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Se nos ha ido la pinza: Networking

Se nos ha ido y mucho, y para no andarme por los tendales voy a ir al grano y contarte brevemente (o al menos intentarlo) a través de unos puntos sin ningún criterio organizativo más que la visión crítica de este concepto:

 

– que yo sepa esto del networking tiene poco de nuevo, es hacer contactos de toda la vida, pero ahora en todo tipo de entornos. Lo que ocurre que si lo vistes de anglicismo, queda mucho más cool, of course.

 

– lo de hacer contactos es algo fácil: cualquiera saber presentarse (igual en lo que fallamos es en hacerlo bien, claro…) y decir a qué se dedica y qué busca. Lo complicado de los contactos es cuidarlos, gestionarlos y hacer algo útil “con” ellos.

 

– lo de hacer algo útil tiene enjundia. Hacer para ti sólo o para ambas partes?. Sé sincero: buscas ganancia propia frente a la otra, aunque quede mucho mejor en un post decir que te inmolas por el otro. Si consigues un beneficio mutuo o un beneficio propio sin perjucio propio del otro, a mí ya me parece bastante loable por tu parte, pero como te digo arriba, no queda tan bonito para llenar tu perfil.

 

– lo de tener referentes claros y acercarte a ellos para aprender y solamente aprender… creo que se nos queda algo grande. Te acercas a alguien porque te interesa y el interés puede ser muy variado, pero creo que debería ser un interés sincero ante todo y compartido por ambas partes.

 

– lo de generar una relación profesional basada en el sentimiento y las emociones, no tiene nada ni net ni de working. Tiene mucho más que ver con las estrategia (de la dañina) y la manipulación, algo que deja de ser así cuando ambas partes conocen las reglas del juego y todos tan contentos.

 

– lo del  “te doy sin esperar recibir nada cambio”, no te lo crees ni tú, ni de paso yo. En la vida personal, con los amigos, con la familia, tiene un pase, y ni aún así. Pero en los negocios (y el networking, son negocios), esperas recibir a cambio, al menos, respeto y que se acuerden bien de ti ¿O eres de los que juega a “Voy a hacer esto para que tenga la sensación de que deba un favor?” No te lo tomes a mal, cada día hay evidencias claras de este tipo de acciones, siento ser yo quien te las descubra (¿).

 

– lo de ser una persona interesante, atractiva y generar interés para que aquellas personas que has seleccionado previamente en una lista, como si de la compra se tratase, nada tiene que ver con ser una persona interesada. No confundas los términos, porque las relaciones sinceras que surgen en el mundo de los negocios, son así, surgen… No se fuerzan, ni se crean, si son resultado de una estrategia previa.

 

– lo de ser sincero en los eventos de networking para no hacer perder el tiempo a ninguna de las partes, también necesita un término medio. No dejes a nadie con la palabra en la boca cuando le preguntes en qué empresa trabaja y te responda que es consultor independiente, freelance o autónomo (vivido en primera persona) A parte de falta educación, dejas una huella imborrable que es extrapolable al resto de áreas profesionales que pretendes vender.

 

– lo de decir que tienes 18.000 contactos en cualquier red (vamos, fardar), de los cuales desconoces el origen y los tienes ahí criando telas de araña, es más bien el resultado de una pésima gestión o una mala insinuación de que eres un influencer (por favor no lo pongas en tu nombre o extracto de ninguna red, me genera un rechazo tremendo).

 

 

Y no sigo, porque la idea era ser breve y sin estructura alguna.

 

Creo sinceramente, que se nos ha ido la pinza con esto del networking. Y mira que hay libros interesantes sobre ello, y mira que se habla de ello, pero lo que creo es que se nos ha quedo grande algo tan sencillo y cotidiano como socializar y hacer contactos con un fin profesional que pueden llegar a ser auténticos amigos y pilares en tu vida (vivido también en primera persona, no iba a ser todo malo).

 

Imagen: pinterest.com

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Para qué (me) sirve un blog

El verano sirve para muchas cosas,  además de descansar, viajar o hacer algo diferente a lo que haces el resto del año.

 

Como cada verano, aprovecho el cambio de ritmo para hacer reajustes que voy aplazando durante el “curso”: la estrategia en redes sociales, los diferentes perfiles  en la red, la web, la gestión de la red de contactos…y el blog.

 

En estas semanas me pondré a fondo con el mío, pero el resultado ya lo verás a partir de septiembre. Ahora, prefiero contarte lo que me ha aportado en estos 2 años publicando quincenalmente (más o menos…) y todo el ensayo previo en los diferentes perfiles o en colaboraciones periódicas 9 años atrás.

 

Lo que te voy a contar no tiene nada de didáctico, para eso ya tienes otros perfiles en la red especializados en posicionamiento, marketing online o marca personal. Esto es, sencillamente, mi historia amor con el blog…

 

1.- Me ayuda a estar en forma: no soy especialmente deportista, en lo que a nivel físico se refiere, pero lo de darle al coco, es otra historia. El blog, me obliga a estar al día, a no acomodarme, a leer mucho, estudiar, investigar, indagar y conocer nuevas temáticas, profundizar en unos aspectos y descartar otros. Mi cerebro a veces echa humo y necesita tomar distancia, pero es un ejercicio constante a muchos niveles.

 

2.- Me proporciona un espacio para crear:y no cualquier espacio, MI espacio. Donde soy la dueña y señora de todo lo que se cuece, y donde me arriesgo a que te encante, lo compartas, me acompañes y crezcamos juntos…pero también a que me ignores, me critiques, me odies o incluso te burles. Es blog acaba siendo una seña de identidad, una parta imprescindible de tu estrategia de marca. Esa es la cuota que se paga por la exposición, pero la pago gustosamente porque implica la siguiente…

 

3.- Me hace más fuerte:tras cada post, cada publicación y repercusión en la red, siempre toca analizar lo ocurrido. No soy muy cuidadosa con las analíticas (debería serlo ya lo sé, pero no lo soy), pero además de los números valoro otros aspectos del efecto del post en la red. Y a veces, me ha sorprendido para bien y ha llegado lejísimos, más de lo que podía imaginar, pero otras, no he conseguido conectar a pesar de que me encantaba el contenido, lo había preparado a conciencia y estaba hecho con todo el cuidado. Incluso, en otras ocasiones, se ha malinterpretado y usado en mi contra. Y todo esto, que ensancha el ego y escuece a partes iguales, lo que consigue es forjar carácter y asentar pilares, si te lo curras y sudas, claro.

 

4.- Me permite desarrollar mi forma de expresarme: con todo el trajín de lecturas, aprendizajes y asimilaciones, conseguir resumir todo lo que quiero contar en un texto con una estructura lingüística adecuada y dotarla de estilo propio, supone todo un reto. Y hacerlo, cada 15 días y conseguir que sea entretenido, pero profesional y que refleje mi estilo, hacerlo de manera coherente con el resto de redes sociales y que se pueda ver mi esencia fácilmente a través de unos cuantos posts. Buf… parece más complicado de lo que es al leerlo así de golpe, pero sí que supone un ejercicio de autoconocimiento y cambio constante que va más allá del “hoy tengo que publicar”.

 

5.- Me sirve para hacer llegar lo que hago (y lo que puedo llegar a hacer):puedes enfocarlo desde el punto de vista de emprendimiento, de búsqueda de empleo, desarrollo profesional o gestión de tu marca personal, pero un blog es una especie de cv vivo y tarjeta de presentación virtual mucho más completa que les dice a quienes te leen a lo que te dedicas. Y según tu capacidad redactora y productiva, también de contar historias, hacer tutoriales o guías didácticas o lanzarte al mundo del videoblog como yo en este 2018. De cualquier forma, es una vía de comunicación más para hacerte llegar mis conocimientos, mi experiencia, mis capacidades y competencias pasadas, actuales y las futuras: todo lo que puedo hacer por ti, contigo, te lo cuento a través de mi blog.

