, , , ,

Personas con alma: Maribel García. ¿Por qué lo llaman Employer Branding cuando quieren decir brilli-brilli?

Cuando conoces a Maribel García, es imposible no centrar tu atención en sus ojazos …y en su discurso, su conversación.

Con ella, tengo la sensación que con otras muchas personas con las que he “conectado” en la red: ha sido un proceso a fuego lento, nada invasivo y con un interés mutuo por sumar a la otra persona. Como me gusta a mí que surjan las relaciones.

Catalana en Madrid y con una trayectoria profesional centrada en el desarrollo del talento en las organizaciones, se ha empeñado (y yo encantada de ello!) de que el Employer Branding deje de ser un concepto lejano y sea algo tan habitual en la organizaciones como dar los buenos días.

Yo, creo firmemente que lo conseguirá ¿y tú?

 

¿Por qué lo llaman Employer Branding cuando quieren decir brilli-brilli?

 

Hay personas con las que incluso antes de verte cara a cara, sin saber muy bien porqué, conectas. Hay personas a las que les tienes cariño especial y cada vez que aparecen en tus redes, te sale una sonrisa.

Cada pasito que he ido haciendo para acercarme más a Jessica y poder conocerla mejor, ha sido como una confirmación de que era alguien que me aporta muchas cosas buenas. El hecho de darme la oportunidad de poder participar en su “Personas con Alma” demuestra su generosidad y cariño. Por eso y por más cositas que la hacen una gran persona con alma, ¡le doy mil gracias!

Cuando me observo y escucho hacia dentro para buscar qué es lo que me mueve, porque yo soy de las que se mueve pero bien (deu ni do que se dice en mi tierra!), siempre aparece la necesidad de hacer que las personas brillen. Nunca tuve una vocación clara de niña, pero solo hizo falta entrar en las empresas a trabajar, para decir una cosa de manera insistente: “Esto se debería poder hacer de otra manera”. Y ante la cansina respuesta obtenida de “es que esto siempre se ha hecho así”, me rebelaba. Ahí nació mi amor por aquello que años más tarde se llamaría Recursos Humanos (si… ya tengo una edad…).

Recuerdo las conversaciones con mi abuela, la que siempre me miraba con tanto amor y a veces con algo de tierna incomprensión. Pero con dos generaciones tan diferentes y tratándose de dos mujeres “de armas tomar” era lógico pensar que hubiera encontronazos.

–       Hay que hacer lo que diga el jefe Maribel, si no mal. Tú siempre cumple con lo que te manden. No te quejes, no quieras contradecir, no hables más de la cuenta, que ni se te note…

–       Que no yaya… que no es justo, que hay que poder hacer las cosas de otra manera, que se debería ir al trabajo y pasarlo bien, que nos gustara lo que hacemos, que no fuera un esfuerzo…

–       El trabajo es un esfuerzo, un sacrificio hija… no vamos a pasarlo bien allí…

Claro que ella trabajaba 12h en una fábrica de 02 de la madrugada hasta las 14h. Viniendo de la guerra y de las penurias que pasó, para ella eso era lo más parecido a un trabajo digno. Se tiraba de los pelos cuando me oía hablar de algo que ni yo misma sabía conceptuar, pero que tenía muy claro que guiaría mi rumbo: el Employer Branding. Si en aquél entonces ella hubiera oído esta palabreja, creo que lo hubiera entendido menos todavía!

Hoy en día ya es más fácil haber oído algo sobre el Employer Branding o lo que traducido sería la Marca Empleadora. Si ya estás acostumbrado a escuchar eso de la Marca Personal, no te será difícil comprender que es exactamente lo mismo pero aplicado a las organizaciones.

Personas y Organizaciones: ¿qué las hace conectar? No hablamos de una pared y de una persona. En el fondo se trata de que varias personas conecten entre sí. Y lo siento, pero la conexión no se puede maquillar, no se puede falsear, no se puede tunear como cuando alguien se emperifolla para salir de fiesta y todo lo que lleva es postizo ¿Te imaginas la decepción de alguien que queda con esa persona y en la intimidad, se muestran su verdad y empiezan a caer pestañas, rellenos de tetas y culo, uñas, lentillas de colores, extensiones…? Brilli-brilli

O cuando alguien tiene una imagen en redes de persona generosa, cercana, altruista, cariñosa… y consigues conocerla en persona y es distante, altiva y pedante, no consigues casi que te mire o te dirija una palabra o habla mal de otras personas y te produce más bien rechazo estar a su lado. Brilli-brilli…

Cuando una persona entra por primera vez en una organización como nuevo empleado, no quiere brilli-brilli, o por lo menos vamos a intentar que ese brilli-brilli, el bueno, no sea del que caiga como una purpurina barata. Porque, vale, hay brilli-brilli que sí es bueno y mucho, porque a veces te encuentras delante de alguien que sin saber cómo, te hace sentir genial, te aporta, te hace crecer, te ayuda a desarrollarte, te empuja, te pone en esas situaciones en las que te saca el valiente que tienes dentro, te enciende la llama que hay dentro de ti: brillas. Pero brillas de verdad y ese brilli-brilli es brutal.

A las organizaciones les tenemos que ayudar a abrazar el concepto de Employer Branding para que entiendan que hoy todo lo que mostremos hacia fuera, debe ser honesto, transparente y muy de verdad.

Leí hace poco en un comentario de Enrique Iniesta (Pikolin) que RRHH ha aprendido recientemente del Marketing (que siempre he dicho que son los cool de la empresa!) y que ahora nos toca aprender de Estrategia. Y ese es el camino. Pero no nos olvidemos de quien ha de estar en el centro de todo: las personas. Porque una experiencia vale más que una campaña. No podemos fallarle a una persona que ha conectado oyendo o viendo algo de nosotros y que cuando entra para formar parte de esa compañía descubre que lo que parecía que era brillo de verdad (Employer Branding), en realidad era solo brilli-brilli. Pero sobretodo, hagamos que los que ya están dentro, sean unos auténticos embajadores de marca, que sientan esa cultura como propia.

Enamoremos de verdad, empujemos a todos lo que conecten con nosotros a vivir la misma experiencia: ¿brillamos juntos?

Imagen: Maribel García

, , , , ,

Pequeño manual de employer branding para colaboradores externos

El employer branding o marca empleadora parece tener cada vez más presencia en nuestras conversaciones, lo cual es el  punto partida necesario para que llegue a donde tiene que llegar: las organizaciones. Este término, hace referencia a la imagen de las empresas como empleadores, a su reputación respecto a los empleados actuales y a los posibles candidatos que vayan a formar parte de sus filas.

 

No tengo pensado aburrirte con este tema sobre el que muchos expertos como Ximo Salas hablan (y muy bien, por cierto) ni comentarte en detalle el programa con el que trabajo la reputación empleadora de las organizaciones y su impacto en la gestión y atracción del talento.

 

Lo que quiero compartir contigo es este pequeño manual sobre cómo desarrollar y cuidar tu marca empleadora con los colaboradores externos, freelance o autónomos de toda la vida. Las reglas del juego han cambiado de un tiempo a esta parte y cada vez es más frecuente que las personas tengan su propio proyecto profesional o realicen colaboraciones puntuales con empresas. Y aquí, también es necesaria (incluso más, diría yo) la necesidad de cuidar la forma en la que captas, atraes y gestionas ese talento “libre”.

 

Y lo voy articular en base a frases demoledoras que llevo escuchando en estos últimos 9 años y que me han hecho estremecer y (echar a correr muy lejos en alguna ocasión). Estas son las “perlas” que tengo grabadas a fuego y me gustaría que tuvieras en cuenta a la hora de trabajar con:

 

– “El precio son x/h, según convenio. Es lo que hay”

Es imprescindible comprender que un profesional que colabora de manera puntual y que en la mayoría de los casos, se paga sus propios impuestos, resulta cuando menos ridículo que sea la empresa quien fije el precio de la colaboración. Si el enfoque es de negociación, de acuerdo, tendrá una mayor posibilidad de sentar las bases de una auténtica colaboración y eso, es clave en este tipo de relaciones.

No olvides, que aquí no hay un contrato laboral ni un convenio al que ceñirse. Hay unos intereses compartidos y compartidos deberían ser también otros aspectos como los honorarios y resto de condiciones.

 

– “Como tú, hay cientos en el mercado”

Amenaza muy recurrente y arraigada en algunas políticas de empresa que también se extiende a los colaboradores externos.

