo según sea tu sistema representacional) la situación que quieres controlar. Empieza por imaginar la situación completa de manera exitosa y céntrate en cómo te comportas, te sientes, te mueves, te expresas. Esto habrá que repetirlo en muchas ocasiones hasta dar con el mejor de los escenarios posibles, y conseguir automatizar los comportamientos más adecuados.
  • Piensa en 5 situaciones en las que tus emociones te hayan beneficiado y otras 5 en las que necesitas mejorar. Hazlo en términos de definir la situación, el contexto y sobre todo las emociones y sus efectos en ti, pero no olvides los efectos en los demás.
  • Trabaja la distancia emocional: no todo lo que ocurre tiene que ver contigo ni es por ti. A veces, las cosas, simplemente ocurren.
  • Separa la crítica que te hacen de la persona que la realiza, e intenta sacar la parte positiva de mejor que puedes obtener al saber que generas eso en otra persona.
  • Diseña un registro de situaciones importantes que quieras trabajar, donde definas tus pensamientos, emociones y conducta resultante, pero también trabaja los pensamientos y actitudes alternativas que quieres llegar a conseguir.

Y pregúntate: ¿Qué es lo peor que me puede pasar…?

Y nunca, nunca, pierdas de vista tu objetivo. No te desvíes de la ruta que tenías planificada, y es así, que sea de manera consciente.

Imagen: pinterest.com

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Personas con alma: Alma Aguilar

No me preguntes porqué forma parte de mi red casi desde mis inicios, ni el motivo de que espere sus posts como agua de mayo. Tan sólo sé que se ha convertido en una imprescindible de mi día a día virtual haciéndome partícipe de su vida y sus reflexiones. No puedo describirla en pocas palabras pero sí decirte lo que me transmite: paz, serenidad e inteligencia a partes iguales. Imposible resistirme a ella, a todo lo que la rodea y me hace llegar.

Podría contarte que mi hija se llama Alba por no llamarse Alma, que estuve a punto de casarme con uno de sus vestidos, que le gusta la nieve y le encanta Formentera al igual que a mí. También podría contarte que me (nos) ha hecho esperar por las Allegradas de su hija y hecho entender que es mucho más que una diseñadora de moda. De hecho, desde que “conectamos” he olvidado su parte mediática para disfrutar de su parte humana y dejarme inspirar por sus reflexiones. Alguna de ellas, incluso ha conseguido dar un vuelco a mi estómago…

Esta sólo es una pequeña parte de la conexión que me une a ella y la considere un ser tan especial, alguien que genera tanto y tan bueno en mí. En una sección donde quiero hablar de personas con alma, sentí la necesidad de que fuese ella, Alma Aguilar, la que inaugurase mi pequeño homenaje a todas esas personas. Y lo hago de la manera en la que ella ha decidido y se siente más cómoda, conversando sin dobleces…

  • Más allá de tu imagen pública que todos conocemos ¿Cómo te definirías como persona? Es coherente con cómo ves la vida?

Me parece curioso que mucha gente ve en mi trabajo, en mis prendas, cualidades que consideran que yo tengo, cuando si te paras a pensarlo, las prendas son “solo” prendas, no?.

Yo me defino como una persona a la que le mueve la ilusión, bastante testaruda, pero al mismo tiempo flexible, me gusta empatizar, me gusta mirar el mundo de una forma mas complicada de lo habitual. Soy cariñosa, necesito sentirme querida, me apasiona querer. Me gusta mucho escuchar, pensar, soñar, observar, y sobre todo entender.

En la vida no siempre siento que me muevo como pez en el agua… pero me esfuerzo por sentir lo bueno que me ofrece y aprender de lo malo.

 

  • Transmites muchísima paz con tu imagen (tipo de comunicación, estética, fotos) ¿Te consideras una personas reflexiva y tranquila?

Si, profundamente reflexiva y quizá profundamente tranquila… necesito mi tiempo, aunque me considero bastante eficaz, pero necesito mi tiempo J

 

  • La Alma que eres hoy día ¿es producto de un cúmulo de circunstancias y acontecimientos? ¿O tiene más que ver con cómo lo has ido asimilando y aceptando? ¿podría decirse que incluso has sacado provecho de todas esas experiencias?