 

6.- Me ofrece la posibilidad de hacerte llegar quien soy:esta parte es un poco más dolosa. Aunque personalmente es la que más me gusta, también soy consciente de que es una de las más temidas. Esa exposición a la crítica, al rechazo, pero también a gustar y a conectar con personas que hablamos antes, es mucho más arriesgada si va ligada a los que eres, y no tanto a lo que haces. Inevitablemente…ocurrirá, cuando tu posts lleguen y gusten, creerás que gustas tú. Y en el caso contrario, pues también tiene que ver contigo.

Incluso, más allá de esto de los likes, en tu forma de redactar, opinar, las temáticas te tocas, tus enfados o diplomacias, se dejará entrever tu forma de ser y eso es tremendamente bonito pero atrevido. Porque hará que llegues a muchas más personas y lo harás de verdad, de corazón pero al mismo tiempo, también hará que te rechacen de forma más clara al abrirte. Y por si fuera poco, esto conlleva….

 

7.- Me da visibilidad:aquí no me extiendo mucho, porque se basa en algoritmos, posicionamientos, SEO y demás temas que parece que domino pero sólo tengo localizados. En resumen: es una secuencia lógica después de probar con perfiles más profesionales (LinkedIn), serios (Twitter) o informales (Facebook o Instagram), supone el siguiente nivel de interacción con tu comunidad para llegar más lejos. El dónde y el para qué, ya lo pones tú, como te decía al principio, a mí me toca revisar de nuevo los míos este verano.

 

8.- Me hace llegar a más personas:y si eres más visible, llegas a más personas, y si llegas a más personas, pues conectas más, venden más, creces más, eso ya es a gusto del consumidor. Porque digo yo que a estas alturas del post, ya sabrás que el blog tiene que tener un objetivo, una estrategia, vamos! Tiene que ver con el punto 5, pero exponencialmente a cuantas más personas llegues, a más les llegará tu mensaje

 

9.- Me proporciona un estructura profesional en la red:en mi caso es un blog dentro de una web profesional, pero no tienes porqué tener una web como tal. Puede ser un espacio virtual que te sirva para expresar ideas, generar debate, ofrecer soluciones, profundizar en aficiones…pero no lo olvides que lo haces dentro de una estructura que, además de dejar una huella digital, lo haces en un formato que implica (supuesta) profesionalidad. En este punto, menos es más: si vas hacerlo, hazlo bien. Cuida los detalles, elabora los contenidos, revisa su impacto, estudia los resultados, sírvete de sus beneficios…..

 

10.- Me ocupa mucho tiempo: y no lo digo como algo negativo, pues es una inversión más en mi campo de trabajo. Pero no te equivoques: el blog, no nace, crece y se reproduce por sí mismo, hay que cuidarlo muchísimo y dedicarle horas de trabajo y de análisis para que no se muera. Pensar en hacerte un blog como forma de monetizar tu existencia en la red a corto plazo es una especie de chiste, y además malo. Un blog es otra cosa, sobre todo es un espacio propio donde expresarte, comunicar y disfrutar de contar cosas, con el objetivo que sea, pero como todo en la vida, no es gratuito y sus resultados siempre son a medio-largo plazo. El tamaño de esos plazos, dependerá única y exclusivamente de tu esfuerzo, inversión y capacidad de trabajo.

 

Imagen: google.com

 

 

 

 

 

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#PersonasConAlma: Bonisú Fernández: El análisis de sentimiento, Big Data, Inteligencia Artificial y Psicología

Espero que ni te plantees una media sonrisa al leer su nombre, porque es tan excepcional como ella.

Esta brillante matemática asturiana, posee una de las mentes más talentosas y despiertas con las que haya compartido conversaciones en los últimos tiempos. Apasionada de los números y del aprendizaje constante, lidera un departamento de Data Analytics en plena expansión en una empresa tecnológica asturiana tan ocupada (no preocupada) en los resultados como en la gestión del talento que atesora en sus filas.

Conversar con ella es un lujo siempre que lo hacemos, y cuando ella cree que soy yo la que da luz a muchas de sus dudas, la eternamente agradecida por lo aprendido soy yo. Consigue hacer sencillo lo complejo, logra que ames  (aunque sea mientras estés a su lado) y comprendas los números tanto como ella y sobre todo, ha conseguido expresar con palabras y muchísimo criterio científico lo que yo no soy capaz a defender en muchos foros: la importancia de la psicología, de la parte humana en todo este tsunami del Big Data.

Talento asturiano en femenino que viene pisando fuerte, yo que tú, no le perdería la pista.

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La creciente tendencia del uso del análisis de sentimiento para contextualizar la ingente cantidad de comentarios, opiniones, gustos, …. que se manifiestan diariamente por múltiples canales resulta muy útil para extraer información subjetiva que se complementa a la analítica del dato objetivo, sobre todo para entender su polarización (positivo, negativo o neutro) y actuar en consecuencia (potencia, contrarrestar o incentivar, respectivamente).

 

 

Su objetivo primordial es extraer aquellos términos semánticos que expresen un sentimiento particular para conocer la opinión, las actitudes, las expectativas sobre un tema en concreto y analizar el comportamiento de los usuarios ante un mensaje lo que permite determinar su impacto y anticipar la reacción.

Sin embargo, no resulta nada sencillo debido a que el lenguaje natural es ambiguo, ya que ni siquiera entre nosotros nos entendemos en todas las ocasiones (y sino remitámonos a los malos entendidos).

En el fondo todos hacemos instintivamente análisis de sentimiento, está el que habla y el que escucha e interpreta lo que se ha dicho, es la interpretación la que en ocasiones aboca a una divergencia llegando a un análisis erróneo. Entonces si entre nosotros existe la divergencia, ¿cómo podemos conseguir hacérselo entender a una máquina, si ni siquiera nosotros no lo tenemos claro?

En el diseño de estos sistemas se combinan distintas áreas:

 

 

La algoritmia de la minería de datos encuentra patrones que conduce al procesamiento del lenguaje natural, el cual transforma el texto en un idioma que una máquina pueda comprender a lo que le sumamos el Big Data para la recabación masiva de información que permite refinar el desempeño de los algoritmos y finalmente la inteligencia artificial utiliza la información obtenida con el PLN para determinar las categorías de sentimientos y sus polaridades.

Y si vamos un poco más allá, de utilizar este nuevo conocimiento para beneficiar a las estrategias de negocio en sí (como es la mejora de percepción de marca, fidelización, …) para realmente comprender la psique de forma masiva, es decir la psicología del dato.

En ocasiones la psicología ha visto limitado su alcance por la imposibilidad de acceder a una gran cantidad de individuos en su ambiente natural, pero gracias al Big Data esa información está disponible y gracias a las redes sociales esa información se genera en un contexto natural para las personas, sin embargo, el problema es que los psicólogos como individuos ya no pueden lidiar con los métodos tradicionales para abordar esta masividad de información no queda otra que evolucionar.

Gracias a todas las nuevas tecnologías y técnicas que surgen resulta más sencillo, económico y con menor dilatación en el tiempo elaborar extrapolaciones de la información analizada de muestras muchísimo más grandes de individuos.

De hecho, ya se trabaja en investigaciones que intentan vincular el comportamiento en redes sociales con ciertas características de personalidad, lo que puede incluso a conducir a desarrollar algoritmos para detectar comportamientos depresivos dependiendo del tipo de publicaciones.

Otro estudio usa el análisis de los “me gusta de facebook” combinadas con pruebas de personalidad para discriminar características como orientación sexual, sustancias adictivas, edad, genero opiniones políticas, personalidad, ….