Siento decirte que como él (y como tú, y como yo) no hay nadie. Todos somos únicos en nuestra forma de hacer, y por lo tanto los resultados que consigue tu colaborador con su estilo, su esencia y sus capacidades…son únicos.  Si esos resultados son buenos, son suyos (para tu organización, claro) pero los ha conseguido él. Y quizás fue eso mismo fue lo que hizo que quisieras contar con él en su momento y el motivo por el que sigues repitiendo desde hace tiempo.

 

– “Me parece una barbaridad lo que cobras por hora/proyecto. No lo vale, no lo vales”

¿Te imaginas con qué ganas va a ir a tu cliente a ser tu imagen después de decirle que no vale lo que consideras que vale?

Creo que se te olvida que mientras está con tu cliente en una formación o en un proyecto de consultoría, te representa. Y si le tratas así, su motivación por colaborar contigo tenderá a valores negativos.

Quizás si le dices que es caro, que su coste no es asumible, que no entra dentro del presupuesto con el que cuentas para el proyecto, tiene un pase y lo podáis hablar. Pero en esos términos estoy segura de que se le quitan las ganas de hablar contigo, o al menos, de seguir colaborando en un futuro.

 

– “No muerdas la mano que te da de comer”

¿Cómo se te ocurre decirle estas tipo de cosas al comentarte que no tiene disponibilidad de fechas o que ya no trabaja determinadas temáticas?

Otro fallo de memoria que hace evidente que sigues sin tener en cuenta que no es tu empleado, no tiene disponibilidad completa para ti y que decide aquello en lo que quiere trabajar e invertir su tiempo y esfuerzo. Y de paso, también elige con quien. Si habías pensado que lo tenías esperando por tu llamada, craso error.

 

– “Te llamo para la temática X, al igual que desde hace 5 años”

Los profesionales independientes y las personas que desarrollan proyectos paralelos a su trabajo en otras organizaciones, están en permanente movimiento y cambio, por lo que es posible que su enfoque y temática también lo haga de manera natural.

¿Le has preguntado sobre qué aspectos ha profundizado últimamente o está investigando?

¿Le escuchas cuando te cuenta sobre qué temas o proyectos ha desarrollado en los últimos meses?

¿Sigues su trayectoria y evolución a través de sus RRSS o de cualquier otra manera?

Puede ser que te estés perdiendo a un gran profesional de un área, por tenerlo encasillado en una sola. Por Dios, flexibiliza! Y además, eso que te ahorras cuando necesitas ofrecer a tus clientes nuevas propuestas o te estás abriendo a nuevos mercados. Te invito a que gestiones de manera provechosa ese conocimiento que tienes al alcance de tu mano y desconoces tan sólo por falta de atención.

Esto, además, hará que tu colaborador se sienta valorado e incrementará su interés en ti.

 

– “Mis clientes, son míos. Ojo con lo que haces…”

Una de las primeras lecciones que aprendí al empezar en mi proyecto profesional, es que los clientes no son de nadie: son de sí mismos, son muy suyos. Otra cosa diferente es la deslealtad, la falta de ética profesional o el engaño que puedas descubrir en la base del vínculo con tu colaborador y que se intenta suplir con amenazantes e interminables contratos. Esa lealtad que deseas la podrás conseguir a base de compromiso con él y de que sea una relación en la que ambos ganáis, es decir, lealtad y transparencia de ida y vuelta. Ahora, la lealtad del cliente, esa ya es otra historia.

 

– “En octubre, empiezas en el proyecto X. Ya están cerradas las fechas”

¿En qué cabeza entra que cierres las fechas de un proyecto donde participa alguien a quien no le consultas su disponibilidad?

No, y aún querrás que te diga que sí y que deje todo aparcado por ti y con la mejor de tus sonrisas. Eso, sólo ocurre cuando la relación que has establecido es transparente, con beneficio por ambas partes y de equilibrio. En caso contrario, es muy posible que recibas un NO por respuesta.

Si quieres que el colaborador forme parte de un proyecto importante y deseas que lo haga con todo su conocimiento, con todas las ganas desde el principio… Haz por ello, y agendar si contar con su disponibilidad, no va en esa línea.

 

– “Te necesito para este proyecto. No tengo un gran presupuesto, pero trabajar para X cliente, te dará una proyección increíble”

¿No tendrás pensado subirte al carro de “trabaja gratis” a cambio de experiencia con X cliente?

Las condiciones en las que tu empresa ha decidido trabajar para ese cliente, no implican que las condiciones de tu colaborador actual, ese al que necesitas en concreto y que le ha dado el valor extra el proyecto, padezcan de ellas. Tu margen de beneficio lo controlas tú, y él…el suyo. Es posible que no estén alineados y entonces, la relación no podrá seguir adelante, no es percibida como beneficiosa para ambas partes.

Y si es así, en este caso, no pasa nada ;).

 

– “Hazme una propuesta X muy elaborada y cuidada para X cliente. Cúrratelo bien, de ella depende que nos den el proyecto”

El tiempo que un colaborador externo dedica a una propuesta para tu cliente, es tiempo de su trabajo que corre a cuenta de ¿quién?

Si el proyecto sale adelante, se recupera (o así debería ser) y todos tan amigos, pero ¿y si el proyecto no se consigue? ¿Sabes quién es la parte que más pierde?

Para que la colaboración con ese profesional que necesitas (y te necesita) sea duradera y beneficiosa para ambos, debe ser percibida como equitativa, justa. Y para eso es necesario hablar mucho, fijar con antelación los términos de la relación y negociar las condiciones de la misma.

 

– “Te contacto por recomendación de Y, me dice que tus honorarios son x/h ¿estoy en lo cierto”.

Sí y no.

Es muy de agradecer cuando te recomienda alguien y comenta que ha trabajo contigo hace 10 años y quedó muy satisfecho (wow, 10 años y aún se acuerda, eso sí que es huella!). Pero los honorarios no pueden ser lo mismos ¿comprendes?

En 10 años, ese profesional ha acumulado horas de vuelo, experiencia y nuevos conocimientos que tendréis que valorar en conjunto en la situación actual. Y por su puesto, si no te encaja en tu propuesta tan contentos. Nada de regatear!

Cada vez que regateas un precio con un colaborador tu imagen de empresa respetable se queda en saldo de mercadillo: quien regatea condiciones, regatea muchos aspectos vinculados a su imagen. Piénsatelo…

 

 

Podría seguir… pero creo que ya es suficiente, al menos por hoy, para explicarte mi visión de sobre las relaciones entre colaboradores externos y empresas.

Si crees que necesita una segunda parte o una vuelta de tuerca, házmelo saber y nos ponemos tú y yo, manos a la obra.

 

P.D.: cualquier parecido con la realidad…es pura coincidencia.

 

Imagen: Tohappytogether.com

 

 

 

 

 

 

, , , , , , ,

Se nos ha ido la pinza: Networking

Se nos ha ido y mucho, y para no andarme por los tendales voy a ir al grano y contarte brevemente (o al menos intentarlo) a través de unos puntos sin ningún criterio organizativo más que la visión crítica de este concepto:

 

– que yo sepa esto del networking tiene poco de nuevo, es hacer contactos de toda la vida, pero ahora en todo tipo de entornos. Lo que ocurre que si lo vistes de anglicismo, queda mucho más cool, of course.

 

– lo de hacer contactos es algo fácil: cualquiera saber presentarse (igual en lo que fallamos es en hacerlo bien, claro…) y decir a qué se dedica y qué busca. Lo complicado de los contactos es cuidarlos, gestionarlos y hacer algo útil “con” ellos.

 

– lo de hacer algo útil tiene enjundia. Hacer para ti sólo o para ambas partes?. Sé sincero: buscas ganancia propia frente a la otra, aunque quede mucho mejor en un post decir que te inmolas por el otro. Si consigues un beneficio mutuo o un beneficio propio sin perjucio propio del otro, a mí ya me parece bastante loable por tu parte, pero como te digo arriba, no queda tan bonito para llenar tu perfil.

 

– lo de tener referentes claros y acercarte a ellos para aprender y solamente aprender… creo que se nos queda algo grande. Te acercas a alguien porque te interesa y el interés puede ser muy variado, pero creo que debería ser un interés sincero ante todo y compartido por ambas partes.

 

– lo de generar una relación profesional basada en el sentimiento y las emociones, no tiene nada ni net ni de working. Tiene mucho más que ver con las estrategia (de la dañina) y la manipulación, algo que deja de ser así cuando ambas partes conocen las reglas del juego y todos tan contentos.