La Alma que hoy soy esta forjada claramente por mi vida, por mis vivencias, las buenas y las menos buenas, tal vez especialmente por estas últimas. Tengo la teoría que de lo bueno se suele aprender poco, por eso lo malo es tan relativo… si lo piensas es la forma de aprender a enfrentarse a eso mismo o a otra cosa parecida en el futuro.

Y creo, que como tú bien preguntas, si miro hacia atrás, la Alma de hoy, todavía tiene mas que ver con como he ido asimilando, aceptando, en resumen aprendiendo, de todas las vivencias pasadas, que por las vivencias en sí mismas.

 

  • ¿Cómo y para qué usas la red (web, redes sociales, perfiles, blog)? ¿Para qué te sirven? ¿Eres consciente de su alcance?

Cuando empecé a utilizarlas, (hace unos 10 años?), no tenia ni la menor idea de lo que hacia… hoy creo que estoy mas cerca de entenderlo, pero respecto al alcance real?, seguramente no. Empezó como una forma de comunicarme, quizá mas como persona que como profesional, siempre entendía mi trabajo en sí mismo como una forma de comunicación , por eso en las redes era mas YO… con cierto pudor, por no saber a quien interesarían mis historias pero mas YO… y en algún momento, creo que lo empecé a utilizar como una especie de desahogo, una ventana para mostrar reflexiones que me gustaba obligarme a hacer. Eso se junta con que me apasiona escribir, y es una forma fácil de hacerlo, sin cuestionártelo a ti mismo demasiado.

 

  • Te has dedicado durante un tiempo a formar a otras personas ¿Crees en el desarrollo del talento humano? Ya puestos, ¿cuáles son tus talentos? ¿Qué talento destacas en ti? ¿Cuál te gustaría tener, cuál estás cultivando y cuál es un reto?

He disfrutado de formar a otras personas, he descubierto que ese es uno de mis talentos podríamos decir… Tengo capacidad de transmitir conocimientos con emoción, y es una sensación genial!… mirar a los ojos de las personas mientras escuchan, desarrollar su confianza en sí mismo, despertar interés…

Creo en el talento humano por encima de casi todo…

Ufff, no sabría decirte mas talentos míos….

Quizá, la calma que la gente percibe en mí, la transmito sin dificultad… tengo normalmente puntos de vista sobre las situaciones o conflictos bastante imparciales de forma natural, y “entiendo” a las personas sin esforzarme en hacerlo… es un talento? Jaja… También creo que tengo una parte creativa muy desarrollada, que me hace entender la vida de una forma artística, y ver fácilmente lo bonito que tiene.

 

  • Desprendes una gran sensibilidad a través de la red, eres muy generosa con lo que compartes ¿cómo crees que puede ser interpretado? ¿te has planteado cómo impacta en tus “contactos virtuales”? ¿Y en tus clientes?

Mis reflexiones me definen bastante bien, pero a ellas en concreto no las sé definir. Me gusta ser respetuosa, me gusta hacer que la gente se plantee cosas… y no sé si soy generosa pero sí me gustaría serlo.

No sé bien como se interpreta, solo me llega lo bueno jajaja, supongo que me hace evidentemente humana y eso a la gente le gusta…

El impacto en mis contactos virtuales me encantaría saberlo!, pero no lo se… (es lo malo de lo virtual). En mis clientes supongo que les muestra como es la persona que está detrás de la marca, con lo bueno y malo que eso tiene porque no todo el mundo se identificará conmigo… pero la verdad, no me lo planteo.

 

  • Hablas sobre conceptos como la aceptación, la ilusión o la frustración en tus publicaciones habituales y lo haces de una manera muy natural. ¿Cómo consideras que te manejas bien en el mundo de las emociones? ¿Crees que hablamos lo suficientes de aquello que nos ocupa, nos duele, molesta o hace mejores?

Son conceptos con los que creo que convivimos todo el tiempo… me gusta hablar con naturalidad sobre ellos, me gusta trabajarlos. Creo que hay ocasiones en las que no verlos nos complica muchiiiiiiisimo la vida, y verlos nos ayuda a podernos desarrollar para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Con mis hijas por ejemplo, me encanta hablar de lo imperfecta que es la vida, creo que sin querer, la sociedad nos lleva a creer que la felicidad es la ausencia de dificultades, y creo que nada mas lejos de la realidad, y que entender desde pequeño que la felicidad es saber mas o menos como enfrentarte a ellas, es muy importante.