Y si damos otro paso más, una vez conseguido que nosotros como especie nos comprendamos mejor ¿y si se lo hacemos comprender a las máquinas?, una nueva fase para la inteligencia artificial e incluso robots (como elemento físico con el que interactuar).

El gran obstáculo para escuchar y comprender a una persona es el reconocimiento de emociones entonces la búsqueda de un patrón de reconocimiento que aprenda por sí mismo a evaluar las expresiones faciales como la dilatación de las aletas de la nariz o cuánto de entrecerrados están los ojos sumado a la monitorización del pulso o concentración de oxígeno en la sangre dan la posibilidad de ponderar las emociones.

Una vez que la máquina a comprendido las emociones, tiene que procesarlas para que nos sea verdaderamente útil, llegando a ramificarse en función de sus objetivos.

Entre la IA “social”:

  • El robot asistencial: detectar hacia que interlocutor dirigirse y en que tono de voz hablarle.
  • El robot que no se cansa de responder siempre a lo mismo: dedicado a personas con enfermedades como el alzhéimer o la demencia o incluso para la enseñanza.

También IA “amiga/psicóloga”: un robot que supla la necesidad de compañía, que escuche, tenga una conversación, proporcione consejo e incluso aprender sobre la filosofía de la vida, una especie de psicólogo y coach al mismo tiempo.

El futuro no solo nos conduce a análizar datos masivos derivados de las nuevas tecnologías, y ver el crecimiento del arquitecto de datos, del científico de datos, sino además hay obtener tantos puntos de vista distintos como sea posible y uno de ellos es el aspecto psicológico de los datos, lo que perfila una nueva profesión: el psicólogo de datos. Esta profesión permitirá profundizar en el aspecto deontológico para saber diferenciar entre los que podemos saber y lo que necesitamos saber de una persona para contribuir a la mejora de su salud metal y calidad de vida.

Si quieres saber más de Bonisú Fernández, ya sabes…

Imágenes: google.com

 

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#PersonasConAlmaAnónimas: ¡Maldita cafetera!

No, no es el título de ninguna canción de emisora Millenial ni lo que piensas cuando se te atasca la cápsula de la Nespresso. Es lo que pensó la protagonista de esta historia cuando su horizonte laboral empezó a volverse oscuro.
Y obviamente, el problema no era el café ni la cafetera…

Te cuento a través de mis ojos esta historia que ha tardado más de un año en ver la luz y ha tenido que ser a través de los míos, porque los de la protagonista aún se nublan al hablar de ello.

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Me veo caminando como cada día, paso a paso voy cruzando aceras y calles que me llevan a mi trabajo. No canto ni bailo porque soy de carácter reservado, pero si pudieras verme “por dentro”… lo estaría haciendo. ¿Sabes esa sensación de sentirte bien y plena con tu vida, con tu trabajo? Pues esa, soy yo. Sólo que por fuera, no se ve.

Llegar a la oficina y sentirte una más del equipo, estar alineada con los objetivos de la empresa (con lo difícil que es eso!) , saberte valorada… Eso es lo que hace que cada día vaya con una sonrisa a trabajar, a pesar de los imprevistos y dificultades que surgen. Como en cualquier contexto donde conviven personas, porque las organizaciones están hechas de eso, personas.

 

Y me veo allí tan feliz, en mi puesto de trabajo: llamadas, clientes, informes, papeles, visitas… Todo fluyendo, con pequeños tropiezos que se solventan con esfuerzo y colaboración de todos, y con ganas de ir a más, siempre de ir a más.

Así me veo hasta que un día, después de muchas sutiles señales de el cambio estaba por venir, se hacen evidentes mis sospechas: soy un estorbo. Cuando alguien llega nuevo a un equipo siempre hay una fase de reajuste, con recelos y desconfianzas por ambas partes, que con el tiempo desaparecen si hay buena intención y ganas de colaborar. Pero cuando el fin de esa incorporación es otro, obviamente los resultados también.

 

La aparición de una nueva persona en escena, precipita una serie de acontecimientos tan desagradables como despidos, ceses fulminantes, cambios drásticos en funciones. Todo ello acompañado de la peor parte de esta historia: desprecios, insultos, mentiras, menosprecios, bloqueos, presiones, faltas de respeto… que se expanden como el lodo en toda la organización. Tardan en llegar a mí, por la posición que ocupo, pero me afecta igualmente el hecho de ver como aquello avanza como la peste y no puedo hacer nada. Es más, sé que tarde o temprano llegará mi hora.

 

Y llega. Llega el momento: ¡maldita cafetera! Me resulta más fácil culparla a ella y que sea foco de mi ira, sobre todo, de mi frustración. Porque unas cápsulas de café (sí, como lo lees, unas cápsulas!) son la gota que colma el vaso en esta situación de mi anulación en la empresa se instala de manera permanente, y contra la que lucho todo lo que puedo. No es mucho, porque no en realidad no sé ni contra qué ni contra quién lucho, pero lo intento.

Durante meses, incluso años, la sensación de impotencia e indefensión se apodera de mí, llegando a generarme enfermedades como consecuencia de resistir en este ambiente tan hostil. Pero no es fácil dejar un trabajo que te gusta, en el que llevas media vida y para el que sabes que estás hecha, y sobre todo, sin saber el motivo por el cual todo ha cambiado y ya no es lo mismo.

 

¡Maldita cafetera! Me vuelvo a repetir una y otra vez. ¿Es por usarla más de lo debido, por dejar atascada la cápsula o por terminar el Ristretto y no reponerlo? No acabo de encontrar el motivo real de la decisión de mi despido un día de verano, previo a mis vacaciones. Y la culpo a ella, a la maldita cafetera. A sabiendas de que esto no tiene que ver ni con el café ni mucho menos con la cafetera, pero sí tiene su poso amargo cuando lo calientas más de la cuenta.

 

Después de montar y desmontar mil hipótesis sobre la cafetera y su influencia en mi futuro laboral, y a punto de tomar rumbo al sur como destino de vacaciones, soy despedida. Así, sin más. “No vuelvas más” tan sólo eso. Y ya no lucho, porque ¿contra qué? ¿contra quién?

 

Cruzo el país de punta a punta, esperando que el aire cálido del sur secase las lágrimas que he derramado durante el combate que había empezado por la maldita cafetera y de la cual no había podido tomar parte en realidad. Esas lágrimas que me acompañan a lo largo del viaje y que en parte, también son un indicador del alivio que siento porque todo ha acabado. Yo, nunca habría tomado la decisión por mí misma, no habría sido tan valiente. O quizás mi valentía fue la de quedarme y defender mi postura y aquello en lo que creo de la mejor forma que pude.

 

Aún hoy no tengo la respuesta, sólo sé que el sur, como siempre alivia mi dolor y me ayuda a ver de forma más clara la liberación que supuso para mí. Pero también aún hoy, se me nublan los ojos al pensar en todo lo que influyó en mi carrera, para mi acceso de nuevo al mundo laboral, en mi vida…y para no soportar ver una Nespresso a menos de 10 metros nunca más.

 

Imagen: Daria Grad-Berdak (pinterest.com)

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Confesiones de una entrevistadora entrevistada

Lo prometido es deuda, y me comprometí a compartir contigo la trilogía completa sobre las entrevistas de trabajo antes de finalizar el año…y aquí estoy. Voy justa, lo sé, pero creo que merecerá la pena. Y si no esa así, al menos habré cumplido mi palabra.