 

– lo del  “te doy sin esperar recibir nada cambio”, no te lo crees ni tú, ni de paso yo. En la vida personal, con los amigos, con la familia, tiene un pase, y ni aún así. Pero en los negocios (y el networking, son negocios), esperas recibir a cambio, al menos, respeto y que se acuerden bien de ti ¿O eres de los que juega a “Voy a hacer esto para que tenga la sensación de que deba un favor?” No te lo tomes a mal, cada día hay evidencias claras de este tipo de acciones, siento ser yo quien te las descubra (¿).

 

– lo de ser una persona interesante, atractiva y generar interés para que aquellas personas que has seleccionado previamente en una lista, como si de la compra se tratase, nada tiene que ver con ser una persona interesada. No confundas los términos, porque las relaciones sinceras que surgen en el mundo de los negocios, son así, surgen… No se fuerzan, ni se crean, si son resultado de una estrategia previa.

 

– lo de ser sincero en los eventos de networking para no hacer perder el tiempo a ninguna de las partes, también necesita un término medio. No dejes a nadie con la palabra en la boca cuando le preguntes en qué empresa trabaja y te responda que es consultor independiente, freelance o autónomo (vivido en primera persona) A parte de falta educación, dejas una huella imborrable que es extrapolable al resto de áreas profesionales que pretendes vender.

 

– lo de decir que tienes 18.000 contactos en cualquier red (vamos, fardar), de los cuales desconoces el origen y los tienes ahí criando telas de araña, es más bien el resultado de una pésima gestión o una mala insinuación de que eres un influencer (por favor no lo pongas en tu nombre o extracto de ninguna red, me genera un rechazo tremendo).

 

 

Y no sigo, porque la idea era ser breve y sin estructura alguna.

 

Creo sinceramente, que se nos ha ido la pinza con esto del networking. Y mira que hay libros interesantes sobre ello, y mira que se habla de ello, pero lo que creo es que se nos ha quedo grande algo tan sencillo y cotidiano como socializar y hacer contactos con un fin profesional que pueden llegar a ser auténticos amigos y pilares en tu vida (vivido también en primera persona, no iba a ser todo malo).

 

Imagen: pinterest.com

, , , , ,

#PersonasConAlma: Bonisú Fernández: El análisis de sentimiento, Big Data, Inteligencia Artificial y Psicología

Espero que ni te plantees una media sonrisa al leer su nombre, porque es tan excepcional como ella.

Esta brillante matemática asturiana, posee una de las mentes más talentosas y despiertas con las que haya compartido conversaciones en los últimos tiempos. Apasionada de los números y del aprendizaje constante, lidera un departamento de Data Analytics en plena expansión en una empresa tecnológica asturiana tan ocupada (no preocupada) en los resultados como en la gestión del talento que atesora en sus filas.

Conversar con ella es un lujo siempre que lo hacemos, y cuando ella cree que soy yo la que da luz a muchas de sus dudas, la eternamente agradecida por lo aprendido soy yo. Consigue hacer sencillo lo complejo, logra que ames  (aunque sea mientras estés a su lado) y comprendas los números tanto como ella y sobre todo, ha conseguido expresar con palabras y muchísimo criterio científico lo que yo no soy capaz a defender en muchos foros: la importancia de la psicología, de la parte humana en todo este tsunami del Big Data.

Talento asturiano en femenino que viene pisando fuerte, yo que tú, no le perdería la pista.

___________________________________________________________________

La creciente tendencia del uso del análisis de sentimiento para contextualizar la ingente cantidad de comentarios, opiniones, gustos, …. que se manifiestan diariamente por múltiples canales resulta muy útil para extraer información subjetiva que se complementa a la analítica del dato objetivo, sobre todo para entender su polarización (positivo, negativo o neutro) y actuar en consecuencia (potencia, contrarrestar o incentivar, respectivamente).

 

 

Su objetivo primordial es extraer aquellos términos semánticos que expresen un sentimiento particular para conocer la opinión, las actitudes, las expectativas sobre un tema en concreto y analizar el comportamiento de los usuarios ante un mensaje lo que permite determinar su impacto y anticipar la reacción.

Sin embargo, no resulta nada sencillo debido a que el lenguaje natural es ambiguo, ya que ni siquiera entre nosotros nos entendemos en todas las ocasiones (y sino remitámonos a los malos entendidos).

En el fondo todos hacemos instintivamente análisis de sentimiento, está el que habla y el que escucha e interpreta lo que se ha dicho, es la interpretación la que en ocasiones aboca a una divergencia llegando a un análisis erróneo. Entonces si entre nosotros existe la divergencia, ¿cómo podemos conseguir hacérselo entender a una máquina, si ni siquiera nosotros no lo tenemos claro?

En el diseño de estos sistemas se combinan distintas áreas:

 

 

La algoritmia de la minería de datos encuentra patrones que conduce al procesamiento del lenguaje natural, el cual transforma el texto en un idioma que una máquina pueda comprender a lo que le sumamos el Big Data para la recabación masiva de información que permite refinar el desempeño de los algoritmos y finalmente la inteligencia artificial utiliza la información obtenida con el PLN para determinar las categorías de sentimientos y sus polaridades.

Y si vamos un poco más allá, de utilizar este nuevo conocimiento para beneficiar a las estrategias de negocio en sí (como es la mejora de percepción de marca, fidelización, …) para realmente comprender la psique de forma masiva, es decir la psicología del dato.

En ocasiones la psicología ha visto limitado su alcance por la imposibilidad de acceder a una gran cantidad de individuos en su ambiente natural, pero gracias al Big Data esa información está disponible y gracias a las redes sociales esa información se genera en un contexto natural para las personas, sin embargo, el problema es que los psicólogos como individuos ya no pueden lidiar con los métodos tradicionales para abordar esta masividad de información no queda otra que evolucionar.

Gracias a todas las nuevas tecnologías y técnicas que surgen resulta más sencillo, económico y con menor dilatación en el tiempo elaborar extrapolaciones de la información analizada de muestras muchísimo más grandes de individuos.

De hecho, ya se trabaja en investigaciones que intentan vincular el comportamiento en redes sociales con ciertas características de personalidad, lo que puede incluso a conducir a desarrollar algoritmos para detectar comportamientos depresivos dependiendo del tipo de publicaciones.

Otro estudio usa el análisis de los “me gusta de facebook” combinadas con pruebas de personalidad para discriminar características como orientación sexual, sustancias adictivas, edad, genero opiniones políticas, personalidad, ….

Y si damos otro paso más, una vez conseguido que nosotros como especie nos comprendamos mejor ¿y si se lo hacemos comprender a las máquinas?, una nueva fase para la inteligencia artificial e incluso robots (como elemento físico con el que interactuar).

El gran obstáculo para escuchar y comprender a una persona es el reconocimiento de emociones entonces la búsqueda de un patrón de reconocimiento que aprenda por sí mismo a evaluar las expresiones faciales como la dilatación de las aletas de la nariz o cuánto de entrecerrados están los ojos sumado a la monitorización del pulso o concentración de oxígeno en la sangre dan la posibilidad de ponderar las emociones.

Una vez que la máquina a comprendido las emociones, tiene que procesarlas para que nos sea verdaderamente útil, llegando a ramificarse en función de sus objetivos.

Entre la IA “social”:

  • El robot asistencial: detectar hacia que interlocutor dirigirse y en que tono de voz hablarle.
  • El robot que no se cansa de responder siempre a lo mismo: dedicado a personas con enfermedades como el alzhéimer o la demencia o incluso para la enseñanza.

También IA “amiga/psicóloga”: un robot que supla la necesidad de compañía, que escuche, tenga una conversación, proporcione consejo e incluso aprender sobre la filosofía de la vida, una especie de psicólogo y coach al mismo tiempo.

El futuro no solo nos conduce a análizar datos masivos derivados de las nuevas tecnologías, y ver el crecimiento del arquitecto de datos, del científico de datos, sino además hay obtener tantos puntos de vista distintos como sea posible y uno de ellos es el aspecto psicológico de los datos, lo que perfila una nueva profesión: el psicólogo de datos. Esta profesión permitirá profundizar en el aspecto deontológico para saber diferenciar entre los que podemos saber y lo que necesitamos saber de una persona para contribuir a la mejora de su salud metal y calidad de vida.

