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A vueltas con el coaching y las psicopatologías

De hace un tiempo a esta parte estoy viviendo algo en mi día a día profesional que no me gusta en absoluto. La peor de mis sospechas desde hace años se comienza a confirmar y creo que ha llegado el momento de hacer un llamamiento a la cordura, pero sinceramente, no sé por dónde empezar.

En los últimos meses he recibido varias peticiones de clientes para iniciar procesos de coaching que no he podido llevar a cabo y me gustaría contarte el motivo. En la sesión previa que siempre tengo con los posibles clientes (todavía no lo son hasta no finalizar dicha sesión), exploramos sus objetivos, su necesidades y expectativas y también sus antecedentes de salud mental. Sí, lo hacemos y a fondo. Exploramos juntos si existe en su historial médico precedentes de insomnio, ansiedad, depresión, fobias y de otras psicopatologías como el trastorno bipolar, los trastornos del espectro autista o los trastornos obsesivos-compulsivos. Para ello me hago valer del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) y lo repaso cada vez que me encuentro con algún caso que me genera dudas sobre la base en la que sustentará la relación con mi cliente: la transparencia y la confianza.

Y lo hacemos porque, de presentarse alguna de esas patologías, el proceso no puedo continuar adelante, al menos, no conmigo. Mi formación como psicóloga sanitaria, pero no clínica, no me permite continuar, aunque sí diagnosticar la psicopatología de base existente y que no es el foco de la metodología del coaching. Y este es el momento en el que le derivo a diferentes colegas de confianza que le podrán ayudar en lo que necesita.

Aunque yo creo que esta parte de la historia ya te le he contado antes (Jugando a ser dioses y El coaching, una “moda no exenta de vende humos), si es que no te la sabes tú por la clara diferenciación entre psicología y coaching que la democratización del conocimiento ha favorecido desde hace tiempo. Y bienvenida sea la popularidad y el acercamiento de la psicología y el coaching a la sociedad, pero que sea para bien, por favor!

Estos casos a los que me refiero, y que cada vez son más, recurren a la metodología del coaching como último recurso o alternativa a tratamientos psiquiátricos fallidos o terapias psicológicas inservibles para ellos. Incluso han pasado por “imposiciones de manos” antes de llegar a mí. Y lo realmente preocupante, es ¿cómo ha llegado a mí, a solicitar(me) un proceso de coaching cuando existe una psicopatología diagnosticada previamente? ¿en qué momento han podido leer o creer que el coaching es la cura para todos los males? Porque el coaching, a pesar de lo que se intenta hacer ver, ni cura ni sirve para todo.

La metodología del coaching se puede aplicar en el desarrollo de muchas profesiones para facilitar cambios y favorecer mejoras en personas sanas, y con sana me refiero a la ausencia de patologías del espectro emocional y/o mental. Mi temor convertido en realidad son esas personas que llegan a mí esperanzadas por haber oído en algún lugar, que con el coaching vivirían mejor, y mi problema radica en convencerles y explicarles que no es así. En muchas ocasiones he vivido incluso enfados y ofensas, los cuales asumo como parte del manejo de mi profesión, pero no es esa mi principal preocupación.

Cierto que cada uno comprende su realidad como quiere o como puede, pero lo que me preocupa terriblemente es el aumento de personas con problemas de salud mental claramente diagnosticados y de larga evolución, que acuden al coaching como la panacea para todos sus males. Además de que esto puede ayudar a proliferar la falta de escrúpulos y ética profesional (sí, seamos sinceros, es triste, pero es así), ese no es el objeto de esta herramienta.

Algo se está haciendo mal, algo estamos haciendo mal para ensuciar tanto, para emborronar lo que debería ser transparente y tender puentes hacia el bienestar de quien recurre al coaching para mejorar su vida. Algo se está transmitiendo mal a la sociedad cuando quien llega a mí, lo hace con tales confusiones sobre el uso de esta poderosa (que no omnipotente) metodología. A estas alturas, pensaba que estaría claro lo que es y lo que no es coaching, para lo que sirve y para lo que no, y mi sorpresa es que cada vez existe más confusión al hacerla extensible a todo.

Siento decirte que no es así, que no sirve para todo ni para todos, ni siquiera para todos los momentos vitales. Y si en algún caso existe la duda, ante la existencia de una enfermedad donde la persona llega a tí, desesperada y con problemas de salud mental, no te dejes llevar por la soberbia de los títulos o la necesidad de tener clientes, ni siquiera por las ganas de ayudar. Si derivas a esa persona al profesional adecuado, a pesar de su enfado y su insistencia, a pesar de sus halagos y hacer crecer tu ego, ya habrás ayudado y habrás desempeñado correctamente tu papel como profesional. En caso contrario, déjame decirte que estarás poniendo una losa sobre quien demanda tu saber hacer, aumentando aquellos problemas por los que acude a tí para solucionar.

No sé de dónde debe partir ese adecuado acercamiento a la sociedad, ni de quién ni cómo debe hacerse, pero te aseguro que yo no voy a ser partícipe de hacer enfermar aún más a quienes ya lo están por el simple hecho de no tener claros mis propios límites. No me atrevo a hablar de regulaciones, ni de sanciones, no me siento capacitada para ello, ni mucho menos con ganas de entrar en batallas para las cuales no estoy preparada. Pero sí me atrevo a contarte que lo que he vivido en estos últimos meses no es agradable, y es ver de primera mano el daño infringido a quiénes creen haber encontrado una cura para aquello con lo que deben aprender a vivir.