La parte emocional es vital para mi, tengo las emociones bastante a flor de piel, adoro reírme sin pudor y sin medida, suelo llorar fácilmente, me enfado, me desenfado, me frustro, paso por muchas emociones en poco tiempo y eso me hace sentir viva. Para mi cada emoción es como una estación del año, encuentro lo bueno que todas tienen…

No creo que hablemos de cómo nos sentimos lo suficiente… la vida parece otra cosa, cuando creo que es justo eso.

 

  • ¿Crees que el equilibrio (algo tan complejo de conseguir) personal y profesional suele ir a la par?

En teoría te diría que si… pero en la practica no lo se. Estoy en la búsqueda del equilibrio desde que tengo uso de razón, jajajaj, pero no desisto, y lo he llegado a rozar con la punta de los dedos!, hasta creo que mas de una vez!!.

 

  • ¿En qué te inspiras cuando diseñas, cuando creas?

En todo, soy muy observadora, me encanta rascar en lo que veo, dejarme llevar por lo que me hace sentir, mirar donde nadie mira y ver lo que pocos ven…

Te inspiras normalmente en la naturaleza, en emociones, en momentos, en épocas, en situaciones, en lugares, en personas…. TODO es fuente de inspiración… por eso siempre ando con los ojos muy abiertos.

Creo, si soy honesta, que soy diseñadora de moda de forma casual… y que tal vez (me gusta pensar) que podría haber sido muchas cosas (todas necesitan fuentes de inspiración), porque me gusta escribir, pintar, cantar… y sobre todo aprender de todo aquel que desarrolla su trabajo con pasión… eso me emociona como pocas cosas!.

 

Imagen: Alma Aguilar

 

 

 

 

 

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Personas con alma

¿Sabes esas personas que destacan entre la multitud y ni siquiera son conscientes? En algunos casos puede que sí lo sean, pero lo hacen de una forma tan especial, con una elegancia tan improvisada que incluso roza a veces la inocencia, lo hacen de una manera tan sutil y gradual que no he tenido más remedio que crear una sección especial para ellas en mi blog.

A partir de hoy, pero sin fecha, ni programación, ni planificación alguna, nace PERSONAS CON ALMA. Y lo hace con la idea de poder traerte de la mano a esas personas ante las cuales he caído rendida, sin conocer el motivo en la mayoría de las ocasiones.

Estas personas, poseen un atractivo tan delicado, a veces ingenioso, otras inteligente, pero siempre interesante. Son personas que desprenden un halo de serenidad de muchos casos, de inquietud de pensamiento y belleza profunda, pero no de la externa (que de esa también hay), sino de la que aumenta con el paso del tiempo y la experiencia.

Son personas que se han vuelto cotidianas en mi calendario y en mi cita diaria con las redes, personas con las que interactúo, intercambio y aprendo. Personas que me inspiran, ayudan y aportan de una manera tan inesperada, que todo esto me ha llevado un tiempo de digestión, pues no es fácil admitir que personas a las que no conoces absolutamente de nada, que llegan a ti (o tú a ellas) de manera casual (causal?), comienzan a tener un papel tan importante en tu vida. Eso, cuesta digerirlo y admitirlo…. Pero una vez hecho, lo menos que puedo hacer por todo lo que han supuesto y suponen a día de hoy, es este pequeño homenaje en forma de espacio en mi blog.

Son personas muy dispares en edad, formación, intereses y procedencia, pero poseen todos esos rasgos comunes que te acabo de contar y que son los que han conseguido que te esté contando esto hoy.

Te las haré llegar cualquier día, a cualquier hora y en cualquier formato, eso dependerá de ellas y no de mí, que para eso es su espacio. Y llegarán como ellas deseen, a través de sus reflexiones, de conversaciones, de sus imágenes, de entrevistas, de sus proyectos y en el formato que ellas decidan. Y te aseguro que muchas de ellas….te sorprenderán (porque a mí me han sorprendido y mira que pensé que ya las tenía “estudiadas”).

Puede que al leer este post sonrías porque eres una de esas personas y ya he picado a tu “puerta digital” para pedirte que te muestres al mundo a través de este nuevo espacio o lo hagas de una forma diferente, de la forma en la que yo te veo. O quizás sonrías sin saber que serás tú la próxima persona a la que pediré que comparta con el mundo lo que yo veo en ti.