 

Esta última parte, es donde te voy a contar mi propia experiencia como candidata a diferentes procesos y proyectos (sí, los de Recursos Humanos, también pasamos por estos procesos…). Y lo voy hacer desde la sinceridad de abordar la necesidad de profesionalizar el sector y dotarlo de la seriedad que se merece. Porque he de admitir que me han hecho entrevistas de las cuales he deseado salir huyendo, me he encontrado con entrevistadores que hacían cualquier cosa menos entrevistar, he sentido vergüenza ajena y he aprendido lo que NO se debe hacer si quieres que tus candidatos te valoren, se encuentren cómodos y te ofrezcan toda la información que necesitan saber para tomar la decisión más adecuada.

 

Te lo voy a contar tal cual lo he vivido y me lo han hecho saber muchas personas que han participado en procesos de selección, “serios” y no tan serios. Y te lo voy a contar desde el NO, de nuevo, que parece que tiene más efecto:

 

No me hagas esperar 3 horas para recibirme, ni como forma de ponerme nerviosa o desestabilizarme, ni como excusa de que te ha surgido un imprevisto. Si no puedes atenderme, me lo dices y vuelvo otro día (o no…). Si piensas que no tengo nada mejor que hacer que estar esperando aquí horas y horas, para que finalmente no me hagas ni caso, es que has guardado bajo 4 llaves en tu cajón el trato humano y respetuoso a quien ha invertido parte de su tiempo y esfuerzo en ir a conocerte.

 

No me leas mi currículum tal cual, para eso no vengo, que ya me lo sé yo de memoria. Pregúntame por una determinada formación, una experiencia laboral en concreto, céntrate en una ausencia de actividad profesional determinada. Pero ¿leer mi currículum como un papagayo en mi presencia? No sé, no lo veo… ¿qué consigues con eso más allá de darme una malísima impresión y hacerme pensar que no te has preparado nada?

 

– No me digas que te cuente un poquito mi trayectoria profesional mientras te lees mi currículum por primera vez, porque te aseguro que lo notaré. Porque no sé si lo sabes, pero eso, se nota, y mucho.

 

– No te dirijas a mí por otro nombre, tanto en la entrevista como cuando me has citado para vernos. ¿De verdad no te has leído bien con quién vas hablar o entrevistarte? Ya no te digo nada, de que me llames para otro puesto diferente al que he enviado mi candidatura. Si no vas a pasarme ni una porque todo cuenta en nuestro encuentro, esto también va por ti ¿o quieres decirme que tienes un doble rasero?

 

No me hagas perder el tiempo ni te andes con rodeos para contarme lo que necesitas en tu organización. Aunque tu estilo no sea directo, lo cual respeto muchísimo, a ninguno de los dos nos favorece el hecho de no saber lo que queremos. Te prometo que iré a la entrevista con los deberes hechos ¿puedes asegurarme tú lo mismo?

 

– No me convoques a puestos para los que no estoy capacitada en cuanto requisitos mínimos (y lo sabes, o deberías saberlo) o para los cuales tengo que desplazarme 350 km. Sobre todo si ya tienes al candidato seleccionado… No te imaginas la inversión que supone este tipo de acciones, si lo hubieras anticipado, no te lo estaría contado en este post.

 

No te ofendas porque te haga preguntas sobre mis funciones, responsabilidades o salario en el futuro puesto de trabajo. Sobre todo cuando las hago tras la manida invitación “¿tienes alguna duda o cuestión que quieras tratar?”. Porque ya que estamos, me apetece tratarlo antes de tomar una decisión y saber si quiero o no realmente comprometerme con tu proyecto y hacerlo mío.

 

No me hagas preguntas que sabes que no te voy a responder, aquellas que sabes que puedo perfectamente no hacerlo, que suponen una falta de respeto o que sencillamente, no son relevantes para el desempeño del puesto de trabajo. O ¿es que crees que sí pueden serlo el hecho de estar casada, tener hijos o estar en edad de tenerlos? Déjame que te demuestre que no es así, aunque este tipo de preguntas ya dice mucho de ti y de tu organización.

 

– No me pases pruebas ni tests sin sentido, y ya de paso, no me hagas participar en dinámicas que hayas visto en algún video de Youtube y que te hayan resultado “divertidas”. Quizás pienses que te estás luciendo conmigo o simplemente quieras rellenar tiempo, pero te aseguro que si me hacen sentirme ridícula y no me aporta nada, no conseguirás obtener de mí todo lo bueno que tengo. Así, no.

 

No me trates como una ignorante, un trapo viejo o una cría. Es cuestión de respeto, así de simple. Trátame como una persona con la que puedes llegar a un acuerdo y obtener un beneficio mutuo, y si no es así, tan amigos. No hagas un mal uso tu situación de (supuesto) poder, nunca se sabe realmente quién tiene la sartén por el mango en la vida.

 

– No te despidas con un “ya te llamaremos” si es que no tienes pensado hacerlo. Explícame que sólo me llamarás en caso de ser la persona seleccionada en un plazo determinado (que deberías tener previsto con un margen de error, obviamente), y me dejas mucho más tranquila y con vía libre para seguir mi camino. No me tengas como alma en vilo pendiente del mail o el móvil o haciéndome sentirme una pesada al tener que ser yo quien llame para saber el estado de mi candidatura.

 

Podría seguir con un montón de NOes al igual que lo he hecho hace unos meses en este post sobre las entrevistas, pero en resumen te diré que todo proceso de selección mal enfocado, poco preparado o carente de profesionalidad es una nefasta estrategia de marca para la empresa que lo realiza. Quien sale disgustado, ofendido u ojiplático de una entrevista, es un prescriptor (para mal) de la imagen de la empresa para la cual optaba a formar parte y de la que sale espantado. Y yo, lo que quiero, lo que deseo, son organizaciones que se esmeren en elegir, formar y preparar a las personas que las integran para que hagan que esta búsqueda de talento sea lo más efectiva posible y todas las partes salgan ganando. Incluso cuando no hayas sido seleccionado, salgas por la puerta con un buen sabor de boca y te conviertas en un embajador de marca…esa para la cual no has llegado a trabajar, pero te gustaría.

 

Pero claro, para esto hacen falta ganas y buenos profesionales…

 

Imagen: google.com

 

 

 

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Personas con Alma: Pedro Gallo. ¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Mirada chispeante, diálogo interesante y montones de historias por escuchar de sus viajes en furgoneta. Detrás de esa cuidadísima barba (con aceite de Argán, nada más y nada menos), se encuentra Pedro Gallo, director de Recursos Humanos de Atiun después de haber estado en puestos de responsabilidad de Alsa durante años y de haberse sacado el doctorado en Psicología y Psicometría.

Como de costumbre, no son los cargos ni títulos lo que me hacen querer que esté en #PersonasConAlma, sino su capacidad crítica teñida de un sentido del humor que me hace querer quedar a comer con él (comida sana, eso sí) cada vez que voy a Gijón. Le encanta preparar con tiempo el menú semanal y compartir risas con su hija, y además, dibuja muy muy bien (la foto es suya, al igual que el dibujo).

Como comprenderás, tengo motivos suficiente para querer que sepas de él a través de mi blog y lo hago con esta crítica a las nuevas formas de selección de personal que parecen estar poniéndose de moda, facilitadas por las nuevas tecnologías y la falta de profesionalización del sector. Sobra decir, que coincido plenamente con él ;).

Que lo disfrutes, tanto como lo hecho yo ( y haré). Aprovecho para adelantarte que formará parte de la mesa redonda sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo del S. XXI que podrás disfrutar este 22 y 23 en #Focoviedo, el Foro de Empleo del Ayuntamiento de Oviedo de este año.

¿Por qué lo llaman Reclutamiento cuando quieren decir Marketing?