Si quieres saber más de Bonisú Fernández, ya sabes…

Imágenes: google.com

 

, , , ,

Listado TOP de referentes en desarrollo personal

¡Ya está! Me he decidido…

 

Me ha costado pero aquí te traigo al fin mi primer listado de referentes a los cuales deberías seguir, y en el cual te cuento en qué aspecto son referentes para mí. Es como si al soplar la velas, y pensar en este post de segundo aniversario, pudiera hacer mis deseos realidad y adquiriese las cualidades de cada uno de ellos que los hacen tan importantes para mí. Son como una especie de brújula que siempre me recuerdan dónde estoy a dónde quiero llegar.

 

Si te parece, empezamos el listado y te voy contando los motivos de que aparezcan en este listado tan especial  para mí:

 

– Mis padres:cada uno en su línea, pero de manera destacada mi madre, por su valentía.No conozco ( y mira que conozco a muchas personas y muchas historias) a ninguna persona que se haya levantado tantas veces como ella, que se haya secado tantas lágrimas y que haya sabido continuar el camino con la mayor de las dignidades. Si en mi código genético aparece la valentía de manera destacada en la cadena de nucleótidos, será sin duda gracias a su herencia.

 

– Mi marido: me quedo con su aplomo y templanza. Será producto de la práctica del kárate o de una personalidad de base tranquila, pero tiene la capacidad de infundir paz donde quiera que se encuentre. Y eso, en estos tiempo tan caóticos y llenos de vorágine, es un valor en alza. Al menos para mí… con lo que, quisiera tener su aplomo y transmitir su paz.

 

– Mi hija: la ilusión y empeñoque le pone a todo lo que inicia. Da igual que sea un dibujo o atarse un zapato. Es la excelencia personificada, poniendo cada ápice de su energía  y entusiasmo en que todo salga a la perfección (eso, tendremos que trabajarlo, que no es tan bueno…). El brillo que desprenden sus ojos cada vez descubre algo nuevo, incluso cuando lo recuerda tiempo después y lo revive.

 

– Mis mentores:ellos apenas usan las redes sociales, no les hace falta, tienen demasiado que mostrar al mundo, a su mundo como para entrar en este.

De Cristina, me quedo su capacidad para permitir desarrollarse y crecer a otras personasen momento clave de su vida. Yo, fui una privilegiada por tenerla en mi prácticum de Psicología, nunca podré agradecerle lo suficiente lo que supuso para mí su confianza y respeto, aún estando en pañales a nivel profesional.

Y otro referente que no puede faltar, es Juanjo Arias. De él quiero su cerebro,básicamente ;). Es una de las personas más inteligentes e interesantesque conozco, siempre aporta en una conversación, siempre instruyendo cada vez que habla. Y aquí, quien me conoce sabe que no soy objetiva (o sí) y no me importa en absoluto.

 

– Mis clientes:aquí me quedo sin adjetivos, porque la mayoría llegan rotos, cansados, frustrados, desilusionados… Y aún así, saben que sobrevivirán y saldrán reforzados, aunque se les olvide por momentos. Elijo su capacidad para aprender a tomar decisiones vitalesy ser responsablede todo lo que conlleva ser dueño de la propia vida. Me quedo con su confianza plena, incluso diría ciega en mí, en permitirme que les acompañe en un momento crucial de sus vidas. No añado nada más, ¿te parece poco? Porque a mí, sus avances y logros me parecen brutales y quisiera ser como ellos, sin lugar a dudas.

 

– Mis colegas de profesión:de los cuales me quedo su compromiso e integridad, su vocación por ayudar y lealtad. Me adelanto a decirte que no todos los profesionales con los que tengo contacto poseen estos valores que son esenciales para mí en una relación, y los cuales admiro cada vez que me encuentro en el camino. Pero te aseguro que las personas que están en mi “lista” de imprescindibles, con las que iría al fin del mundo y con las que me verás a menudo en proyectos o compartiendo jornadas, los poseen. Porque no concibo las relaciones de otra forma y porque cuanto más de rodeo de personas así, más se fortalecen mis propios valores.

 

– Mis amigAs: siento tener que hablar en femenino, pero esta vez es así. Son amigas. Tengo varios grupos de amigas donde refugiarme es costumbre, incluso necesidad cada cierto tiempo. Y en ese espacio al que acudo, siempre encuentro lo que quiero ofrecer y ser yo: una mano amiga, tendida, abierta y sincera. Un silenciopara que el otro hablevacío de juicios. Dime si tú no querrías tener a personas así en tu vida! Dime si no querrías ser tú hogarde otros en algún momento. Me quedo con eso de ellas. Oro molido son, oro molido somos.

 

Tú: Suscriptor? Seguidor? Contacto? Amigo? No sé cómo denominarte, porque ninguna palabra me parece acertada ni lo suficientemente bonita para reflejar todo lo que me aportas. Me quedo con lo que me inspirasen cada comentario, en cada conversación, en cada mensaje. Con lo que compartes y ofreces sin buscar nada a cambio. Me quedo con tu apoyo, tu agradecimiento, tu impulso, tu sostén, porque sin él, nada esto tendría sentido

 

Quisiera haberte mostrado a personajes superfamosos e interesantes, relevantes a nivel mundial y con un gran impacto en millones de vidas.  Me hubiera gustado llenar el post de etiquetas de perfiles con miles de seguidores, pero el post hubiese perdido la gracia y el valor que realmente tienen estas personas. Y  para mí, es mucho, te lo aseguro.

 

Gracias por acompañarme estos dos años en el blog estés en la parte de la lista que estés. Necesito que seas consciente de que soy lo que soy producto del peso que tienes en mi vida, no lo olvides.

 

Vamos juntos a por el tercer año…y los que vengan!

 

Imagen: edwardmiller.deviantart.com (boceto para tatuaje)

, , , ,

Los 6 síndromes que impiden una delegación eficaz

Tengo la sensación de que hasta que no te hablo de etiquetas, tipologías, clasificaciones y demás encasillamientos, cualquier tema sobre el que te hable no adquiere seriedad.

Y como quiero hablarte de manera muy seria sobre la delegación, he diseñado expresamente para ti, para que me hagas caso y me prestes atención de la buena, una serie de síndromes que impiden una delegación eficaz:

– Síndrome “Porque yo lo valgo”: Se trata de responsables de departamentos que piensan y hacen ver de manera muy clara, que nadie puede hacer las cosas tan bien como ellos. Básicamente les es imposible, dado que el tamaño de su ego inunda todo e impide ver la realidad del potencial que pueden tener al lado, del talento a desarrollar y explorar en su equipo. Infinitamente más sencillo dar ese golpe de melena tan característico del anuncio, que pensar que alguien, que además tienes a dos palmos, puede hacer sus tareas mejor que ellos, más rápido y de manera más efectiva.

– Síndrome “Porque yo lo digo”: Son personas al mando, que creen que el proyecto en el que se encuentran inmersos es su cortijo: ordenan, mandan, atan y desatan a su antojo. Y en ese antojo está el de no delegar, o el de hacerlo con criterios poco objetivos como el de “porque me da la gana”. Y ¿qué consiguen con esto? Además de alejar a sus colaboradores e infundir miedo por doquier, se sobrecargan de tareas de manera innecesaria. Lo cual incrementa su enfado pensando que tienen a su cargo un equipo inútil, dándose la razón a sí mismo sobre la idea de que sólo quien manda (casualmente él) puede hacer las cosas que se tienen que hacer. Y vuelta a empezar…

– Síndrome del “Conejo blanco”: Este no me lo he inventado yo, pero lo he traído aquí porque es muy frecuente encontrarse con personas con responsabilidad en las empresas que siempre, siempre tienen prisa. Y si no la tienen, se la crean, al igual que la ansiedad y exigencia extremada que transmiten a sus colaboradores. No consiguen tener un hueco en su agenda para desarrollar a su equipo, para detectar el talento oculto para formar, guiar, tutorizar, hacer crecer. No lo tienen nunca, y el motivo no es el tiempo, porque ese siempre va al mismo ritmo. Cuestión de prioridades

– Síndrome del “Gollum”: No voy hablarte de la personalidad múltiple que presenta este odioso y tierno personaje creado por Tolkien. Te voy a hablar de la necesidad, incluso compulsión, que tienen algunas personas de guardar cual tesoro conocimientos, funciones o responsabilidades. Ignorando que, lejos de ser una muestra de poder y competencia, es un reflejo de la inseguridad y el miedo a ser prescindibles, a que alguno de sus colaboradores sea mejor, a que alguien que no sea él. Ya sabes, “mi tesoro…”.