Como te dije el viernes, este no es post cualquiera, ni siquiera es un post, sino el inicio de una sección especial como regalo particular para esas almas de las que te hablo y que me hacen mejor persona. Esas almas que consiguen sacar lo mejor de mí o que lo intente sacar, guiada por ellas y su forma de comprender la vida. Esas personas que han llegado para quedarse y para las que no se me ocurre mejor forma de hacerles llegar mi admiración y agradecimiento hacia ellas.

Y tú ¿conoces a personas que generen eso en ti? ¿Las tienes cerca, en tu día a día y te impulsan a crecer? ¿Se lo has dicho o les has hecho llegar lo que producen en ti, el impacto que tienen en tu vida? Yo, ya me las he ingeniado para que lo sepan y que además, tú también las conozcas y puedas disfrutar de estas PERSONAS CON ALMA…

Imagen: Steve Ringman / The Chronicle for Bay to Breakers, San Francisco,1986 .

 

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Lágrimas del desempleo II: luz en la oscuridad

Hace un año publicaba este post, uno de los más sentidos y viscerales que tengo. Lo hice desde la rabia contenida y como forma de impulsar el verdadero valor de las personas, que no es otro que ellas en sí mismas. Lo he traído de nuevo muchas veces a mi muro, porque me ha dado muchas alegrías, muchos mensajes de agradecimientos e historias de superación, mucho aprendizaje posterior…
Hoy te lo traigo de nuevo, pero no escrito por mí, sino por el auténtico protagonista de esta historia. Te quiere contar en primera persona su evolución en este último año, y lo hace desde el anonimato (por más que lo he intentado, prefiere permanecer así) pero con una sensibilidad y generosidad maravillosas.

Disfrútalo, yo sólo puedo decir GRACIAS!

 

AUTOR INVITADO

Es curioso como la vida te cambia de un momento para otro, de un día para otro y de un año para otro.

El día 5 de octubre de 2015 mi vida dio un vuelco vertiginoso, me vi abocado al mayor de los abismos al que me había enfrentado nunca, EL DESEMPLEO.

Mucha gente pensará que hay cosas más importantes como la salud, la familia, y un sinfín de cosas. Y claro que lo son, ahora lo he aprendido, pero cuando un problema sin solución cercano te amenaza, sólo ves la oscuridad del túnel y pierdes la perspectiva.

Hoy reconozco que yo la perdí aquel 5 de octubre, me sentí desolado, asustado y sobre todo desorientado…. “que voy a hacer ahora, si solo sé trabajar, es lo único que he hecho durante los últimos 20 años”…

Casi un año duró esa incertidumbre…, un año de miedos, de lágrimas, de no saber qué hacer, de dar palos de ciego, de pasar horas y horas frente al ordenador buscando un empleo que me devolviese a la actividad, un empleo que me devolviese la autoestima, un empleo que me hiciese verme útil.

Todos los que hemos pasado por esta circunstancia, sabemos lo que es y lo que significa esa autoestima, porque cuando pierdes el empleo, pierdes muchas más cosas que un sustento económico o una trayectoria profesional.

Pero eso ya lo sabemos todos los que hemos pasado por ello  y no quiero ahondar más en la llaga.

Son curiosos los caprichos del destino, ya que justo un año después, un 5 de octubre de 2016 acudí a un evento por la empleabilidad en Oviedo, promovido por el Ayuntamiento de Oviedo Y La Nueva Ruta Del Empleo.

Aquel evento volvió a marcar un punto de inflexión, en él aprendí algo que no había aprendido antes, algo tan sencillo pero a la vez tan difícil,…. aprendí  a ABRIR LOS OJOS.

Tengo 2 Carreras Universitarias, un Máster y no sé cuántos cursos de formación además de 20 años de continuo aprendizaje profesional, pero lo que nunca nadie me enseñó, ni yo mismo fui capaz de aprender, fue a ABRIR LOS OJOS y ver más allá, a ponerme las gafas de ver otras perspectivas

A partir de aquel día (en realidad tardé algún tiempo en darme cuenta que de todo lo que aprendí aquel día) empecé a pensar de manera positiva, a darme cuenta que todo lo que había hecho durante ese año maldito era “sembrar”, sembrar para una nueva carrera profesional, sembrar para un cambio de forma de vida , sembrar para mejorar. Aprendí a ver aquella terrible situación como una oportunidad de demostrar mi valía.

Aprendí a decir una palabra desconocida para mí y de la cual hoy me siento orgulloso… “me reinventé” a mí mismo.