Pasado, presente y futuro de la selección de personal

Imaginad: Sicilia 1920…

Reconozco que a estas alturas, con unos años de experiencia en el ámbito de la Gestión de Personas, cuando miro a mi alrededor no puedo evitar sentirme en cierto modo como Sophia Petrillo en Las Chicas de Oro, los procesos, el trabajo en Recursos Humanos y la forma de entender las relaciones dentro de la organización han sufrido una transformación, diría que radical, en los últimos veinte años. En ocasiones, eso me hace sentir algo desubicado.

No mayor (no me siento viejo aunque el hecho de que muchas de las personas de las que están leyendo esto no hayan pillado la referencia inicial indica lo contrario), pero sí desubicado.

Desde el hoy veo con otra perspectiva aquellas discusiones con mi padre sobre lo que era y debía ser la función de Recursos Humanos en la empresa. Él vivió un época donde la conciliación, la flexibilidad horaria, la humanización de la vida en el trabajo quedaban relegadas a un segundo plano por detrás de lo que entonces se consideraba importante, la negociación y la administración de personal; mi visión era (y es) otra, digamos diferente. Vivíamos épocas diferentes, vivíamos realidades diferentes. Ahora soy yo el que, en muchas ocasiones, dice chachi piruli queriendo quedar de moderno. Cosas veredes, Sancho…

Sin embargo, reconociendo mi desubicación y el hecho de que los cambios son inherentes al crecimiento y al desarrollo de cualquier actividad y, por supuesto, al paso del tiempo, hay cosas que desde una perspectiva profesional y, hasta cierto punto psicológica, me tienen inquieto. Una de ellas tiene que ver con las actuales tendencias de reclutamiento y selección.

Quienes me conocen o han leído alguno de mis post saben que huyo del adoctrinamiento como de la peste. Líbreme Dios de querer sentar cátedra ni aleccionar sobre nada, pero no puedo dejar pasar esta fantástica oportunidad para expresar en alto un pensamiento que hace tiempo me acompaña y me preocupa.

Se impone el concepto de Marca Personal. La Red nos ha hecho más visibles que nunca, nos ha expuesto más que nunca. Los que no usamos Twitter somos la resistencia, pero implícitamente reconocemos que ya no entendemos su uso. Mientras en nuestro entorno personal y profesional el cuidado y la exposición correcta de la imagen en redes ha cobrado una fuerza tal, que ya se ha convertido en un elemento clave en el reclutamiento y selección de personas.

Probablemente mi inquietud provenga directamente de esa toma de conciencia. Cuando los perfiles sociales y los profesionales de una persona se confunden en una amalgama en la Red; cuando la descripción que haces de ti mismo está plagada de palabras clave, de tags, de enlaces; cuando lo que dices sobre ti rezuma posicionamiento, ¿en qué se convierte el trabajo del profesional de Selección?

Resulta que hoy orientamos nuestros perfiles profesionales a El Algoritmo. Antes hacíamos el curriculum con todo el cuidado del mundo para que el profesional de recursos humanos, avezado en la lectura e interpretación de perfiles, viera en nosotros aquellas competencias y capacidades que nuestra experiencia nos aporta, ahora existe un filtro previo en el que una compleja ecuación matemática es la que decide si aparecemos o no en la bandeja de entrada de un reclutador. Hemos reducido a estrategia de marketing un proceso tan delicado y tan profundamente imbricado en el concepto de Persona.

Quien haya tenido el interés y la paciencia de llegar hasta aquí puede estar pensando que tengo una opinión contraria a las redes o a la marca personal. Es un pensamiento lícito, pero no del todo acertado. Mi inquietud proviene del grave riesgo de reduccionismo al que se enfrenta el proceso de reclutamiento y selección. Me explico.

Una de las actividades en las que invierto tiempo cuando reviso mi perfil de LinkedIn es en recorrer mi feed viendo entradas de mis contactos y, sobre todo, los comentarios que suscitan. He podido comprobar que, sistemáticamente, son las críticas a los procesos de reclutamiento y selección las que mayor número de comentarios tienen y, sin lugar a dudas, las que generan más conflicto. Una parte importante de las personas que participan en procesos de selección tienen, y así lo manifiestan, la sensación de que se les juzga por cuestiones arbitrarias, alejadas del perfil profesional real y con poca o nula participación de la persona responsable del proceso.

En mi opinión, esto sucede en gran parte por la ausencia de lo que en Psicometría se denomina Validez aparente. Toda vez que El Algoritmo ya está presente, ya está actuando, y ya está dejando fuera y metiendo dentro del proceso a personas sin la participación activa de quien recluta, desde fuera el proceso no aporta la sensación de que se esté haciendo una evaluación real.

Si reducimos el proceso de reclutamiento a lo que resulte de aplicar El Algoritmo desprofesionalizamos una parte fundamental del proceso y lo que es peor, en mi opinión deshumanizamos un proceso que es fundamental y básicamente algo entre personas.

Se habla y se discute, cada vez más, sobre la posibilidad de que una inteligencia artificial basada en El Algoritmo pueda, en un futuro no tan lejano, realizar procesos de selección completos. Reconozco que no tengo una opinión formada a ese respecto, pero lo que sí sé es que la Inteligencia Artificial que venga se ocupará de aquellas tareas en las que la persona no aporte valor añadido, de aquellas tareas en las que El Algoritmo se baste y se sobre para realizar el trabajo.

Creo que nos toca pararnos a pensar. A los que nos dedicamos a esto con y por pasión por las personas nos toca reflexionar profundamente sobre lo que estamos haciendo y sobre cómo estamos integrando los cambios vertiginosos que nos trae la tecnología en nuestros procesos de trabajo.

Estamos en un punto en el que tenemos la oportunidad de decidir en qué convertirnos y qué hacer con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, pero sobre todo, en un punto en el que reflexionar sobre cómo nos ven las personas para las trabajamos y a las que servimos de nexo entre su realidad personal y su desarrollo profesional.

Imagen: Pedro Gallo

Puedes seguirle en https://www.linkedin.com/in/pedrogalloalvaro/

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Eneagrama: el equilibrio de las personalidades

Uno de los tesoros más codiciados y buscados en nuestra sociedad es el equilibrio: entre la vida familiar y profesional, con la pareja, en el grupo de amigos o en los equipos de trabajo. Pero también es necesario plantearnos el equilibrio en nuestra propia personalidad.

Hace casi dos años acudí a un taller solidario en Asturias sobre el Eneagrama de la mano de Cristina Cama, maravillosa profesional y mejor persona. Durante un fin de semana completo indagamos y profundizamos en nuestros rasgos de personalidad, intentando identificarlos dentro de los 9 eneatipos definidos hace miles de años por los sofistas. Y lejos de encontrarme con algo místico y mágico como pensaba, hallé una poderosa herramienta de autoconocimiento e indagación a nivel personal com muchísimas aplicaciones que quiero compartir contigo

En resumen, una vez que el resultado del test inicial te enmarca dentro de un eneatipo, te redirige hacia comportamientos positivos de otro eneatipo complementario al tuyo y al mismo tiempo, da luz sobre los rasgos negativos que desarrollas respecto a otro eneatipo que te “descentra”.

Vamos, que busca la toma de consciencia sobre el equilibrio de tu personalidad. Y me pareció tremendamente interesante además de extrapolarlo a otros aspectos vitales, algo muy habitual en mí…

 

El fin de semana dio para mucho, pero la asimilación de la información y las experiencias adquiridas ha dado para mucho más. Después de días dándole vueltas, y en la búsqueda de mi propio equilibrio interno creo haber encontrado la respuesta a muchos de los equilibrios que tenemos presentes en el día a día y a los cuales no damos la importancia que se merecen.