– Síndrome del “Psicólogo”: Como lees, del psicólogo como lector de mentes, como adivinador de pensamientos y predictor del futuro. Aunque con buenísima intención, hay personas que ocupan puestos de responsabilidad, cuyas artes adivinatorias les hacen saber (sin contrastar con los realmente interesados) el nivel de capacitación, preparación o interés de sus colaboradores. Casualmente, estos superpoderes siempre tienden a la creencia de que los componentes de su equipo NO quieren responsabilidades, NO saben hacer las cosas bien, NO están preparados… Y eso, es mucho más cómodo, aunque tremendamente agotador, que ponerse manos a la obra para dar forma a todo el talento que existe al alcances de sus manos.

– Síndrome de “La buena madre”: Al igual que en el caso anterior y con la mejor de las voluntades, en las organizaciones también existen personas con responsabilidad que intentan proteger a sus equipos. Y lo hacen con tanto esmero…que bloquean el desarrollo del mismo. Es habitual verles diciendo frases como “Ya tienen bastantes los pobres” o “Para eso yo soy quien más cobra”, con las cuales lo único que consiguen es generar limitaciones donde no las hay y dependencias innecesarias. Y el equipo por su lado, puede que deseoso de adquirir nuevas funciones y tareas como forma de sentirse valorados y mientras, la casa sin barrer…

 

Es posible que mientras lo hayas leído se te haya escapado alguna que otra sonrisa socarrona imaginando a cualquiera de tus (ex)jefes al lado de alguno de estos síndromes tan comunes. Conste que me haría una ilusión tremenda resultarte entretenida… Pero también es posible que alguien, en algún lugar, le haya venido tu cara a la mente al leer cualquiera de estos síndromes que nos alejan de una delegación eficaz.

Sea como sea, ninguna de las dos opciones tiene gracia. Así que háztelo mirar y no me hagas tener que inventarme otro síndrome, al menos, en lo que a delegación se refiere.

Imagen: Shutterstock

, , , ,

Personas con Alma: Pedro Gallo. ¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Mirada chispeante, diálogo interesante y montones de historias por escuchar de sus viajes en furgoneta. Detrás de esa cuidadísima barba (con aceite de Argán, nada más y nada menos), se encuentra Pedro Gallo, director de Recursos Humanos de Atiun después de haber estado en puestos de responsabilidad de Alsa durante años y de haberse sacado el doctorado en Psicología y Psicometría.

Como de costumbre, no son los cargos ni títulos lo que me hacen querer que esté en #PersonasConAlma, sino su capacidad crítica teñida de un sentido del humor que me hace querer quedar a comer con él (comida sana, eso sí) cada vez que voy a Gijón. Le encanta preparar con tiempo el menú semanal y compartir risas con su hija, y además, dibuja muy muy bien (la foto es suya, al igual que el dibujo).

Como comprenderás, tengo motivos suficiente para querer que sepas de él a través de mi blog y lo hago con esta crítica a las nuevas formas de selección de personal que parecen estar poniéndose de moda, facilitadas por las nuevas tecnologías y la falta de profesionalización del sector. Sobra decir, que coincido plenamente con él ;).

Que lo disfrutes, tanto como lo hecho yo ( y haré). Aprovecho para adelantarte que formará parte de la mesa redonda sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo del S. XXI que podrás disfrutar este 22 y 23 en #Focoviedo, el Foro de Empleo del Ayuntamiento de Oviedo de este año.

¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Pasado, presente y futuro de la selección de personal

Imaginad: Sicilia 1920…

Reconozco que a estas alturas, con unos años de experiencia en el ámbito de la Gestión de Personas, cuando miro a mi alrededor no puedo evitar sentirme en cierto modo como Sophia Petrillo en Las Chicas de Oro, los procesos, el trabajo en Recursos Humanos y la forma de entender las relaciones dentro de la organización han sufrido una transformación, diría que radical, en los últimos veinte años. En ocasiones, eso me hace sentir algo desubicado.

No mayor (no me siento viejo aunque el hecho de que muchas de las personas de las que están leyendo esto no hayan pillado la referencia inicial indica lo contrario), pero sí desubicado.

Desde el hoy veo con otra perspectiva aquellas discusiones con mi padre sobre lo que era y debía ser la función de Recursos Humanos en la empresa. Él vivió un época donde la conciliación, la flexibilidad horaria, la humanización de la vida en el trabajo quedaban relegadas a un segundo plano por detrás de lo que entonces se consideraba importante, la negociación y la administración de personal; mi visión era (y es) otra, digamos diferente. Vivíamos épocas diferentes, vivíamos realidades diferentes. Ahora soy yo el que, en muchas ocasiones, dice chachi piruli queriendo quedar de moderno. Cosas veredes, Sancho…

Sin embargo, reconociendo mi desubicación y el hecho de que los cambios son inherentes al crecimiento y al desarrollo de cualquier actividad y, por supuesto, al paso del tiempo, hay cosas que desde una perspectiva profesional y, hasta cierto punto psicológica, me tienen inquieto. Una de ellas tiene que ver con las actuales tendencias de reclutamiento y selección.

Quienes me conocen o han leído alguno de mis post saben que huyo del adoctrinamiento como de la peste. Líbreme Dios de querer sentar cátedra ni aleccionar sobre nada, pero no puedo dejar pasar esta fantástica oportunidad para expresar en alto un pensamiento que hace tiempo me acompaña y me preocupa.

Se impone el concepto de Marca Personal. La Red nos ha hecho más visibles que nunca, nos ha expuesto más que nunca. Los que no usamos Twitter somos la resistencia, pero implícitamente reconocemos que ya no entendemos su uso. Mientras en nuestro entorno personal y profesional el cuidado y la exposición correcta de la imagen en redes ha cobrado una fuerza tal, que ya se ha convertido en un elemento clave en el reclutamiento y selección de personas.

Probablemente mi inquietud provenga directamente de esa toma de conciencia. Cuando los perfiles sociales y los profesionales de una persona se confunden en una amalgama en la Red; cuando la descripción que haces de ti mismo está plagada de palabras clave, de tags, de enlaces; cuando lo que dices sobre ti rezuma posicionamiento, ¿en qué se convierte el trabajo del profesional de Selección?

Resulta que hoy orientamos nuestros perfiles profesionales a El Algoritmo. Antes hacíamos el curriculum con todo el cuidado del mundo para que el profesional de recursos humanos, avezado en la lectura e interpretación de perfiles, viera en nosotros aquellas competencias y capacidades que nuestra experiencia nos aporta, ahora existe un filtro previo en el que una compleja ecuación matemática es la que decide si aparecemos o no en la bandeja de entrada de un reclutador. Hemos reducido a estrategia de marketing un proceso tan delicado y tan profundamente imbricado en el concepto de Persona.

Quien haya tenido el interés y la paciencia de llegar hasta aquí puede estar pensando que tengo una opinión contraria a las redes o a la marca personal. Es un pensamiento lícito, pero no del todo acertado. Mi inquietud proviene del grave riesgo de reduccionismo al que se enfrenta el proceso de reclutamiento y selección. Me explico.

Una de las actividades en las que invierto tiempo cuando reviso mi perfil de LinkedIn es en recorrer mi feed viendo entradas de mis contactos y, sobre todo, los comentarios que suscitan. He podido comprobar que, sistemáticamente, son las críticas a los procesos de reclutamiento y selección las que mayor número de comentarios tienen y, sin lugar a dudas, las que generan más conflicto. Una parte importante de las personas que participan en procesos de selección tienen, y así lo manifiestan, la sensación de que se les juzga por cuestiones arbitrarias, alejadas del perfil profesional real y con poca o nula participación de la persona responsable del proceso.

En mi opinión, esto sucede en gran parte por la ausencia de lo que en Psicometría se denomina Validez aparente. Toda vez que El Algoritmo ya está presente, ya está actuando, y ya está dejando fuera y metiendo dentro del proceso a personas sin la participación activa de quien recluta, desde fuera el proceso no aporta la sensación de que se esté haciendo una evaluación real.

Si reducimos el proceso de reclutamiento a lo que resulte de aplicar El Algoritmo desprofesionalizamos una parte fundamental del proceso y lo que es peor, en mi opinión deshumanizamos un proceso que es fundamental y básicamente algo entre personas.