Después de aquel evento, empecé a ver las cosas de manera más positiva y empecé a tener esperanzas en las oportunidades.

Y las oportunidades llegaron. Poco tiempo después “milagrosamente” el teléfono empezó a sonar, las ofertas empezaron a salir. Empecé a creer en el “milagro” pero analizando todo aquello, me di cuenta que los milagros no existen, que ese  “milagro” no era  otro que el resultado de la “siembra” que había hecho durante ese año maldito.

He tenido la suerte de cambiar por completo, tanto profesional como personalmente.  Trabajo en algo que me llena, que me hace feliz, que hace que llegue a casa todos los días con cara de cansancio pero con una sonrisa, que los míos me vean diferente, con ganas de seguir haciendo cosas nuevas. Esa es una sensación que tenía muy olvidada.

Y por qué cuento todo esto… pues muy fácil, después de un año de que Jessica Buelga escribiera su artículo “Lágrimas del desempleo”, después de haberlo leído y releído cientos de veces, (y sigo emocionándome en cada lectura) quiero aportar mi granito de arena a todas esas personas que han respondido a dicho artículo en las diferentes redes sociales.

Quiero darles las gracias a todos aquellos  que se han visto reflejados en esa situación, a todos los que hicieron un comentario y a los que lo pensaron pero no lo plasmaron, pero en especial quiero enviar un mensaje a todos aquellos que aún viven la realidad del desempleo. No dejéis de luchar, no dejéis de reinventaros, no dejéis de demostraros a vosotros mismos lo mucho que valéis, y sobre todo no penséis ni por un momento que ya no tenéis valía, porque la tenéis,… la tenemos.

Hay que mostrar una actitud positiva y, aunque no es un camino fácil, con actitud y positivismo, las cosas llegan.

No creo que la vida nos de segundas oportunidades, las oportunidades no caen del cielo, las oportunidades se trabajan, se consiguen (o no) y en eso es en lo que hay que esforzarse día a día para que esa oportunidad llegue.

Por último quiero dar las gracias a los míos, a los que han estado y estarán siempre ahí, a los que de una u otra manera, me han ayudado, muchas veces sin saberlo, muchas veces con unas palabras o con un silencio, con una llamada o con un pensamiento. Nunca dejéis de lado a todas esas personas que sufren por nosotros viendo nuestro propio sufrimiento

Y os aseguro que cuando mis sentimientos flaquean siempre intento recordar lo aprendido en aquella terraza del Calatrava.

Mucho ánimo a todos!

Imagen: pinterest.com

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Conexiones ¿cósmicas?

Este agosto, una amiga me recordó a tiempo que no me olvidase de ver la lluvia de Perseidas que tendría lugar con un cielo despejado en Asturias, algo que no siempre es posible. Ya en pijama, me tumbé en el suelo de la terraza y me dispuse a esperar en soledad que la lluvia de estrellas fugaces se presentase ante mí.

A medida que pasaba el tiempo y no aparecían, mi mente empezó a divagar sobre una serie de ideas que quería compartir contigo a la vuelta del verano, y aquí estamos…

Empecé a pensar en cuántas personas estaríamos haciendo exactamente lo mismo, en el mismo instante, focalizando nuestra atención, nuestros deseos y pensamientos, nuestra energía e intuición hacia el mismo punto. Me resultó tremendamente romántico y evocador imaginar que si hiciéramos eso mismo con otras batallas y heridas abiertas, quizás y sólo quizás, la vida resultase más sencilla. Y basándome en esa idea, llegaron por si solas el resto de planteamientos.

Me imaginé cuántas personas se prepararían para verlas, organizando todo antelación y planificando al detalle el momento, mientras que otras (como yo) lo harían de manera improvisada. Me pregunté cuántas personas, mirando el “mismo” firmamento verían infinidad de estrellas fugaces y cuántas no conseguirían ver ninguna, cuántas estarían atentas al instante preciso y conseguirían ver la estela que dejan las Perseidas y cuántas perderían el foco de su atención, y con ello, poder apreciar el espectáculo que supone.