Por ello, me he propuesto hacer un listado de los que he detectado, dándole también un uso en el desarrollo personal y profesional para poder compartirlo contigo:

 

– Equilibrio en la personalidad: con técnicas como el eneagrama o simplemente a través de ejercicios de autoconimiento, define tu personalidad básica en 5-6 rasgos y busca aquellos rasgos que sean opuestos. Es hora de empezar a ponerse metas en el cambio de actitud y modificar aquellos aspectos que te sean perjudiciales, y para ello puedes usar aquellos comportamientos que tengan que ver con tu “opuesto”, al igual que recomienda en eneagrama. Si tu rasgo es la impaciencia, tu contrario sería la paciencia, la cual tiene comportamientos relacionados con la espera, la reflexión, etc. Con ello conseguirás una guía de conductas alternativas a poner en práctica de manera gradual que dará sus frutos con el paso del tiempo y mucho esfuerzo.

 

– Equilibrio en las parejas: habitualmente las parejas que se mantienen con éxito con el paso del tiempo, lo consiguen porque que se equilibran el uno al otro. Comparten valores vitales básicos pero sus rasgos de personalidad son diferentes, y al mismo tiempo complementarios. Las personas impulsivas, suelen tener parejas reflexivas; las personas emocionales, suelen tener parejas más racionales. Por lo tanto, no busques una pareja igual a tí en personalidad y gustos, sino alguien que te complemente y aporte, que sume en tu vida.

 

– Equilibrio en las amistades: al igual que en la pareja, los grupos de iguales o las relaciones sociales que mantienes tienen aspectos básicos compartidos (gustos, aficiones, valores, etc.), pero cuanto más iguales sean a ti en cuanto a personalidades, más conflictos se generarán (“los polos iguales se repelen”). A pesar de parecer contradictorio, necesitas crear relaciones con personas diferentes a tí, que contribuyan a tu desarrollo y mejora personal y para ello no pueden ser iguales a tí. Relaciónate con personas que añadan con sus historias, gustos, experiencias y conductas diferentes a las tuyas a tu propia historia vital. Genera relaciones con personas de otra cultura, país o idioma, de una profesión distinta a la tuya, esto hará que se tu mundo se amplíe enormemente y con ello, tus posibilidades de cambio.

 

Equilibrio en los grupos de trabajo: con todo lo reflexionado hasta aquí, sería absurdo pensar que los equipos o grupos de trabajo han de estar formados por personalidades análogas. Todo lo contrario: debes formar parte o crear equipos que contengan cuanta más variedad de rasgos de personalidad y actitudes mejor. Con ello conseguirás enriquecer la visión de cada uno de los componentes y poner de manifiesto que otras conductas son posibles. En todo equipo debe haber un líder, un organizador, un mediador, un impulsivo, un optimista…y así hasta completar todos los roles que sean necesarios para el éxito de grupo. Cada uno de los roles cumple su misión, dejando espacio al resto de roles ocupar el suyo, incluso ayudando a que esto ocurra.

 

Qué importante esto del equilibrio, ¿verdad? Qué cerca lo tenemos de manera cotidiana y qué poco valor damos a lo que podemos hacer para encontrar esa deseada estabilidad que se escapa por momentos. Pero recuerda: esta armonía no es permanente, cambia y fluctúa al igual que lo haces tú a lo largo de la vida, por lo tanto no siempre se consigue y debes aprender a convivir con un “desequilibrio tolerable”.

Imagen: pinterest.com

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Lágrimas del desempleo II: luz en la oscuridad

Hace un año publicaba este post, uno de los más sentidos y viscerales que tengo. Lo hice desde la rabia contenida y como forma de impulsar el verdadero valor de las personas, que no es otro que ellas en sí mismas. Lo he traído de nuevo muchas veces a mi muro, porque me ha dado muchas alegrías, muchos mensajes de agradecimientos e historias de superación, mucho aprendizaje posterior…
Hoy te lo traigo de nuevo, pero no escrito por mí, sino por el auténtico protagonista de esta historia. Te quiere contar en primera persona su evolución en este último año, y lo hace desde el anonimato (por más que lo he intentado, prefiere permanecer así) pero con una sensibilidad y generosidad maravillosas.

Disfrútalo, yo sólo puedo decir GRACIAS!

 

AUTOR INVITADO

Es curioso como la vida te cambia de un momento para otro, de un día para otro y de un año para otro.

El día 5 de octubre de 2015 mi vida dio un vuelco vertiginoso, me vi abocado al mayor de los abismos al que me había enfrentado nunca, EL DESEMPLEO.

Mucha gente pensará que hay cosas más importantes como la salud, la familia, y un sinfín de cosas. Y claro que lo son, ahora lo he aprendido, pero cuando un problema sin solución cercano te amenaza, sólo ves la oscuridad del túnel y pierdes la perspectiva.

Hoy reconozco que yo la perdí aquel 5 de octubre, me sentí desolado, asustado y sobre todo desorientado…. “que voy a hacer ahora, si solo sé trabajar, es lo único que he hecho durante los últimos 20 años”…

Casi un año duró esa incertidumbre…, un año de miedos, de lágrimas, de no saber qué hacer, de dar palos de ciego, de pasar horas y horas frente al ordenador buscando un empleo que me devolviese a la actividad, un empleo que me devolviese la autoestima, un empleo que me hiciese verme útil.

Todos los que hemos pasado por esta circunstancia, sabemos lo que es y lo que significa esa autoestima, porque cuando pierdes el empleo, pierdes muchas más cosas que un sustento económico o una trayectoria profesional.

Pero eso ya lo sabemos todos los que hemos pasado por ello  y no quiero ahondar más en la llaga.

Son curiosos los caprichos del destino, ya que justo un año después, un 5 de octubre de 2016 acudí a un evento por la empleabilidad en Oviedo, promovido por el Ayuntamiento de Oviedo Y La Nueva Ruta Del Empleo.

Aquel evento volvió a marcar un punto de inflexión, en él aprendí algo que no había aprendido antes, algo tan sencillo pero a la vez tan difícil,…. aprendí  a ABRIR LOS OJOS.

Tengo 2 Carreras Universitarias, un Máster y no sé cuántos cursos de formación además de 20 años de continuo aprendizaje profesional, pero lo que nunca nadie me enseñó, ni yo mismo fui capaz de aprender, fue a ABRIR LOS OJOS y ver más allá, a ponerme las gafas de ver otras perspectivas

A partir de aquel día (en realidad tardé algún tiempo en darme cuenta que de todo lo que aprendí aquel día) empecé a pensar de manera positiva, a darme cuenta que todo lo que había hecho durante ese año maldito era “sembrar”, sembrar para una nueva carrera profesional, sembrar para un cambio de forma de vida , sembrar para mejorar. Aprendí a ver aquella terrible situación como una oportunidad de demostrar mi valía.

Aprendí a decir una palabra desconocida para mí y de la cual hoy me siento orgulloso… “me reinventé” a mí mismo.

Después de aquel evento, empecé a ver las cosas de manera más positiva y empecé a tener esperanzas en las oportunidades.

Y las oportunidades llegaron. Poco tiempo después “milagrosamente” el teléfono empezó a sonar, las ofertas empezaron a salir. Empecé a creer en el “milagro” pero analizando todo aquello, me di cuenta que los milagros no existen, que ese  “milagro” no era  otro que el resultado de la “siembra” que había hecho durante ese año maldito.

He tenido la suerte de cambiar por completo, tanto profesional como personalmente.  Trabajo en algo que me llena, que me hace feliz, que hace que llegue a casa todos los días con cara de cansancio pero con una sonrisa, que los míos me vean diferente, con ganas de seguir haciendo cosas nuevas. Esa es una sensación que tenía muy olvidada.

Y por qué cuento todo esto… pues muy fácil, después de un año de que Jessica Buelga escribiera su artículo “Lágrimas del desempleo”, después de haberlo leído y releído cientos de veces, (y sigo emocionándome en cada lectura) quiero aportar mi granito de arena a todas esas personas que han respondido a dicho artículo en las diferentes redes sociales.