Como te decía al principio, no sé por dónde empezar más allá de la responsabilidad de mis propios actos y he pensado que si lo decía en voz alta, me sería más fácil llegar a la respuesta…

 

Fuente de la imagen: Pixabay.com

12 comentarios
  1. Mertxe Pasamontes
    Mertxe Pasamontes Dice:

    Tienes toda la razón Jessica. De hecho hay metodologías de coaching que directamente se venden para tratar psicopatologías. Sí, tal cual. Gente no cualificada tratando psicopatologías. Intrusismo puro. Pero claro, el colectivo de psicólogos es un colectivo acomplejado en España. Todo el mundo quiere ser psicólogo pero luego es una profesión que no se valora como debería. Y además aquí nadie quiere tener que ir al psicólogo. Mola más el coach. Aún es un estigma tener una enfermedad mental en España.

    Yo soy psicóloga clínica. Puedo tratar psicopatologías, aunque no las trato todas porque en algunas no estoy especializada (esquizofrenia, autismo no son mi campo). Y además soy coach. ¿Adivinas que es lo que me pide hacer la gente tenga o no psicopatología? Me he encontrado hasta un caso, de una persona con trastorno mental diagnosticado e ingresos psiquiátricos que en una primera consulta me dijo que no haría las sesiones conmigo porque yo quería tener en cuenta su psicopatología. Que se iría con una coach que había hablado que le le haría coaching sin tener en cuenta su estado mental. Espero de corazón que no acabara ingresada de nuevo. Así están las cosas.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Hola Mertxe, mil gracias por dedicar un ratito de tu tiempo a comentar en el blog. Mal vamos como profesional, de cualquier ámbito, si no somos capaces de conocer y admitir nuestras propias limitaciones. Y más aún cuando está en juego la salud, incluso la integridad de una persona. Quisiera poder decir “Allá cada cual con su conciencia y que haga lo que quiera”, pero resulta que la mía, mi conciencia, no me lo permite. Un abrazo enorme y a seguir dando pasos, aunque pequeños, hacia lo que decimos ser: personas.

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  2. Ana María García
    Ana María García Dice:

    Hola Jessica
    Me agrada y tranquiliza, comprobar que hay profesionales coherentes, para quienes no “todo vale” en cuestión tan seria, como es la salud de las personas. Las cuales, llevadas por la desesperación, en muchos casos recurren a gente sin escrúpulos, que en ningún caso ayudan y en otros, empeoran el estado de estas.
    La honestidad, es un valor que escasea y que se agradece encontrar. En estos tiempos tan difíciles y convulsos, donde todo se amalgama y ciertas informaciones se contaminan y confunden, no es extraño que la sociedad, en general, se encuentre perdida. Gracias
    Un saludo

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    • jessica
      jessica Dice:

      Muchísimas gracias por tu aportación y valoración, Ana María! No debería agradarte ni tranquilizarte algo que se presupone en cualquier actividad profesional, y más si cabe, en las centradas en la salud y bienestar de las personas. La que se siente valorada soy yo por tus palabras, a pesar del trasfondo de mi reflexión, siempre se obtienen cosas buenas. Tú, tus palabras, lo son para mí. Gracias!!!

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    • jessica
      jessica Dice:

      Mil gracias por tu valoración y por comentar en el blog, Paula! Me alegra saber que lo ves clasificador, aunque lo de valiente creo que me queda grande, por no dejar de ser una reflexión en voz alta. Pero la acepto gustosamente, siempre es bonito saber que una es vista de esa forma. Un abrazo inmenso!

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    • jessica
      jessica Dice:

      Mil gracias por tu valoración y tu tiempo, Claudia! Es un rumor a voces, es una evidencia dolorosa, y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartir mi reflexión basada en el día a día. No seré yo quién haga la vista gorda ni aplauda a quiénes la hacen. Algo quedará, gota a gota se hace un mar, o eso dicen… Un abrazo!

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  3. Juan Pedro Sánchez
    Juan Pedro Sánchez Dice:

    Enhorabuena por el post, Jessica.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. En mi caso cuando tengo claro, sospecho (o ante cualquier duda), derivo a algún colega del ámbito sanitario o clínico para que haga un diagnóstico previo. En caso negativo (no hay trastorno) trabajo con mi cliente. En caso positivo (sí hay trastorno) intervengo después de que lo hayan hecho mis colegas sanitarios.

    Un abrazo.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Gracias Juan Pedro! Y muchísimas gracias por comentar en el blog! Todos sabemos (de sobra) lo que hay que hacer, y si quien no lo sepa, no debería dedicarse “profesionalmente” a ello. Tu metodología es tan de sentido común como ética, y aún así he de darte la enhorabuena también por no ser lo habitual…. Qué incongruencias tiene la vida! Un abrazo enorme!!!

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  4. Chus Vega
    Chus Vega Dice:

    Creo que muchas veces no somos conscientes de que la persona demandante de ayuda no conoce (ni tiene porque hacerlo) nuestras clasificaciones profesionales, que de otra forma cada vez se ven más difusas por el intrusismo mal entendido.
    Ética profesional, sentido común y sobre todo la prestación de ayuda por encima del negocio. Hemos pasado de una sociedad que nunca ha llegado a estar tan psicologizada como por ejemplo la americana, a una sociedad coachinizada en exceso….. creo yo.

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    • jessica
      jessica Dice:

      Mil gracias por comentar y darte un paseo de nuevo, Chus! Cierto que no están obligados a saber de clasificaciones ni funciones, para ello estamos los demás, para aclarar….no para enturbiar más y ganar adeptos confundidos. Mi reflexión de base es que, cuando ya llegan a tí con dicha confusión, es por un motivo evidente, y quedarse impasible ante ello me hace tan culpable como quién se suba encima de un cajón en la plaza del pueblo a vender crecerlo como en el antiguo oeste…. No es mi estilo, pese a quien le pese. Un abrazo enorme!!!

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