Se habla y se discute, cada vez más, sobre la posibilidad de que una inteligencia artificial basada en El Algoritmo pueda, en un futuro no tan lejano, realizar procesos de selección completos. Reconozco que no tengo una opinión formada a ese respecto, pero lo que sí sé es que la Inteligencia Artificial que venga se ocupará de aquellas tareas en las que la persona no aporte valor añadido, de aquellas tareas en las que El Algoritmo se baste y se sobre para realizar el trabajo.

Creo que nos toca pararnos a pensar. A los que nos dedicamos a esto con y por pasión por las personas nos toca reflexionar profundamente sobre lo que estamos haciendo y sobre cómo estamos integrando los cambios vertiginosos que nos trae la tecnología en nuestros procesos de trabajo.

Estamos en un punto en el que tenemos la oportunidad de decidir en qué convertirnos y qué hacer con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, pero sobre todo, en un punto en el que reflexionar sobre cómo nos ven las personas para las trabajamos y a las que servimos de nexo entre su realidad personal y su desarrollo profesional.

Imagen: Pedro Gallo

Puedes seguirle en https://www.linkedin.com/in/pedrogalloalvaro/

, , , , ,

Todo lo que quisiste saber sobre las entrevistas de trabajo y nunca te han contado

07,00 a.m.: Suena el despertador, ducha rápida, desayuno y a ponerse el uniforme de trabajo. Hay tantos nervios como ganas de llegar a la meta, tanta ilusión como tensión por enfrentarse a la prueba de hoy… Y de fondo, la banda sonora de Rocky III:

“Tantas veces,
ocurre demasiado rápido,
intercambias tu pasión por gloria.
No pierdas de vista (no sueltes) los sueños del pasado,
debes pelear para mantenerlos vivos”.

Así es como te imagino antes de venir a una entrevista de trabajo, y no te sigo danto detalles porque me puede la imaginación. Te visualizo con los objetivos y las ideas claras, preparado para ofrecer lo mejor de ti en 45 minutos (sí, hago entrevistas de 45 minuto y de más, si me dejan).

Has superado los despropósitos que comentaba en la primera parte de esta trilogía (Lo que nunca te han contado sobre porqué NO pasas a la fase de la entrevista de trabajo) y cuando llegas a mí, se desvanece toda esperanza de encontrar en ti lo que necesito para llamarte mañana y decirte que el puesto es tuyo.

Porque de eso va la historia: de pasar fases, de sortear obstáculos, de superarte a ti mismo. De llenarte de barro hasta las cejas, de esforzarte y no tirar la toalla, de creer en ti. Y al igual que la vida, que en el día a día, la actitud al abrir la puerta que te lleva a mí para tener la entrevista de trabajo que tanto esperabas, es sólo una parte de nuestro encuentro.

Esta vez voy a hablarte en positivo, por eso de no ser repetitiva y cambiar las formas para ver si llego a ti, pero no dudes que intentaré ser igual de mordaz e incisiva que en el anterior:

Cuando te llame por teléfono para citarte y vernos, por favor: pónmelo fácil. Cuida tu lenguaje, siéntate como si estuvieses trabajando, si vas caminando por la calle o te pillo haciendo algo que no puedes dejar, dímelo. No te quedes tumbado en el sofá o en la cama como si no te importase la llamada, que sepas que al otro lado del teléfono se nota todo y es muy poco profesional. Si estás ocupado y no puedes atenderme en condiciones, pregunta si puedo llamarte en otro momento o dime que lo harás tú (y pídeme el teléfono, claro…). Ayúdame a no tener que pensar: “Lo que mal empieza, mal acaba” o peor aún, de arrepentirme.

Durante la llamada, pregunta todo lo que necesites saber para llegar a vernos porque luego vienen los lamentos: “no apunté bien el número de la calle, no sé el teléfono desde el que me han llamado, he anotado mal por quién tengo que preguntar…”. Estate atento y muestra interés por conocerme (y de paso a la organización de la que formarás parte…si te lo curras bien). Confirma datos antes de colgar como la hora, el lugar, el nombre de la empresa o de la persona de contacto. No temas parecer tonto por contrastar la información, te prometo lo parecerás mucho más cuando me llames por otro nombre o vengas otro día a la entrevista.

– Seguimos en la llamada: ya sé que hay datos interesantes que no “surgen” en la conversación como salario, funciones, horarios o vacaciones, pero si no te los cuento será que no puedo, será que no quiero. Ya sé que tienes que sopesar si te interesa desplazarte o no para conocerme, pero como comprenderás, si ya percibo eso al teléfono el resto de nuestra relación, puede ser una catástrofe. Muestra interés, por Dios! Aunque tengas tus propios intereses, faltaría más, quiere tenerte frente a frente y verte en acción, quiero ver cómo sudas la camiseta.

– Día D: organiza todo antes, anticipa posibles imprevistos, busca alternativas de transporte y recorridos, calcula tiempos, visita antes la zona, lleva bien cargado el móvil, una batería o un cargador… Todo es poco para evitar perderse por el camino, sufrir un pinchazo o encontrarte con un atasco. Llegar tarde está muy feo, pero no poder llamar para avisar de ello, lo es mucho más. Y claro, como comprenderás, así ya vas sumando puntos…pero negativos. Que eso le puede pasar a cualquiera, pero todavía no te has dado cuenta de que yo no quiero a “cualquiera” para el puesto, quiero al mejor.

– Imprevistos: Resulta que te ha ocurrido algo que de lo trata el punto anterior, o peor (a mí se rompió el tacón de un zapato de la que llegaba a una entrevista!!!) y no sabes qué hacer. Pues no desistas y sigue adelante, porque la entrevista ya ha empezado para ti, ya estás dejando tu huella desde el momento en el que buscas por todos los medios avisar de que llegas tarde, de cómo defiendes llegar cojeando a una entrevista y con un tacón en la mano, de cómo te las arreglas para convencer al conductor del autobús para que te lleve cuando no traes cambio. Eso, me interesa tanto (o más!) que el año en el que finalizaste el Master o la experiencia certificada en Excell. Tú verás lo que haces con esta información y como la manejas para hacérmela llegar, ahora ya no tienes excusa.

Y si finalmente no te interesa o no te apetece verme, avísame. Aunque no lo creas, tengo muchas cosas que hacer además de esperar por ti.

– Tensa espera: la entrevista continúa mientras esperas en recepción o una sala, incluso en el aparcamiento. Habla con las personas con las que te encuentres, saluda, sé amable e interactúa, no seas borde o desagradable, supera tu timidez. A parte de obtener información sobre la empresa de la que no eres consciente, estás empezando a transmitir tu imagen a las personas que ya forman parte de ella y quién sabe si ya te has cruzado con la persona que toma la última decisión sobre tu futuro y le has mirado con cara de asco. Suele pasar….

– Llegada triunfal. Y es que espero que llegues así, visualizando el triunfo, el éxito en la entrevista, cual Rocky entrenando en las escaleras. No quiero soberbias, ni salidas de tono, ni arrogancias, lo que quiero es verte seguro de que tu talento es el más adecuado para el puesto. Quiero que me inspires y transmitas todo lo que busco y que si no lo encuentro, te las arregles para hacérmelo llegar. Porque soy buena en lo mío y tengo buenos resultados, pero no soy infalible, tendrás que ayudarme a llegar a lo mejor de ti. Y tendrás que hacerlo desde el primer momento.

– 1º Round: abre la puerta con ganas, preséntate, camina con firmeza, siéntate o pregunta si puedes hacerlo. Observa, analiza, escucha, no monopolices la conversación, profundiza en aquello en lo percibas que sea interesante para ambos. Ni se te ocurra dar pena, lamentarte o pedir favores, tendrás que hacerlo con mucho arte para que siga adelante con las mismas ganas. Mírame a los ojos, muévete de manera natural, encaja los embistes que puedan llegar y defiende con elegancia tu posición. No me hables mal de un exjefe, excompañero o “extrabajo”, me obligarás a pensar que puedo ser yo la próxima… Ya sé que pido mucho, pero todo esto me lo ofrecen las personas que saben lo que quieren, seguras de sí mismas, con capacidad de transmitir y luchar por sus objetivos de manera limpia, y que cumplen con los requisitos de la oferta, obviamente. Y si no eres tú, lo siento, me lo estás diciendo a gritos en nuestra cita.