Quiero darles las gracias a todos aquellos  que se han visto reflejados en esa situación, a todos los que hicieron un comentario y a los que lo pensaron pero no lo plasmaron, pero en especial quiero enviar un mensaje a todos aquellos que aún viven la realidad del desempleo. No dejéis de luchar, no dejéis de reinventaros, no dejéis de demostraros a vosotros mismos lo mucho que valéis, y sobre todo no penséis ni por un momento que ya no tenéis valía, porque la tenéis,… la tenemos.

Hay que mostrar una actitud positiva y, aunque no es un camino fácil, con actitud y positivismo, las cosas llegan.

No creo que la vida nos de segundas oportunidades, las oportunidades no caen del cielo, las oportunidades se trabajan, se consiguen (o no) y en eso es en lo que hay que esforzarse día a día para que esa oportunidad llegue.

Por último quiero dar las gracias a los míos, a los que han estado y estarán siempre ahí, a los que de una u otra manera, me han ayudado, muchas veces sin saberlo, muchas veces con unas palabras o con un silencio, con una llamada o con un pensamiento. Nunca dejéis de lado a todas esas personas que sufren por nosotros viendo nuestro propio sufrimiento

Y os aseguro que cuando mis sentimientos flaquean siempre intento recordar lo aprendido en aquella terraza del Calatrava.

Mucho ánimo a todos!

Imagen: pinterest.com

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Todo lo que quisiste saber sobre las entrevistas de trabajo y nunca te han contado

07,00 a.m.: Suena el despertador, ducha rápida, desayuno y a ponerse el uniforme de trabajo. Hay tantos nervios como ganas de llegar a la meta, tanta ilusión como tensión por enfrentarse a la prueba de hoy… Y de fondo, la banda sonora de Rocky III:

“Tantas veces,
ocurre demasiado rápido,
intercambias tu pasión por gloria.
No pierdas de vista (no sueltes) los sueños del pasado,
debes pelear para mantenerlos vivos”.

Así es como te imagino antes de venir a una entrevista de trabajo, y no te sigo danto detalles porque me puede la imaginación. Te visualizo con los objetivos y las ideas claras, preparado para ofrecer lo mejor de ti en 45 minutos (sí, hago entrevistas de 45 minuto y de más, si me dejan).

Has superado los despropósitos que comentaba en la primera parte de esta trilogía (Lo que nunca te han contado sobre porqué NO pasas a la fase de la entrevista de trabajo) y cuando llegas a mí, se desvanece toda esperanza de encontrar en ti lo que necesito para llamarte mañana y decirte que el puesto es tuyo.

Porque de eso va la historia: de pasar fases, de sortear obstáculos, de superarte a ti mismo. De llenarte de barro hasta las cejas, de esforzarte y no tirar la toalla, de creer en ti. Y al igual que la vida, que en el día a día, la actitud al abrir la puerta que te lleva a mí para tener la entrevista de trabajo que tanto esperabas, es sólo una parte de nuestro encuentro.

Esta vez voy a hablarte en positivo, por eso de no ser repetitiva y cambiar las formas para ver si llego a ti, pero no dudes que intentaré ser igual de mordaz e incisiva que en el anterior:

Cuando te llame por teléfono para citarte y vernos, por favor: pónmelo fácil. Cuida tu lenguaje, siéntate como si estuvieses trabajando, si vas caminando por la calle o te pillo haciendo algo que no puedes dejar, dímelo. No te quedes tumbado en el sofá o en la cama como si no te importase la llamada, que sepas que al otro lado del teléfono se nota todo y es muy poco profesional. Si estás ocupado y no puedes atenderme en condiciones, pregunta si puedo llamarte en otro momento o dime que lo harás tú (y pídeme el teléfono, claro…). Ayúdame a no tener que pensar: “Lo que mal empieza, mal acaba” o peor aún, de arrepentirme.

Durante la llamada, pregunta todo lo que necesites saber para llegar a vernos porque luego vienen los lamentos: “no apunté bien el número de la calle, no sé el teléfono desde el que me han llamado, he anotado mal por quién tengo que preguntar…”. Estate atento y muestra interés por conocerme (y de paso a la organización de la que formarás parte…si te lo curras bien). Confirma datos antes de colgar como la hora, el lugar, el nombre de la empresa o de la persona de contacto. No temas parecer tonto por contrastar la información, te prometo lo parecerás mucho más cuando me llames por otro nombre o vengas otro día a la entrevista.

– Seguimos en la llamada: ya sé que hay datos interesantes que no “surgen” en la conversación como salario, funciones, horarios o vacaciones, pero si no te los cuento será que no puedo, será que no quiero. Ya sé que tienes que sopesar si te interesa desplazarte o no para conocerme, pero como comprenderás, si ya percibo eso al teléfono el resto de nuestra relación, puede ser una catástrofe. Muestra interés, por Dios! Aunque tengas tus propios intereses, faltaría más, quiere tenerte frente a frente y verte en acción, quiero ver cómo sudas la camiseta.

– Día D: organiza todo antes, anticipa posibles imprevistos, busca alternativas de transporte y recorridos, calcula tiempos, visita antes la zona, lleva bien cargado el móvil, una batería o un cargador… Todo es poco para evitar perderse por el camino, sufrir un pinchazo o encontrarte con un atasco. Llegar tarde está muy feo, pero no poder llamar para avisar de ello, lo es mucho más. Y claro, como comprenderás, así ya vas sumando puntos…pero negativos. Que eso le puede pasar a cualquiera, pero todavía no te has dado cuenta de que yo no quiero a “cualquiera” para el puesto, quiero al mejor.

– Imprevistos: Resulta que te ha ocurrido algo que de lo trata el punto anterior, o peor (a mí se rompió el tacón de un zapato de la que llegaba a una entrevista!!!) y no sabes qué hacer. Pues no desistas y sigue adelante, porque la entrevista ya ha empezado para ti, ya estás dejando tu huella desde el momento en el que buscas por todos los medios avisar de que llegas tarde, de cómo defiendes llegar cojeando a una entrevista y con un tacón en la mano, de cómo te las arreglas para convencer al conductor del autobús para que te lleve cuando no traes cambio. Eso, me interesa tanto (o más!) que el año en el que finalizaste el Master o la experiencia certificada en Excell. Tú verás lo que haces con esta información y como la manejas para hacérmela llegar, ahora ya no tienes excusa.

Y si finalmente no te interesa o no te apetece verme, avísame. Aunque no lo creas, tengo muchas cosas que hacer además de esperar por ti.

– Tensa espera: la entrevista continúa mientras esperas en recepción o una sala, incluso en el aparcamiento. Habla con las personas con las que te encuentres, saluda, sé amable e interactúa, no seas borde o desagradable, supera tu timidez. A parte de obtener información sobre la empresa de la que no eres consciente, estás empezando a transmitir tu imagen a las personas que ya forman parte de ella y quién sabe si ya te has cruzado con la persona que toma la última decisión sobre tu futuro y le has mirado con cara de asco. Suele pasar….

– Llegada triunfal. Y es que espero que llegues así, visualizando el triunfo, el éxito en la entrevista, cual Rocky entrenando en las escaleras. No quiero soberbias, ni salidas de tono, ni arrogancias, lo que quiero es verte seguro de que tu talento es el más adecuado para el puesto. Quiero que me inspires y transmitas todo lo que busco y que si no lo encuentro, te las arregles para hacérmelo llegar. Porque soy buena en lo mío y tengo buenos resultados, pero no soy infalible, tendrás que ayudarme a llegar a lo mejor de ti. Y tendrás que hacerlo desde el primer momento.