Reflexioné sobre la cantidad de personas que disfrutarían de la experiencia y consiguieran presenciar el recorrido de las estrellas en movimientos, lo disfrutasen y lo viviesen como un momento único, sólo para ellos. Al igual que me vinieron a la mente, aquellos que no lograsen ver ni una sola estela en el cielo, aún contando al día siguiente que vieron cientos… Pensé en la diferencia entre llegar a ver 7 estrellas fugaces (esas fue la que vi yo aquella noche) y valorarlo como un gran éxito o catalogarlo como el mayor de los fracasos, seguro que alguien se movía entre estos dos polos en alguna parte del mundo, en aquel mismo instante.

Fantaseé sobre aquellos que viesen las estrellas fugaces y las definiesen como inmensas, al contrario de quienes lo harían como ínfimas, a pesar de ser las mismas estrellas, a pesar de serlo en el mismo marco espaciotemporal. Me recreé pensando en aquellos que estarían quejándose del frío, mirando al suelo y perdiéndose el cielo iluminado por los rastros estelares frente a los que estarían atentos, con los ojos como platos y sin perder detalle de todas las tonalidades del azul cerúleo que su retina pudiese captar, y sobre todo, disfrutando del momento.

Traje a mi mente a aquellas personas que tirasen la toalla al primer intento fallido de disfrutar de la presencia de las Perseidas, y no me olvidé de aquellas que no se fuesen a la cama hasta logra ver alguna. Incluso, seguro que habría alguien que pasase la noche en vela a pesar de no conseguirlo, tendría ojeras y los pies congelados al día siguiente sin tener ni una sola Perseida en sus recuerdos. Valoré la diferencia entre persistir y no desfallecer para conseguir un objetivo y focalizar las energías hacia el objetivo equivocado, comprendiendo cuántas visiones diferentes habría en aquel mismo instante sobre esta decisión respecto a seguir mirando al firmamento…o no.

Imaginé los pensamientos de quienes se deleitaban pensando en cómo compartir la experiencia con quiénes no habían podido hacerlo, los que sólo querían sacarse una foto para subirla a las redes, los que habían ido en grupo por echarse unas risas. Y también en los que pedían deseos para sí mismos, deseos para los demás, en los que veían en las estrellas a sus seres queridos y perdidos, y me imaginé que los estaban sintiendo un poquito más cerca en ese momento. Me pareció, sencillamente hermoso, por ellos y por mí…

Y seguí pensando, llegando a la conclusión de que todos estábamos conectados en aquel momento, por algo que va más allá de nosotros, algo mucho más grande de lo que podemos imaginar como es el Universo. Y todo ello, a pesar de tener visiones tan diferentes de la vida, actitudes tan dispares ante el mismo escenario, tener percepciones tan distintas ante la misma realidad.

Estoy preparada para que pienses que no hay post más cursi (ya me dijeron algo similar en Twitter cuando publiqué una reflexión parecida). Y lo estoy porque creo firmemente que yo sola, de manera aislada, soy pequeña, prácticamente insignificante, pero junto a ti y al resto, somos invencibles si nos lo proponemos. Llámame ilusa, mientras tanto seguiré mirando las estrellas y pensando cuántas personas lo están haciendo en ese mismo instante, entre ellas tú.

 

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Manos que no dais, qué esperáis

Este post no pretende ser una lección moral, sino una reflexión personal sobre lo que considero básico en la vida: dar, aportar y sumar, para poder esperar recibir. Si has tomado algún café conmigo, hemos conversado o compartido alguna formación, no será algo que te sorprenda pues es un tema que surge muy a menudo en mi entorno.

Siempre he sostenido que el refranero popular y la figura de los abuelos, atesoran una inmensa sabiduría. Y el paso del tiempo se está encargando de darme la razón, te explico porqué pienso así…

Mi abuela, casi analfabeta por tener que trabajar desde bien niña, siempre ha sido muy refranera. No puedo citar todos los refranes que me ha dicho a lo largo de mi vida, siempre perfecta y dolorosamente situados en el marco espaciotemporal. Pero sí me gustaría hablarte de uno de ellos, que cada día cobra más sentido para mí: “Manos que no dais, qué esperáis”.

Me han educado en el agradecimiento como muestra de reconocimiento y estima hacia alguien, dado su servicio de ayuda hacia ti. Por lo tanto, para mí, agradecer es tan natural como saludar, despedirse o pedir disculpas. Lo cual choca con lo que me he ido encontrando a lo largo de la vida, y mucho más en estos últimos tiempos.