– Despedida: no te relajes, ni te confíes en exceso, esto no ha acabado aún. Quiero verte con el grado de tensión necesaria para seguir en activo y atento, porque la entrevista continúa. Todavía hay tiempo para últimas preguntas con matices triviales, agradecimientos, invitaciones a tomar contacto de nuevo…es decir, a meter la pata todavía o dar en la clave para que mañana te llame y te vengas al despacho de al lado. No me des más información de la necesaria y deja buen sabor de boca, quizás en esta ocasión no cumplas con los requisitos o haya candidatos que se adaptan mejor al puesto, pero si has dejado un buen recuerdo, quiero que sepas que tengo muy buena memoria y en tu cv, anotaré algo que me ayude a recordar el lugar privilegiado que tienes en mis archivos.

Esto se me hace corto, de nuevo, pero no quiero cansarte con tanta palabra (palabrería?). En resumen quiero que sepas, que me gusta ver a candidatos metidos de lleno en el barro mientras sonríen, que defienden y luchan por lo que creen, de manera limpia y dejando una huella memorable. Sin perder de vista el objetivo y sabiendo que ha merecido la pena llegar a dónde han llegado, porque lo que tienen, lo que hacen, lo que son no depende de mí, nunca lo ha hecho…

Espero haber rascado lo suficiente para hacerte pensar en cómo te enfrentas a las entrevistas y que hagas todo lo que hacías hasta ahora, pero mejor, con más ganas o de forma distinta. Y para que te quede claro que en esta lucha no estoy contra ti, sino contigo, en unas semanas te traigo mi visión sobre cómo nos tratan a los candidatos. Sí, sí, has leído bien, NOS, porque yo también he sido y soy candidata cada día.

Imagen: Farinato-Race (www.navarrainformacion.es)

 

, , ,

Lo que nunca te han contado sobre porqué NO pasas a la fase de entrevistas de trabajo

He dudado mucho de escribir este post, y más en este momento. Y mis dudas tienen que ver con la cantidad de textos que hay sobre este tema, pero no por no caer pesada o no ser un tema innovador, si no porque tenga el mismo efecto en ti que el resto: NINGUNO!

Te imagino con un hacha frente a la escalera que te llevará a conseguir que te citen para una entrevista, agarrándola bien fuerte para ir destruyendo cada peldaño que hará acercarte más al empleo que buscas.

Y te imagino así, porque no me explico que después de tantos artículos sobre ello, tanta información al respecto, tantas personas dedicadas a ayudarte a pasar este proceso y aún así, sigas cometiendo los mismos errores. Tienes frente a tí una escalera más segura y corta hacia el objetivo que buscas y te empeñas en coger la tortuosa, la de costumbre o de ir poniéndote trabas a ti mismo.

Disculpa si el tono del post te resulta duro, incluso cruel en algún momento al sentirte identificado con lo que lees, pero he visto que mi esfuerzo por utilizar un lenguaje positivo y meloso, para llegar a ti de maneras más dulces, no me resulta eficaz.

Con lo que me he propuesto decírtelo de otra forma, centrándome en lo que NO es bueno para ti en el proceso de selección, sobre todo el parte que más expectativas genera pero que también más disgustos da: la fase del envío de candidaturas, ya sea como respuesta a una oferta o como autocandidatura.

Bien, vamos al grano. Prepárate porque vas a ver muchos NOes, y en mayúscula, a ver si con esta fórmula consigo que te quede grabado a fuego.

– Descripción de la oferta: NO me envíes correos para preguntarme por lo que se pide en la oferta de trabajo si NO te lo has leído antes varias veces. Antes de enviar un mensaje al correo que trae la oferta difundida (o sea, que sí que has leído parte, ajá…), por favor, repásala varia veces. Léete bien el texto, las condiciones, las fechas, las referencias… NO olvides comprobar que la oferta venga con una imagen adjunta donde aparezcan más datos de los que figuran en la red social o medio en la que sale publicado. Pero sobre todo, piénsatelo dos veces antes de enviar un correo preguntando por datos que puede que ya estén publicados. Simplemente piensa en la imagen de despiste o desinterés que estás transmitiendo, y desde ya, estás dejando en tu #marcapersonal.

Invasión del espacio, sobrepasar límites: si la oferta NO ofrece datos de la empresa que selecciona o fecha concreta de duración del contrato, te aseguro que es que NO quiere hacerlo, sus motivos tendrá. Y si no estás de acuerdo en este tipo de procesos, es tan sencillo como no participar. Lo que NO es aconsejable es que te pongas en contacto con la empresa o persona encargada del realizar el proceso a través de diferentes redes sociales y saturar su correo con mensajes para pedir más información, a sabiendas de que el anuncio no la ofrece. Lo mismo que conseguir el teléfono de quien lleva a cabo la selección, sin conocerla de nada, y llamar (insistentemente), enviar whatsapp o 30 mensajes. NO y NO, así NO.

– Plazo de recepción de candidaturas: si una oferta tiene un plazo de recepción de cv, respétalo: NO me envíes una candidatura fuera de plazo, después de una semana o incluso un mes, y además me digas en el mail que ya sabes que está fuera de plazo, pero “por si suena la campana” (verdad verdadera que me ha ocurrido). Las fechas de admisión de candidaturas dependen de inicios de contrato, proyectos o decisiones del cliente, por lo que una vez que finaliza el plazo, es muy poco probable que se admitan más. De ser así, lo que se hace es volver a publicar la oferta ampliando el plazo. Y digo yo, ya que me lo envías fuera de tiempo, hazlo con estilo, con gracia y NO me digas, cosas como “por si acaso”, “haber si hay suerte” o “por probar, no pasa nada”. NO me digas eso, NO me lo digas, por favor.

Envío de candidatura: al enviar tu cv, tu carta de presentación, tu portfolio o aquello en lo que me puedas transmitir que te elija a ti frente a otros participantes en el proceso, NO te olvides de adjuntarlo!. Si está vacío, me hará perder el interés por tu perfil pasando rápidamente a otros candidatos que sí lo han añadido al correo. Comprueba que todo está anexado antes del envío en el formato más accesible para la mayoría de sistemas operativos. Y si no es así, NO dejes de recordármelo en el correo, te agradeceré muchísimo el no pelarme con el documento hasta darme cuenta de que no tengo el programa adecuado para descargarlo.

– El contenido del mensaje: la guinda del pastel. NO sé ni por dónde empezar…. Puedes saludar de manera más formal (Estimad@s Señor@s) o informal (Hola!), pero hazlo. Cada vez que abro un mail y me encuentro directamente con un documento adjunto, se me quitan las ganas de abrirlo, te lo prometo. Siento ser tan sincera, pero a la mayoría nos pasa y creo que es bueno que lo sepas. El contenido del mail indica tu estilo y forma de relacionarte con tu entorno, y este que te acabo de comentar, NO me gusta en absoluto.

Si te apetece, aprovecha para hacer una pequeña introducción de lo que puedes aportar al puesto de trabajo, de las ganas de trabajar en el sector de la oferta o sobre cómo has conocido la noticia, pero bajo NINGÚN concepto me quieras dar pena, ni contarme tus miserias. Estoy buscando personas que me cautiven por sus #talentos NO por sus necesidades, espero que me comprendas a pesar de la crudeza de mis palabras. Es así.

Y por favor, NO te desvalorices en las primeras líneas en las que te conozco. NO me cuentes que no tienes nada de experiencia en el sector y que posiblemente te descarte. NO me digas que eres demasiado joven/mayor para el puesto y que seguro que ya hay candidatos mejores que tú… Por Dios! Ponle ganas y #ponteenvalor! Necesito que te creas que tienes mucho hacer en este proyecto y en esta oportunidad para poder creérmelo yo, NO me lo pongas tan difícil a los 3 minutos de conocerte.

Información sobre tí, elaborada y diferenciadora, tu #marcapersonal: cuando abra los documentos adjuntos, NO es bueno para ti que me encuentre una carta de presentación dirigida a otra persona o que tu cv tenga como última fecha de actualización la del estreno de Harry Potter. NO es bueno, NO lo es, y cada vez que ocurre esto me haces pensar en, más allá de que nadie está libre de cometer errores, si pondrás el mismo interés, atención y esfuerzo en el puesto de trabajo para el que postulas. Necesito ver una propuesta de valor en toda regla, ya sea con el formato del cv, el contenido del portfolio, los enlaces a los que me diriges de tu blog o perfiles sociales, a las imágenes que anexas sobre tu trabajo… Algo que me diga rápidamente que NO eres uno más del montón, porque yo sé que no lo eres, pero me pierdo ante esa información caótica y desactualizada que me ofreces.