– 1º Round: abre la puerta con ganas, preséntate, camina con firmeza, siéntate o pregunta si puedes hacerlo. Observa, analiza, escucha, no monopolices la conversación, profundiza en aquello en lo percibas que sea interesante para ambos. Ni se te ocurra dar pena, lamentarte o pedir favores, tendrás que hacerlo con mucho arte para que siga adelante con las mismas ganas. Mírame a los ojos, muévete de manera natural, encaja los embistes que puedan llegar y defiende con elegancia tu posición. No me hables mal de un exjefe, excompañero o “extrabajo”, me obligarás a pensar que puedo ser yo la próxima… Ya sé que pido mucho, pero todo esto me lo ofrecen las personas que saben lo que quieren, seguras de sí mismas, con capacidad de transmitir y luchar por sus objetivos de manera limpia, y que cumplen con los requisitos de la oferta, obviamente. Y si no eres tú, lo siento, me lo estás diciendo a gritos en nuestra cita.

– Despedida: no te relajes, ni te confíes en exceso, esto no ha acabado aún. Quiero verte con el grado de tensión necesaria para seguir en activo y atento, porque la entrevista continúa. Todavía hay tiempo para últimas preguntas con matices triviales, agradecimientos, invitaciones a tomar contacto de nuevo…es decir, a meter la pata todavía o dar en la clave para que mañana te llame y te vengas al despacho de al lado. No me des más información de la necesaria y deja buen sabor de boca, quizás en esta ocasión no cumplas con los requisitos o haya candidatos que se adaptan mejor al puesto, pero si has dejado un buen recuerdo, quiero que sepas que tengo muy buena memoria y en tu cv, anotaré algo que me ayude a recordar el lugar privilegiado que tienes en mis archivos.

Esto se me hace corto, de nuevo, pero no quiero cansarte con tanta palabra (palabrería?). En resumen quiero que sepas, que me gusta ver a candidatos metidos de lleno en el barro mientras sonríen, que defienden y luchan por lo que creen, de manera limpia y dejando una huella memorable. Sin perder de vista el objetivo y sabiendo que ha merecido la pena llegar a dónde han llegado, porque lo que tienen, lo que hacen, lo que son no depende de mí, nunca lo ha hecho…

Espero haber rascado lo suficiente para hacerte pensar en cómo te enfrentas a las entrevistas y que hagas todo lo que hacías hasta ahora, pero mejor, con más ganas o de forma distinta. Y para que te quede claro que en esta lucha no estoy contra ti, sino contigo, en unas semanas te traigo mi visión sobre cómo nos tratan a los candidatos. Sí, sí, has leído bien, NOS, porque yo también he sido y soy candidata cada día.

Imagen: Farinato-Race (www.navarrainformacion.es)

 

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Manos que no dais, qué esperáis

Este post no pretende ser una lección moral, sino una reflexión personal sobre lo que considero básico en la vida: dar, aportar y sumar, para poder esperar recibir. Si has tomado algún café conmigo, hemos conversado o compartido alguna formación, no será algo que te sorprenda pues es un tema que surge muy a menudo en mi entorno.

Siempre he sostenido que el refranero popular y la figura de los abuelos, atesoran una inmensa sabiduría. Y el paso del tiempo se está encargando de darme la razón, te explico porqué pienso así…

Mi abuela, casi analfabeta por tener que trabajar desde bien niña, siempre ha sido muy refranera. No puedo citar todos los refranes que me ha dicho a lo largo de mi vida, siempre perfecta y dolorosamente situados en el marco espaciotemporal. Pero sí me gustaría hablarte de uno de ellos, que cada día cobra más sentido para mí: “Manos que no dais, qué esperáis”.

Me han educado en el agradecimiento como muestra de reconocimiento y estima hacia alguien, dado su servicio de ayuda hacia ti. Por lo tanto, para mí, agradecer es tan natural como saludar, despedirse o pedir disculpas. Lo cual choca con lo que me he ido encontrando a lo largo de la vida, y mucho más en estos últimos tiempos.

Intentaré centrarme en el mundo laboral, pues este tema a nivel personal es mucho más doloroso de lo que parece… En estos últimos años, donde la competencia ha aumentado y el mercado laboral está tan agitado, he vivido y presenciado situaciones de auténtica supervivencia. Y a pesar de haber tenido tentaciones, siempre me he mantenido firme en la convicción de que si das, recibirás. Y si no es así, al menos lo has hecho según tus creencias y eso te hace ser mejor persona, pues incluso dar sin esperar nada a cambio, te hace mejor, mucho mejor.

Te hablo de derivar proyectos a compañeros/conocidos en el caso de no puedas (o no sepas) desarrollarlos tú, me refiero a ayudar a alguna empresa o colega a buscar un perfil determinado entre tus contactos. Estoy hablando de crear puentes entre personas con tan solo una llamada o un mail para facilitarles la vida cuando a ti a penas te supone un minuto. Y te preguntarás ¿y tú que ganas? Pues gano y mucho más de lo que pueda parecer…

 

Lo que inicialmente es gratuito, se te devuelve: no siempre en el tiempo y forma que esperas, pero vuelve, créeme.

 

Te voy a contar 7 trucos infalibles que te harán mejor profesional y persona, ya que en el fondo es indivisible:

– Cuando veas una oferta de empleo para la que no cumples requisitos, pero sí conoces a alguien que los cumpla: pásale la información. Quizás esa persona haga lo mismo contigo mañana, y si no es así, dormirás tranquilo.

– Cuando estés en una sala de espera para ser entrevistado, relaciónate y sé amable con quienes están presentes (siempre y cuando percibas intención por su parte de querer comunicarse). Hace que el tiempo y los nervios se vean de otra forma y nunca se sabe con quién puedes estar hablando.

– Ante un trabajo que no puedas realizar por agenda o por falta de conocimientos, piensa en algún contacto de confianza que pueda hacerlo y ofréceselo. Tranquilo, no estás abriendo la puerta al enemigo, sino creando nuevas alianzas.

– Cuando alguien te pregunte si conoces algún profesional que domine algún tema ajeno a tí, piensa y estrújate bien el coco. Seguro que conoces alguno, y si haces que se conozcan, habrás solucionado el problema de dos personas de un plumazo y de paso, habrás afianzado relaciones.

– Cuando tu “competencia” tenga éxitos merecidos y haga las cosas bien: felicítales, dales la enhorabuena. Eso te honra, y además de mostrar humildad, estás siendo coherente con tus principios.

– Cuando algún colega publique temas interesantes o posts de calidad en las redes sociales: no esperes ni un momento para difundirlo. Si es bueno y lo difundes, tu criterio y tu marca personal, también lo serán. (Esto puede ocurrirte a pesar de que tu colega, sea insoportable…).

– No bloquees a los que consideras “competencia” profesional: deja que todos vean lo que sabes hacer y dales la oportunidad de generar debate. Con ello mostrarás apertura, flexibilidad y, sobre todo, seguridad en lo que haces y la imagen pública que proyectas.

 

Para finalizar con buen sabor de boca, y a pesar de haber vivido esta situaciones desagradables que comentaba, también me he encontrado con personas maravillosas que me han facilitado participar en proyectos interesantes, que han confiado y han creído en mí. Compañeros que me han recomendado y me han tenido presente en muchas ocasiones, personas con la que se han creado vínculos que van más allá de lo meramente profesional…

 

A todas ellas GRACIAS INFINITAS!!! Todo lo que he recibido es inmensamente mayor que lo dado. De ahí que crea a ojos cerrados tanto en el refrán de “Manos que no dais, qué esperáis” como en el de “Es de bien nacidos, ser agradecidos”.

 

Imagen: pinterest.com