Intentaré centrarme en el mundo laboral, pues este tema a nivel personal es mucho más doloroso de lo que parece… En estos últimos años, donde la competencia ha aumentado y el mercado laboral está tan agitado, he vivido y presenciado situaciones de auténtica supervivencia. Y a pesar de haber tenido tentaciones, siempre me he mantenido firme en la convicción de que si das, recibirás. Y si no es así, al menos lo has hecho según tus creencias y eso te hace ser mejor persona, pues incluso dar sin esperar nada a cambio, te hace mejor, mucho mejor.

Te hablo de derivar proyectos a compañeros/conocidos en el caso de no puedas (o no sepas) desarrollarlos tú, me refiero a ayudar a alguna empresa o colega a buscar un perfil determinado entre tus contactos. Estoy hablando de crear puentes entre personas con tan solo una llamada o un mail para facilitarles la vida cuando a ti a penas te supone un minuto. Y te preguntarás ¿y tú que ganas? Pues gano y mucho más de lo que pueda parecer…

 

Lo que inicialmente es gratuito, se te devuelve: no siempre en el tiempo y forma que esperas, pero vuelve, créeme.

 

Te voy a contar 7 trucos infalibles que te harán mejor profesional y persona, ya que en el fondo es indivisible:

– Cuando veas una oferta de empleo para la que no cumples requisitos, pero sí conoces a alguien que los cumpla: pásale la información. Quizás esa persona haga lo mismo contigo mañana, y si no es así, dormirás tranquilo.

– Cuando estés en una sala de espera para ser entrevistado, relaciónate y sé amable con quienes están presentes (siempre y cuando percibas intención por su parte de querer comunicarse). Hace que el tiempo y los nervios se vean de otra forma y nunca se sabe con quién puedes estar hablando.

– Ante un trabajo que no puedas realizar por agenda o por falta de conocimientos, piensa en algún contacto de confianza que pueda hacerlo y ofréceselo. Tranquilo, no estás abriendo la puerta al enemigo, sino creando nuevas alianzas.

– Cuando alguien te pregunte si conoces algún profesional que domine algún tema ajeno a tí, piensa y estrújate bien el coco. Seguro que conoces alguno, y si haces que se conozcan, habrás solucionado el problema de dos personas de un plumazo y de paso, habrás afianzado relaciones.

– Cuando tu “competencia” tenga éxitos merecidos y haga las cosas bien: felicítales, dales la enhorabuena. Eso te honra, y además de mostrar humildad, estás siendo coherente con tus principios.

– Cuando algún colega publique temas interesantes o posts de calidad en las redes sociales: no esperes ni un momento para difundirlo. Si es bueno y lo difundes, tu criterio y tu marca personal, también lo serán. (Esto puede ocurrirte a pesar de que tu colega, sea insoportable…).

– No bloquees a los que consideras “competencia” profesional: deja que todos vean lo que sabes hacer y dales la oportunidad de generar debate. Con ello mostrarás apertura, flexibilidad y, sobre todo, seguridad en lo que haces y la imagen pública que proyectas.

 

Para finalizar con buen sabor de boca, y a pesar de haber vivido esta situaciones desagradables que comentaba, también me he encontrado con personas maravillosas que me han facilitado participar en proyectos interesantes, que han confiado y han creído en mí. Compañeros que me han recomendado y me han tenido presente en muchas ocasiones, personas con la que se han creado vínculos que van más allá de lo meramente profesional…

 

A todas ellas GRACIAS INFINITAS!!! Todo lo que he recibido es inmensamente mayor que lo dado. De ahí que crea a ojos cerrados tanto en el refrán de “Manos que no dais, qué esperáis” como en el de “Es de bien nacidos, ser agradecidos”.

 

Imagen: pinterest.com

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Los 10 pilares de la gestión emocional en las redes sociales

Hoy tenía planificado publicar un post sobre otros contenidos, pero ya sabes que cuando la inspiración llega, no se puede luchar contra ella. Más bien, hay que aprovecharla.

Por varios motivos personales y profesionales, esta semana ha sido muy intensa, tanto para lo bueno como para lo malo. Y recordando una interesante conversación con dos grandes amigas, surgió este debate: en las redes sociales se percibe tu estado ánimo, ya sea bueno o no tan bueno, y al mismo tiempo, las redes sociales generan emociones en tí. Por lo que decidí hacer mi propia guía sobre cómo gestionar las emociones en las redes sociales. Vamos allá!