– Pedir información sobre el estado de la candidatura: si la persona de contacto te ofrece la posibilidad de solicitar información sobre el estado de tu candidatura (que es lo suyo…), hazlo! Pero NO a los 2 minutos de haber recibido el correo donde se te informa de ello y dentro del plazo de recepción de candidaturas. Y si de paso, cuando te responden sobre la fase en la que se encuentra tu cv o cualquier tipo de información adicional que hayas solicitado, lo agradeces, NO estaría de más. A los que nos dedicamos a estas cosas, también nos gusta que nos valoren y agradezcan el trato amable y correcto.

 

En fin, pues poco más puedo añadir sobre los motivos sobre los que posiblemente NO te permitan pasara a la siguiente fase del proceso de selección, al siguiente peldaño de esa escalera que parece no tener fin para ti. Si NO te ha resultado ofensivo, hiriente ni demasiado directo, házmelo saber, me pondré ahora mismo con una segunda parte que tiene que ver con las entrevistas en este mismo tono.

Imagen: google.com

El compromiso del empleado
, , , ,

¡Sí, quiero! El compromiso del empleado no tiene truco

Suena mi móvil, descuelgo y una voz al otro lado me dice:

“Jéssica, necesito una formación sobre motivación y fidelización, quiero que comprometas a mis chic@s con la empresa”

Y yo, a este lado, me quedo con cara de póker pensando en cómo salir airosa de una petición tan compleja como ésta. Con las técnicas y métodos que utilizo, con mi propuesta y aportación a tu organización, te podré ayudar (y puede que mucho!), pero no te confundas: el compromiso de tus colaboradores, depende de ellos y de ti, de tu organización.

El actual paradigma cambiante, fluctuante, incluso a veces abrumadoramente volátil en el que vives, hace que el mundo laboral sea su reflejo. Vamos, este entorno VUCA del que todo el mundo habla. Y es un entorno real, por eso no te voy hablar de organizaciones del futuro, pues es un hecho que las reglas del juego del mercado laboral han cambiado. Por eso no quiero, ni voy tratar sobre transformación digital o nuevas tendencias como algo lejano, porque es evidente que ya están aquí. Sí, aquí y ya mismo.

Y para poder adaptarse a estos cambios tan rápidos, tu manera de entender las nuevas formas de aprendizaje, desarrollo profesional, empleo… se necesita tiempo. A tu cerebro le está costando, y al mundo empresarial, también. Por eso, con este post me gustaría ayudar a disipar esa neblina que pesa sobre determinadas ideas envejecidas y ayudar a tener más claro el nuevo papel del empleado y colaborador en las organizaciones actuales.

Sabes de sobra de la importancia del compromiso del empleado con la organización, de la necesidad de que tu colaborador sienta como suya la marca que has creado. No es nuevo para ti, que un empleado comprometido y satisfecho con su trabajo, es un empleado productivo. Mi pregunta es ¿qué haces esperando por fórmulas mágicas de motivación y compromiso enlatadas en formaciones que huelen a rancio? ¿No pretenderás conseguir que tus colaboradores se contagien del impulso necesario en 10 horas gracias a un ppt y a un buen formador (por muy bueno que sea)? Porque ya te adelanto, que SÓLO con eso, no harás nada.

 

Cuando me pides que te ayude en esta tarea, en realidad me estás pidiendo a gritos (pero todavía no lo tienes claro) que te ayude a definir, desarrollar o poner en marcha algo que tienes en mente pero quizás no seas capaz a concretar. Creo (y entonces creo bien) que estás pensando en potenciar tu marca de empresa de cara al empleado para conseguir lo mejor de él como colaborador, creo que estás pensando en trabajar tu imagen de manera tan profunda y convincente que consigas que tu colaborador se quiera quedar contigo a pesar de tener otras (incluso mejores) opciones. Y entonces cuando creo que estamos hablando de lo mismo pero en distinto idioma.

Aún siendo poco partidaria de tanto anglicismo, haré referencia a ello con los conceptos de Employee Advocacy y Employer Branding. Hace un buen rato que llevo hablándote de ellos y puede que tú, pensando en ellos, y aún así, nos suenen un tanto raro. Pero no lo es, ni raro ni complicado de poner en marcha, tan sólo es cuestión de creer de una vez por todas en el cambio de paradigma laboral.

Pienso que cuando me pides que te ayude a motivar a tus empleados en realidad quieres conseguir que tus colaboradores sean tus mejores embajadores, lo que se conoce como Employee Advocay. Y si es así, estás en lo cierto: nada que genere más confianza y capte la atención de un cliente que sea el propio empleado, dentro y fuera de la organización, quien luzca con orgullo la “camiseta” de la misma. Nada más atractivo que un colaborador funda su esencia con la de la empresa de la que se siente parte y la haga una sola, a través de las redes, las conversaciones cotidianas y los clientes. Nada que comprometa y fidelice más al talento que deseas en tu organización que un empleado transformado en embajador. Nada tan creíble y humano como escuchar de primera mano el orgullo que supone trabajar para y con tu equipo a alguien que forma parte de él. ¿No suena genial? Pues puede conseguirse y no es tan complicado…

Junto con este concepto, aparece el Employer Branding, que supone la base necesaria para que podamos hablar de los embajadores de marca que buscas, además de otras cosas, claro. Esto implica la construcción y gestión de tu estrategia como marca empleadora, es decir, cómo gestionar el talento actual y potencial de tu empresa de cara a tu imagen de marca como empleador. Supone tener en cuenta e investigar cómo es percibida la marca de tu empresa tanto en el mercado laboral como en los empleados actuales. Cuidar al detalle la forma de difundir ofertas, reclutar candidatos, atraer talento o desarrollar procesos de selección, hará que tu marca genere valor. Pero claro, para eso necesito que tengas claro a quién quieres atraer, para qué y cómo, y eso no siempre es fácil porque a menudo, no se ha pensado en ello. Al menos como estrategia como tal.

Y para poder trabajar todo esto, no puedo ni quiero dejar de hablarte del pilar de todo ello: el PVE o Propuesta de Valor al Empleado. Es el alma de la empresa en forma de cultura y valor organizacional, son los atributos que la representan y el mensaje que transmiten los colaboradores y empleados, los actuales y los futuros, con los que cuenta y a los que se quiere atraer. La PVE, tu PVE tendrá que ser específica, fiable, estratégica, acorde a los valores de empresa, diferenciadora y que aporte valor (vamos, de ahí la V…).

Ahora llega el momento en el que piensas que estoy exagerando, que estoy hablando de grandes empresas, multinacionales o grandes departamentos de gestión de personas en organizaciones imponente. Pues no, te equivocas. En España, y precisamente en Gijón (Asturias), tenemos el caso de Techpump, una empresa tecnológica especialista en desarrollo web, con varios millones de usuarios al día provenientes de casi cada país en el mundo, que ha diversificado su negocio en los últimos tiempos con marcas como Siroko (clothing y gafas de sol) o Footbie (plataforma colaborativa de vídeos donde el contenido es exclusivamente sobre fútbol), que se unen a otras, de contenido adulto, ya consolidadas como Cumlouder.

Pero lo que me interesa de esta empresa, no es tanto su volumen de facturación o el servicio que venden, sino su PVE. Con una plantilla de algo más de 50 empleados y con departamento muy, muy pequeño de gestión del talento, cuidan al detalle el proceso global de selección de sus candidatos, los cuales llegan muchas veces de los propios colaboradores actuales. Disponen de espacios de descanso abiertos y salas donde comer y charlar en momentos de ocio, sin  horario ni momento determinado para hacerlo. Las zonas de trabajo son comunes y aquellas que necesitan otra estructura, están interconectadas de alguna manera y son visibles y accesibles para todos. ¿Para qué te cuento esto? Pues para que sepas que la inversión en esto de la marca del empleador o del empleado como embajador no requiere tanto de dinero como de la mentalidad de la organización, y de la gana que le pongas a tu PVE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes cedidas por Techpump.

Con este “breve” resumen te he querido contar, que si quieres que tus colaboradores, las personas que trabajan contigo o para ti, te digan a ojos cerrados “Sí, quiero” y se comprometan con tu proyecto, deberás hacer mucho más que llamar y pedir un curso de motivación y compromiso. Esto, es sólo el principio…

Imagen: lacristinafotografia.com