1.- Las redes sociales unen, pero no atan: es decir, te hacen conocer a personas y generar relaciones, pero éstas pueden desaparecer a lo largo del tiempo, ya que nada es permanente. Es necesario que lo sepas y hagas uso de ello siempre que lo creas conveniente, pues también lo harán contigo… Nadie ha dicho que tengas que ser por siempre seguidor o amig@ de todos, lo serás mientras te aporten o aportes, recuerda que estás en todo tu derecho.

2.- Tu número de amigos/seguidores no está directamente relacionado con tu impacto: tener mil amigos o seguidores, no significa tener mil apoyos o mil fans. Significa que tienes a mil usuarios que puede que vean tu perfil… o no. Asúmelo, te será mucho más fácil seguir disfrutando de las redes sociales y no “sufrir” cuando dejes de tener seguidores o contactos.

3.- No vas a gustar a todos: al hilo de un post anterior, no se puede gustar a toda la red, por lo que tendrás detractores, opiniones en contra o hasta enfrentamientos. No entres en ese juego, te desgastará y no es necesario para seguir en las redes sociales. No des valor a aquellas opiniones que no lo tengan, tenlas en cuenta lo necesario para mejorar y avanzar.

4.- Reflexiona sobre lo que generas en las redes sociales: no solamente como forma de conseguir más adeptos o mejorar tu imagen, sino porque aprenderás de tus errores y entrenarás tus competencias. Utiliza el feedback que recibes como forma de saber aquello en lo que estás teniendo éxito y saboréalo, pero también analiza lo que no consigues e intenta encontrar el motivo.

5.- Aprende: el entorno virtual está lleno de oportunidades de aprendizaje, de tu propio sector o de otros por conocer, pero también de personas y de sus experiencias. Quédate con lo mejor de cada uno de ell@s, y ofrece también tu mejor versión. Agudiza bien todos tus sentidos y crea contextos de aprendizaje, incluso de los que tengan un matiz agridulce (de esos, es de lo que más se aprende).

6.- Sé auténtic@: lo mismo que percibimos las emociones o intensidad en lo que se publica, también percibimos con el paso del tiempo quienes “inflan” su imagen o fingen aptitudes/actitudes. Y eso no gusta a nadie, así que si no quieres recibir regalos envenenados, tampoco los hagas. A todos nos cautivan las personas auténticas, que no venden humo y cuyos perfiles desprenden sinceridad.

7.- Te han decepcionado: Si descubres que alguien no es como tú pensabas: no pasa nada. Las personas nos creamos expectativas sobre los demás que en muchos casos no se cumplen, y en este entorno es mucho fácil equivocarse. Valora si quieres mantener esta relación y sigue con tu vida sin enfadarte, no le dediques energía ni tiempo a relaciones que no van a llegar a ninguna parte.

8.- No recibes lo que das: se habla de compartir, generar conocimiento, crear relaciones. Pero notas que no recibes lo que esperas… Puede, que además de haber puesto demasiada esperanza y esfuerzo en determinadas relaciones, quizás no estés en el lugar adecuado. La red es muy grande, no lo olvides. Busca tu hueco, seguro que lo encuentras, no desistas.

9.- Disfruta de las oportunidades: las redes sociales te permiten conocer a personas que de no ser por esta vía, habría sido casi imposible. Crea vínculos, cultívalos, mímalos y déjate querer. Siente el apoyo que recibes en aquellas ocasiones que no te esperabas (o quizás sí…) y agradécelo. Este mundo te da maravillosas sorpresas que debes recibir con los brazo abiertos, hay PERSONAS extraordinarias por descubrir.

10.- No todo lo que ocurre en las redes tiene que ver contigo: ¿te has parado a pensar en la cantidad de información y personas que se dan cita en el mundo virtual? No vas a tener capacidad para asimilar todo lo ocurre, ni falta que te hace, ya que todo lo que acontece no tiene relación contigo ni te aporta. Y no sólo me refiero a los contenidos o debates, sino a los conflictos inherentes a las relaciones que también se dan en este contexto. No todo gira entorno a tí, así que despersonaliza y relájate, que quizás ese comentario tan ofensivo no vaya por tí.

 

Espero haberte ayudado a gestionar las emociones que te puedan generar las redes sociales, si se te ocurre alguno que sumar a la lista, no dudes en comentarlo (estoy haciendo uso de los consejos 5 y 9 😉 ).

Imagen: shutterstock.com